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David Gleeson y Mary Mihelic, junto al autobús.

El peligro de conducir un autobús que parece que apoya a Donald Trump

El peligro de conducir un autobús que parece que apoya a Donald Trump

Les han tirado huevos, insultado y pintado símbolos fascistas en su autobús, es por eso que tienen miedo y llevan chalecos antibalas para continuar con su proyecto artístico crítico con Donald Trump. Próxima parada: la Convención Nacional Republicana.

David Gleeson y Mary Mihelic, junto al autobús.
David Gleeson y Mary Mihelic, junto al autobús.

A David Gleeson y Mary Mihelic les preocupa que Donald Trump pueda llegar a ser presidente de Estados Unidos, razón por la que decidieron seguir por carretera los eventos electorales del magnate inmobiliario con la idea de conversar con sus partidarios y hacerles ver lo equivocadas que a su juicio son las posiciones del millonario.

Para poner en marcha su plan compraron en octubre de 2015 un antiguo autobús de campaña de Trump que se vendía en la página web Craigslist. Un vehículo con los colores de la bandera de EEUU y unas enormes letras blancas en las que se lee TRUMP, o mejor dicho T.RUMP, un matiz que forma parte del juego visual empleado por los dos activistas a los que su técnica del despiste les ha dado algún susto.

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El objetivo, tal y como comentaron a Univision Noticias en Los Ángeles, es llamar la atención de los partidarios de Trump para que se acerquen hasta el bus, después exponerles sus argumentos con la esperanza de que reflexionen sobre sus ideas políticas.

Cuentan con una serie de elementos visuales, un montaje con banderas en el que reproducen algunas polémicas declaraciones del candidato republicano y un panel titulado 'My Struggle' (Mi lucha, inspirado en el título del libro de Adolf Hitler 'Mein Kampf') en el que recogen los que son, a su criterio, los principales problemas que tiene Trump, como "el odio", o la "necesidad de buscar ayuda mental".

El lema de Trump 'Make America Great Again' ha sido alterado para ser un alegato a favor del ponche de frutas: 'Make Fruit Punch Great Again'.

Se trata de un proyecto artístico en un contexto político de "malestar social", como explicó Gleeson.

"La ciencia no nos va a ayudar a salir de este lío, así que tendrá que ser el arte", comentó.

De Trump a T.Rump, el autobús que parece lo que no es


No tratan de ser provocadores, añadió, pero el idealismo que se encuentra en la base de su obra -combinada con cierta ingenuidad- se ha topado de frente con una realidad que está para pocas bromas.

Kétchup y chalecos antibalas

Esta pareja de amigos, artistas que forman el colectivo t. Rutt, se ganan el sustento trabajando en el sector inmobiliario (igual que Trump) y usan chalecos antibalas cuando van a mítines y actos de campaña con su autobús, por precaución.

Les han insultado, tirado huevos, bolsas de kétchup. Han vivido momentos de tensión. Mihelic asegura que no les mueve la temeridad, no quieren hacerse los valientes.

"En cuanto vemos que hay algo de peligro somos los primeros en marcharnos", indicó la mujer, aunque no siempre han logrado evitar represalias.

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En Hermosa Beach (California), un grupo de radicales anti-Trump vandalizó su autobús con mensajes contra el republicano y símbolos fascistas. Los autores no se detuvieron a mirar con detalle el autobús, no entendieron que, en realidad, es crítico con Trump.

"Son los que están más enfadados. Me dan más miedo", aseguró Gleeson sobre los anti-Trump. Los que apoyan al republicano tienden a tomarse el bus con más humor, cuando se dan cuenta del juego que se traen Gleeson, de 53 años y Mihelic, de 51.

En Maryland -recuerda Gleeson- tuvieron que pasar por un tramo de carretera que separaba a los dos bandos. A un lado estaban quienes apoyaban a Trump, al otro sus críticos. Cuando los pro-Trump divisaron el autobús en la distancia empezaron a gritar a favor, mientras que del otro lado de la calle, los anti-Trump abucheaban.

"Cuando estuvimos cerca hubo un instante de silencio. Después, los que abucheaban eran los otros", relató Gleeson sobre ese momento de confusión.

"Nos dicen que tendríamos que ponerlo más claro, que se malinterpreta el autobús. Pero eso no es algo que necesariamente queramos cambiar. Queremos que la gente que está predispuesta a apoyar a Trump pueda cambiar de idea", indicó.

Seguirán a Trump hasta el final

Ya han recorrido unas 12,000 millas por Estados Unidos, de costa a costa, de norte a sur. La próxima parada es la Convención Nacional Republicana en Cleveland de la semana que viene, donde todo apunta a que Trump será nombrado oficialmente el candidato del partido a las presidenciales de noviembre.

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"Vamos a ir allí e improvisar", manifestó Mihelic, que señaló que uno de sus primos es policía en esa ciudad. Están "preocupados" por lo que les pueda pasar allí.

Preguntados hasta cuándo tienen previsto continuar, Mihelic responde sin rodeos: "Mientras él siga, nosotros también. Esperemos que no sea por cuatro años", declaró.

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El muro anti-Trump

Los artistas son también responsables de un pequeño monumento que simboliza de forma rudimentaria el muro fronterizo anunciado por Trump en sus mítines, con el que dice que frenará la inmigración irregular.

Desde el pasado 5 de julio, una pared ubicada a 20 yardas de la valla real de separación entre México y Estados Unidos, en California, simboliza el proyecto electoral del republicano con el objetivo de retratar el impacto negativo que tendría una obra de esas características en EEUU, si llegara a construirse.

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