publicidad
Los refugios circulares construidos 20 pies bajo tierra son los que más vende la compañía con base en Los Ángeles, California.

Fabricante de búnkeres asegura que el miedo a una guerra nuclear ha disparado sus ventas

Fabricante de búnkeres asegura que el miedo a una guerra nuclear ha disparado sus ventas

Mientras las amenazas entre Corea del Norte y Estados Unidos siguen subiendo de nivel, una empresa de California que se dedica a la construcción de refugios bajo tierra para sobrevivir desde tornados hasta desastres nucleares dice que no se da abasto con los pedidos de quienes temen lo peor.

Construyen refugios para sobrevivir un ataque nuclear Univision

LOS ÁNGELES, California.- El teléfono de Ron Hubbard no para de sonar, lleva todo el día dando entrevistas y en su compañía hay decenas de periodistas conociendo los diferentes tipos de refugios subterráneos que ofrecen. No es el inicio del apocalipsis zombie ni un evento de promoción: el fenómeno que está viviendo este fabricante de búnkeres se debe a los temores que ha despertado el continuo intercambio de amenazas entre el presidente Donald Trump y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un.

A pesar de que el secretario de Estado, Rex Tillerson, trató de calmar los ánimos diciendo que "los estadounidenses pueden dormir en paz", al parecer la amenaza de "fuego y furia" lanzada por Trump a Pyonyang no dejó tranquilo a nadie. En la última semana la empresa Atlas Survival Shelters, basada en Los Ángeles, California, agotó todo su inventario y sigue recibiendo pedidos, según cuenta el dueño y fundador de este negocio.

publicidad

"No se trata de un chiste, esto es serio. Las personas se lo están tomando en serio, los medios se lo están tomando en serio", advierte Hubbard y explica que por estos días recibe llamadas de todo el país, aunque es en la costa oeste donde tiene más clientes, porque es el punto de mayor riesgo y donde se estima que pueda tener alcance un ataque nuclear desde el país asiático.

Esta compañía fabrica tres clases de refugios: para tornados, nucleares y antibombas. El modelo más popular es el cilíndrico o de tubo acanalado, construido 20 pies bajo tierra con materiales resistentes como metal galvanizado y acero, que según su descripción servirían para "salvar vidas ante un brote pandémico, disturbios civiles, ataques masivos y/o un ataque biológico o nuclear de terroristas u otras naciones".

Precisamente este tipo de búnker, el cilíndrico, aseguran que es el más resistente durante un ataque nuclear, en el que podrían sobrevivir familias enteras (dependiendo del tamaño) por meses y en la comodidad de un interior equipado con camas, cocina, baños, duchas y hasta televisores si se quiere. El fabricante resalta que este modelo fue probado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense a finales de los 50 y principios de los 60, lo que les permite a ellos reproducirlo garantizando efectividad.

La estructura está diseñada con un sistema que permite la purificación del aire y está conectada a baterías o paneles solares que alimentan de corriente eléctrica el refugio. Algunos tienen hasta tubería con entrada exterior para el agua. Estos búnkeres pueden ser construidos en patios traseros o terrenos privados y como dato curioso, también sirven de 'escondedero', pues no se guardan registros de dónde son instalados.

En fotos: Cómo son los refugios subterráneos para sobrevivir a un ataque nuclear


Hubbard dice que su empresa es de las pocas que ofrece estos refugios en el mercado y con seguridad la que tiene mayor capacidad de ventas, la cual estima en unas 1,000 estructuras al año. Incluso comenta que debido a la alta demanda que tienen, hace pocas semanas abrieron una nueva planta de producción en Texas que dobla el tamaño de la de California.

Con los temores que han generado las tensiones con Corea del Norte, este hombre no duda que vaya a tener que acelerar la producción: "He vendido una cantidad en los últimos días que iguala probablemente a lo que hice en mi tercer año".

"Algunos pensarían que es algo de dos o tres días, pero el hecho es que esta es la nueva normalidad. No estamos en una guerra fría. Esta es la guerra fría de nuestra generación, pero no está tan fría, se está calentando y puede pasar hoy o mañana (un ataque), es lo que tiene a todo el mundo asustado, que algo probablemente va a pasar", señala.

publicidad

Y es que como si se tratara de un nuevo rumor del fin del mundo, como el Y2K -cuando en 1999 hubo extensos preparativos por el pánico generalizado de que no sobreviviríamos al cambio de milenio y muchos pasaron el año nuevo encerrados en sus búnkeres-, hay quienes han tomado este tema tan en serio que ya se preparan por si acaso.

Por eso Juan Gómez, uno de los trabajadores mexicanos que se encarga del ensamblaje de los refugios desde hace 15 años, ha tenido que entrenar a varios nuevos compañeros esta semana y ve más movimiento que antes en la fábrica. "Con ese conflicto entre Corea y Estados Unidos la gente se ha asustado más y está viniendo a pedir costos y presupuestos", comenta.

El miedo vende

Para Ron Hubbard está claro que sin importar las probabilidades de que se desate o no una guerra mañana, se trata de un buen momento para su negocio y admite que en lo personal no está asustado, pero aún así "no quiere que nada malo pase" y él también tiene un búnker en el que caben 10 personas. Si algo sucede, su familia estará a salvo, piensa.

"Los refugios son nada más que la seguridad de proteger lo más valioso, que es tu familia: si te preocupan y los quieres proteger de este tipo norcoreano, lo único que puedes hacer es conseguir un búnker. Y aunque no sea hoy, tienen que empezar a planear ahora para el año que viene. Esperemos que Corea del Norte no haga nada, pero es cuestión de planear", afirma.

publicidad

Atlas Survival Shelters vende refugios básicos desde los 10,000 dólares y en los que pueden entrar cómodamente dos personas, pasando por los de tamaño familiar con interiores modernos en un rango entre los $50,000 y los $70,000, hasta búnkeres tipo militar que tienen capacidad para decenas y rondan los cientos de miles de dólares.

Hubbard aconseja a sus clientes que almacenen siempre 30 días de comida y la mayor cantidad de agua para estar preparados en caso de emergencia. "Después de 28 días de un bombardeo nuclear las personas pueden salir y rehacer sus vidas".

Sin embargo, antes de que se encendieran las alarmas de bombas atómicas o misiles nucleares, esta empresa tenía entre sus compradores a campistas de fin de semana y cazadores, no solo personas que buscaran sobrevivir a un ataque... ya fuera nuclear o de zombies. Entre pedido y pedido a Ron poco le asombra, es un hombre que lleva preparándose toda la vida para cualquier cosa, aunque ahora mismo parece abrumado por toda la atención que recibe. "Hay cámaras por todas partes. Hay muchas cámaras", repite entre una y otra pregunta. Hay algo para lo que tal vez no se había preparado: un 'ataque' de periodistas en medio de una 'explosión' de popularidad.

"No mire la bola de fuego y evite bañarse el pelo con acondicionador": consejos de Guam ante un ataque nuclear
publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad