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Un niño en una manifestación pidiendo más fondos para combatir la epidemia de los opiáceos, en Norwalk, Ohio.

El desempleo está promoviendo la adicción a los opiáceos

El desempleo está promoviendo la adicción a los opiáceos

Varios estudios han hallado un vínculo entre la falta de trabajo y la drogadicción, algo que los gobiernos deberían tener en cuenta, sobre todo en tiempos de crisis.

Un niño en una manifestación pidiendo más fondos para combatir la epidem...
Un niño en una manifestación pidiendo más fondos para combatir la epidemia de los opiáceos, en Norwalk, Ohio.

En 2013, Kentucky, Rhode Island y Nevada tuvieron algunos de los índices más altos de mortalidad a causa de la sobredosis de opiáceos. A su vez, estos estados tuvieron algunas de las tasas más altas de desempleo en EEUU. Una serie de estudios sugiere que este desempleo quizás haya contribuido, al menos en parte, a los altos índices de drogadicción.

Un artículo investigativo de la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas que cubrí hace unos meses atrás encontró que a medida que aumenta la tasa de desempleo en un punto porcentual en un condado dado, la tasa de mortalidad debido a los opioides incrementa en un 3.6%. Además, las visitas a las salas de urgencias aumentan en un 7%. Ahora, un nuevo metaanálisis ofrece pruebas adicionales para respaldar la idea de que, cuando la gente pierde sus empleos, tiene una mayor probabilidad de recurrir al uso de drogas ilegales.

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En este estudio —el cual fue publicado en junio en la revista International Journal of Drug Policy — investigadores de Países Bajos examinaron a 28 estudios publicados entre 1990 y 2015 en 12 países diferentes. Encontraron que tanto las recesiones económicas como el desempleo individual incrementan el uso de drogas ilegales. ¿Qué provocó esto? Según los hallazgos de los investigadores, en mayor parte se debió al hecho de que las personas estaban tan psicológicamente angustiadas por la pérdida de sus empleos que recurrieron a drogas para lidiar con sus frustraciones.

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He aquí lo que encontró uno de los estudios etnográficos que revisaron como parte del metaanálisis: “miembros de la red social de drogadictos en Buenos Aires describieron que la realidad diaria de los drogadictos se volvió abrumadora e insoportable después del comienzo de la recesión de 2001 a 2003. El consumo de drogas se vio como una manera de escaparse y olvidarse de esta realidad. Además, las mujeres que no tenían un historial de tomar drogas reportaron que tomaron benzodiacepinas (con o sin receta médica) para ‘calmarse’ y reducir la ansiedad, los ataques de pánico, el insomnio y la desesperación”.

Lo que sorprende es que los investigadores no encontraron que los individuos desempleados dejaron de tomar drogas porque no tenían dinero para comprarlas. En cambio, las personas en condiciones financieras muy precarias simplemente cambiaron a drogas más baratas.

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La autora principal del artículo —Gera E. Nagelhout, investigadora del Instituto Investigativo IVO sobre la Adicción y en la Universidad Maastricht en Países Bajos— dijo que sus hallazgos quizás sean aplicables a la epidemia opiácea en EEUU, ya que diez de los estudios que revisaron se realizaron con sujetos estadounidenses.

El artículo de Nagelhout y su equipo también hace eco de una nota de 2015 que concluyó que —basado en una muestra de estadounidenses tomada durante la recesión— “el desempleo se relaciona con índices mayores de uso de tabaco, el uso fuerte de alcohol, el uso de drogas ilícitas, los trastornos del uso del alcohol y los trastornos del uso de drogas ilícitas”. Sin embargo, el autor de ese artículo advirtió que no se puede determinar la dirección de la asociación: ¿la pérdida de empleo causó el uso de drogas o fue el uso de drogas lo que hizo que la gente perdiera sus empleos?

Jungeun Olivia Lee —profesora de Trabajo Social en la Universidad de California del Sur— también ha encontrado en sus investigaciones que existen relaciones entre el desempleo crónico, el fumar, el uso de marihuana y el consumo problemático del alcohol. Pero dice que la relación entre el desempleo y el abuso de drogas es más fuerte entre personas de niveles socioeconómicos bajos que quizás no puedan costear maneras más sanas de aliviar el estrés, como membresías en gimnasios.

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Comoquiera que sea, estas correlaciones no explican totalmente la epidemia opiácea, la cual fue impulsada por muchos otros factores, entre ellos el fuerte marketing realizado con los analgésicos, un exceso de prescripciones emitidas por médicos temerarios y los empleos causantes de dolor que muchos estadounidenses de clase obrera tenían en aquel tiempo. Sin embargo, sí sugiere que para algunas personas que perdieron sus empleos durante la Gran Recesión y, en su secuela, los opioides quizás fueron una manera de sobrellevar la situación.

Para Nagelhout, los resultados de su metaanálisis son una señal “de que si hay una recesión económica o desempleo alto, es importante hacer algo sobre la angustia psicológica. Si la gente pierde sus empleos, un consejero laboral o alguien pudiera ayudarle… no sólo para encontrar un nuevo empleo sino también para lidiar con esta angustia”.

Esta nota originalmente se publicó inglés en The Atlantic y en CityLab.com.

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