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Marco Rubio encabezó la remontada de los candidatos republicanos al Senado, al retener su escano en Florida.

Los republicanos conservan el Senado y se ponen a un paso de inclinar a su favor la Corte Suprema de Justicia

Los republicanos conservan el Senado y se ponen a un paso de inclinar a su favor la Corte Suprema de Justicia

Catherine Cortez Masto, la primera mujer latina en el Senado, es el único consuelo de los demócratas en una noche de pesadilla para su partido.

Marco Rubio encabezó la remontada de los candidatos republicanos al Sena...
Marco Rubio encabezó la remontada de los candidatos republicanos al Senado, al retener su escano en Florida.

El partido republicano mantuvo la mayoría en el Senado al ganar 21 de los 34 escaños disputados en estas elecciones y quedar a las puertas de ganar el 22, en Luisiana. Los demócratas, que debían obtener una ganancia neta de cinco senadores para lograr la mayoría en la Cámara Alta, solo consiguieron arrebatarles a los republicanos dos de los diez escaños que los analistas consideraban vulnerables: Tammy Duckworth le ganó a Mark Kirk en Illinois. Y el miércoles en la tarde Kelly Ayote, senadora por New Hampshire, concedió el triunfo por un estrecho margen a la candidata demócrata Maggie Hassan. Los demócratas conservaron, además, con Catherine Cortez Masto, el escaño que dejó libre Harry Reid en Nevada.

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Los demócratas, que sabían que no podrían alcanzar la mayoría en la Cámara de Representantes, tenían la esperanza de obtenerla en el Senado, y las encuestas parecían darles la razón hasta que las diferencias entre Hillary Clinton y Donald Trump empezaron a achicarse en los últimos días de la campaña.

Medios especializados como FiveThirtyEight señalaron la estrecha relación que había entre las posibilidades de triunfo de la candidata demócrata y la suerte de los candidatos al Senado por el partido Demócrata, pero a pesar de las bajas probabilidades de triunfo de Clinton mantuvieron hasta última hora la idea de que los demócratas recuperarían el Senado.

John McCain ganó su contienda y contribuyó a mantener la mayoría republi...
John McCain ganó su contienda y contribuyó a mantener la mayoría republicana en el Senado.

El triunfo de Trump en la mayoría de los estados con riesgo para los escaños republicanos impulsó, sin embargo, a los candidatos del partido y les permitió mantener sus cargos en contra de las probabilidades señaladas por los expertos. John McCain, en Arizona, y Marco Rubio, en Florida, dos de las figuras más prominentes del partido, no tuvieron problema para mantenerse en sus cargos.

Sin embargo, lo mismo pasó con otros titulares a los que se les daban menos posibilidades, como Roy Blunt, en Missouri; Richard Burr, en Carolina del Norte; Patrick Toomey en Pennsylvania; y Ron Johnson, en Wisconsin. Y en Indiana Tood Young, quien ganó las primarias de su partido para sustituir a Daniel Coats, venció sin dificultad a Evan Bayh.

En Louisiana, donde se celebraron primarias para el Senado con el fin de definir los candidatos a suceder a David Vitter, quien dejó su cargo rodeado de un escándalo por sus mensajes de contenido sexual en las redes sociales, habrá que esperar hasta diciembre para conocer al ganador de la contienda. Los finalistas son el republicano John Kennedy y el demócrata Foster Campbell.

Catherine Cortez Masto se convirtió en la primera mujer latina en llegar...
Catherine Cortez Masto se convirtió en la primera mujer latina en llegar al Senado de Estados Unidos.

Un triunfo agridulce para los demócratas, pero un hecho histórico para la nación, Catherine Cortez Masto le ganó al republicano Joe Heck el escaño que dejó libre Harry Reid, uno de los principales líderes del partido. Cortez Masto es la primera mujer latina en llegar al Senado de los Estados Unidos.

Clara gobernabilidad

La victoria republicana en el Senado le dará a Donald Trump un margen de maniobra importante para sacar adelante sus proyectos económicos y políticos, a la vez resta cualquier posibilidad a los demócratas de impulsar su agenda social (incluyendo una posible reforma migratoria, que de hacerse tendría todos los tintes conservadores que caracterizan al nuevo presidente, o la defensa del Obamacare, duramente cuestionado por los republicanos).

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Lo más importante, sin embargo, es que los republicanos tendrán ahora la posibilidad de nombrar al juez de la Corte Suprema de Justicia que reemplazará a Antonin Scalia. Con la muerte del juez Scalia en febrero de este año la Corte quedó dividida por partes iguales entre magistrados liberales y conservadores, y el Senado de Estados Unidos, que es el que tiene el poder de aprobar a los nominados para ese cargo, se negó a considerar siquiera el nombramiento del juez Merrick Garland, sugerido por el presidente Barack Obama. Para aprobar el nombramiento de un miembro de la Corte (cuando existe alguna objeción) se necesitan 60 votos y los demócratas solo tenían 46.

La muerte del juez Antonin Scalia dejó a la Corte Suprema del país divid...
La muerte del juez Antonin Scalia dejó a la Corte Suprema del país dividida por igual entre liberales y conservadores.

Tanto Donald Trump como Hillary Clinton insistieron a lo largo de sus campañas en la necesidad de elegir al reemplazo del juez Scalia para garantizar la permanencia de la división de poderes pero que no obstaculizara la ejecución de sus programas de gobierno. De alguna manera, la elección del noveno magistrado de la Corte se convirtió en un punto central de la contienda política.

Previendo una posible derrota en la elección presidencial (y aún en la de Senado), algunos líderes republicanos habían preparado el terreno para una oposición partidista a la elección de un magistrado propuesto por el partido Demócrata. Los senadores republicanos John McCain, de Arizona, y Ted Cruz, de Texas, dijeron que la Corte Suprema podría funcionar sin ningún problema con ocho magistrados. Cruz fue claro al decir que los republicanos podrían bloquear de manera indefinida el nombramiento de un juez de la Corte propuesto por el partido Demócrata.

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Ahora serán los demócratas quienes tendrán que ingeniárselas para atajar ese nombramiento. Pero sin una mayoría en el Senado sus posibilidades serán escasas. Los republicanos tendrán el control de la agenda de la Cámara Alta y podrán forzar una votación para ratificar a la persona que designe el Presidente para ocupar el cargo.

Con un elemento adicional. En el año 2018 estarán en juego 33 escaños del Senado: 25 de ellos serán demócratas y solo ocho republicanos. Y muchos de los 25 escaños demócratas corresponden a estados donde su posición es altamente vulnerable, como se demostró en las elecciones de este 8 de noviembre.

Cuando las encuestas le daban todavía la ventaja a Hillary Clinton, el reportero de The Washington Post Chris Cillizza escribió: “Incluso si los demócratas ganan el Senado en 2016, en un abrir y cerrar de ojos podrían ser de nuevo minoría. Lo que significa que la presidenta Hillary Clinton tendrá dos años para trabajar con un Senado amistoso antes de que las cosas sean mucho más duras para ella en el Congreso”.

Ahora el que tendrá un Senado amistoso será Donald Trump. Y en dos años podría tener no solo un Senado amistoso sino un Senado con mayoría calificada, lo que le permitiría pasar por encima de cualquier veto del partido Demócrata.

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* Nota: Este artículo fue publicado originalmente el miércoles 9 de noviembre a las 2:11 am, y fue modificado más tarde para incluir el resultado en New Hamsphire, que tardó varias horas en ser oficial.

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