publicidad

La monogamia: esa costumbre bárbara que nos mata

La monogamia: esa costumbre bárbara que nos mata

Hay que reconocer la diferencia entre amor y enamoramiento y asumir que las relaciones largas prevalecen gracias a la tolerancia y la costumbre.

Monogamia

Por Alejandra Gómez Macchia*


1. El vestido viejo

Ya lo decía el gran Otis Redding: las chicas jóvenes se aburren rápido usando el mismo vestido arrugado, pero cuando ella se aburra, intenta con un poco de ternura.


2. Dudar de los datos duros

Siempre he dudado de los artículos que comienzan diciendo: “Está científicamente probado…”. Pero puede ser que, en algunos casos, la ciencia predisponga los resultados de sus estudios, como por ejemplo, aquel que dice que el cuerpo deja de producir feromonas y androstenediona, que son las hormonas que, por decirlo de manera coloquial, atraen al sexo opuesto. Es lo que una pareja segrega cuando se declara formalmente “enamorada”.


3. La comprobación de la regla

A pesar de no creer en la ciencia bruta, siempre es necesario hacer un alto en el camino para cuestionarnos una cosa: después de tres años de follar, pelear, tolerarse y vivir bajo el mismo techo, ¿las parejas pueden seguir enamoradas? Ojo: que no es lo mismo estar enamorado (cuando uno literalmente anda como estúpido detrás del cuerpo deseado) que crear vínculos afectivos tan fuertes como una complicidad a prueba de balas. Pasar por cientos de tropiezos desagradables que devienen en lealtad y eso finalmente es lo que traducimos como “amor”.

En mi caso he comprobado que, por desgracia, la ciencia no se ha equivocado en este punto, porque uno se desenamora del otro al tercer o cuarto año.

publicidad


4. La anécdota familiar

Mis abuelos vivieron juntos 55 años. Tuvieron siete hijos, veinte nietos y tres bisnietos. Su función de dejar una huella en este mundo se cumplió a cabalidad. Tienen herencia para unas cuantas generaciones más que llevarán su apellido.

Ellos nunca presumieron ser una pareja ejemplar, al contrario, cada vez que mi abuela podía se soltaba con un desplegado de quejas que iban desde el egoísmo del abuelo por mantenerla preñada para evitar que ella se desarrollara en una profesión, hasta el violento pase de revista de las amantes que el viejo tuvo desde que eran novios hasta una semana antes de morir.

Si bien el abuelo era un macho cabrío que no dudaba en montar a cualquier mujer que le ofreciera las mieles de su juventud, la abuela nunca se quejó que a ella la desatendiera como mujer. Incluso días después de celebrar sus bodas de oro la abuela le pidió a sus hijos que por favor le compraran dos camas individuales gemelas porque el viejo no la dejaba dormir por la noches. La cama king size que hasta aquel día compartieron, siempre fue el punto de reencuentro para saldar las cuentas que salían durante el día. Es decir, el abuelo nunca dejó de buscar sexualmente a la pobre viejecita que ya no podía con las calenturas de su esposo por el simple hecho de haber sido sometida a una operación de cadera que le impedía moverse libremente como cuando la embarazó siete veces.

publicidad

¿Esta es la excepción que rompe la regla de que el enamoramiento o la atracción sexual por la misma persona puede prevalecer pese al tiempo?

Creo que no. Porque en este caso en específico el abuelo era quien buscaba el desahogo, pero no por ser su esposa ese oscuro objeto del deseo que lo provocaba, sino porque a su edad (90 años) ya le era muy complicado salir a buscar aventuras y las que tenía eran más bien por una suerte de piedad que por deseo genuino. Le seguían gustando las muchachas de treinta años y ellas lo único que hacían eran calentarle el oído y robarle su pensión.


5. Golpes de pecho para evitar caer en pecado

La doctrina judeocristiana nos has impuesto reglas crueles y antinaturales como la monogamia. “No desearás a la mujer de tu prójimo”.

¿No es acaso parte del placer desear lo prohibido?

Desde niños nos dicen “no debes meterle a tu cuerpo demasiada azúcar” y lo primero que intentamos es correr al refrigerador a empinarnos una Coca Cola.

Los dioses griegos vivían en una orgía perpetua. Los hijos se metían con los padres, las hermanas con los hermanos, los sobrinos con las tías y los nietos con los abuelos.

Al igual que en las culturas mesoamericanas, donde el sexo era visto como una necesidad biológica como comer o defecar, y esto no estaba supeditado a ataduras de orden moral, y sobre todo, no era algo que tuviera una consecuencia tan atroz como la de arder en un infierno sofocante (como el de la culpa).

publicidad


6. La máquina necesita aceite nuevo

Una vez que el enamoramiento como tal se extingue, lo que hace prevalecer a las parejas es la tolerancia y la costumbre. Ya que la pareja se conoce y sabe sus respectivas debilidades, debería dar el siguiente paso para alcanzar una madurez sin tropiezos ni desencantos, estoy hablando que ese paso es la negociación.

La infidelidad le pesa sólo a la víctima por ser un golpe a su amor propio, pero hasta ese amor propio debe entrar en una etapa de evaluación sistemática, pensando que el cuerpo es una maquina compleja, como la de los carros, y que esa máquina requiere aditivos, catalizadores y piezas de diferentes tipos. Y por lo general esas piezas, esos aditivos y esos catalizadores, no los puede surtir el mismo mecánico.

También sucede con nuestra maquinaria. Las serotonina, que es el combustible de la felicidad, es un elemento perecedero que se extingue con el paso de los años. Si lo comparamos con algún mineral que se encuentra en una mina, llegará el momento en que esa mina se agote y se requiera explotar una nueva para extraer de ella el material que necesitamos.


7. Empeñar y desempeñar el viejo vestido

Todo lo anterior no es más que una idea que en algún momento todos hemos tenido en mente, pero nos avergüenza asumir. Al menos todos los que hemos transitado por relaciones largas.

Suena fácil y atractivo proponer un refrendo del amor.

publicidad

Es como cuando vas a la casa de empeño y pagas para que no vendan el reloj que dejaste en prenda. Sabes que lo puedes perder en el momento que dejes de abonar, pero tampoco es tan urgente sacarlo porque tienes la seguridad de que si no lo abandonas del todo, seguirá ahí esperando por ti.

Lo malo son los réditos que pagas por algo que no usufructúas, ya que siempre habrá otro u otra que empiece a codiciarlo.

En el terreno amoroso sucede lo mismo: llega el momento en el que uno abona lo mínimo para que “la prenda” siga siendo nuestra. Por otro lado, lo que nos sobra lo utilizamos para adquirir nuevas cosas que nos generen el placer que el objeto empeñado no nos da más.

Lo importante aquí es fortalecer la cultura de la memoria. Es decir, lo que uno ya ha poseído, es terreno conocido y probado. Por eso aburre. Ha resistido golpes, hundimientos y fusilamientos, mientras que “lo nuevo”, eso que nos revienta de serotonina, es algo que disfrutamos porque no ha sido poseído completamente. Es diletante. Viene y va creando expectativas y antojos. Pero cuidado: no durará mucho más que el viejo vestido de Otis Redding del cual la chica joven se aburrió. Pues una vez que la lisura desaparezca por el uso, se convierte en otro objeto “prescindible” al que es fácil mandar al empeño hasta que encontremos una nueva fuente de placer efímero.
---

*Alejandra G. Macchia. Es narradora, percusionista y bailarina. Espía de ocasión. Mala ama de casa. Practica el vouyerismo en las redes sociales.

publicidad


publicidad
publicidad
Powerball se dejará de comercializar hoy, miércoles 28 de junio, a las 9:00 de la noche. Mega Millions se suspende este viernes 30 a las 9:45 de la noche. Cuando se apruebe el presupuesto en el estado y se designen los fondos para la lotería, se decidirá la nueva fecha de distribución.
Quieres saber como blanquear la ropa? Aqui Lore nos da este consejo en #EdicionDigitalDFW
Con una gran nostalgia, Chiquis Rivera nos relató detalle a detalle cómo fue cumplir 27 años junto a su querida madre.
Nos encontramos al guapo cubano en la ciudad de Los Ángeles y nos contó lo último de sus proyectos y cómo anda su corazón.
publicidad