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Imagen de la Nasa de los tres huracanes del pasado 31 de agosto.

Por qué el actual fenómeno de 'El Niño' puede ser uno de los peores desde 1950

Por qué el actual fenómeno de 'El Niño' puede ser uno de los peores desde 1950

Este evento climático ya de por sí fuerte se ha juntado con uno de los años más calurosos por el cambio climático.  

Imagen de la Nasa de los tres huracanes del pasado 31 de agosto.
Imagen de la Nasa de los tres huracanes del pasado 31 de agosto.

Por Clemente Álvarez: @clementealvarez

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha avisado de una probable intensificación del actual fenómeno de ‘El Niño’ antes de final de año. En una comunicación realizada en Ginebra (Suiza) este 1 de septiembre, este organismo internacional ha advertido de que ‘El Niño’ de 2015/2016 puede convertirse en uno de los más fuertes desde 1950 (siendo hasta ahora los peores los de 1972/1973, 1982/1983 y 1997/1998).

Como explica Rodney Martínez Güingla, director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño ( CIIFEN), en Guayaquil (Ecuador), en este momento el Pacífico está marcado por el fenómeno denominado ‘El Niño’, que se caracteriza por un calentamiento de las aguas del Pacífico central. Sin embargo, a esto hay que sumar ahora el efecto del cambio climático, que aumenta todavía más las temperaturas.

“Tenemos ya un ‘Niño’ fuerte, pero esto se combina con otro factor, que es el hecho de que la temperatura media del planeta en 2015 está marcando récords. Con lo que ya hemos visto, este 2015 se está convirtiendo en un firme candidato para ser el año más cálido de la historia instrumental”, destaca el oceanógrafo ecuatoriano.

Según ha incidido la OMM, durante el pasado mes de agosto, las temperaturas de la superficie de las partes central y oriental del Pacífico tropical se han situado entre 1,3 ° y 2,0 °C por encima de lo normal, superando los umbrales de ‘El Niño’ en aproximadamente un grado, lo que indica que “la intensidad del actual episodio de ‘El Niño’ es muy significativa”.

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“Vamos a tener un ‘Niño’ en un contexto de un planeta más caliente que hace 18 años [cuando tuvo lugar el último episodio fuerte de este fenómeno en 1997] y esto sugiere cierta amplificación de algunas cosas”, comenta Martínez Güingla, que admite que tampoco se sabe completamente qué puede suponer esto. “Todavía hay más preguntas que respuestas”.

Con todo, el director del CIIFEN considera que ya hay señales importantes que deben tenerse en cuenta. “El 31 de agosto, por ejemplo, tuvimos tres huracanes simultáneos en el Pacífico tropical, tres huracanes con categoría importante por encima del 3”.  Aparte de eso, también se han registrados eventos extremos relacionados con la lluvia en Paraguay, Argentina o Chile, así como sequía en el Caribe y un déficit de precipitaciones muy importante en el norte de Sudamérica, y buena parte de Brasil y Centroamérica.

“Lo que estamos viendo hasta ahora es que los efectos típicos asociados con un ‘Niño’ fuerte están siendo más severos y esto ya es una voz de alerta de lo que puede pasar todavía en los meses venideros”, subraya Martínez Güingla. De hecho, como ha comunicado la OMM se espera que la intensidad máxima de este episodio de ‘El Niño’ se alcance entre octubre de 2015 y enero de 2016.

A pesar de las nuevas incógnitas que introducen el cambio climático, el director del CIIFEN considera que no hay que dejar de prestar mucha atención a lo que supone por sí solo ‘El Niño’. “Tenemos a un viejo visitante de vuelta, que es un ‘Niño’ de magnitud fuerte, que ya nos ha golpeado en el pasado de forma importante”, destaca. De forma paralela, Martínez Güingla  también cree que todo esto puede servir para comprobar si están dando resultados o no los esfuerzos de adaptación al cambio climático. “Esto nos permitirá revisar cuán resilientes nos estamos volviendo a los eventos de la naturaleza”.       

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‘El Niño’ es la fase contraria a ‘La Niña’  y se denomina así por coincidir con la época de Navidad en el Pacífico, cuando los cristianos celebran el nacimiento de Jesús. Como detalla, la Organización Meteorológica Mundial, durante los episodios de ‘El Niño’ la temperatura de la superficie del mar en las partes central y oriental del Pacífico tropical suele ser muy superior a la normal, mientras que, en esas mismas regiones, durante los episodios de La Niña la temperatura es inferior a la normal.

Esas variación es de temperatura pueden provocar fluctuaciones importantes del clima en el mundo entero y, una vez comenzadas, esas anomalías pueden durar un año, o incluso más. Así, el intenso episodio de 'El Niño' de 1997/1998 fue seguido por un largo episodio anómalo de La Niña, que empezó hacia mediados de 1998 y terminó a principios de 2001. Aunque los episodios de 'El Niño' o 'La Niña' alteran la probabilidad de que se den determinadas características climáticas en el mundo entero, sus consecuencias nunca son exactamente idénticas.

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