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Virófagos: virus caníbales

Publicado 11 Jul 2011 – 05:05 PM EDT | Actualizado 2 Abr 2018 – 09:15 AM EDT
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En la naturaleza podemos ver casos extremos de canibalismo donde un ser vivo llega a comer a otro de su misma especie para sobrevivir. Sin embargo en el ámbito microscópico ocurre algo similar con ciertos virus, que son capaces de aprovecharse de sus similares.

Los virus son entes extraños, ya que se encuentran entre el límite de un ser vivo y uno inanimado. Los virus no son capaces de reproducirse por sí mismos, así que lo que hacen es “pegarse” a células o microorganismos que sí posean esta capacidad para aprovechar su maquinaria de reproducción y así crear su descendencia.

Los virófagos son virus que utilizan a otros virus para reproducirse. En realidad el término virófagos estaría mal empleado, ya que los virus no comen a otros virus, sino más bien, los “parasitan” es decir, viven a expensas de ellos. Los virus normalmente utilizan a otros seres vivos que tengan la capacidad de reproducirse, solo que en el caso de los virófagos estos seres son otros virus, así cuando el virus infectado se une a un microorganismo para replicarse, en vez de generar sus propias copias, genera copias del virus parasito.

En un lago salado en el lado este de la Antártida llamado Lago Organic se encontró el primer virófago descubierto en su entorno natural, lo que hace pensar a los científicos que estos son más comunes de lo que se creía. A este virófago se le dio el nombre de “Virofago del Lago Organic” (OLV por sus siglas en ingles).

El descubrimiento de los virófagos es relativamente reciente, en el 2008, cuando se descubrió el primer virófago llamado Sputnik en una torre de refrigeración de agua en Paris. Desde entonces se han ido descubriendo unos pocos como el virófago marino Mavirus. No cabe duda de que aún hay mucho que descubrir aquí en la tierra.

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