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7 científicos sin escrúpulos

Publicado 5 Feb 2014 – 05:00 AM EST | Actualizado 2 Abr 2018 – 09:15 AM EDT
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Los científicos tienen mucho poder en sus manos. Generalmente, pueden influir en vidas y en situaciones de manera especial por sus capacidades, pero muchos de ellos no tienen en cuenta los derechos humanos a la hora de realizar experimentos poco éticos, porque todo lo que quieren es lograr su meta y ganar reconocimiento. Hoy vamos a repasar los nombres de aquellos científicos con pocos escrúpulos que cobraron fama con sus investigaciones poco éticas.

7. John Hunter y el robo de cadáveres

A pesar de los avances que los descubrimientos de John Hunter implicaron para la ciencia durante el siglo XVIII, sus métodos eran poco éticos. Su hermano William era el director de la Escuela de Medicina, por lo que le consiguió un puesto, a cambio de que consiguiera cadáveres para diseccionar en las clases. El problema es que eran conseguidos a través de robos en los cementerios, al principio por él y  luego por ladrones de tumbas a los que les pagaba para realizar el trabajo sucio.

6. Ewen Cameron y sus proyectos para la CIA

Muchos de los trabajos de Ewen Cameron sobre la memoria fueron realizados para la CIA, como el proyecto MK Ultra. Su meta era destruir los recuerdos de una persona para reemplazarlos por otros, mediante un proceso que llamó Desprogramación y Conducción Psíquica. Sus métodos incluían el aislamiento y la repetición de cintas con mensajes positivos, además de comas inducidos. A pesar de que la destrucción de la memoria funcionó, nunca pudo reconstruir una. Estos métodos brutales solo fueron permitidos debido a las conexiones que tenía con el gobierno.

5. Práctica de la Universidad de Cornell con huérfanos

Durante 1919, una práctica extraña se realizó en la Universidad de Cornell. En las clases de Economía Doméstica los profesores dieron huérfanos en préstamo a las estudiantes para que aprendieran a criar un bebé. Los niños, que tenían entre 3 meses y 2 años, eran criados por varias madres que se turnaban para vivir en un apartamento de práctica, donde aprenderían a ser amas de casa. El problema es que una crianza de este tipo afectó la estabilidad mental de los niños, y muchos de ellos terminaron con graves problemas psicológicos e incapacidad de confiar en otro. El programa duró hasta 1969 y fue una de las peores prácticas de este tipo.

4. Chester Southam

En los años 60 Chester Southam comenzó a inyectar células cancerígenas en voluntarios sanos. De esta manera descubrió que el sistema inmunológico rechazaba las nuevas células. Sin embargo, al hacer lo mismo con personas enfermas de cáncer, la respuesta inmunológica era más lenta. Fue entonces cuando decidió cambiar a los pacientes, inyectando las células en ancianos con enfermedades crónicas, pero libres de cáncer.

El problema es que convenció a los directores del hospital de que no era necesario pedir el consentimiento de estas personas. Su experimento fue realizado sin el conocimiento de muchos de los médicos del hospital y realizado a escondidas.

3. Eugene Saenger y sus experimentos de radiación

Durante los años 60 Eugene Saenger expuso a casi 100 pacientes de cáncer a radiación para encontrar una cura de la enfermedad. Sus descubrimientos fueron asombrosos, y es por esto que muchos lo consideran un pilar de la medicina, a pesar de los métodos poco éticos.

El problema es que el estudio era financiado por el Pentágono para determinar cuánta radiación podía aguantar una persona. Los individuos que recibieron el tratamiento eran de clase trabajadora, pobres y en su mayoría negros. De estas personas, 21 murieron en el primer mes, aunque Saenger negó que fuera debido a la radiación.

2. Sigmund Freud

A pesar de que Freud es uno de los científicos más reconocidos de la historia, algunas de sus prácticas serían consideradas como barbaridades en la actualidad. Una de ellas fue el tratamiento a Emma Eckstein, una mujer que sufría de dolores menstruales fuertes e irregularidad en el ciclo.

Para Freud, la nariz y los genitales estaban relacionados así que no encontró mejor solución que remover parte de la nariz. Problemas en la operación hicieron que la cicatriz nasal no sanara por un año, y aunque el tiempo pasó el problema inicial no se había solucionado. Sin embargo llegó a la conclusión de que Eckstein tenía deseos sexuales por él y por ese motivo no se curaban ni su nariz ni su problema con la menstruación. 

1. Lauretta Bender y el electrochoque en niños con autismo

La neuropsiquiatra Lauretta Bender intentó curar niños con autismo dándoles tratamientos de electrochoques. En los medios apareció como la responsable de salvar a muchos niños, sin embargo lo que no se contó fue que la mayoría de ellos tuvieron graves secuelas psicológicas, se transformaron en personas violentas y algunos se suicidaron.

Algunos de estos niños fueron mal diagnosticados como autistas o esquizofrénicos debido a su personalidad tímida. Años más tarde algunos de ellos contaron la historia de cómo eran expuestos al electrochoque hasta desmayarse. Luego eran obligados a sonreír y comportarse de manera feliz.

Estos científicos cruzaron barreras éticas que son difíciles de determinar, muchas veces por las propias leyes de la época que no tenían en cuenta los derechos del paciente. ¿Qué opinas de estos cientfícos sin escrúpulos? ¿Conoces los crueles experimentos de Marion Sims?
 

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