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La diversidad nos hace más inteligentes

Publicado 6 Mar 2015 – 02:00 PM EST | Actualizado 2 Abr 2018 – 09:15 AM EDT
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Hace un tiempo hablamos sobre el pensamiento divergente, y discutimos sobre cómo pensar «outside the box» puede ser beneficioso para encontrar nuevas respuestas y soluciones para los problemas. Si nos permitimos a nosotros mismos pensar de forma diferente, lo cual nos puede ayudar a ser más creativos y encontrar soluciones más eficientes e innovadoras, podemos considerar que lo mismo sucede cuando pensamos de forma grupal.

Las ideas, respuestas y soluciones que surgen de pensar colectivamente siempre son mejores que las ideas individuales. Muchas cabezas piensan mejor que una, y eso se debe a que cada cabeza es diferente: todo gracias a la diversidad. En publicidad y marketing, está bastante aceptado que las mejores ideas, las más creativas, se optimizan cuando surgen del debate y el intercambio entre muchas personas.

¿Por qué no pensar que lo mismo puede suceder en el ámbito de las ciencias?

El desafío de la ciencia

La comunidad científica, sobre todo en el área de las ciencias naturales, se ha caracterizado por ser rígida, lineal, deductiva y personalista. Hoy en día admiramos a algunos científicos famosos que han logrado avances impresionantes para la humanidad. Y es cierto: hubo personalidades que por sí mismas lograron revolucionar el mundo de las ciencias y las artes gracias a su incuestionable lucidez, dedicación y genialidad.

Sin embargo, actualmente las condiciones para la investigación científica han cambiado. Las fuentes de información, el acceso a la tecnología y los temas en la agenda de la sociedad han mutado. Cada vez más y más gente accede a los datos, a los resultados de las investigaciones y a herramientas tecnológicas.

Esto genera que los temas en boga sean cada vez más y más complejos. Por lo tanto, requieren necesariamente el tratamiento desde diversas disciplinas y enfoques teóricos. Para estar a la altura de las circunstancias, la comunidad científica debe cambiar las formas en que investiga y crea conocimiento.

Las herramientas para conocer están disponibles y se desarrollan y superan permanentemente. El desafío actual de la ciencia es lograr canalizar toda esa información y utilizar esas herramientas de tal forma que puedan surgir más y mejores soluciones para los problemas de la sociedad.

La interdisciplinariedad

Pensemos en un problema complejo de la actualidad, intentemos identificar las dimensiones del problema, veamos qué aspectos de la vida afecta este problema. Solo a modo de ejemplo, la contaminación de los ríos es un problema tanto de las ciencias ambientales, como de la economía, la geografía y otras ciencias sociales.

Imagínate intentar «resolver» el problema de la contaminación con un geógrafo, un economista, un biólogo y especialista en cambio climático. Todos ellos provienen de «escuelas» muy diferentes, si no logran hacer dialogar sus conocimientos, será imposible resolver el problema.

Sin dudas, flexibilizar las fronteras de las disciplinas tradicionales es el principal desafío de la comunidad científica. Resignar algunos principios y métodos en favor de adoptar nuevos, puede ser una tarea más que desafiante e incluso ofensiva para algunos científicos. 

Resistencias a la interdisciplinariedad

Algunas comunidades científicas son más cerradas que otras. A veces, la resistencia a dialogar con otras disciplinas esconde cierto temor de que los avances propios de la disciplina sean menospreciados. 

Por ejemplo, la idea de que un economista intervenga en una investigación sobre cambio climático, puede ser casi una ofensa para un profesional de las ciencias de la atmósfera. ¿Por qué? Puede ser porque no se entienda realmente la importancia del economista, o puede ser por temor a que el economista ponga en tela de juicio algunos supuestos que sostiene un meteorólogo, un agrónomo o un biólogo.

Lo cierto es que en los problemas de la actualidad es fundamental que intervenga una gran diversidad de actores. Las diferentes disciplinas científicas deben aprender a dialogar entre sí, aceptando y aprovechando no solo la riqueza de cada una, sino también la diversidad de opiniones, valores y principios de cada profesional.  

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