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Estados Unidos vive una fuerte tensión entre el mundo rural y urbano.

Seis gráficos que ilustran la división entre el campo y la ciudad en Estados Unidos

Seis gráficos que ilustran la división entre el campo y la ciudad en Estados Unidos

Una de las lecciones de la última elección fue la brecha existente entre las zonas urbanas y rurales. Ya sea en la pobreza o en la capacidad de emprender, existe una fuerte diferencia entre estos dos mundos.

Estados Unidos vive una fuerte tensión entre el mundo rural y urbano.
Estados Unidos vive una fuerte tensión entre el mundo rural y urbano.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio The Conversation, a partir de la colaboración de una serie de académicos de diversas universidades.

Todos hemos oído de la gran división entre la vida en la parte rural de EEUU y la parte urbana. ¿Pero cuáles son los factores que contribuyen a estas diferencias? Les pedimos a sociólogos, economistas e historiadores que describieran la división de diferentes ángulos. Los datos pintan un cuadro más profundo y a veces sorprendente de EEUU hoy en día.

1. La pobreza es más alta en áreas rurales


Por Brian Thiede, profesor adjunto de Sociología Rural y Demografía, Universidad Estatal de Pennsylvania.

Con frecuencia las discusiones sobre la pobreza en EEUU se centran equivocadamente en las áreas urbanas. Aunque la pobreza urbana presenta un reto único, históricamente los índices de pobreza han sido más altos en áreas rurales que en áreas urbanas. De hecho, los niveles de pobreza rural a menudo eran el doble de los de áreas urbanas durante todos los años 50 y 60.

Si bien estas brechas entre áreas rurales y urbanas han disminuido notablemente, persisten diferencias considerables. En 2015, un 16.7% de la población rural era pobre, en comparación con un 13% de la población urbana en general. Mientras tanto, un 10.8% entre los que viven en suburbios ubicados fuera de las ciudades principales son pobres.

Al contrario de las suposiciones comunes, porcentajes considerables de los pobres tienen trabajos. Aproximadamente un 45% de los ocupantes de casas que eran pobres y quienes tenían entre 25 y 54 años de edad trabajaron al menos durante parte del año en 2015, tanto en áreas rurales como en urbanas.

El vínculo entre el trabajo y la pobreza fue diferente en el pasado. Durante los años 80, el porcentaje de pobres rurales que estaban empleados sobrepasó al porcentaje de pobres urbanos que estaban empleados en más de un 15%. Desde entonces, más y más personas pobres en áreas rurales también están desempleados, una tendencia consistente con otros patrones documentados abajo.

Dicho esto, los trabajadores rurales siguen beneficiándose menos del trabajo que sus homólogos urbanos. En 2015, un 9.8% de los ocupantes de casas de áreas rurales y de la mejor edad laboral eran pobres, en comparación con un 6.8% de sus homólogos urbanos. Casi un tercio de la clase obrera pobre enfrentó niveles extremos de privación, con ingresos familiares que estaban por debajo de un 50% del umbral de pobreza, o aproximadamente 12,000 dólares para una familia de cuatro personas.

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Grandes porcentajes de la fuerza laboral rural también viven en circunstancias económicamente precarias justo por encima del umbral de pobreza. Casi uno de cada cinco ocupantes rurales trabajadores vivió en familias con ingresos menores de un 150% del umbral de pobreza. Se trata de casi 5 puntos porcentuales más del porcentaje de trabajadores urbanos que están en la misma situación económica (13.5%).

Según investigaciones recientes, las brechas entre áreas rurales y urbanas de la clase obrera pobre no pueden ser explicadas por el nivel educativo de trabajadores rurales, ni tampoco su industria de empleo u otros factores parecidos que tal vez afecten a los ingresos. La pobreza rural —por lo menos entre trabajadores— no puede ser explicada totalmente por las características de la población rural. Eso significa que reducir la pobreza rural requerirá atención con la estructura de economías y comunidades rurales.

2. La mayoría de los nuevos empleos no están en las áreas rurales


Por Steven Beda, instructor de Historia, Universidad de Oregon

Es fácil ver por qué muchos estadounidenses rurales creen que la recesión nunca terminó: para ellos, no ha acabado.

Las comunidades rurales aún no han recuperado los trabajos que perdieron durante la recesión. Datos censales muestran que ahora el mercado laboral rural es más pequeño —un 4.26% más pequeño, para ser preciso— de lo que era en 2008. Entre estos datos se encuentran las minas cerradas de carbón que se encuentran en los bordes de pueblos rurales y las gasolineras clausuradas en calles principales rurales. En estos datos se encuentran el enojo, miedos y frustraciones de una buena parte de EEUU rural.

No es una nueva tendencia. La mecanización, las regulaciones ambientales y la competencia global incrementada lentamente han estado menoscabando las economías de extracción de recursos y eliminando empleos en comunidades rurales durante la mayor parte del siglo XX. Pero el hecho de que lo que están viviendo ahora simplemente son las consecuencias frías de la historia probablemente brinde poco consuelo a las personas rurales. Si tiene algún efecto, es de intensificar su miedo de que lo que tenían alguna vez se perdió y jamás volverá.

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Tampoco es probable que consuele mucho el pequeño aumento en trabajos rurales desde 2013. A medida que la economía de extracción de recursos sigue reduciéndose, la mayoría de los nuevos empleos en áreas rurales se están creando en el sector de servicios. Entonces los mineros de carbón de los Apalaches y los leñadores del noroeste ahora están reponiendo mercancía en los estantes del Wal-Mart local.

Antes la identidad de comunidades rurales estaba basada en el trabajo. Los letreros en las entradas de sus pueblos les proclamaban a los visitantes que habían llegado a un área carbonera o maderera. Los pueblos nombraron las mascotas de sus equipos de fútbol en secundarias en honor al trabajo que los mantenía, como los Jordan Beetpickers (Cosechadores de Remolachas) en Utah o los Camas Papermakers (Fabricantes de Papel) en Washington. Antes, en cuanto uno llegaba a estos pueblos por primera vez, sabía lo que hacía la gente del pueblo y que estaban orgullosos de hacerlo.

Eso ya no está tan claro. ¿Cómo comunicas tu identidad comunal cuando el trabajo que antes estaba en el núcleo de esa identidad ya no existe y bautizar al equipo de fútbol de la secundaria local como ‘Los Saludadores de Wal-Mart’ simplemente no suena igual?

Al revisar los datos laborales rurales, ¿resulta tan difícil entender por qué muchas personas rurales sienten nostalgia por el pasado y miedo en cuanto al futuro?

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3. Las discapacidades son más comunes en áreas rurales


Por Lillie Greiman y Andrew Myers, directores del Proyecto en el Rural Institute for Inclusive Communities at the University of Montana; y Christiane von Reichert, profesora de Geografía, Universidad de Montana.

La discapacidad importa en el Estados Unidos rural. Datos de una encuesta anual gubernamental llamada American Community Survey (Encuesta de Comunidades de EEUU) revelan que la incapacidad es más prevaleciente en condados rurales que en sus homólogos urbanos.

El índice de discapacidad pasa desde un 11.8% en los condados metropolitanos más urbanos a un 15.6% en áreas micropolitanas más pequeñas. En los condados más rurales o no centrales sube aún más y llega a un 17.7%.

Aunque las diferencias rurales-urbanas en cuanto a la incapacidad se han analizado previamente, los investigadores han tenido pocas oportunidades de explorar más a esta disparidad, dado que datos actualizados sobre la discapacidad rural no estuvieron disponibles hasta hace poco. Por fortuna, en 2014 la Oficina del Censo de EEUU publicó nuevas estimaciones actualizadas sobre la discapacidad a nivel de condado, lo cual puso fin a una brecha de conocimiento de unos 14 años.

La publicación de estas estimaciones también nos ha permitido elaborar un cuadro de las variaciones geográficas en cuanto a la discapacidad a lo largo del país. Los índices de incapacidad varían de manera significativa a lo largo de EEUU. Si bien la tendencia nacional de índices más altos de discapacidad en condados rurales persiste a nivel regional, está claro que la discapacidad en EEUU rural no es homogénea. Los índices de discapacidad rural oscilan desde aproximadamente un 15% en las Grandes Llanuras a un 21% en el centro del Sur.

En este mapa se aprecian los índices de discapacidad. Las zonas rojas presentan niveles más altos.

Una variedad de factores podría estar detrás de estas diferencias regionales y rurales, entre ellas diferencias en demografía, patrones económicos, salud y acceso a servicios y políticas estatales sobre la discapacidad.

Aunque esta encuesta provee un vistazo de la prevalencia nacional de la discapacidad y revela una disparidad persistente entre áreas rurales y urbanas, es importante notar sus limitaciones. La incapacidad es el resultado de una interacción entre un individuo y su ambiente. Por lo tanto, estos datos no miden directamente a la discapacidad, ya que miden sólo el funcionamiento físico y no toman en cuenta factores ambientales como la vivienda inaccesible.

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4. Las áreas rurales son sorprendentemente emprendedoras


Por Stephan Weiler, profesor de Economía, Universidad Estatal de Colorado; Tessa Conroy y Steve Deller, profesores de Economía, Universidad de Wisconsin-Madison.

El dominio económico continuo de EEUU quizás sea más atribuible a los elementos más pequeños de su economía: sus start-ups empresariales. Casi 700,000 negocios nuevos que crean empleos se abren cada año. Se trata de casi 2,000 al día y cada uno ayuda a crear nuevos nichos de mercado en la economía global.

La mayoría de las personas creen equivocadamente que estos establecimientos pioneros surgen abrumadoramente en áreas metropolitanas, tales como el mítico Silicon Valley, conocido por su cultura de start-ups.

Sin embargo, según la Oficina del Censo de EEUU, en realidad son los condados no metropolitanos que tienen índices más altos de autónomos dueños de negocios que sus homólogos metropolitanos.

Además, mientras más rural sea el condado, más alto es su nivel de espíritu emprendedor. Algunos de estos condados tienen un legado agrícola —quizás la ocupación más emprendedora de todas— pero los granjeros representan menos de un sexto de los dueños de negocios en áreas no metropolitanas. Incluso para empresas que no son granjas, son más altos los índices rurales de empezar un negocio propio.

La realidad es que las áreas rurales tienen que ser emprendedoras, ya que las industrias con las concentraciones de trabajos asalariados son necesariamente escasos.

Los negocios start-up tienen posibilidades de supervivencia que son notoriamente difíciles. Entonces quizás resulte aún más sorprendente que los negocios no metropolitanos relativamente aislados son —en promedio— más resistentes que sus primos en áreas metropolitanas, a pesar de las ventajas económicas considerables de áreas urbanas, la cuales ostentan de redes más densas de trabajadores, suministradores y mercados. La resiliencia de start-ups rurales tal vez se deba a prácticas más cautelosas de negocios en áreas con pocas opciones alternativas de empleo.

Esta resiliencia también es notablemente persistente a lo largo del tiempo; consistentemente está al menos a la par con la de start-ups en áreas metropolitanas y regularmente presentando índices de supervivencia de hasta 10 puntos porcentuales más altos que los de áreas metropolitanas entre 1990 y 2007.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio The Conversation.

Las ciudades grandes más asequibles de Estados Unidos
The Conversation
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