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Periodista mexicana pone en duda versión oficial sobre muerte de civiles en Michoacán

Periodista mexicana pone en duda versión oficial sobre muerte de civiles en Michoacán

Laura Castellanos obtuvo más de 50 testimonios, fotografías, videos y actas de defunción que ponen en duda la versión oficial sobre las muertes de civiles.

Periodista mexicana pone en duda versión oficial sobre muerte de civiles en Michoacán /Univision

Por Alejandro Roldán y Peniley Ramírez, Univision Investiga

En la mañana del 6 de enero pasado, día de Reyes, la periodista mexicana Laura Castellanos supo que varios civiles habían sido muertos a tiros en el pueblo michoacano de Apatzingán, en el occidente de México.

Las autoridades hablaban de un “fuego cruzado”. Le pareció extraño, porque sabía que los civiles en esa zona estaban desarmados.

Conocía los detalles de la situación de las autodefensas en Michoacán, porque había hecho una amplia cobertura sobre el tema como reportera independiente. En marzo de este año, su trabajo sobre el levantamiento armado de pobladores contra bandas del narcotráfico allí le valió el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de seguimiento noticioso.

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Antes había escrito el libro Corte de Caja, que consistió en una extensa entrevista al subcomandante Marcos como producto de su trabajo sobre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y un libro más, México Armado, que revisaba las luchas guerrilleras en México entre 1943 y 1981. 

Con esta experiencia en temas de civiles armados, Castellanos se trasladó a Apatzingán después de los enfrentamientos entre autodefensas y policías federales para investigar los hechos.

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Lo que encontró difiere en todo sentido a la versión oficial. Apunta a que los civiles murieron a manos de los policías, a pesar de que estaban armados sólo con piedras y palos.

Su investigación resultó una reconstrucción de los hechos, contado desde más de 50 voces, desde los vecinos que barrían su calle hasta el personal del hospital a donde se llevaron los heridos.

Habló con comerciantes, con los detenidos, con los sobrevivientes de los dos tiroteos la madrugada y la mañana del 6 de enero, con el personal del Servicio Médico Forense, con los empleados del hospital local, con los abogados de las víctimas y sus familias.

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Todos coincidieron en incriminar a la Policía Federal como responsable de las ejecuciones.

Después de terminar su investigación, tanto Laura como algunas de sus fuentes principales han sufrido acoso y amenazas. Ella misma se encuentra ya bajo la protección de la organización Artículo 19, con sede en Londres, que protege a reporteros en situación de riesgo.

Este domingo se dio a conocer el trabajo periodístico en Univision, el portal Aristegui Noticias y la revista mexicana Proceso. Los tres medios tuvieron acceso a la investigación y cada uno llegó independientemente a sus propias conclusiones. Castellanos contó en entrevista algunos de los temas más reveladores de su investigación. 

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¿Cómo fue y en qué consistió esta investigación en Michoacán?

La situación era de mucha tensión, de incertidumbre. La investigación se hizo en condiciones de alto riesgo porque como estaban muy recientes los hechos había convoyes de la Policía Federal moviéndose de un lado a otro. La gente que había atestiguado las dos masacres estaba hablando de acosos y de una presencia federal intimidarte en el lugar donde ocurrieron.

La investigación partió precisamente de una cuarentena de testimonios que pudimos recoger en distintos lugares y con personas que incluso no se conocen entre sí.

Estas personas estaban atemorizadas, algunas aterrorizadas, también en el caso de vecinos o testigos ajenos al grupo que fue atacado en dos ocasiones por la Policía Federal tenían mucha indignación, estaban en shock, estaban también con mucho enojo y por eso se atrevieron a hablar.

¿Los civiles atacaron a los policías?

Lo único que se aprecia (en los videos) es que bajan estos civiles con armas  y de pronto se ve como una marejada humana que regresa a las camionetas, y lo dicen los testigos, tanto las personas que fueron atacadas, tanto vecinos como transeúntes: los federales dispararon a matar y realizaron ejecuciones de civiles, que hincaron e hicieron que alzaran las manos y les dispararon en la cabeza o en el pecho.

¿Los civiles estaban armados?

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Se hicieron pruebas de pólvora, y el juez a todos los liberó, a los 43. Seis de ellos portaban armas cortas, así lo manifestaron al juez, tenían la indicación como  grupo de que no respondieran a ninguna provocación o enfrentamiento porque ya les habían advertido que iban a ser atacados.

Dicen ellos que cuando escucharon el tiroteo lo que hicieron fue poner esas armas cortas en el piso que nadie usó ninguna arma. Por eso el juez los libera, porque no hubo ningún elemento.

Si un juez está liberando a todos ellos y en conferencia de prensa se dijo 44 personas estaban acusadas de tener en su posesión 13 armas largas y una granada, ¿Cuántas personas tenían la misma arma al mismo tiempo? Es absurdo.

¿Qué tipo de heridas presentaron las víctimas?

Personal del hospital (local) Ramón Ponce atendió algunos heridos y nos dan su testimonio de cómo los federales impidieron que heridos fueran trasladados a Morelia a pesar de que era urgencia y unos de eso muchachos falleció.

Nos dan su testimonio de las heridas con las que llegaron fueron producidas por balas expansivas. Quedó una marca que le llaman ellos un tatuaje o quemadura de pólvora en las heridas. Eso es una evidencia para ellos de que los disparos se hicieron a una distancia de 10 a 20 centímetros.

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