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David Duke en su lanzamiento de candidatura en 1991

El candidato que avergonzó al Partido Republicano antes de Trump

El candidato que avergonzó al Partido Republicano antes de Trump

En 1992, David Duke, un exlíder del Ku Klux Klan, que competía por la nominación republicana a la presidencia suscitó también un repudio casi generalizado.

David Duke en su lanzamiento de candidatura en 1991
David Duke en su lanzamiento de candidatura en 1991

Por Fernando Peinado @FernandoPeinado

Varios líderes republicanos temen que Donald Trump destruya la reputación de su partido, pero ésta no es la primera vez que ven cómo un candidato se convierte en su oveja negra.

En 1992, David Duke, un exlíder del Ku Klux Klan, que competía por la nominación republicana a la presidencia suscitó también un repudio casi generalizado.

Duke abandonó la campaña poco después de que en enero el comité de selección de candidatos republicanos le impidiera competir en Georgia a causa de su ideología "nazi". Otros estados habían advertido que tomarían medidas similares.

Pero durante varias semanas en aquellas primarias, nadie pudo ignorar a Duke. Como Trump, era una constante presencia en la televisión y en las encuestas obtenía un apoyo considerable.

Un sondeo de ABC News le daba en enero de aquel año un 9% de intención de voto.

Duke, de 41 años, era asambleísta de Luisiana y estuvo a punto de ser elegido gobernador de ese estado sureño.

Las cadenas nacionales de televisión por cable retransmitieron en directo su discurso de lanzamiento el 4 de diciembre de 1991, en el National Press Club de Washington DC.

En una sala de prensa abarrotada de periodistas, Duke criticó al presidente, el republicano George W. H. Bush, por haber permitido una "invasión masiva" de inmigrantes de ascendencia no europea.

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“Tenemos que empezar a darnos cuenta de que somos una sociedad cristiana. Somos parte de Occidente, la civilización cristiana y vemos cómo en este país ya no podemos cantar villancicos en nuestras escuelas públicas”.

También imitó el acento japonés para atacar los acuerdos comerciales de la administración estadounidense con Japón.

“Tú no comprar nuestro arroz, nosotros no comprar sus autos”, dijo.

Sus exabruptos, su discurso racial y su pasado al frente del Ku Klux Klan en Luisiana en los 70 irritaban a muchos republicanos, que trataron de marcar distancias.

"No consideramos a Duke uno de nosotros", dijo por aquel entonces Norm Cummings, el director político del Comité Nacional Republicano, según el diario The Baltimore Sun.

"David Duke no es un republicano… Es un nazi. Deploramos su mentalidad retorcida", le secundó el presidente del Partido Republicano en Georgia, según el diario The New York Times.

Lea: Por qué no expulsa el Partido Republicano a Trump

A sus 65 años, Duke está retirado de la política pero tiene un programa de radio diario,  el "David Duke Show", que emite Rense Radio Network.

En conversación telefónica con Univision Noticias, dice que fue víctima de una campaña de descrédito por su ideología antisionista.

Asegura que dejó varias veces claro que no tenía ninguna vinculación con el KKK, pero los medios no paraban de mencionar su pasado. Su campaña era, en sus palabras, antiguerra, antiglobalización y antiWall Street.

"Mi retórica era mucho más suave que la de Trump", dice Duke.

Piensa que el mensaje de Trump es malo en la forma, pero está de acuerdo con parte de su contenido.

"Lo que dijo Trump le hizo parecer racista pero no creo que esa fuera su intención. A veces él habla antes de pensar".

"Tiene razón en que proporcionalmente los inmigrantes ilegales cometen más delitos", asegura, aunque esto es incorrecto, como han demostrado estudios.

Pero Duke, que hoy se autodescribe como "activista de derechos humanos", parece haber evolucionado con respecto a su rechazo a la inmigración de no europeos.

"La mayoría de mexicanos vienen en busca de una vida mejor. No puedes culparles, pero cada país tiene derecho a defender sus fronteras", dice.

Al igual que Trump, Duke asegura que en campaña tenía muchos simpatizantes hispanos. "Recuerdo que el público se puso en pie y me ovacionó en Florida, durante un evento con la comunidad cubanoestadounidense".

En efecto, Duke fue invitado a Miami el 10 de enero de 1992 por Felipe Rivero, un presentador de radio que lideraba un grupo extremista llamado la Asociación Nacionalista Cubana.

Algunos cubanoestadounidenses veían con simpatía su anticomunismo. Pero muchos líderes de esa comunidad marcaron distancia con él y durante su visita a la ciudad fue recibido con una manifestación de rechazo.

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"Es uno de los monstruos más repugnantes que hay", dijo Giuseppe Concepción.

La burbuja de Duke se acabó pinchando. No consiguió el apoyo que esperaba en los estados del sur, donde había centrado sus esfuerzos y finalmente, el 22 de abril  se apartó de la competición, lo que supuso un alivio para muchos republicanos.

Sin dinero y sin atención, Duke admitió su derrota en el mismo lugar en que se lanzó, la sala de prensa del National Press Club.

"Mi papel en esta elección ha terminado... no tengo planes para continuar la campaña por la nominación republicana".

Esta vez, apenas había periodistas escuchándole.

El partido eligió a George W. H. Bush como candidato, pero éste acabó perdiendo en la elección general contra el demócrata Bill Clinton.

Para Duke aquella campaña fue su apogeo político. Nunca más volvió a ganar una elección y acabó cayendo en el olvido, recordado en el partido Republicano como un mal sueño.

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