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Sin Tu Mirada Capítulo 90

Univision27 Jul 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

vanessa: ya llegué.

hilda: ay, qué bueno, mi vanis.

pensé que te ibas a quedar

con tus amigas.

vanessa: pues sí, se iban

a reunir en un lugar nuevo,

pero no me dieron ganas

de acompañarlas.

hilda: vanis, tienes que volver

a hacer vida social, salir.

eres muy joven, hija.

vanessa: es que no me gusta

que me vean con lástima

y me acosen con miles

de preguntas... de verdad,

prefiero las cenas contigo.

hilda: yo también, mi vanis.

ah, y por cierto,

antes de que se me olvide,

mañana es la cita

con el notario.

espero que estés de acuerdo

en cómo repartí los bienes

de mi "pimpollis".

vanessa: sí, lo que tú decidas

está bien para mí, hilda.

de verdad.

paulino: ♪ eres lo mejor

que el cielo

me regaló ♪

todos: [aplauden]

paulino: gracias, ey,

gracias, gracias.

erasmo: lino, ven,

jálate para acá.

lo que pasa es que este cuate

es representante de artistas.

paulino: ah, ¿sí?

mucho gusto, paulino prieto,

mucho gusto.

waldo: waldo morgan,

mucho gusto.

paulino: ¿me escuchó cantar?

waldo: sí, y no cantas tan mal.

pero tampoco eres cosa

del otro mundo.

lo que sí me gustó

fue la letra de la canción,

nunca la había oído.

paulino: ah, pues claro

que no la escuchó, porque yo

la compuse, soy el compositor.

waldo: ah, pues muy romántica,

se ve que eres un chavo

muy enamorado.

erasmo: ah, bueno,

pues es que él tiene a su musa

que la inspira.

erick: oye, ¿no te interesa

representar a un talento nuevo

como este?

waldo: claro que me interesa,

si está dispuesto a pagar

la comisión correspondiente

y que hagamos un contrato.

paulino: ¿cómo, cómo?

¿yo le tengo que pagar?

waldo: sí, claro, no creas

que trabajo de gratis.

mira.

podríamos empezar pagándome

la mitad de lo que ganas aquí.

paulino: [ríe]

¿la mitad?

waldo: sí.

paulino: no, pues es que yo

no puedo pagarle la mitad,

apenas me puedo mantener yo.

no estoy para mantener--

yo necesito que me ayuden, oiga.

waldo: pues qué pena,

porque yo podría hacerte famoso.

pero bueno, si no te interesa,

pues ahí la vemos.

paulino: [balbucea]

waldo: no me interesa.

erick: este...

bueno, calma, paulino,

si quieres salir adelante

en este medio,

hay que invertirle.

erasmo: tú lo dices bien fácil

porque a ti te sobra el billete.

paulino: ya, tranquilo, erasmo,

deja de tratar al erick así.

ahí como lo ves,

también está bien amolado.

con lo que gana aquí

en la chamba es con lo que vive,

así que párale

con que es niño rico.

erasmo: pues discúlpame, lino,

es lo único que me faltaba.

que a ti también te cayera bien

el guerito.

paulino: oye, tranquilo, erasmo.

erasmo: ya, ahí nos vemos luego,

pues.

erick: no le termino

de caer bien, ¿eh?

>> ey, erick, tres cervezas,

dos cubas y dos morenas

de fuego, por favor.

erick: no, que va, va.

sí, es cierto, paulino,

el que no arriesga no gana.

y vas a tener que apretarte

un poco y, tal vez,

con lo de tu otro trabajo

puedas--puedas vivir, ¿no?

marina: ay, híjole, ay.

perdón por llegar tarde,

pero tuve que ir a mi casa

a bañarme y a darle de comer

a mi hijo.

ricardo: ey, tranquila,

tranquila, tranquila.

no pasa nada, no pasa nada.

solo me tienes que avisar,

nada más.

marina: sí, oye, pero no creas

que porque ahora tenemos

una relación, voy a descuidar

mi trabajo, ¿eh?

ricardo: jamás lo habría

pensado, eres la mujer

más responsable que conozco,

mi amor.

marina: [ríe]

ya sé.

ricardo: ¿haces pasar

a mi próximo paciente?

marina: sí, pero ya no me digas

"mi amor" aquí en el trabajo.

no quiero que la gente

piense que tengo--

ricardo: a ver, a ver, estoy

feliz de que seamos novios.

te juro que me faltó publicarlo

en todos los periódicos

para que todo el mundo

se entere.

marina: [ríe]

está bien.

ricardo: abre.

marina: sí, sí, claro que sí.

lo hago pasar, adiós.

adelante, pase.

[suspira]

oye, rita, fíjate que ayer

en la noche me quedé aquí

en el hospital con yola cuidando

a su papá, ¿y qué crees?

me encontré como un paciente

muy extraño en el pasillo.

rita: ¿extraño?

¿por qué extraño?

marina: sí, mira, cuando salí

del cuarto de don margarito,

ahí estaba el paciente,

pero parado, quieto,

sin hacer nada.

me acerqué a preguntarle

si se le ofrecía algo,

pero salió casi casi huyendo.

rita: ¿no será el paciente

misterioso?

marina: ¿cuál paciente

misterioso?

margarito: gracias.

damiana: ay, perdóname,

perdóname... perdón,

perdón, perdón, ¿te quemé?

margarito: no, no te preocupes.

damiana: ay, margarito,

discúlpame.

margarito: oye, pero ¿por qué

estás tan nerviosa?

damiana: es que...

baldomero me quiere pedir

matrimonio.

y anda organizando

una cena romántica,

anda buscando el anillo.

margarito: felicidades,

es lo que tú escogiste,

lo que tú querías.

a poco no te da gusto

que quiera formalizar.

damiana: ay, sí, pero como que--

no me quiero casar.

margarito: no me digas

que piensas que a tu edad

eso ya no se hace.

damiana: bueno, cuando era joven

soñaba con casarme de blanco,

con la bendición de dios,

de mis arcángeles.

ay, pero como que ya no estoy

para esos trotes, ¿no?

margarito: nunca es tarde

para que cumplas tus sueños.

damiana: en ese sueño...

estabas tú, margarito.

rita: me contó georgina,

la jefa de enfermeras

del segundo piso, que ingresaron

a un paciente ayer y lo ubicaron

en un cuarto apartado.

están prohibidas las visitas

y solo ella tiene autorización

para entrar a revisarlo.

marina: ¿y eso por qué?

rita: pues quién sabe.

georgina me dijo que pues es

un paciente del doctor zamudio,

el cirujano plástico este,

que hace maravillas.

entonces, las otras enfermeras

piensan que es un artista

famoso que, pues, ya sabes,

se quiere dar una restiradita.

pero sin que nadie se entere.

en fin, no sé, si averiguo

algo te aviso, voy a llevar

este expediente al doctor.

marina: sí.

waldo: el muchacho canta bien,

pero hay muchos de ese corte.

lo que me llamó la atención

fue la letra de sus canciones.

vanessa: entonces, tiene futuro.

ahí lo puedes apoyar.

waldo: apoyarlo, sí, pero no

trabajo de gratis, vanessa.

vanessa: ¿o sea?

waldo: tendríamos que ponernos

de acuerdo en el porcentaje

que me va a tocar a mí,

hacer un contrato,

todas esas cosas.

vanessa: sí, está bien,

si es por eso, yo te firmo

lo que quieras,

yo te pongo un sueldo.

pero, por favor, o sea,

lo tienes que ayudar

a que se dé a conocer.

waldo: tú inspiras

las canciones, ¿verdad?

vanessa: no, para nada,

cero que ver, yo solo soy

su amiga y lo quiero apoyar.

margarito: no te sientas mal,

damiana, habla con baldomero,

explícale.

damiana: es que no quiero,

no quiero partirle el corazón.

lo quiero profundamente,

margarito.

margarito: ¿tanto como

para casarte con él?

damiana: sí, si así lo dispone

dios y los arcángeles,

claro que sí.

y bueno, ese día enterraré

mi sueño de juventud.

margarito: y todo por mi culpa,

por no darme cuenta a tiempo

de lo que tú sentías por mí.

hilda: la verdad, "susita",

es que no sé ni para qué

te molestaste en venir.

esta cita con el notario

es cosa de la vanis y mía.

susana: ah, es que cuando

mi hija me dijo

que la cita era hoy,

me sentí con la obligación

de acompañarla.

pobrecita, es que de repente

es tan despistada

para cuestiones de dinero.

hilda: [tose]

más bien, pues como que no es

interesada como tú comprenderás,

¿no?

susana: cuidar los intereses

de nuestros hijos es lo natural.

hilda: mira, susita,

la vanis se ha ganado

mi cariño a la buena.

y te aseguro que voy a ser

más que generosa con ella.

vanessa: ay, perdón, hilda,

tuve que atender a alguien

en la oficina.

¿mamá?

susana: vine a cuidar

tus intereses, hija.

vanessa: ah.

>> pasen, por favor.

vanessa: gracias.

>> adelante.

erick: morenaza.

yola: [gime]

me asustaste.

erick: ay, ya, ya, ya, ¿estoy?

bueno, es que pensé

que no te alcanzaba.

yola: nada más vine a cambiarme,

ya me voy a ver a mi papá.

erick: oye, si quieres,

yo te puedo llevar, digo,

obvio, sería en metro.

yola: ay, no te preocupes.

estoy segura que ni siquiera

sabes andar en metro.

erick: ay, morenaza, por ti

caminaría en rocas calientes

y descalzo, ¿verdad?

yola: andale, vamos.

>> de acuerdo con lo aceptado,

la mitad de las acciones

de la empresa transportista

junto con la mitad de todos

los bienes propiedad

del señor edson olivares pérez,

difunto por ley y derecho

y porque es deseo expreso

de su madre,

la señora hilda pérez,

pasarían a manos

de la señora vanessa villoslada

viuda de olivares.

vanessa: hilda, de verdad,

no es justo que me des tanto.

susana: ya oíste al licenciado,

es lo que te toca por ley,

mi amor.

hilda: es lo que te quiero dar,

mi vanis, porque hoy para mí

eres como una hija.

y aparte, así lo habría querido

mi pimpollis.

susana: claro, claro,

claro, hija.

vanessa: bueno, si así

lo quieres, está bien.

>> entonces, es solo cuestión

de preparar la documentación

para que la firme

la señora vanessa villoslada

viuda de olivares,

y entre en posición

de los bienes enlistados

incluyendo las cuentas

bancarias.

susana: créame que esto

nunca compensará la pérdida

de su amado esposo.

[música]

[música]

baldomero: 37...

soledad: ah, baldo,

ya llegó el impermeabilizante.

y ahorita va a venir el señor

a explicarnos todo,

cómo se pone.

baldomero: [suspira]

¿podríamos dejarlo para después?

soledad: ¿y ahora qué te pasa?

baldomero: nada,

lo que pasa es que...

pues, damiana no quiere...

no quiere casarse conmigo,

chole.

soledad: a poco ya le pediste

matrimonio.

baldomero: pues ni chance hubo,

o sea, ella sueña con margarito

para casarse con él.

>> rediríjanlo

con el doctor montes, por favor,

y dale estos análisis.

pase.

¿qué haces aquí?

erick: vine a acompañar

a mi amiga, su papá está acá.

>> otra de tus amigas...

erick: papá, yola es la mujer

que me interesa,

así que más respeto.

vamos, yola.

permiso.

>> espero que conozca bien

a mi hijo, señorita.

no me gustaría que se lleve

una decepción.

yola: qué mal que piense así

de su hijo, porque se ve

que ni lo conoce.

>> ¿de dónde sacaste

a esta muchachita, eh?

prudencia: ¿yola?

yola: doña prudencia.

prudencia: hola.

ay, ya vi que le fue muy bien

a tu papá, qué bueno.

yola: sí, afortunadamente,

muchas gracias por venir

a visitarlo.

prudencia: de nada.

>> ¿la conoces?

prudencia: sí, claro,

es la mejor amiga de mi hija.

además de ser una muchacha

extraordinaria.

>> una disculpa, señorita.

de cualquier manera, el asunto

no es con usted, es con erick.

yola: el asunto es que no

se toma ni la molestia

de escuchar a su hijo.

voy a ver a mi papá,

con permiso.

prudencia: adiós.

erick: no te preocupes, papá,

ya en un rato me voy

de tu hospital.

qué gusto verte, prudencia.

prudencia: hasta luego, erick,

buen día.

erick: permiso, "bye".

prudencia: ¿pasa algo?

>> una disculpa, prudencia,

lo que pasa es que--

es que mi hijo

me saca de quicio.

prudencia: ¿por qué

no platicamos?

tal vez no soy la mejor

consejera, pero... a lo mejor,

en algo te pueda ayudar

a arreglar tu relación

con erick.

>> está bien, sí, vamos.

prudencia: sí.

soledad: pero damiana

sí te quiere, baldo.

baldomero: no, chole, no.

y--y pues no es justo

ni para ella ni para mí

querer otra cosa, ¿no?

soledad: damiana no te va

a dejar, sabe lo que vales.

baldomero: [llora]

mira, ya me ayudaste una vez

queriendo que todo esto

terminara y, pues,

ahora ella ya no me va a creer

que estoy interesado en ti.

soledad: ¿de veras quieres

terminar con damiana?

baldomero: sí, la prefiero

feliz con otro

que infeliz conmigo.

soledad: yo te voy a ayudar,

déjalo en mis manos.

alberto: marina, marina, espera.

solo quiero dejarte claro

que yo no mandé a vanessa

a dejar ningún regalo

en la vecindad.

marina: ¿y espera que le crea,

doctor?

alberto: fue idea de ella.

marina: ¿y qué puedo esperar

de un hombre que cree que puede

engañar a dos mujeres?

alberto: ¿de qué hablas, marina?

marina: como si no supiera,

doctor, con permiso.

alberto: no, espera, espera,

yo no sé de qué estás hablando.

espera, te juro que no entiendo.

por favor, explícamelo,

porque mi idea era acabar

mi relación con lucrecia

para darnos una oportunidad

tú y yo.

¿me equivoco?

zamudio: señorita, quería

felicitarla por su noviazgo

con el doctor bazán.

marina: muchas gracias,

doctor zamudio, es lo mejor

que me pudo haber pasado.

bueno, con permiso.

zamudio: ¿de qué hablaban?

alberto: margarito prieto,

un conocido que tenemos

en común, lo acaban de operar.

zamudio: oh, mira,

qué coincidencia.

alberto: ¿ya tiene fecha

para operar a su paciente

misterioso?

zamudio: ¿y por qué el apodito

de paciente misterioso?

alberto: así lo conocen

en el hospital,

como en los estudios

solo aparece el número

de su cuarto y nadie

sabe su nombre,

pues se acaba de convertir

en un misterio para todos.

yola: ¿qué onda con tu papá?

con razón prefieres

pasar vacas flacas

antes de volver a su casa.

erick: siempre me ha visto

como un fracasado

y, la verdad, veo difícil

que cambie de pensar.

yola: pues no te vayas a creer

esa babosada.

erick: no, no, aparte te conocí.

y aunque mis tácticas no han

funcionado para que seas

algo más que mi amiga.

yola: erick, no empieces.

erick: yola, yo sé que te gusto

y te hago feliz, y sé que pones

de pretexto lo de tus estudios,

y también que no quieres

lastimar a erasmo, pero--

yola: erick.

erick: tengo razón.

yola: mejor voy a--

vamos a ver a mi papá.

erick: [ríe]

>> según rocío

está confirmadísimo

que el paciente misterioso

es un artista famoso.

pero nadie ha podido averiguar

quién es, así que ella y yo

vamos a ir a averiguar,

¿cómo ves?

marina: pero ¿cómo le van

a hacer, si se supone que nadie

puede entrar a ese cuarto?

>> rocío es la que se encarga

de cambiar el servicio

de camas en ese piso,

así que se puede colar.

yo voy a ir con ella,

¿nos quieres acompañar?

[música]

[música]

erick: no están indicando

terapia de rehabilitación.

eso quiere decir

que la operación fue todo

un éxito y, si quiere,

yo le puedo ayudar

a conseguir a alguien

para esa rehabilitación.

margarito: y más gastos,

¿qué cree, que soy banco o qué?

yola: a ver, papá, lo necesitas

para tu recuperación,

no te preocupes por los gastos.

margarito: pues, hija, pero ya

quiero regresar al rancho

a trabajar, no me quiero sentir

como un inútil.

erick: señor, déjese consentir.

mire, si quiere yo lo acompaño

y nos aprendemos los ejercicios

y yo le ayudo.

margarito: muchas gracias.

pero no quiero abusar,

usted ha de tener

muchas cosas que hacer--

yola: no te preocupes, papá,

erick trabaja de noche,

así que tiene el día libre

para acompañarte.

erick: bueno, tampoco es que sea

yo un holgazán, ¿verdad?

estoy consiguiendo también

una chamba de día.

si quiero poner mi gasto plus,

pues tengo que ahorrar.

y si quiero ser su yerno,

tengo que echarle ganas, ¿no?

marina: mejor no se busquen

un problema, ¿qué tal

si el paciente se da cuenta

de que entraron a su cuarto?

>> ay, no, si nada más es echar

un vistazo para ver quién es.

¿qué tal que es un galán

de telenovelas, te imaginas?

[chista]

>> aquí es, ¿entramos?

>> vamos.

marina: no, yo no.

>> ven.

[pitido]

marina: entonces ¿qué?

¿ya le dieron gusto al morbo?

>> pues no sé quién sea,

pero no parecía nadie famoso.

marina: ¿por qué?

>> ay, marina, es que hubieras

visto, pobre hombre...

tiene la mitad

de la cara quemada.

erasmo: disculpen, señoritas.

a lo mejor alguna de ustedes

me puede ayudar.

no sé si conocen

a erick muñoz de barrera.

>> muñoz de baena.

erasmo: andele, ese.

>> ya no lo va a conocer.

>> pero ya no trabaja aquí.

erasmo: y no sé,

¿alguna de ustedes

sabe cómo puedo conseguir

alguno de sus datos?

a lo mejor tienen

su número telefónico.

>> pues, tú saliste una vez

con él, ¿no?

>> pues, bueno, una vez.

tú saliste dos, no te hagas.

>> ay, sí, pero también

desapareció su teléfono.

todas: [hablan a la vez]

erasmo: de acuerdo, de acuerdo.

me queda claro

que lo conocen bastante bien.

>> lo suficiente como para

mantenerlo a la distancia.

>> pero, bueno,

la que sí te puede ayudar

es claudia, porque ella sí

cayó redondita.

erasmo: ¿y quién es?

¿quién es claudia?

>> es la chica que está aquí

en la recepción de laboratorio.

mira, te vas al elevador.

en planta baja,

saliendo, a mano izquierda,

pasa las escaleras, y ahí está.

erasmo: o sea, aquí salgo

y a la izquierda.

>> con razón el paciente

no quería que nadie lo viera.

seguro por eso se internó,

para operarse con el mejor

cirujano plástico del país.

zamudio: ¿se puede saber

qué están haciendo aquí?

marina: discúlpenos,

doctor zamudio.

[balbucea]

>> vinimos a dejarles

unas cosas a rocío,

pero ya nos íbamos.

marina: sí.

zamudio: ¿me hacen el favor

de retirarse?

estos cuartos son reservados.

estos pacientes requieren

reposo absoluto.

marina: sí, claro que sí.

tiene toda la razón.

con permiso, doctor.

>> buenos días.

marina: sí, hasta luego.

luis: venga, toribio.

muy bien.

veo que estás haciendo mejoras

aquí en la vecindad.

oye, si necesitas más billetes,

sabes que cuentas con mi apoyo.

toribio: toribio puede tomarte

la palabra.

luis: pillín, pillín.

y yo puedo ser un gran aliado,

toribio.

mi puerta siempre estará abierta

para ti para lo que quieras

y mandes.

pero a cambio te quiero

pedir un favorcito.

toribio: ya salió el peine.

luis: epale.

le va a convenir a marinita

y a su chilpayate.

yo quiero que la convenzas

para que yo pueda venir

a ver a mi nieto, eso es todo.

toribio: la principita

no quiere.

luis: yo lo sé.

le está haciendo muy mal,

la señora.

le está quitando a mi nieto

la oportunidad de tener

un abuelo como yo.

y tú muy bien sabes

todo lo que le podría enseñar.

toribio: sí, le enseñarías

a ser como tú,

y es lo que mi principita

no quiere, fíjate.

luis: mira, toribio.

yo solo quiero su cariño.

para mi familia es muy

importante tener un heredero.

y él muy bien puede hacerse

cargo de toda la fortuna

de los ocaranza.

lo puede tener todo, todo, todo.

toribio: tú lo has tenido todo

y toribio nunca

te ha visto contento.

luis: ¿me quieres ver contento?

¿me quieres ver contento?

toribio: sí.

luis: déjame ver a mi nieto.

toribio: no.

no.

además, el niño no está aquí.

luis: eres un viejito

mentiroso y cascarrabias.

mi nieto está en ese cuarto.

toribio: no.

luis: isácate!

toribio: ¿ahora sí

le crees a toribio?

luis: ahora sí te creo, toribio.

ahora sí te creo.

perdón si me exalté,

es que mi nieto es mi nieto.

mira, si me echas la mano

para que yo lo venga a ver,

voy a ser muy generoso contigo.

[música]

toribio: ven acá, ven acá.

¿qué crees?

¿que toribio puede vender

a su principita y a su hijo

por su cochino dinero?

toma.

hay cosas que no se pueden

comprar.

no, no.

como el cariño de una hija

o de un nieto, no.

¿sabes qué?

un día te vas a quedar solo

con tu dinero.

y ese día no vas a tener

a nadie con quien compartirlo.

vete, vete.

vete, fuera de aquí.

ivete!

luis: está bien, está bien.

ya, ya.

prudencia: yo creo que los hijos

tienen que encontrar su propio

camino.

y yo sé que nosotros como padres

queremos que las vidas de ellos

sean perfectas.

y buscamos protegerlos.

fernando: justamente,

me he cansado de aconsejar

a erick y no quiere escuchar.

prudencia: tal vez lo que él

quiere es que tú lo escuches

a él.

fernando: ¿para qué?

si me va a salir

con una mafufada de que quiere

poner un restaurante

y no sé qué cosas.

prudencia: porque es tu hijo.

fernando: eso no tiene futuro.

prudencia: mira, yo creo que

él tiene que aprender

de sus propios errores.

fernando: y eso lo dices

porque tú tienes un hijo

ejemplar.

prudencia: no, no creas.

se ha equivocado muchas veces

y lo sigue haciendo.

fernando: ¿en verdad?

prudencia: sí, claro.

fernando: me cuesta trabajo

creerlo, es uno de los doctores

más prominentes

en este hospital.

prudencia: pero eso no lo hace

que no se equivoque en la vida.

fernando: ¿qué me aconsejas?

no quiero perder a mi hijo,

pero no puedo consentir

su inmadurez.

prudencia: ay, fernando,

sé paciente con él.

deja de exigirle que sea

exactamente como tú quieres

que sea.

¿por qué, en lugar de eso,

no lo apoyas?

yo creo que él necesita,

como todos los hijos,

saber que cuenta contigo

y te puede buscar.

y te puede buscar

cuando lo necesita,

cuando está en problemas.

fernando: qué tonto fui

en dejarte ir, prudencia.

prudencia: no, me enamoré

de luis.

aunque, bueno, ahora parece

que eso se terminó.

fernando: ¿a qué refieres?

prudencia: a que ese matrimonio

ya no tiene futuro.

>> sí, ya se puede ir.

>> muchas gracias.

>> a usted, que esté muy bien.

erasmo: hola.

>> hola, ¿qué análisis

se va a hacer?

erasmo: no, no necesito

ningunos análisis,

necesito un favor.

escuché por ahí que salías

con erick muñoz de baena.

>> mira, ni me recuerdes

a ese patán desgraciado,

que primero me llenó

de piropos y después

me botó por otra.

erasmo: por eso justo

estoy aquí,

porque no quiero que le pase

lo mismo a mi exnovia.

por culpa de erick,

ya me botó y ahora ni siquiera

me quiere ver.

y la verdad es que yo la adoro

y no soportaría que un tipo así

la lastimara.

>> mira, deja que se harte

de ella.

la va a cortar y de seguro

regresa contigo.

erasmo: es que yo no puedo

esperar.

además, yo creo que ese

desdichado merece

un buen escarmiento.

y por eso estoy aquí,

para pedirte que me ayudes.

prudencia: la verdad,

es que he visto a luis

convertirse en una persona

muy diferente a la que conocí.

fernando: siempre

fue voluntarioso,

exigente, autoritario.

tal vez te impresionó tanto

que nunca lo notaste.

prudencia: me enamoré.

y no me fijé en sus defectos.

la verdad es que para luis

nuestro matrimonio

fue de conveniencia,

me lo ha dicho muchas veces.

fernando: si no eres

feliz a su lado,

¿por qué no te separas?

prudencia: tú sabes

cómo me educaron,

que el matrimonio

era para toda la vida.

fernando: los tiempos

han cambiado.

no puedes seguir atada

a un hombre que ya no amas.

prudencia: ay, fernando, perdón.

te pido una disculpa

por contarte todo esto.

no debí haberlo hecho.

fernando: prudencia, prudencia.

yo siempre estaré aquí

para escucharte, apoyarte.

porque antes que nada

soy tu amigo.

erick: vamos, te invito un café.

los capuchinos de la cafetería

son los mejores.

yolanda: muchas gracias,

pero no deberías de gastar

si quieres poner tu lugar.

debes aprender a apretarte

el cinturón y no gastar de más.

erick: ¿ahora me entiendes

por qué me tienes tan loco?

es que con las chavas

que salía siempre me veían

cara de banco.

y querían los mejores lugares,

las mejores cosas.

creo que, en el fondo,

ni siquiera les interesaba

y les valía.

yolanda: yo lo que quiero

es lo mejor para ti, erick.

me encantaría que le demuestres

a tu papá que no lo necesitas

para ser feliz.

erick: yo lo que quiero

en este momento es el beso

de la morena más guapa

que he conocido en mi vida.

yolanda: te vas a quedar

con las ganas.

erick: espérame.

>> entonces, ¿tú crees que así

tu exnovia se va a decepcionar

de él?

erasmo: sí, claro.

aparte, tú te vas a poder

desquitar de todas

las que te hizo.

¿cómo la ves?

>> me gusta la idea.

la verdad, nunca tuve

la oportunidad de vengarme

de todas las veces que me dejó

plantada.

así que yo estoy adentro.

tú me dices dónde y cuándo.

erick: perfecto.

entonces, nada más dame

tu número telefónico y listo.

>> 55--

erasmo: espérame, espérame.

alberto: todos me ven

como el desgraciado

que la abandonó cuando más

la necesitaba,

pero te juro que no,

que no fue así.

ahora, después de ese beso

en la fiesta, estoy seguro

de que nuestro amor

estaba tan vivo

como el primer día.

tal vez tú podrías

hacerle entender.

prudencia: no, no.

sabes que te adoro,

pero no me voy a meter.

además, no quiero volver

a perder su confianza.

y mucho menos tener

una disidencia con ella.

alberto: pero tú eres la persona

indicada.

prudencia: alberto,

tú estás con lucrecia,

marina con ricardo.

déjala.

deja que intente ser feliz

al lado del doctor bazán.

la ha ayudado muchísimo.

perdóname que te diga esto,

yo creo que esa relación

es lo mejor para marina

y para su hijo.

marina: no sabes la verguenza

que sentí cuando el doctor--

>> permiso.

ricardo: sí, propio.

marina: cuando el doctor

zamudio nos encontró afuera

de los cuartos platicando.

ricardo: ¿se puede saber

qué hacían rita y tú ahí?

marina: lo que pasa

es que todas las enfermeras

del hospital creen

que el paciente misterioso

es un artista famoso.

por eso, rocío y rita

tenían mucha curiosidad

de saber quién es.

ricardo: esperemos que esa

persona no le diga nada

al doctor zamudio.

si no, se van a ganar

un reporte.

marina: me parece que estaba

dormido, por eso no creo que se

haya dado cuenta de nada.

ricardo: esperemos que así sea.

marina: ¿sabes qué?

lo que más me llamó la atención

es lo que me dijo rita.

ricardo: ¿qué te dijo?

marina: que el paciente

tiene todo el rostro desfigurado

por unas quemaduras.

ricardo: sí, lo que pasa

es que el doctor zamudio

es una eminencia en cirugía

plástica.

ha hecho maravillas

en casos como ese.

marina: vas a creer

que estoy loca, ven.

pero anoche me encontré

con un paciente muy extraño

caminando por los pasillos

del hospital.

sentí un escalofrío

que me recorrió todo el cuerpo.

incluso traté de acercarme

a él para ver

si se le ofrecía algo,

pero se fue corriendo al verme.

ricardo: ¿eso qué tiene que ver

con el paciente misterioso?

marina: que ahora que rita

me dice que ese paciente

tiene el rostro quemado,

de inmediato me vino a la mente

el doctor isauro sotero.

[música]

isauro: ¿cómo que encontró

a las enfermeras platicando

afuera de mi cuarto?

zamudio: sí, así fue.

por eso quiero saber

si entraron en algún momento

a molestarlo.

isauro: no sé, doctor.

yo me desperté cuando

usted entró.

pero usted me había dicho

que dio la orden

que solo me atendiera

una enfermera.

zamudio: y efectivamente la vi,

pero me preocupa

que al proteger su identidad

esté despertando la curiosidad

de todas las enfermeras.

saben que en ocasiones

atiendo a artistas,

gente famosa.

ahora están pensando cualquier

cantidad de cosas.

isauro: bueno, ¿qué me aconseja?

¿me debo cambiar de habitación

o de hospital?

zamudio: no.

no es necesario.

seré más firme

con las enfermeras.

exigiré que nadie,

sin mi autorización,

entre a este cuarto.

ricardo: tranquila.

el doctor sotero ya debe estar

muy lejos de aquí.

hasta dijiste que vendió

su casa de valle de bravo.

marina: sí, es lo último

que supimos de él.

pero cuando rita me mencionó

el rostro quemado de ese hombre,

yo no pude evitar relacionarnos.

ricardo: pensé que el medio

por ese hombre había quedado

atrás.

marina: sí, ya no le temo,

pero pensar que puede estar

cerca a mí me duele mucho.

ricardo: mira, yo creo

si él se hubiese querido acercar

ya lo hubiera hecho.

es mejor que te quites

eso de la cabeza.

tengo una idea:

¿por qué no nos tomamos la tarde

y llevamos a pasear a rafita

que quiero que conozcas,

que te va a gustar mucho?

marina: sí, me gusta el plan.

ricardo: bueno, vamos.

marina: sí, sí.

luis: epale, épale, mi prude.

¿qué pasó?

¿qué está haciendo por aquí?

prudencia: vine a ver

a margarito.

ayer lo operaron.

luis: ah, lo operaron.

muy bien, mira.

¿cómo está?

bueno, no me importa cómo está.

lo operaron y a mí nadie

me avisó.

y eso que estoy pagando todo.

prudencia: salió bien.

ahora necesita

terapia de recuperación.

luis: bien, más billetes.

bueno, todo sea por el bienestar

de margarito.

¿tú qué traes?

¿estuviste llorando?

prudencia: no, no me pasa nada.

luis: no me va a engañar,

¿cómo que no te pasa nada?

yo conozco esos ojitos.

¿está fernando?

prudencia: ¿a qué viene

la pregunta?

luis: ¿a qué viene?

a que no me gustaría

que estuvieras frecuentándolo.

a eso viene, señora.

prudencia: no tendría

nada de malo,

somos viejos amigos.

luis: amigos, mis polainas.

te recuerdo que eres una mujer

casada y él es viudo.

eso del cafecito y amistad,

conmigo no va.

prudencia: no, no se me olvida

que estoy casada,

pero si tú no estabas

enterado de la operación

de margarito, ¿qué haces aquí?

luis: vine a retomar una plática

que tenía pendiente con marina.

es más, acompáñame.

prudencia: todo depende de lo

que quieras hablar con ella.

luis: pues eso, precisamente,

señora.

de que me acepte,

reconocerla como mi hija.

prudencia: si lo que quieres

es que te deje estar

con el niño, no.

marina nunca va a aceptar

pertenecer a esta familia.

luis: ¿a qué estamos jugando?

¿no estamos en la etapa

de reparación de daños?

porque yo estoy haciendo

todo lo posible por cambiar.

pero de acá para allá,

naranjas y limas, no veo claro.

no seas rejega, acompáñame.

andale.

encarnación: ¿puedo comentar

un asunto con usted?

damiana: dígame.

encarnación: es que baldomero

me pidió que le echara

la mano en un asunto.

y, la verdad, no sé qué hacer.

damiana: entonces,

no lo haga y ya.

encarnación: no,

no puedo negarme.

ya sabe que lo quiero muchísimo

y que haría cualquier

cosa por su felicidad.

y bueno, a lo mejor

le arruino la sorpresa, pero--

damiana: ya lo sé, los escuché.

encarnación: yo lo quiero

a la buena.

y pues, no sé, siento

como que yo salgo sobrando aquí.

y por eso creo que mi tiempo

en esta vecindad ya terminó.

marina: me van a disculpar,

pero estoy muy ocupada.

ricardo: señora prudencia,

un gusto verla.

buenos días, señor ocaranza.

luis: epale.

prudencia: marina me contó

lo que hay entre ustedes.

me da mucho gusto por los dos.

luis: felicidades.

hija, mira, ya tienes

oftalmólogo en casa.

ricardo: le aseguro

que lo único que quiero

es cuidar y proteger

a rafita y a marina.

prudencia: yo lo sé.

marina: de verdad, discúlpenme

por no poder atenderlos.

ricardo: si necesitas

ver algo con tu madre,

yo puedo decirle a rita

que te cubra.

luis: no te vamos a quitar

mucho tiempo, mi hija.

marina: bueno, está bien.

prudencia: un momento, gracias.

ricardo: sí, claro.

prudencia: vamos, con permiso.

ricardo: propio.

luis: gracias.

ana: qué bueno que tu jefe

te dio permiso de venir

a ver a tu papá.

paulino: bueno, con eso

de que quiere visitar a rafita,

hace lo que sea por ganarse

nuestra simpatía.

sí, de verdad.

[celular]

bueno.

waldo: hola, paulino.

habla waldo morgan.

paulino: ¿quién?

¿cómo consiguió mi teléfono?

waldo: pues, se lo pedí

al dueño del lugar donde cantas,

porque estuve pensando

que puedo hacer

una excepción contigo

y no cobrarte por mis servicios.

paulino: ¿en serio?

waldo: tú tienes mucho talento,

sobre todo para componer

las canciones.

y me encantaría trabajar

contigo.

paulino: tú dime cómo le hacemos

y le hacemos.

yo feliz, encantado.

ana: ¿quién es?

paulino: muy bien, muy bien.

entonces, yo feliz de hacer eso.

cualquier cosa,

espero tu llamada.

y gracias, gracias

por la oportunidad.

sí, adiós.

era waldo morgan.

es representante artístico.

le interesó mi música,

me escuchó.

y pues, quiere conocerme

para hacer algo.

ahora sí me hago famoso, anita.

ahora sí me hago famoso.

marina: ya se lo he dicho

muchas veces, don luis.

a mí no me interesa

su apellido ni su dinero.

prudencia: no es solamente

el apellido,

sino lo que implica.

luis: mira, marinita,

yo estoy luchando

por corregir mis errores

del pasado.

así que como lo hice

con toribio,

me gustaría hacerlo contigo.

marina: usted no da paso

sin guarache, señor.

yo sé que lo está haciendo

para estar cerca de mi hijo,

no se haga.

luis: yo no te voy a negar

que para mí mi nieto es mi vida,

pero eso nada tiene que ver

con lo que yo te tengo que dar.

lo que te corresponde

por derecho, mi hija.

ahora que estaba en la fiesta

de los médicos,

te veía y te veía.

y te lo platiqué, prude, ¿no?

qué chula, qué chula te veías.

antes yo no daba un quinto

por ti.

no sé, te me hacías fea,

flacosa.

no me gustabas, pues.

y mira qué lección me has dado.

cachetada con guante blanco.

desde el principio te debí

haber aceptado como mi hija.

debería haber aceptado

también tu matrimonio

con mi hijo alberto.

pero lo que nunca,

nunca me voy a perdonar

es cuando llevé

con el chamuscado ese.

marina: basta, por favor.

prudencia: mi amor,

que luis reconozca

sus errores es un gran paso.

yo sé que no confías en él,

y mira que tienes razón,

pero es lo justo.

luis: por eso es que te invité

a comer a la casa,

y dicho sea de paso,

para ver si existe

la posibilidad

de una reconciliación

con alberto.

marina: no, eso ya es imposible.

luis: está bueno,

yo respeto tu decisión.

ahora andas con este--

qué suerte tienes tú

con los médicos, hija.

¿cómo se llama el que la operó?

prudencia: doctor bazán.

luis: felicidades.

¿qué busco en ti, marinita?

limpiar mi conciencia.

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