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No puedo salir con mis hijos porque se portan mal

No puedo salir con mis hijos porque se portan mal

Cómo hacer que tus hijos se comporten y se diviertan mientras comen en un restaurante o van de compras contigo

Mama de compras con hijos


Hace unos años, no muchos, tú eras de las que no se perdía un evento. Decías presente en todos los cumpleaños, amabas salir de shopping para aprovechar las ofertas de fin de temporada y comer afuera era siempre un buen plan. ¡Como cambiaron las cosas desde que eres mamá! Sientes que son siempre tus hijos los que corren despavoridos por cuanta tienda visitan y que son sus gritos los que aturden a todos los presentes en un restaurante.Y ya ni ves a tus amigas porque estás cansada de no poder hablar tranquila.

Hoy te estresa tanto salir con ellos que prefieres quedarte en casa a tener que perseguirlos por toda la tienda o ver la mirada horrorizada de los demás. Pues no. Ser madre no implica quedarse en casa y limitar tus salidas a una pocas y ultra-necesarias ocasiones. Inclúyelos en tus rutinas; llevarlos a tus actividades cotidianas es una buena manera de introducirlos a la vida social. Cada salida será una experiencia valiosa para ellos que les enseñará sobre seguridad y normas de convivencia.

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Puede que al principio la experiencia sea un poco frustrante, pero todo es un aprendizaje: tus hijos nunca aprenderán a comportarse fuera de casa si no salen de ella. ¿Qué hacer para mejorar las salidas? Aquí van unos consejos para tres distintas ocasiones: la comida afuera, las compras y las reuniones con tus amigas.

¿Comemos afuera?

Cuando se sale a comer afuera, es fundamentalmente por placer: placer de no tener que cocinar, de que te sirvan, de no tener que lavar nada después y de disfrutar de un ambiente cálido y ameno. Te preguntas entonces: si es por placer, ¿para qué ir a un restaurante si ya sabes que vas a estar luchando para que tus hijos coman, permanezcan sentados, callados y no anden corriendo como locos por todo el lugar? ¡Calma! Pueden pasar un buen rato en familia y comer con tranquilidad si sigues estos consejos:

- Reserva mesa: Nada pone mas fastidiosos a los chicos que tener que esperar en un lobby junto a una multitud para poder ser atendidos.

-Escoje bien el restaurante: Prefiere uno no muy sofisticado y en lo posible, que cuente con un espacio donde los chicos puedan jugar mientras los grandes terminan de comer.

-Pide que te sienten en una esquina. Ya ganas un ángulo sin gente a tu alrededor. Es estratégico que los chicos se sienten allí porque si gritan o si se levantan, no molestarán a nadie.

-Diviértanse: Conversen. Aprovecha la ocasión para hablar en familia, para chistes y bromas, para recordar las pasadas vacaciones y programar las siguientes. Muéstrales a tus hijos en qué consiste el acto social de comer.

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-Lleva sorpresas en tu cartera: colores, un librito de cuentos o un juguete especial pueden serte de gran utilidad.

-Respeta sus horarios: Ya sabes cómo se ponen los chicos cuando están cansados o cuando tienen hambre. Organízate para que la salida sea en un horario que evite esas circunstancias.


Las compras

El truco para ir de compras con los chicos está en hacer la experiencia atractiva para ellos. Entiende que a ellos poco les interesa las compras de la semana o lo último de la marca de ropa que te gusta. Para ir al súper, puedes hacer una lista con dibujos de las cosas que van a comprar y dejar que sean tus hijos quienes te guíen buscando los productos. Intenta evitar siempre las horas pico para no tener que hacer largas filas en las cajas y, como siempre, no salgas si están cansados o con hambre.

Para motivarlos, puedes ofrecerle un paseo al parque como recompensa y, para superar el extenuante desafío de los stands que están junto a la caja (sí, esos repletos de dulces y seductores juguetes) es fundamental que lleves un tentador snack para distraerlos.

Si decides ir al shopping, trata de evitar las multitudes y tómense pequeños recreos para descansar. Si ves que algo llamó su atención, acompáñalo tu también a ver eso que le gustó y, si ya te muestra que está cansado y no aguanta más respétalo y no le sobrexijas: si es agotador para un adulto, imagínate que tanto puede serlo para un niño.

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Tu encuentro con amigas

Después de mucho tiempo los planetas se alinearon y pudieron organizar con tus amigas para juntarse. ¡Es tan difícil encontrar un hueco en común entre las actividades de todas! Para aprovechar al máximo el encuentro, llévale a tus hijos sus juguetes favoritos o puedes también organizar un playdate paralelo con los hijos de las demás: una peli y popcorn les darán dos horas de plática tranquila. Lo importante es que hagas un poco de logística previa y te prepares de antemano con cosas para que se entregan solos y evitar que se aburran.

Habrán salidas malas: no te rindas. Primero porque todos los de tu alrededor, esos que piensas te condenan con la mirada, te entienden más de lo que crees y seguramente alguna vez estuvieron en tu situación. Segundo porque "la práctica hace al maestro": la experiencia te dará herramientas para saber cómo actuar en cada situación y –al mismo tiempo- tus hijos irán aprendiendo a comportarse en los distintos espacios. Tercero porque no tienes que esperar que tus hijos se comporten como adultos porque no lo son; son niños y, como tales, son curiosos, activos y juguetones. Disfrútalos así porque en un abrir y cerrar de ojos crecerán y verás que tan aburridas pueden ser las salidas sin ellos.

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