publicidad
María Molina cerrará su negocio este lunes para participar en la marcha del Día del Trabajo

“Iré con toda mi 'orquesta' para hacernos escuchar", dice una empresaria mexicana de Chicago que cierra para ir a la marcha del 1 de mayo

“Iré con toda mi 'orquesta' para hacernos escuchar", dice una empresaria mexicana de Chicago que cierra para ir a la marcha del 1 de mayo

María Molina cierra su negocio Don Churro este lunes para que ella y sus empleados puedan acudir a la marcha "Chicago no se deja" y luchar así por los derechos de los inmigrantes.

María Molina cerrará su negocio este lunes para participar en la marcha...
María Molina cerrará su negocio este lunes para participar en la marcha del Día del Trabajo


CHICAGO, Illinois.- Para María Molina, dueña de Don Churro, la receta del éxito está en la dedicación, pues el camino que enfrentan los inmigrantes al llegar a este país implica muchos sacrificios.

Todos los días, Molina, inmigrante mexicana de 68 años, abre las puertas de su negocio en el barrio de Pilsen, al suroeste de Chicago, a las 5 de la mañana y lo mantiene funcionando hasta que el cuerpo aguante... “O se venda el último churro. Lo que suceda primero”, dice María, originaria de Celaya, Guanajuato.

Pero este lunes 1 de mayo, su local, situado en el 1626 S Blue Island Avenue, no abrirá sus puertas. El también llamado 'Moro de Letrán' estará cerrado para que ella y sus siete empleados puedan participar en la marcha por el Día del Trabajo.

La protesta, convocada por un centenar de organizaciones, llamada "Chicago no se deja", arranca a la 1 pm en el Parque Unión, en el 1501 W Randolph St, y a las 4 pm se traslada a la Plaza Daley en el centro de la ciudad.

Esta será una de las muchas manifestaciones que se celebrarán en al menos 42 ciudades del país y, de acuerdo con los organizadores, es un evento de resistencia al supuesto racismo contra la comunidad inmigrante.

“Vamos a participar para demostrar que se está cometiendo una injusticia con nuestra gente. Nosotros venimos a trabajar, hacemos los trabajos que muchos americanos no quieren hacer. No descansamos por luchar por nuestro futuro y el de nuestras familias”, cuenta Molina, quien llegó a la Ciudad de los Vientos hace 32 años. Venía de vacaciones y se “quedó”.

“Mi marido estaba cuidando a su hermana que estaba operada del corazón. Después de unos meses a mi hijo le dio nostalgia y venimos a verlo. Pensé que era por unos días, pero me gustó y nos quedamos”, cuenta Molina, quien recuerda que en ese entonces no era “tan difícil”.

Molina vendía zapatos en México así que, para mantener a su familia, se enfocó en lo que mejor sabía hacer, que era el comercio.

publicidad

Aunque no sabía preparar churros aprendió y junto con su esposo, Juan Molina, tienen esta compañía que desde hace más de dos décadas vende churros al público, pero también distribuye su producto en Missouri, Tennessee, Pensilvania y Ohio. También vende buñuelos y otros dulces. Son conocidos sus churros de chocolate, fresa, cajeta e incluso de guayaba.

“Los inmigrantes nos metemos de lleno. No le tenemos miedo al trabajo duro, aportamos a este país. Si nos echan, este país sería muy pobre”, dice María sobre la importancia del trabajo de los inmigrantes y su aportación a la economía.

Grupos de inmigrantes de suburbios de Chicago se manifestarán en las calles este primero de mayo Univision

Sobre cómo ha cambiado su vida desde que Donald Trump asumió la presidencia, María lo ve en el ánimo de la gente y en las ventas.

Molina cuenta que, hasta hace unos meses, llegaban vendedores ambulantes a comprarle churros para revender en sus carritos y en promedio vendían unos 700 churros al día o más. En ocasiones, dice que volvían para comprar más producto y seguir vendiendo. Hoy con suerte esos vendedores ambulantes despachan unos 200 churros al día.

“Hay mucho miedo en la comunidad. La gente no quiere salir. En la tarde ya no ves personas caminando en el barrio, ya no van los fines de semana al mercado”, cuenta Molina. “Esta situación está afectando a mucha gente… me pongo en su lugar y pienso en mis hijos, y se me oprime el corazón”.

publicidad

Por eso este 1 de mayo, aunque pierda las ganancias de un día, María y sus empleados saldrán a la calle para tratar de dar más la luz a lo que está sucediendo.

“La unión hace la fuerza. Iré con toda mi orquesta (mis empleados) y yo dirigiendo. Tenemos que hacernos escuchar, debemos caminar hombro con hombro, no nos podemos rendir, porque ¿quién nos va a apoyar si no somos nosotros mismos?”, dice Molina.

Sobre qué mensaje le daría al presidente Trump, María lo tiene muy claro: “Le diría que espero que Dios toque su corazón y que se ponga en nuestros zapatos. No es fácil ser inmigrante”.

Relacionado
Comerciantes en Pilsen se unen a la marcha del primero de mayo denominad...
Empresarios latinos de Chicago listos para marchar este lunes primero de mayo
La protesta llamada "Chicago no se deja" arrancará a la 1 pm en el Parque Unión, en la esquina de la Ashland y la Lake, y a las 4 pm se trasladará a la Plaza Daley, en el centro de la ciudad.
En fotos: la protesta de "Un día sin Inmigrantes", en Chicago
publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad