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Checa estos consejos para ayudarlos a valorar el silencio.

Enséñale a tus hijos la virtud del silencio

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Texto: Cintia Saporito


¿Qué mamá no ha sentido alguna vez enloquecer por el nivel de ruido en casa? Reconozcámoslo: de niños a adolescentes, nuestros hijos suelen ser gritones. Hablan fuerte, pegan alaridos mientras juegan, ponen la música muy alta, usan el televisor de fondo y hasta llegan a dar portazos. Cómo nos encantaría que apreciaran el silencio. Es momento de enseñarles su valor.   


Inundados por el ruido. Aunque a veces no lo notemos, nuestros hijos son bombardeados el día entero por el sonido del móvil, música, televisor... De golpe, el ruido de fondo se convierte en la norma. El problema es que es casi imposible tomar decisiones claras sin antes alejarse de todo ese estímulo, para poder oír la propia voz interior, aseguró Gail Gross, psicóloga especialista en desarrollo infantil y familiar. 


Consecuencias negativas. Los niños son particularmente vulnerables al estrés que genera el exceso de ruido. Pueden sufrir tanto daño físico como emocional, alerta una publicación de la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés). En este sentido, pueden padecer desde problemas hormonales y de la presión sanguínea, hasta alteraciones del sueño y de su capacidad para aprender. 


El valor del silencio. A diferencia del ruido, este puede ayudar a tus hijos a curar la mente, sentir su alma y crecer hacia su individualización. Apunta entonces estas estrategias propuestas por Gross, para inculcarles los beneficios del silencio: 


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1. Explícales las reglas, para que sepan con claridad qué esperas de ellos y cuáles son las consecuencias de no respetarlas. Por ejemplo, puedes pautar una hora diaria sin ruido en casa, en la cual todos los miembros de la familia hagan sus actividades en silencio.


2. Sé consistente con tus expectativas y, en vez de enfocarte en lo malo, ofréceles ‘feedback’ y refuerzos positivos, para que vayan modificando sus antiguos hábitos.


3. Transmíteles sabiamente la importancia del silencio, para que puedan entender por qué es positivo que adopten nuevos modos.


4. Enséñales técnicas de quietud a las cuales puedan recurrir cuando sea necesario. Promueve especialmente la práctica de la respiración, meditación o yoga, que los ayuden a calmar la mente y a pensar con más claridad en situaciones de estrés.


5. Hazlo divertido proponiéndoles, por ejemplo, una competencia o juego tranquilo. 


6. Introdúcelos en la práctica de las caminatas de meditación silenciosa, pues los conectará con el entorno y facilitará que entiendan que son parte de la totalidad del mundo natural. 


7. Utiliza un proceso empático para sostener intercambios familiares acerca de estas técnicas para promover el silencio, y de sus consecuencias (que incluyen, entre otras cosas, apagar cada tanto las fuentes de ruido como el móvil, la computadora y el televisor). Al sentir que tienen control sobre la situación, tus hijos se sentirán más proclives a participar de los momentos silenciosos. 


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