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Retratos de amor, pasión y drama en el corazón de la plaza Olvera

Retratos de amor, pasión y drama en el corazón de la plaza Olvera

La plaza Olvera cumple el próximo 19 de abril 86 años desde que Christine Sterling pusiera su empeño en convertir un lugar decadente en una atractiva área comercial que hoy en día mantienen con vida los "pobladores" de ese emblemático rincón latino de Los Ángeles.

LOS ÁNGELES, California.- Detrás de los coloridos puestos de artesanía, su legado histórico y sus restaurantes de comida mexicana, la emblemática plaza Olvera es, para quienes mantienen viva su esencia, un lugar cargado de recuerdos personales, al que algunos han dedicado su vida, donde otros han encontrado el amor y al que unos pocos acuden para cumplir sus sueños antes de que sea demasiado tarde.

Establecida en 1930 por el empeño de una mujer llamada Christine Sterling, la plaza Olvera -la placita, como se le llama también- cumplirá 86 años el próximo 19 de abril convertida en un reclamo turístico en el que se encuentra la vivienda más antigua de Los Ángeles (1818). El hecho de que tenga un carácter marcadamente mexicano fue cosa también de Sterling, quien visionó un mercado de productos típicos de su vecino del sur, el mismo que ahora atrae más de 2 millones de visitantes cada año.

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Poco antes de la dramática transformación que sufriría la plaza y sus alrededores puso el pie en Los Ángeles Carmen García. Esa señora dejó su Durango natal en 1922 con sus cuatro hijos tras ser abandonada por su esposo y encontró su futuro en el proyecto de Sterling. En plena calle tendía su manta y encima sus artículos para vender. Aquel fue el principio de un negocio que ahora regenta su nieta Emily Martínez, la última de una estirpe en Olvera.

Emily Martínez, heredera de un legado complejo

Emily Martinez y su familia han estado en la Plaza Olvera por tres gener...
Emily Martinez y su familia han estado en la Plaza Olvera por tres generaciones.

Carmen García, también conocida por el apodo “Coco”, estableció su tienda en la calle Olvera en 1934 y estuvo al frente de su kiosco hasta que falleció a sus 96 años. Su hija Margarita tomó los mandos del negocio que acabó por pasar a Emily, en quien reside parte de la memoria histórica del lugar. La comerciante recuerda con nostalgia la “época de oro” de la plaza Olvera.

“Cuando era niña y acompañaba a mi mamá (Margarita), estábamos aquí hasta las 2 de la madrugada porque había mucha demanda. Había espectáculos de baile y mucha gente llegaba a la plaza porque servía como la sede de la cultura mexicana”.

Pero con el paso de los años, admite Emily, mantener vivo el sueño de su abuela y su madre se ha hecho mucho más difícil.

Carmen García (izquierda) abrió su puesto en la Plaza Olvera en 1934 y s...
Carmen García (izquierda) abrió su puesto en la Plaza Olvera en 1934 y se lo heredó a su hija Margarita (derecha).

La comerciante se queja de falta de apoyo político para garantizar el futuro próspero del enclave y cita la situación económica de los últimos años, una competencia agresiva y el aumento de la población indigente en el entorno, como factores que han perjudicado a su negocio.

Otro de los retos que enfrenta Emily tiene que ver directamente con la herencia del puesto, ya que no tuvo hijos que pudieran seguir con la tradición.

“Me hubiese gustado pasarle el negocio a la próxima generación y jubilarme del todo, pero las cosas no se dieron así”, señaló.

Pese a los retos que enfrenta, Emily dice sentirse muy afortunada, ya que su familia forma parte de “un monumento angelino”.

“Olvera es donde nació Los Ángeles. Todo comenzó aquí y es un legado para todos los hispanos. Esto es nuestro”, concluyó.

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Guadalupe Murillo, cupido la sorprendió en Olvera

Guadalupe Murillo jamás imaginó que el amor de su vida pertenecía a una familia con raíces en la plaza Olvera. Cuando partió de su natal Michoacán en 1990, su meta era estudiar inglés en Los Ángeles y regresar a su país para continuar su carrera como profesora de educación primaria.

Veintiséis años después Lupita, como le llaman sus amistades, sigue en el sur de California y al lado de su esposo Armando Murillo, opera Murillo Leather, un negocio que abrió sus puertas en la placita Olvera en 1970.

Guadalupe Murillo encontró el amor en la Plaza Olvera.
Guadalupe Murillo encontró el amor en la Plaza Olvera.

El encuentro con Cupido, nos reveló Lupita, tuvo lugar en 2005 con la compra de su primer automóvil. En ese entonces ella trabajaba a tiempo completo en un negocio en la plaza Olvera y estudiaba por las noches. Ansiosa por el pago de su nuevo coche, decidió buscar un segundo empleo y fue así como llegó a Murillo Leather.

“Tuve que pedir empleo dos veces”, recordó Murillo. En el segundo intento, Armando, hijo del fundador y su futuro esposo, accedió y le dio un puesto en la tienda.

Un año después, luego de establecer una gran amistad y compartir el diario vivir, Lupita y Armando llegaron al altar y contrajeron nupcias.

En la plaza Olvera, Lupita no solo encontró el amor de su vida pero también halló una salida para su creatividad. Pudo compartir su pasión por el folclor mexicano.

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La pareja heredó Murillo Leather en 2008 y juntos han remodelado y ampliado el negocio. Lupita también aprendió a trabajar el cuero y sus creaciones se unen a los diseños que han sido parte de la familia Murillo por dos generaciones.

Rubén Becerra, el trovador de la placita

Don Rubén Becerra, un inmigrante de Jalisco, es uno de los trovadores que frecuenta la placita Olvera para compartir los boleros de su juventud con una nueva generación de angelinos. A sus 67 años, el cantante y guitarrista, dice que se retiró del campo laboral hace varios años, pero asegura que “de la música no se puede jubilar…es tan hermosa que no se puede dejar”.

La afición por la música, relató Don Rubén, es la herencia que le dejó su padre José. “Mi padre era un dulcero, pero cuando terminaba su trabajo siempre buscaba su guitarra”.

Rubén Becerra toca la guitarra desde los 17 años y ahora comparte su mús...
Rubén Becerra toca la guitarra desde los 17 años y ahora comparte su música en la Plaza Olvera.

Video: Serenata en la placita Olvera

Comenzó a tocar la guitarra a los 17 años y cuando emigró a Estados Unidos en 1982 formó parte de algunos conjuntos. Sin embargo, los retos de abrirse caminos en un nuevo país y la rutina dejaron a un lado sus sueños musicales.

“No todas la metas se cumplen”, concedió el inmigrante, con su querida guitarra en mano.

Pese a los giros que dio su vida, Don Rubén ha encontrado en la Plaza Olvera un escenario urbano en el que puede dar rienda suelta a su arte y recibir el afecto del público. Práctica sus melodías en la placita Olvera tres a cuatro días cada semana, “para no perder la costumbre, para que no se me olviden las canciones”, expresó el trovador.

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