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Las postulaciones para obtener la ciudadanía han aumentado en el último año.

En el centro de EEUU quieren más 'nuevos estadounidenses'

En el centro de EEUU quieren más 'nuevos estadounidenses'

Mientras otras ciudades intentan ser santuarios para los inmigrantes, luchar por la ciudadanía es menos complejo políticamente hablando. Además, tiene mucho sentido económico.

Las postulaciones para obtener la ciudadanía han aumentado en el último...
Las postulaciones para obtener la ciudadanía han aumentado en el último año.

En 2016, más de 970,000 personas solicitaron la ciudadanía estadounidense: esta es la cifra más alta en dos décadas. Fue un 24% mayor que en 2015 y un 9.2% mayor que en 2012, cuando se celebró la última elección presidencial.

En parte, ese aumento fue resultado del aumento de la ansiedad provocado por la agenda migratoria de la administración Trump. Pero también es evidencia de una fuerza muy diferente: un movimiento en pos de la ciudadanía por parte de los gobiernos locales y municipales, especialmente los denominados ‘estados del corazón de Estados Unidos’.

Esto es lo que dice un nuevo informe del Centro para la Democracia Popular (CPD) y la Asociación Nacional para los Nuevos Americanos (NPNA), que examina el impacto de la iniciativa Ciudades por la Ciudadanía. Desde el comienzo de 2016, el número de ciudades que han optado por unirse a este esfuerzo nacional para elevar las tasas de naturalización se ha duplicado, llegando a ser 38 localidades. Y 7 de los 18 nuevos miembros han sido de estados como Ohio, Kentucky, Kansas y Wisconsin, que contribuyeron a poner de Donald Trump en la Casa Blanca.

Contrariamente a su imagen, algunas de estas medianas y pequeñas ciudades entre las costas son el hogar de una creciente población de inmigrantes y refugiados. Louisville, Kentucky, por ejemplo, contiene la segunda mayor población de inmigrantes cubanos fuera de la Florida (después de Las Vegas). "Somos muy acogedores con gente de todo el mundo, ya sean refugiados o doctores", dijo el alcalde de Louisville Greg Fischer a CityLab.

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La población nacida en el extranjero que reside en su ciudad conforma un 6.7% del total. Muchos de ellos trabajan en oficios relacionados con la construcción, la manufactura, la tecnología, y el turismo y la hotelería. Juntos, los inmigrantes en el área metropolitana de Louisville contribuyen casi 500 millones de dólares en impuestos. Ese refuerzo financiero es una de las razones por la cual la ciudad se incorporó a Ciudades por la Ciudadanía en 2017. "El programa ayuda a que todos comprendan la fortaleza de ser una economía diversa y pluralista", dice Fischer. "Todo el mundo puede ganar, no sólo los inmigrantes y los refugiados. Se trata de hacer el pastel más grande para todos".

Esta afirmación está respaldada por investigaciones. Según un informe del Instituto Urbano de 2015, la naturalización puede ayudar al inmigrante promedio a mejorar los ingresos en 3,200 dólares al año, y también a mejorar las tasas de empleo y de propiedad de vivienda. Si cada residente de la ciudad con derecho a la ciudadanía la recibiera, sus ciudades ganarían millones en ingresos fiscales, en función del tamaño y la demografía.

Aun así, muchos residentes permanentes legales que son elegibles para solicitarla, no la solicitan. ¿Cuál es la razón? Las excesivas cuotas de solicitud y las barreras del idioma. Ahí es donde los gobiernos locales pueden ayudar. Entre otras cosas, pueden promover programas del idioma inglés, clases de ciudadanía y pueden reducir algunos de los crecientes costos.

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No todas las ciudades tienen los recursos para hacer todo lo anterior. Knoxville, Tennessee, que se unió a la iniciativa Ciudades por la Ciudadanía en el otoño de 2016, ha empezado a dar pequeños pasos. Para empezar, está creando una red de organizaciones locales que proporcionan servicios de ciudadanía. En los próximos meses, la oficina del alcalde también realizará esfuerzos para sensibilizar a la población acerca de los beneficios de la ciudadanía y el proceso de solicitud, incluyendo conocimientos sobre las exenciones de cuotas.

Unirse a esta iniciativa también tiene un valor simbólico. A raíz de una elección repleta de retórica antiinmigración, ciudades como Knoxville están intentando enviarles un mensaje a sus residentes nacidos en el extranjero. "La ciudadanía es un valor estadounidense que nadie rechaza... es ampliamente aceptada en todo el espectro político", dice Indya Kincannon, gerente del programa especial de la ciudad de Knoxville. "Teniendo en cuenta parte de la retórica, algunas personas podrían concluir que Estados Unidos no las quiere. Eso no es cierto... no es cierto en Knoxville".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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