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La violencia contra los LGBT sigue siendo extremadamente común

La violencia contra los LGBT sigue siendo extremadamente común

El ataque a una discoteca gay en Orlando el domingo, el peor tiroteo masivo en la historia de Estados Unidos, no es un crimen aislado.

Comunidad LGBT

El ataque a una discoteca gay en Orlando, Florida, este domingo es el peor tiroteo masivo en la historia de Estados Unidos. El padre de Omar Mateen, el supuesto culpable, dijo que su hijo podría haber estado motivado por la ira contra la comunidad LGBT. Otros reportes sugieren que habría jurado lealtad a ISIS antes de los ataques.

Pero, más allá de todo esto, él escogió una discoteca gay. Realizó su ataque durante el Mes del Orgullo Gay, en un fin de semana en el que ciudades en todo el país, desde Washington DC a Detroit a Los Ángeles, están realizando celebraciones y desfiles. Este es ataque no tiene precedentes en su escala y violencia, pero sí los tiene en su tipo. Es un ejemplo extraordinario de un tipo muy común violencia en los Estados Unidos: los ataques motivados por odio contra la comunidad LGBT.

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En un análisis de 2011 de las estadísticas del FBI sobre crímenes de odio, realizado por el Southern Poverty Law Center, se halló que “la gente LGBT tiene más del doble de las posibilidades de ser parte de un crimen de odio que los judíos o los afroamericanos”. Así lo explicó Mark Potok, investigador senior de este centro. Debido a que la población de estadounidenses LGBT es relativamente pequeña y los crímenes de odio contra esta comunidad son muchos, los individuos LGBT enfrentan mayores riesgos que otros de ser objetivos de ataques.

“Ellos están un riesgo que es cuatro veces más alto que el de los musulmanes y 14 veces más alto que el de los latinos”, añadió Potok. La orientación sexual fue el motivo de alrededor de un 20% de los crímenes de odio en 2013, de acuerdo al FBI. El único factor más relevante fue la raza.

Potok también explicó que la mayoría de estos crímenes no son realizados por extremistas musulmanes. “Es una mezcla de supremacistas blancos y similares, junto con otras personas que podrían ser considerados miembros relativamente normales de la sociedad”, dijo el investigador. “La mayoría de los ataques a la gente gay no vienen de personas que son miembros de grupos de odio organizado”.

Esta no es la primera vez que alguien ha utilizado como objetivo una discoteca gay en Estados Unidos. En 2014, por ejemplo, Musab Masmari fue condenado por incendiar un bar en Seattle, durante el Año Nuevo. Habían 750 personas en el lugar, pero afortunadamente nadie salió herido. Aunque estos ataques de gran escala son horribles, normalmente no son la mayoría de los ataques contra la comunidad LGBT. En realidad, estos suceden muchas veces en los hogares de la gente, en autopistas, calles e incluso en escuelas.

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Las actitudes discriminatorias contra la comunidad LGBT son todavía muy comunes, a pesar de los avances de los derechos LGBT en los últimos años. “Ellos han sido vilipendiados desde hace tanto tiempo como podamos acordarnos, y vilipendiados en una forma particularmente repugnante”, dijo Potok. “Ellos son descritos como pervertidos, gente que seduce niños, gente que realiza prácticas horribles e innaturales. Hay muchos tipos de odio en este país, pero es raro encontrar un grupo descrito de forma tan increíblemente degradante”.

Este tipo de actitudes no son sólo realizadas de parte de un grupo en particular, ya sea religioso o de otro tipo. En 2014, la mayoría de los estadounidenses dijo que el sexo gay es moralmente inaceptable y un 14% dijo que creían que el sida provenía de un castigo divino por conductas sexuales inapropiadas, de acuerdo al Instituto Público de Investigaciones Religiosas. No hay, por su puesto, una relación causal entre desaprobar la homosexualidad y los crímenes violentos masivos. Pero los sentimientos anti LGBT y la retórica, que no son poco comunes, son parte de un contexto social más amplio en Estados Unidos donde más de la mitad de las personas que se identifican como LGBT dicen que les preocupa ser víctimas de un crimen de odio.

El movimiento de Orgullo Gay tiene justamente su origen en este tipo de discriminación y violencia. Los primeros desfiles fueron realizados hace 46 años en conmemoración de los disturbios de Stonewall en 1969, en los que la comunidad LGBT protestó contra una redada de la policía en el Stonewall Inn, un bar de Greenwich Village, en Nueva York. En el primer desfile gay en esa ciudad “no hubo carrozas, ni chicos en shorts”, escribió Fred Sergeant en el The Village Voice en 2010. “Los policías nos dieron las espaldas para mostrar su desdén, pero la gente siguió avanzando en masa con sus letreros, cantando y saludando a los sorprendidos espectadores”.

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Desde entonces, los eventos de Orgullo Gay se han expandido por todo el país y el mundo. Las ciudades celebran a sus ciudadanos LGBT con desfiles y festivales y los bares y discotecas gay suelen tener eventos como el que realizó Pulse, el bar de Orlando donde sucedió el tiroteo. Son eventos normalmente felices, de celebración, espacios seguros para que la gente exprese su identidad y su sexualidad, una evolución de los orígenes de lo que fue una protesta solemne.

Pero este año, el espíritu de una era anterior en el que los LGBT eran menos aceptados que ha vuelto. La Campaña de los Derechos Humanos, un grupo de activismo LGBT, marchó en silencio en el desfile del domingo en Los Ángeles para conmemorar a las víctimas de Orlando. Este momento no sólo marcó lo que sucedió ahí el domingo, sino los años por venir. En la década entre 2004 y 2014 la cantidad de crímenes de odio basados en orientación sexual han aumentado. Quizás la tendencia no siga al alza, pero Potok no tiene mucha esperanza al respecto.

“Yo temo de lo que vendrá más adelante”, concluyó.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en The Atlantic.

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