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En su proyecto "Manufactured Sites" (Sitios Fabricados), Cruz y Forman propusieron apoyar a los asentamientos informales creciendo alrededor de la frontera estadounidense en Tijuana con materiales industriales.

Teddy Cruz, el arquitecto del límite: "La frontera es una manera de reforzar un antagonismo que no existe"

Teddy Cruz, el arquitecto del límite: "La frontera es una manera de reforzar un antagonismo que no existe"

El arquitecto y la politóloga Fonna Forman quieren convertir la línea entre EEUU y México en un sitio para la solución creativa de problemas.

En su proyecto "Manufactured Sites" (Sitios Fabricados), Cruz...
En su proyecto "Manufactured Sites" (Sitios Fabricados), Cruz y Forman propusieron apoyar a los asentamientos informales creciendo alrededor de la frontera estadounidense en Tijuana con materiales industriales.

Durante mucho tiempo la retórica política ha retratado a la frontera entre EEUU y México como una fuente de amenazas e instabilidad. Tal caracterización ha sido particularmente potente en esta elección, ayudando a allanar el camino a la victoria de Donald Trump.

Pero no todos la ven así.

El arquitecto Teddy Cruz y la politóloga Fonna Forman encabezan la Iniciativa Transfronteriza de la Universidad de California San Diego-Blum. Ellos han pasado años observando cómo las ciudades a lo largo de la frontera crecen y se desarrollan. Su interpretación: estas líneas entre lugares son donde ideas y prácticas diferentes pueden interactuar y rendir soluciones frescas a problemas urbanos que han persistido durante décadas. Al usar lo que aprendieron, han diseñado proyectos de intervención urbana basados en la investigación, proyectos para fomentar la participación cívica e instalaciones de arte para resaltar el dinamismo de la frontera en donde viven.

CityLab recientemente entrevistó a Forman y Cruz, quienes administran Estudio Teddy Cruz + Forman, una práctica arquitectónica y think-tank urbano en San Diego.

¿Cómo ven la frontera entre EEUU y México en el contexto de su trabajo?

Forman: La barrera física es una forma de entender la división algo arbitraria que existe entre los dos países. Pero es importante saber que la frontera se reproduce de múltiples maneras —físicamente, socialmente y psicológicamente— en otras partes de ambos países. La frontera siempre ha sido una forma de reforzar un antagonismo que no siempre existe. En muchas maneras es artificial. Pero ha sido endurecido para convertirse en la normalidad, esto en actitudes que realmente que no dejan ver la realidad de la vida para muchos de nosotros que vivimos en esta región.

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Cruz: Obviamente, el drama de esa barricada física es innegable. Pero hemos estado tratando de entender la idea de conflictos urbanos [en fronteras] que se reproducen en ciudades. [Cuando hablamos de fronteras], no sólo estamos hablando de fronteras administrativas que definen territorios. En el sur de California —el cual es uno de los epicentros de la dispersión urbana, por ejemplo— la ciudad se ha convertido en un archipiélago de ambientes que no se relacionan entre sí, territorios atomizados y fragmentados. Esa fragmentación física refleja la fragmentación de instituciones, recursos y conocimiento.
Forman: Estamos interesados en entender la porosidad de estas fronteras. Hemos estado monitoreando varios flujos de aquí para allá y de allá para acá —flujos ambientales, flujos económicos, flujos culturales— entre Tijuana y San Diego. Estamos tratando de entender lo que compartimos a pesar de la barrera física que existe entre nosotros.
Cruz: En el discurso político actual, la frontera entre EEUU y México es un sitio de criminalización. Pero la hemos estado tratando de elevar como un sitio de creatividad.

Entonces están diciendo que la frontera entre EEUU y México es un símbolo para otras fronteras reales o imaginadas que nos dividen en espacios urbanos. En particular, ¿qué resulta interesante en cuanto a la sección que se encuentra entre San Diego y Tijuana?

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Forman: Una cosa que es única es que es la región metropolitana binacional más grande del mundo. Tenemos más cruces diarios de la frontera que cualquier otro control fronterizo del mundo. Aquí hay mucho movimiento.
Cruz: Este también es uno de los espacios más disparejos. Vemos dispersión urbana [San Diego] tan cerca de barrios chabolas densas e informales [en Tijuana]. Estas son dos ideas muy diferentes de los suburbios. Y aunque las dos ciudades tienen poblaciones parecidas, San Diego ha crecido para ser seis veces más grande que Tijuana, imagínate. Este es un ambiente increíble para cuestionar los patrones insostenibles de la dispersión urbana y también para cuestionar la marginalización de la gente en barrios pobres.

Cruz y Forman visualizaron la diferencia en el uso de tierra en cada lado de la frontera. “En un lado era grandes franjas de color, áreas muy concentradas de comercio. En Tijuana se ve una pixelación mucho más alta”, explica Cruz. Pero la imagen demuestra que practicas de tierras mixtas están empezando a infiltrar lo cuantioso del lado de San Diego de la frontera (Estudio Teddy Cruz + Forman).

Forman: Otra característica distintiva de esta región es que las municipalidades y los departamentos de planeación en San Diego y Tijuana nunca han colaborado a pesar de todo el potencial para mejorar la vida a nivel regional. Un ejemplo: las dos ciudades comparten una cuenca, pero nunca se han unido para pensar en la administración del agua como un problema regional.

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A lo largo de los años hemos estado interesados en identificar y resucitar puntos de contacto que existen entre los dos. Estamos trabajando en dos escalas. En la escala de abajo-arriba, para los legisladores estamos traduciendo lo que nos parece que son ocurrentes maneras alternativas de urbanización que se están dando en comunidades marginadas en ambos lados de la frontera. En la otra [escala], estamos tratando de movilizar en instituciones de arriba-abajo para invertir recursos en esas innovaciones de las bases. Nos vemos como mediadores que traducen conocimiento y capacidad a través de ámbitos.

¿Qué tipos de formas alternativas de urbanización ven ustedes que están surgiendo?

Cruz: Del sur al norte tienes inmigrantes llegando que nos dan el ADN para una organización urbana más inclusiva y equitativa. Una parte de nuestras investigaciones ha sido sobre el impacto de los inmigrantes en los suburbios de San Diego. Al crear un ‘departamento para abuelos’ para apoyar a la familia o al administrar un negocio desde su garaje, estos inmigrantes pueden transformar ambientes suburbanos que son muy grandes y a veces monoculturales en unos que sean más densos y complejos.
Desde norte a sur se obtienen los materiales de desecho de San Diego que ayudan a hacer crecer los asentamientos informales en Tijuana. Estos ambientes muestran la urbanización de segunda mano. Por ejemplo, las personas en los barrios de chabolas usan puertas de garaje recicladas para construir sus casas. Los elementos de una ciudad se traen a otra para producir nuevas narrativas. La otra parte es que Tijuana se ha convertido en un lugar donde las compañías pueden establecer fábricas y aprovechar la mano de obra barata. Hemos tratado de determinar el papel posible de estas fábricas (las maquiladoras) en el crecimiento de los barrios pobres a su alrededor.

Una ciudad construida por los desechos de su vecino: después de ser desechadas, las puertas de garaje de casa suburbanas en San Diego se usan para construir nuevas casas (Estudio Teddy Cruz + Forman).

Casas prefabricadas completas de San Diego cobran nueva vida en Tijuana (Estudio Teddy Cruz + Forman).

¿Puedes hablar de algunas de las intervenciones que han estado preparando que aprovechan estas observaciones?

Forman: Una cosa con la que nos hemos comprometido es con crear pasillos de intercambio de conocimiento. Hemos desarrollado un modelo llamado estaciones comunitarias de la Universidad de California San Diego. Se trata de proyectos colaborativos de infraestructura en barrios marginados que se convierten en espacios para la producción de conocimiento. La universidad y las organizaciones sin fines de lucro están trabajando para crear poblaciones alfabetizadas que puedan abogar por sus propios intereses.
Esto realmente está inspirado por ejemplos de intervenciones de urbanización equitativa en ciudades latinoamericanas como Medellín y Bogotá, Colombia que han usado la participación cívica como herramienta para crear ciudades más equitativas.

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Cruz: Tenemos que elevar la idea de que no solamente los promotores inmobiliarios privados desarrollarán la ciudad. La ciudad necesita ser desarrollada en conjunto con las comunidades.
Uno de los proyectos que estamos haciendo es reconsiderar la vivienda asequible. Se ha entendido a la vivienda sólo como una cantidad de unidades. Pero no hemos pensado en cómo relacionar esas unidades a una infraestructura robusta de supersistemas con espacio público que se diseñan al tomar en cuenta las prácticas sociales, económicas y culturales.
Un proyecto por el cual se nos conoce es Living Rooms at the Border (Salas en la Frontera), la cual hicimos con Casa Familiar (una organización sin fines de lucro); ganamos una subvención para este proyecto de la Our Place Foundation (Fundación Nuestro Lugar). Junto con la vivienda, hemos incluido espacios colectivos —cocinas, jardines comunitarios, espacios para las artes y cultura— y lugares donde se pueden comenzar proyectos empresariales.

Este proyecto ha tomado mucho tiempo. Ha tomado un buen rato diseñar su modelo económico. No es el sueño típico de un promotor inmobiliario, tal como te puedes imaginar.

El otro ambiente con el que colaboramos es un asentamiento informal en Tijuana que choca contra el muro de la frontera: El Cañón Los Laureles. Unas 85,000 personas viven aquí y mucho de los desperdicios de ese cañón están filtrándose al estuario que está en el lado estadounidense. En nuestra intervención —un proyecto comunitario transfronterizo— estamos diseñado un parque de patinetas que puede actuar como una instalación de tratamiento de los desechos y también como un espacio para la educación. La idea es que estos sistemas urbanos tienen que ser mucho más hibridadas.

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Forman: Lo que estamos tratando de hacer con muchas de nuestras intervenciones es borrar la frontera: promover “actividades quitamuros” que permiten a las personas a verse. Estamos trabajando con artistas y productores culturales y legisladores para pensar sobre esto.
Teddy yo hemos estado colaborando cercanamente con Antanas Mockus —antiguo alcalde de Bogotá— y Corpovisionarios, la organización sin fines de lucro que él estableció después de servir como alcalde. [Corpovisionarios] consulta con municipalidades sobre cómo se puede reconectar a ciudadanos entre sí y cómo reconstruir la confianza pública entre la sociedad civil y las instituciones de poder. Le fascinó mucho colaborar con nosotros en San Diego y Tijuana porque estamos operando con conceptos muy diferentes de la ciudadanía en esta parte del mundo. Aquí es estrechamente alineada con la identidad nacional. Estaba interesado en colaborar con nosotros para promover una idea más cultural y expansiva de la ciudadanía.

Desarrollamos una encuesta que administramos en ambos lados de la frontera con la ayuda de una subvención de la Fundación Ford. Los resultados preliminares realmente demuestran el hecho de que hay una sensibilidad región donde vivimos que pasa desapercibida entre los legisladores.

Cruz: Ahora lo que estamos haciendo es empaquetando esos resultados y creando un documento público que puede ser usado por las instituciones.

Fonna Forman (izquierda) y Teddy Cruz (derecha) encabezan la University of California San Diego-Blum Cross-Border Initiative (Iniciativa Transfronteriza de la Universidad de California San Diego-Blum) (Cortesía de Fonna Forman).

¿Qué relevancia tendrá el muro de la frontera del próximo presidente y sus otras políticas para su región y trabajo, si es que lo tiene?

Forman: El endurecimiento de los muros de la frontera y el aumento de vigilancia desde 9/11 han creado obstáculos para muchas personas viviendo en esta región: individuos binacionales que se desplazan diariamente de un lado a otro de esta frontera. Sentimos intensamente los efectos colaterales de la política federal —formal e informal— en cuanto a nuestras fronteras. La retórica que se ha estado emitiendo durante este ciclo electoral afecta a las personas en esta región de maneras muy profundas.

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Cruz: A medida que nos volvemos más aislacionistas durante los próximos cuatro años, podemos recurrir a lugares como Medellín y Bogotá, donde instituciones locales se han unido para cambiar normas sociales. Han descubierto cómo reconstruir la confianza entre personas y con instituciones. Si la conversación durante los próximos cuatro años es construir un muro más fuerte en la frontera, ahora nos tenemos que preguntar cómo vamos a crear aperturas en ese muro.
Entonces la frontera se convierte en un laboratorio para realmente amplificar la empatía porque precisamente en comunidades divididas como ésta, el futuro depende de legitimar y comprender la coexistencia. El futuro de San Diego depende del futuro de Tijuana… en soluciones compartidas para el cambio climático y la igualdad social y económica.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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