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Hatshepsut: el faraón egipcio que en realidad era mujer

Publicado 2 Sep 2020 – 07:04 PM EDT | Actualizado 2 Sep 2020 – 07:04 PM EDT
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Una reina egipcia quiso ser borrada de la historia por defender su lugar como gobernante en un sistema dominado por hombres, pero su nombre trascendió por miles de años.

El antiguo Egipto se caracterizaba por tener una dinastía de gobernantes hombres y ni siquiera existía un término para las mujeres en el poder, pues solo existían los títulos de esposa real o esposa del dios.

Se tienen registros de 5 reinas de Egipto, sin contar a Cleopatra: Nitocris, Neferusobeck, Nefertiti, Tausert y Hatshepsut. Todas tuvieron periodos de gobierno muy cortos, a excepción de la última.

Hatshepsut gobernó Egipto 22 años y, durante décadas, fue considerada como una villana en la historia del antiguo Egipto, pues su imagen fue manchada y quiso ser borrada después de su muerte.

La única manera para que gobernara una mujer era que fuera descendiente directa de faraones y que no hubiera un varón para heredar el trono, lo cual fue el caso de Hatshepsut.

La reina egipcia era hija de Tutmosis I y la esposa real Ahmose, quienes tuvieron 3 hijos varones, pero fallecieron antes de ser adultos, por lo que Hatshepsut era la única descendiente directa.

Sin embargo, su padre tuvo otro hijo fuera del matrimonio real, Tutmosis II, quien fue nombrado faraón tras la muerte de su padre.

Para no quedarse sin trono, Hatshepsut se casó con Tutmosis II y tuvieron una hija, la princesa real Neferfura. Al morir el faraón, Hatshepsut tomó el poder de Egipto.

Tutmosis II tuvo hijos con otra mujer, uno de ellos se convertiría en Tutmosis III; pero al momento de la muerte de su padre era muy pequeño para heredar el trono. Por lo tanto, Egipto quedó bajo el régimen de su tía y madrastra.

Cuando Tutmosis III llegó a la adultez fue nombrado faraón; sin embargo, Hatshepsut se negó a abandonar el trono y gobernaron de manera simultánea, aunque la mayoría de decisiones las tomaba la reina.

Hatshepsut tuvo que enfrentar un sistema regido por hombres, en el cual las mujeres no tenían posibilidad de gobernar, pero mantuvo su puesto durante más de dos décadas.

Es por eso que la historia la consideró una despiadada villana de Egipto, pues se negaba a abandonar el trono después de que su hijastro fuera nombrado faraón.

Para legitimar su poder, Hatshepsut se hizo llamar de varias formas; entre ellas, MaatKaRa, que significa 'El espíritu de Ra es justo' o Hatshepsut-Jenemetamón, que quiere decir 'La primera de las nobles damas unida a Amón'.

El distintivo más llamativo de Hatshepsut fue que tuvo que adoptar una imagen masculina para ser aceptada como reina en un sistema gobernado por hombres.

Las estatuas o imágenes encontrados que hacen alusión a la reina retratan su imagen con los artículos propios de faraones: el tocado, la falda shenti y una barba falsa para no dejar rastro de que era mujer.

Hatshepsut no era una enemiga de Egipto ni era rechazada por la sociedad, pues de otra manera hubiera asesinado a su sobrino o se habría desatado una guerra civil para elegir al rey.

Hatshepsut fue un ejemplo de gobernante para Tutmosis III, pues durante su mandato enfrentó seis campañas militares de las cuales salió victoriosa. Aunque las últimas dos Tutmosis III fue quien estuvo al mando.

Fue en este periodo cuando el gobierno de Hatshepsut perdió fuerza y apoyo, por lo que se retiró del poder y dejó a su hijastro gobernar con libertad.

Hatshepsut murió en el palacio de Tebas y, tras su fallecimiento, quisieron ser eliminados los monumentos y grabados que hacían alusión a la reina para borrar su rastro de la historia.

Las primeras teorías apuntaban que fueron acciones comandadas por Tutmosis III como venganza; sin embargo, otras investigaciones han descubierto que el intento de eliminar su legado ocurrió de manera paulatina durante dinastías posteriores a la suya.

En 1903, el arqueólogo Howard Carter, quien en 1922 descubriría la tumba de Tutankamón, encontró el sarcófago de Hatshepsut, pero la reina no estaba en él.

102 años más tarde, Zahi Hawass, un famoso egiptólogo y director de Egyptian Mummy Project, inició una nueva investigación para encontrar el cuerpo de la reina.

Un siglo antes, fue encontrada una momia sin ataúd ni tesoros, pero estaba colocada con el brazo izquierdo en la posición típica con la que momificaban a las reinas.

Hawass hizo un análisis de ADN de la momia sin identificar con un diente perdido y el arqueólogo confirmó la identidad de la momia como la reina Hatshepsut.

Los hallazgos fueron publicados en 2007 y, desde entonces, la momia es exhibida en la sala de Momias Reales del Museo Egipcio de El Cairo con la insignia ‘La Reina Hombre de Egipto’.

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