En
Nueva York, dueños de negocios hispanos muestran posturas divididas ante el uso de
inteligencia artificial para gestionar finanzas y compras. Mientras algunos la usan para crear presupuestos y tomar decisiones como comprar autos o equipos, otros desconfían y prefieren la intuición y experiencia. Expertos advierten que la
IA aún no tiene capacidad ética ni legal como asesor financiero, aunque su uso creció del 10% al 55% en un año.