A los graves problemas de electricidad en Cuba se suma una intensa escasez de agua. En varias zonas de la isla,
algunos residentes afirman haber pasado semanas sin el líquido vital, viéndose obligados a abastecerse mediante vendedores ambulantes. Ante esta situación, las autoridades sanitarias
emiten advertencias sobre enfermedades virales y diarreicas vinculadas al deterioro de la infraestructura acuífera.