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El smartphone premiado por Naciones Unidas (comparado con un iPhone 6)

El smartphone premiado por Naciones Unidas (comparado con un iPhone 6)

Fairphone está diseñado para que cualquier persona pueda repararlo.

Fairphone desmontado.

Por Clemente Álvarez: @clementealvarez

Fairphone es una marca holandesa de teléfonos móviles con una rara característica para nuestros días: sus celulares están diseñados para que cualquier persona pueda abrirlos y sea capaz de repararlos sin necesidad de conocimientos técnicos. Pero esta no es la única peculiaridad de este smartphone premiado por Naciones Unidas junto a otras 15 iniciativas de todo mundo por su poder transformador para actuar contra el calentamiento global, a un mes de que comience la trascendental Cumbre Mundial del Clima en París.

El Fairphone 2 tiene una pinta tan cool como el de cualquier otro teléfono inteligente, uno de los símbolos de consumo de nuestros días en los países industrializados: Pantalla de 5 pulgadas con resolución Full HD, sistema operativo Android 5.1 (Lollipop), cámara de 8 megapíxeles, 32 GB de memoria, procesador Qualcomm Snapdragon 801… Sin embargo, resulta muy distinto a lo que suele haber en el mercado.

La primera gran diferencia es su diseño. Si alguien con un iPhone 6 ha intentado abrirlo, habrá comprobado que estos dispositivos han evolucionado para que esto sea cada vez más complicado. Al contrario, los aparatos de Fairphone están ideados por módulos y pueden desmontarse de forma sencilla. Con un simple destornillador, se pueden separar cada uno de sus componentes para repararlos o sustituirlos. De hecho, la propia marca Fairphone ofrece tutoriales para revolver en sus tripas sin necesidad de conocimientos especiales.

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¿Qué tiene que ver esto con el cambio climático? Como ha indicado Naciones Unidas, todo esto resulta clave para alargar la vida del aparato. Frente a un sistema que prima cambiar lo antes posible de celular, lo que genera residuos y obliga a fabricar dispositivos nuevos, teniendo que usar más recursos y generar más emisiones, la propuesta de la marca holandesa sigue el concepto de la llamada economía circular: los consumidores pueden ir renovando su teléfono por partes para seguir utilizándolo mucho más tiempo.

Si nos metemos en análisis más precisos, según los datos ofrecidos por la propia compañía, cada teléfono de Fairphone supone generar 16.40 kilos de CO2 equivalente(1) a lo largo de toda su vida. Como referencia, Apple asegura que un iPhone 6 genera desde que se fabrica hasta que se convierte en un residuo: 95 kilos de CO2 equivalente(1).

Debido a las muy diversas metodologías para medir la huella de carbono de los productos, hay que ser muy cauto al comparar estas cifras. No obstante, lo más interesante consiste en ver de qué forma se han generado estas emisiones en cada teléfono. En el caso del dispositivo holandés, cerca del 50% de todo eso CO2 se genera durante su uso, por la carga de la batería a lo largo de 3 años (no se tiene en cuenta el consumo que se produce en otros sitios cuando navegamos en Internet (2)). Su fabricación en China supone un 33% de las emisiones (en especial la pantalla LCD) y su transporte un 17%. Este último dato refleja uno de los principales puntos débiles del Fairphone: se distribuye por avión para acortar los tiempos de envío (lo que implica mucho más CO 2 que utilizando el barco o el tren).

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Por su parte, en el caso del iPhone 6, el 85% de sus emisiones se generan en su fabricación, lo que muestra el mayor impacto del dispositivo en sí. El uso del teléfono implica un 11% del CO 2 (sin tener en cuenta navegación (2)) y su transporte, un 3%.

Claro que todo esto cambia por completo en función de cuánto dura cada aparato. Fairphone hace sus cálculos considerando que el consumidor va a utilizar su teléfono móvil durante 3 años, pero entiende que lo ideal sería llegar hasta los 6 (devolviéndolo entonces a la empresa para recuperar los materiales). Según la compañía holandesa, alargando la vida del smartphone de 3 a 6 años, se recortan un 16% las emisiones causantes del cambio climático, además de reducir un 35% los impactos relacionados con el agotamiento de metales y un 26% los de toxicidad para humanos.

La otra gran diferencia de Fairphone con la mayoría de celulares del mercado es su implicación social. Como ha especificado Naciones Unidas, esta empresa garantiza que sus aparatos no contienen metales relacionados con conflictos y presta una especial atención a las condiciones laborales de los trabajadores que se ocupan de la fabricación de los teléfonos.

Ahora bien, queda un dato muy importante: su precio. Un Fairphone 2 cuesta 525 euros. Llevar uno de estos móviles no está al alcance de todos. Y esto muestra otro de los desafíos en la lucha contra el cambio climático: las enormes desigualdades en el planeta.

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Para ello, solo hay que echar un vistazo al resto de proyectos premiados por Naciones Unidas, entre los que figuran la mayor red de recarga de vehículos eléctricos del mundo creada en EEUU, un sistema de financiación para agricultores de cacao que se comprometan a no reforestar en Madre de Dios (Perú), una alianza de mujeres para reducir el impacto ambiental de la industria de la construcción en Colombia, un programa con comunidades rurales que aprovecha el calor residual de plantas de producción geotérmica de El SalvadorAquí se pueden ver las 16 iniciativas galardonadas ( pincha aquí).


(1) El CO 2 equivalente es una medida que integra todos los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.

(2) La recarga de la batería es en realidad un consumo menor en el uso de un teléfono móvil comparado con el gasto que se produce al utilizar Internet en uno de estos dispositivos. Navegar en la Red, consultar el correo o ver un vídeo supone transmitir bytes de información a través de diferentes estaciones y centros de datos lejanos, lo que implica a su vez consumir mucha más energía y producir emisiones.

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