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En muchas ciudades existen planes de descuento para que las minorías aprovechen las bicis públicas, pero pocos saben de esto.

¿Por qué las bicicletas públicas siguen siendo casi exclusivamente usadas por gente rica?

¿Por qué las bicicletas públicas siguen siendo casi exclusivamente usadas por gente rica?

En EEUU, latinos y afroestadounidenses son minorías entre los usuarios. Pero esto no sucede por falta de interés, sino falta de información.

En muchas ciudades existen planes de descuento para que las minorías apr...
En muchas ciudades existen planes de descuento para que las minorías aprovechen las bicis públicas, pero pocos saben de esto.

No es ningún secreto que los sistemas de bicicletas públicas tienen un problema de equidad. Este sistema funciona bien en vecindarios muy densos de uso mixto, los tipos de lugares donde los precios de los alquileres se han disparado y a donde los más ricos se están mudando. Incluso aunque los sistemas han madurado y se han ampliado, la inmensa mayoría de los usuarios siguen siendo más ricos y blancos que las ciudades que estos programas atienden.

En Washington DC, que tiene una población de raza negra de aproximadamente un 50%, sólo un 3% de los miembros de Capital Bikeshare eran afroestadounidenses en 2012 . Para 2016, esa proporción había aumentado en sólo un punto porcentual. La misma encuesta reveló que los asiáticos y los latinos estaban también seriamente subrepresentados entre los miembros de Capital Bikeshare.

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Las disparidades en los ingresos y la distribución espacial de las estaciones de bicicletas no bastan para explicar estas estadísticas. "Una de las anteriores expectativas o suposiciones sobre el uso de bicicletas públicas era que la razón por la que las comunidades de color de bajos ingresos no estaban usándolo era debido a una falta de interés", dice Nathan McNeil, investigador en la Escuela Toulan de Estudios Urbanos y Planificación de la Universidad Estatal de Portland. Académicos y periodistas han postulado diversas teorías para explicar esta falta de interés. A menudo, el uso de bicicletas públicas y la infraestructura para las bicicletas se consideran heraldos de la gentrificación. Un estudio reveló que algunas personas de raza negra y latina encuestados en Nueva Jersey pensaban que ir en bicicleta al trabajo significaría que no podían darse el lujo de tener un auto.

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Pero un nuevo estudio realizado por McNeil y sus colegas en su universidad sugiere que estas percepciones pueden estar cambiando, si es que alguna vez existieron en lo absoluto. En cambio, el estudio muestra qu e los residentes en vecindarios de bajos ingresos y una mayor proporción de minorías tienen una opinión abrumadoramente favorable en cuanto al uso de bicicletas públicas. Lo que a muchos residentes de estos vecindarios les falta no es el deseo de viajar en bicicleta, sino la información sobre los programas de descuento, el acceso a la seguridad en las calles y al equipamiento de protección y garantías sobre la responsabilidad y cargos ocultos.

El estudio encuestó a los residentes de tres vecindarios adyacentes en el centro de Philadelphia, así como Bronzeville, en Chicago, y Bed-Stuy, en Brooklyn, en los cuales recientemente se han instalado estaciones para el uso compartido de bicicletas.

En Philadelphia, las estaciones para el uso compartido de bicicletas han aparecido recientemente en vecindarios con grandes poblaciones no blancas (Escuela Toulan de Estudios Urbanos y Planificación).

Lo más notable es que un 73% del total de encuestados y un 74% de las personas de color de bajos ingresos coincidieron en que "el uso de bicicletas públicas es útil para gente como yo". Un 93% de los encuestados dijo que el uso de bicicletas públicas es bueno para la ciudad, y un 89% dijo que era bueno para el vecindario. Las personas de color de bajos ingresos coincidieron con estas declaraciones a una tasa de un 89% y 86%, respectivamente.

El resentimiento estimulado por la gentrificación hacia el uso de bicicletas públicas parece ser mínimo, mientras que las percepciones culturales negativas sobre el uso de las bicicletas apenas se registran. Sólo un 4% de los encuestados coincidieron con que "andar en bicicleta no les parece una actividad atractiva a mis amigos". El mismo número coincidió con que "la gente podría pensar que no puedo darme el lujo de tener un auto".

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Todo esto sugiere que muchas personas en los vecindarios encuestados desearían utilizar el uso compartido de bicicletas. De hecho, un 11% dijo que esperaban convertirse en miembros durante el próximo año, mientras que un 56% de las personas de color de bajos ingresos dijeron que les gustaría utilizar el uso compartido de bicicletas más de lo que lo utilizan ahora. Pero la utilización del uso de bicicletas públicas en estas comunidades sigue siendo baja: sólo un 2% de las personas de color de bajos ingresos encuestadas eran usuarios del uso compartido de bicicletas, y menos de un 1% dijeron que utilizaban las bicicletas públicas para la mayoría de los viajes.

Entonces, ¿qué explica esta desconexión?

A través de todas las razas y categorías de ingresos, el mayor impedimento para los viajes en bicicleta es la seguridad. Y eso significa algo más que el temor de ser atropellado por un auto: las personas de color de bajos ingresos estaban mucho más preocupadas que la gente blanca de ser víctimas de un crimen o acoso mientras andaban en bicicleta. Muchos también dijeron que el acceso a cascos gratis o con descuento los estimularía a utilizar bicicletas.

Otro obstáculo importante es la falta de conocimiento sobre las membresías de descuento y otros programas. Más de dos tercios de los encuestados no sabían los detalles acerca de los descuentos para los programas de afiliación, que existen en las tres ciudades. Muchos otros no sabían acerca de las opciones de pago en efectivo disponibles en Chicago y Philadelphia. Un 25% de las personas de color de bajos ingresos encuestadas dijeron que "no sabían nada" sobre el sistema local de uso compartido de bicicletas.

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Las responsabilidades y los cargos ocultos también surgieron como principales preocupaciones. Muchos sistemas de uso compartido de bicicletas requieren un depósito de seguridad para los pases diarios (Citi Bike de Nueva York requiere un depósito de 101 dólares) y si uno se fija muy bien, la letra pequeña de los contratos de las bicicletas públicas puede ser francamente aterradora (Capital Bikeshare, por ejemplo, le carga 1,200 dólares a la tarjeta del usuario si la bicicleta no es devuelta a una estación en el plazo de 24 horas).

Una estación de bicicletas de Citi Bike en Brooklyn.
Una estación de bicicletas de Citi Bike en Brooklyn.

Algunos sistemas están comenzando a abordar estas cuestiones. "Algunas ciudades han eliminado las tarifas por exceso de tiempo para las personas de bajos ingresos, por ejemplo, Portland", dice McNeil. Divvy en Chicago ha creado un fondo de responsabilidad por pérdida para proteger a la gente de los altos costos asociados con la pérdida o el robo de bicicletas.

Sin embargo, en general, McNeil cree que los sistemas de uso compartido de bicicletas podrían hacer mucho más para que las personas de color de bajos ingresos se sientan cómodas de unirse, y para hacerles saber cuáles son sus opciones.

Pero éstos son obstáculos superables, con soluciones existentes. "La barrera no es que la gente no quiera utilizar el uso compartido de bicicletas", comenta McNeil. "Pensamos que eso es muy alentador como punto de partida".

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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