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En la solitaria ciudad, este grupo está aquí para escucharte

En la solitaria ciudad, este grupo está aquí para escucharte

Urban Confessional les presta oídos a extraños en la calle.

Urban Confessional

Incluso entre la animada muchedumbre y los sonidos vibrantes que llenan las ciudades, la vida en ellas puede ser muy solitaria. Investigaciones anteriores han descubierto un vínculo entre vivir en ciudades, problemas de salud mental y sentimientos de aislamiento, estrés y ansiedad. Los residentes fácilmente pueden dejarse llevar por el estilo de vida ajetreado que con el tiempo ha venido a caracterizar la vida urbana.

Cuando hace un año el actor Vivi Deveraux se mudó a Los Ángeles desde Sudáfrica, se encontró con una diferencia cultural marcada. “Esta ciudad está llena de cínicos”, dice. “Aquí la gente sospecha de algo que podría ser gratis, que se esté regalando por el gusto de regalar algo”.

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Fue durante este tiempo que Deveraux se enteró de Urban Confessional, un proyecto social diseñado generar conexiones con extraños a sus oídos y palabras. Cada semana los miembros del grupo van por las calles con letreros que dicen “ free listening” o “escucha gratis”. A medida que invitan a gente a acercarse a ellos, su meta es sencilla: escuchar a cualquiera que quiera hablar sin juzgarlos ni ofrecerles consejos.

“El pulso de las ciudades está suplicando por una conexión genuina”, dice Benjamin Mathes, el fundador del programa, quien es un autor, actor y productor en Los Ángeles. “Todo lo que podamos hacer para interrumpir el ruido y el ritmo de la ciudad y servir de recordatorio de que la gente importa, que debemos desacelerar y escucharlos (…) No se me ocurre una mejor forma de pasar el día”.

Urban Confessional empezó hace cuatro años en Los Ángeles en un momento en que Mathes había “tocado fondo” y estaba buscando por una manera de sanar y conectarse con otras personas. Al principio el programa consistió sólo en un grupo pequeño de otros actores amigos de Mathes. Ahora ha prosperado para convertirse en un servicio público global que abarca 16 países, con voluntarios en ciudades como Barcelona, Lima, Sídney y Nueva York.

Cuando hablé por teléfono con Mathes, él había acabado de llevar a cabo una “escucha gratis” en una estación de tren en North Hollywood, el primer lugar frecuentado por Urban Confessional en 2012 cuando empezó. Según dice Mathes, el área tiene mucha actividad peligrosa: violencia pandillera, prostitución y tráfico en sexo. En el pasado la policía local les aconsejó a los voluntarios locales que tuvieran cuidado al ofrecer sus servicios de escucha. Sin embargo, Mathes ha identificado una necesidad de apoyo en estas comunidades.

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“A nosotros ha llegado gente en todas las etapas de recuperación y adicción”, dice Mathes. Una vez se le aceró una mujer que había sido abusada y echada de su casa para entonces encontrar refugio en un strip club a los 17 años. Cuando Mathes la conoció, la mujer era una prostituta y ellos conversaron durante una hora. La semana siguiente la mujer regresó, pero no para compartir su historia sino para escuchar al lado de otros voluntarios de Urban Confessional.

Urban Confessional

Para Mathes el deseo de ser escuchado es universal. “Sea que estés en una ciudad o en un pueblo pequeño, en Estados Unidos o Perú o en Sudáfrica, todos andamos con las mismas cargas”, dice.

Deveraux también encuentra que la “gente tiende a sincerarse en cuanto se dan cuenta que están en un lugar seguro”. Dice que muchas veces la gente sólo quiere saber que alguien está prestando atención. Por supuesto, hay algunos que siguen siendo escépticos y hasta los que confunden a los voluntarios de Urban Confessional por alguien pidiendo dinero o apoyo político para una causa.

“Mayormente somos una perturbación”, dice Mathes. “Literalmente perturbamos el viaje al trabajo de la gente y su prisa”. Pero Urban Confessional también alienta a los residentes de la ciudad a tomar un tiempo para ellos mismos y reconocer que hay mucha gente por ahí que está dispuesta a escuchar su historia. Y para Mathes esa es la mejor parte.

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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