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Sigue doliendo. Pocas paredes han retomado tanto como la que escribían el 16 de junio del 2001, méxico perdió un partido oficial en el inmueble y fue a manos de los ticos...
Cuando solo faltaban 18 minutos para que sobre el partido llego lo inesperado, llego rolando fonseca con un tiro libre que cambió el rumbo de la historia. Fue la oportunidad, una jugada que se acerca al área y hacen una falta y luego viene lo que es la notación mía y el tiro libre pero crecía más la confianza, tenemos más oportunidad de gol.
Siempre es interesante el hecho de hacer algo que nunca se había hecho, nosotros nunca habíamos ganado. Nueve minutos más tarde de conseguir el empate o quien recién ingresado la cancha final.
Imagínese todo lo que pasó por mi cabeza con tres días celebrando y eso pasa cuando le ganas al favorito, al grande. El triunfo alentador y la sorpresa desmedida y la muestra que conforme pasan los años seguirá creciendo la hazaña.
Tal vez en ese momento en el triunfo, debemos como trofeo importante, un paso que mucha gente pregunta, el tiempo es lo que lo hace más grande no somos nosotros, fue un partido pero cada vez que transcurre el tiempo ¿qué vuelve la historia de ser más grande. Los capítulos seguirán pasando y cambiando, serán recuerdos de una tarde triste para los mexicanos pero será también el recuerdo alegre,