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¿Es el amor una enfermedad?

¿Es el amor una enfermedad?

Ya no es un secreto: el amor tiene que ver mucho con la química corporal. Aquí te contamos cómo funciona este mecanismo.

La química del amor

Por Patricia Monge

“Los enamorados pueden andar sobre las telas de araña que se mecen en el tibio calor del verano, así de leve es la ilusión”, escribió Shakespeare en el siglo XVI. A pesar del paso de los siglos esta sensación continúa vigente en los seres humanos.

Hay cosas que no cambian.

Cuando un individuo está enamorado es capaz de dar todo lo que posee, incluida la cordura, con tal de pasar un rato junto al ser amado.

Esto es lo que en realidad pasa

“¡Te amo, honey!”, escuché gritar a mi vecina. Era la quinta vez que lo hacía en menos de 20 minutos. No supe si llamar a servicios sociales o rezar para que su novio correspondiera sus declaraciones. Así es el enamoramiento: a todos, en algún momento, nos vuelve locos.

Pero, ¿por qué? ¿Qué sucede en nosotros?

Lo cierto es que se habla mucho sobre el tema y el debate parece cobrar cada vez más fuerza. Uno de los debates que emerge a raíz de los descubrimientos más recientes en neurociencia es el Sex Chemical vs Amor Romántico.

Algunos científicos, como la doctora Donatella Marazziti, psiquiatra de la Universidad de Pisa, en Italia, afirma que las personas realmente pueden estar “enfermas de amor”. Según Marazziti, los locos de amor tienen las reacciones propias del Trastorno Obsesivo Compulsivo (conocido como TOC), que “está asociado con bajos niveles de serotonina en el cerebro”.

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Por su parte, científicos de la Universidad de Rutgers han efectuado interesantes estudios sobre la esencia del amor. Los resultados mostraron que ante estímulos que se asocian a personas por quienes el sujeto siente mucha pasión se activan ciertas áreas del cerebro relacionadas con la euforia y la “energía desbordante”. En estos casos, se libera dopamina, que es un neurotransmisor cerebral cuya principal función es la de generar manifestaciones de satisfacción y de placer.

La química del amor

Asimismo, Michael Liebowitz, autor del libro Chemistry of Love (que se puede traducir como “La química del amor”), menciona que además de la dopamina se identificaron otras dos substancias químicas: feniletilamina y oxitocinacuyas; altas concentraciones en el cerebro son las responsables de las modificaciones fisiológicas que se experimentan cuando estamos enamorados.

Asimismo, la carencia de serotonina (neurotransmisor relacionado con pacientes que padecen el TOC), también ocurre a la hora de enamorarnos. Este neurotransmisor es el encargado de controlar los impulsos, pasiones indomables y comportamiento obsesivo.

Desde esta perspectiva, no nos queda otra sino aceptar que somos un cúmulo de compuestos químicos, neurotransmisores, descargas neuronales y que las ideas románticas del príncipe azul o la chica de tus sueños queda poco o nada queda.

Además, según la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell, “ las personas nacen biológicamente programadas para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses”, produciéndose después un evidente estado de baja de euforia o libido, lo cual aumenta a posibilidad de terminar la relación y sentir como que algo falta. Literalmente, eso es lo que sucede, al menos químicamente hablando.

Las sustancias involucradas

Estas son buena parte de las sustancias que van inmiscuidas, a nivel fisiológico, con lo que llamamos amor.

  • Dopamina: Se asocia con el sistema de placer del cerebro, dando lugar a sentimientos de gozo. Se libera a través de experiencias naturales placenteras, tales como el sexo o la comida. 
  • Feniletilamina: Es una anfetamina natural que puede causar los mismos efectos estimuladores que la anfetamina química que se consume como estupefaciente. Contribuye a esa sensación de “estar en el cielo” que aparece cuando hay atracción física con otra persona.
  • Serotonina: Controla impulsos, pasiones y comportamiento obsesivo, ayudando a generar una sensación de control.
  • Norepinefrina: Neurotransmisor que induce euforia en el cerebro, excitando al cuerpo, dándole una dosis extra de adrenalina natural. Ésto causa que el corazón lata más fuerte y la presión sanguínea aumente.
  • Oxitocina: se le conoce en ocasiones como “la sustancia química del abrazo”. Esta hormona es mejor conocida por su papel en el parto; sin embrago, recientemente se ha observado que puede influir en nuestra capacidad de unirnos a otros y aumenta considerablemente durante el orgasmo.
  • Vasopresina: También conocida como la sustancia química de la monogamia.
  • Endorfinas: Compuestos bioquímicos que potencian nuestro sistema inmunológico que tienen propiedades antiestrés y antienvejecimiento, alivian el dolor y también ayuda a mejorar la memoria.


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