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Sin Tu Mirada Capítulo 86

Univision23 Jul 2019 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

yolanda: imadrina!

iya te encontré los vestidos!

mira, ven a ver cuál te gusta.

marina: a ver.

[ríe]

damiana: ese es muy tu estilo,

mi hijita.

marina: sí, ¿verdad, mamá?

ay, sí, es muy bonito.

yolanda: mira, este azul

también está muy bonito.

chole: ese es el que a mí

más me gusta.

[bullicio]

angustias: ieh!

[aplaude]

ieh, eh, eh, eh! momentito.

la que decide es ella.

¿mi niña?

marina: pues, sí, ¿verdad?

bueno, entonces, iay!

creo que me voy a decidir por...

ieste! isí, mejor!

>> ¿ese?

marina: sí, este.

damiana: ese es el que más

me gusta, mi hijita.

marina: sí, aunque...

[exhala]

yo creo que ese color

se me va a ver muy bien,

¿verdad?

ay, sí, anita, yo creo

que ese va a combinar muy bien,

pero, híjole, es que la fiesta

es muy elegante, entonces,

a lo mejor este va a estar

mejor, porque tiene brillitos

y, ¿no? ¿no creen?

ay, sí, oye, yola, yo no sabía

que tenías vestidos tan finos,

¿eh?

paulino: sí, sí, cierto,

hermanita, ¿de dónde sacaste

tanto vestido, eh?

¿muy finos o qué?

margarito: a ver, hijo,

yo de cada raya que cobro,

le compro un vestido de salir

a tu hermana.

paulino: ¿y para qué?

si nunca va a fiestas

ni se arregla--

margarito: ipaulino!

yolanda: ah, pero me gustan.

¿cuál es el problema, lino--?

paulino: eh, hermanita--

>> ay.

lucrecia: por lo que veo,

está perfectamente bien

para someterse a la cirugía

plástica, señor.

isauro: sí, sí, y, además,

ya superé el problema

por el que vine a buscarla.

lucrecia: ¿no me diga

que usted--?

isauro: sí, sí, sí, sí,

perdón, doctora, es que...

lucrecia: no se preocupe.

isauro: salí de aquí tan animado

que decidí intentarlo.

lucrecia: iperfecto! entonces,

ya le puedo dar el alta, ¿no?

isauro: sí, aunque

me gustaría seguir viéndola.

es que usted es la única persona

que entiende mi devoción por--

lucrecia: sí, a mí también

me encantaría, pero...

primero, lo que tenemos

que hacer es concentrarnos

en su operación.

isauro: hay algo

que me preocupa.

lucrecia: ¿qué le preocupa?

isauro: vea

el electrocardiograma.

lucrecia: ¿qué tiene?

mm, hay un ligero--

isauro: sí, el laboratorista

también lo notó.

no es de nada de cuidado,

pero sí he tenido episodios

de arritmia en el pasado.

lucrecia: ¿tiene problemas

de corazón?

isauro: desde pequeño.

lucrecia: no estará buscando

una excusa para no operarse,

¿verdad, señor?

isauro: [ríe]

claro que no.

pero, vea, además de ese pequeño

problema, hay otras cosas

que usted tiene que saber.

lucrecia: cuénteme.

isauro: lo primero.

lucrecia: ajá.

isauro: es que el doctor

zamudio no me puede operar en

el hospital ahí donde trabaja.

lucrecia: ¿cómo que no?

señor, ese hospital

es uno de los mejores.

isauro: ahí trabaja

la mujer que amo, doctora.

no quiero exponerme

a que me vea y me reconozca.

[llaman a la puerta]

ricardo: adelante.

marina: ihola!

ricardo: marina.

marina: ya te envié un correo

con las citas del lunes,

y aquí tienes

los expedientes que me pediste.

ricardo: gracias.

[exhala]

oye, espero que no te olvides

que hoy en la noche

tenemos una cita, ¿no?

marina: icómo se me va

a olvidar!

lo tengo muy presente.

si yola y anita me lo andan

recordando cada rato.

ricardo: ¿yola y ana? ¿y eso?

marina: [ríe]

sí, me andan mandando correos

con fotos de peinados

y maquillajes,

y no sé cuántas cosas más.

pero--pero yo no quiero ir

exagerada.

ricardo: no lo necesitas,

marina.

eres tan hermosa que puedes

ponerte lo que quieras.

ah, como bien dices tú,

¿te vas a colgar

hasta el molcajete?

marina: no, pues, no, ¿verdad?

ricardo: ¿a qué hora paso

por ti?

marina: pues, no sé,

tú dime a la hora que quieras,

y yo voy a estar lista.

estoy muy emocionada.

ricardo: no creo que tanto

como yo.

marina: [ríe]

[suena el teléfono]

ay, voy a contestar, ricardo.

ricardo: bien.

marina: adiós.

ricardo: adiós.

isauro: hay muchas cosas que

usted no sabe de mí, doctora,

y yo creo que ha llegado

el momento de que yo sea sincero

con usted.

lucrecia: claro.

¿qué--qué--? cuénteme.

isauro: [exhala]

lo primero es que yo no me llamo

aarón cervero.

mi nombre es isauro...

isauro sotero.

lucrecia: isauro sotero.

pues, a lo mejor me quiso dar

un nombre falso para...

pues, para ocultar su identidad,

doctor.

o es que tampoco es doctor.

isauro: no, sí, sí, sí,

claro que soy doctor,

y por un tiempo

tuve un consultorio

en el pueblo ese que le conté.

lucrecia: donde conoció

a la mujer que ama.

isauro: sí, donde construí

todas mis ilusiones, mi futuro,

para que me lo arrebataran,

para que ella me despreciara

por culpa de otro.

lucrecia: del hombre

que se enamoró.

isauro: sí.

[exhala]

doctora...

hubo otra cosa que provocó

el odio de marina.

lucrecia: marina, así se llama.

isauro: sí.

ella cree que yo abusé

sexualmente de ella.

lucrecia: mire, señor...

no sé lo que haya pasado para

que ella pensara eso, pero...

pero usted no hizo nada.

¿verdad? así que no tiene

nada que temer.

isauro: sí, pero, entiéndame,

si marina se entera

que en el hospital

donde ella trabaja

hay un paciente

que se llama isauro sotero,

se va a alejar,

y yo la voy a volver a perder.

lucrecia: [exhala]

entiendo.

mire, lo que yo puedo hacer

es ingresarlo al hospital

como aarón cerbero,

y solamente usted y yo sabríamos

que eso no es cierto--

isauro: no, doctora, es que

yo no tengo ningún documento

con ese nombre, doctora--

lucrecia: ay, eso se puede

conseguir fácilmente.

hilda: [exhala]

¿quieres acostarte un rato,

mi vanes?

vanessa: no, hilda,

ya estuve mucho tiempo acostada

en el hospital.

hilda: mandé poner unas flores

en el cuarto de m--

de mi hijo.

vanessa: pues, la verdad,

si no te molesta,

preferiría no entrar ahí.

hilda: claro, claro.

vanessa: [chasquea la lengua]

hilda: pobrecita de ti,

mi vanes, la de recuerdos

que te deben de llegar

a la cabeza.

igual que a mí.

en fin, le voy a decir a ene

que te arregle

el cuarto de invitados

para que te instales ahí.

vanessa: gracias, hilda.

hilda: mi vanis,

quiero que te sientas a gusto

en esta casa.

vanessa: hilda, lo importante

es que recuperes tu ánimo.

a edson no le gustaría verte

así.

tú siempre fuiste

una mujer fuerte,

un ejemplo para él.

hilda: ¿y cómo le hago?

si mi pimpollis

ya no está conmigo.

vanessa: pues,

tienes que seguir adelante,

retomar tu trabajo,

tus ocupaciones...

hilda: oye, oye, vanis,

¿no te gustaría venirte

a la oficina conmigo?

vanessa: ¿yo?

hilda: pues, sí, para que--para

que vayas conociendo el negocio.

pues, después de todo,

la mitad es tuya.

y cuando yo falte, mi vanis,

pues, tú vas a ser

la dueña de todo.

luis: ¿sabes qué, mi chucha?

lo mejor para mi vanessita

es que edson, el chaneque,

pues, con todo respeto, ¿eh?

pues, haya muerto intestado.

>> ¿tú crees?

luis: sí.

mientras--por medio

y se--familia directa,

pues, daría por ser la viuda,

automáticamente hereda la mitad

de todo, más gananciales.

y la otra mitad, pues,

pasaría a la madre de edson.

>> eh, pe--pero

¿si esa mujer quiere pelear

para quedarse con todo?

luis: ah, él podría intentarlo,

pero iuh! esos pleitos

son eternos y muy costosos,

mi chucha.

y, además, le tomó cariño

a mi vanessita, ¿no?

>> no, bueno, sí, eso sí, hasta

la invitó a vivir con ella.

que yo habría preferido

tenerla conmigo, pero ¿dónde?

aquí no hay espacio y...

prefiero que este lugar

sea solo tuyo y mío.

luis: mi talonera, mmm.

>> mm, ¿y cómo van las cosas

en tu casa, mm?

luis: uh, pues,

ya te imaginarás.

>> ay, ¿prudencia sigue

en su papel de esposa ofendida

sin dirigirte la palabra?

luis: ah,

lo indispensable.

>> mm.

luis: estoy esperando

que se resuelva

el problema del loco ese.

>> ¿qué vas a hacer?

luis: ya está

todo en marcha.

muy pronto ese asunto

va a quedar en el pasado,

ya verás.

>> ay, ¿no me digas

que encontraste la solución?

luis: iah! ¿tú qué crees

que me iba a quedar

cruzado de brazos?

>> [ríe]

ay, icuéntame!

luis: no, no, no, no,

si le digo, se me ceba.

>> mm.

luis: voy a hacer

un moñito así con esto, ¿mm?

>> [niega]

luis: ¿no?

>> no.

isauro: ¿me está pidiendo

que falsifique?

lucrecia: no, no, solamente

le estoy diciendo que...

se convierta en otra persona.

además, tarde o temprano, va

a necesitar esa documentación.

isauro: cierto.

lucrecia: sí.

isauro: sí.

lucrecia: ¿y...

ya sabe quién le puede dar

la documentación?

isauro: ah, yo consigo

a alguien, no se preocupe.

lucrecia: ¿sabe?

usted ha sido muy sincero

conmigo, y a mí también

me gustaría serlo con usted.

sí.

la historia que me contó

le prometo que me tocó

el corazón y quiero ayudarlo,

quiero que vuelva a recuperar

la vida que tenía,

la felicidad que--que...

quiero que sea otra persona.

lo voy a ayudar

cueste lo que cueste.

[música]

[♪ tema musical ♪]

lucrecia: ¿y qué tal esta?

es la que compraste en italia,

¿te acuerdas?

horacio: no, sí,

pero regresando al tema,

me alegra que el señor cervero

no tenga problemas de salud.

lucrecia: mm.

horacio: ¿me mandaste

el resultado de sus estudios?

lucrecia: sí,

están en tu e-mail, papá.

pero ahora lo importante

es programarle la operación

cuanto antes.

horacio: momento,

no es tan fácil.

antes de ver fechas,

quiero ver un plan exacto.

la reconstrucción muscular

de medio rostro

no es cualquier cosa.

lucrecia: bueno, pero tú eres

el mejor de los mejores, ¿no?

además, no quiero perder tiempo,

papá.

imagínate que le entran dudas

y se arrepiente.

no quiero perder

esta oportunidad.

horacio: ¿oportunidad de qué?

lucrecia: de ayudarlo,

por supuesto.

papi, hazlo por mí, anda.

acuérdate que soy tu hijita--

horacio: ay, mi hijita,

ay, mi hijita,

ya veré qué puedo hacer.

lucrecia: gracias.

y acuérdate de no contarle

nada de esto a alberto, por fa,

es entre tú y yo, ¿eh?

¿y esta qué?

toribio: con un listoncito

de colores así así así

para que se vea como arcoiris,

así para que le vaya

arrastrando.

damiana: no, no, a ver,

¿tú cómo quieres peinarte?

marina: yo creo que me gusta

la idea de baldomero.

[golpean la puerta]

toribio: [jadea]

luis: tardes tardes.

toribio: ¿qué--qué--qué

haces aquí?

sácate, no queremos verte,

fuera de aquí--

baldomero: isí, lárguese!

ique no entiende que no es

bienvenido en esta casa!

marina: sí, por favor,

váyase, señor.

luis: tranquilos,

por favor, ¿qué--qué pasa?

vengo en son de paz.

[ríe]

no--estos documentos

son para ti, toribio,

necesito que, por favor,

los firmes.

toribio: to--toribio no firma

nada, ifuera de aquí!

baldomero: ¿qué documentos

son esos?

luis: son la cesión

de una propiedad...

estos documentos convierten

a toribio guzmán, o sea hace

a ti en el dueño absoluto...

de esta vecindad.

ana: ¿qué? pero si los dueños,

yo los conozco--

luis: sí, ya hablé con

ellos y les llegué al precio.

la voy a poner a tu nombre, ¿eh?

por eso necesito que me firmes

estos papeles, toribio, ¿eh?

es la manera de ponerme a mano

contigo, toribio.

damiana: pero, perdón, ¿y cómo

sabemos que no nos está poniendo

una trampa, señor?

luis: luego luego, ¿eh?

damiana: sí.

luis: yo se los voy

a poner aquí...

llamen a su abogado,

si no tienen uno,

yo se los disparo.

léanlos tranquilitos, ¿eh?

y si tienen alguna duda,

ipregunten!

[ríe]

baldomero: pues, parece

que sí es lo que dice que es.

luis: claro, pues,

yo no me ando con...

cuando estés listo, toribio,

fírmalos,

todo esto va a ser tuyo.

toribio: fuera.

luis: está bien--

toribio: no me toques.

luis: está bien.

para que ya no vivan

como muéganos.

toribio: ifuera!

luis: memos.

[carraspea]

baldomero: pues, habrá que

leerlos con lupa.

toribio: [balbucea]

da--da igual,

luego vemos eso de los papeles.

ahorita lo--lo primero

es que mi principita

quede bien chula.

>> ay, sí, a ver.

[claxon]

[bullicio]

lucrecia: lo sé, pero...

[ríe]

fernando: la verdad

es que no nos quedaron mal.

la organización del evento

es magnífica.

¿ustedes qué opinan?

lucrecia: sí.

horacio: vinieron todos,

hasta los benefactores.

mira, ahí está

el novelista sánchez luna.

lucrecia: iah!

hola.

icómo me gustó su último libro!

no, me encanta.

horacio: [ríe]

mira, fernando...

[bullicio]

fernando: e--esa mujer

que viene con ricardo,

la he visto, pero ¿dónde?

lucrecia: fernando,

¿no la reconoces?

es su recepcionista.

fernando: ¿no?

lucrecia: sí.

fernando: ¿la que investigamos

por el robo del medicamento?

alberto: sí,

solo que no se robó nada.

horacio: como sea,

llegaron partiendo--

ricardo: [susurra]

marina: [susurra] muy bien,

gracias.

gracias, ¿aquí?

ricardo: todo el mundo

te está mirando, ¿sabes por qué?

marina: ¿por qué?

ricardo: porque te ves

increíblemente hermosa

esta noche.

marina: ay, ricardo,

no me digas esas cosas

que me va a dar pena, ¿eh?

ricardo: ¿por qué?

es la verdad, estás hermosa,

y es hora de que todo el mundo

se dé cuenta de eso.

marina: pero yo no quiero llamar

la atención.

ricardo: va a ser

un poco difícil.

¿y te digo una cosa?

todos mis colegas me están

envidiando en este momento.

marina: [ríe]

ya, ricardo, no me digas esas

cosas, si no me voy a ir, ¿eh?

ricardo: ya, está bien.

¿qué te parece si vamos

a saludar al director?

marina: eh, no, no, no,

mejor más al rato,

creo que está ocupado--

ricardo: ok. ¿tomamos algo?

marina: ah,

eso sí me encantaría.

ricardo: muchísimas gracias.

marina: gracias.

fernando: no, no, horacio,

no, la investigación interna

no encontró ninguna prueba.

además, el medicamento

apareció en un bote de basura.

y si no hay culpable,

pues, no se puede proceder

contra nadie.

horacio: ¿y qué pasa

si se vuelven a meter

a la bodega de la farmacia

a robarse más medicamentos?

fernando: hasta ahora

no ha vuelto a suceder.

prefiero dejar las cosas así

y darle carpetazo al asunto.

horacio: no, no creo que estés

haciendo lo más adecuado.

el mensaje es que cualquiera

puede cometer un robo

en el hospital

y salirse con la suya.

alberto: yo meto las manos

al fuego por ella, sí.

horacio: entiendo, muchacho,

pero la gente cambia.

a lo mejor ella era distinta

cuando fue tu novia,

pero ahora...

fernando: ah, ¿cómo está eso?

lucrecia: ¿no lo sabías?

alberto y marina eran novios.

alberto: sí,

fue hace mucho tiempo.

lucrecia: sí, pero, pues, ya

sabes, se siente con el deber

moral de defenderla.

alberto: claro, ¿y por qué

no cambiamos de tema?

¿les parece?

horacio: yo digo que sí.

todos: salud, salud.

horacio: salud, mi hijita.

salud.

lucrecia: perdón, mi amor,

pero mira a tu alrededor,

está claro que marina va a ser

el tema de conversación

esta noche.

alberto: ajá, bueno, ya.

lucrecia: ve, ve, ve, todo el

mundo está impactado con ella.

mira...

no es para menos.

se ve increíble.

fernando: pero a ver, a ver,

a ver, si no tiene dinero

para comprar un medicamento,

¿cómo le hace para tener

un vestido así?

horacio: tal vez un regalo

del doctor bazán.

alberto: no, ella no es así,

ella jamás aceptaría un obsequio

de un jefe, eso no.

lucrecia: [ríe]

alberto: jamás.

horacio: quizá no fue su jefe,

¿tal vez algún amigo?

fernando: mm, puede ser.

horacio: como sea,

ricardo parece empeñado

en que marina

nos deslumbre esta noche.

lucrecia: bueno,

es evidente que ricardo bazán

está perdido por ella.

marina: [ríe]

[música]

[música]

luis: ay, ya, prudencia,

prudencia, por favor,

mi prude, échame la mano,

estoy comprometido, sí,

me encontré a fernando

y personalmente me invitó,

ya no me puedo zafar.

prudencia: ve tú.

luis: [exhala]

pero el compromiso es de pareja,

prudencia, y tú eres mi mujer.

prudencia: pero yo no quiero

salir contigo a ningún lado.

luis: [exhala]

prude, ya deja tu librito,

a ver, prude, prude...

[exhala]

no, no, basta,

no podemos seguir así.

prudencia: bueno, tú ya sabes

lo que tienes que hacer.

luis: pero ies que ya lo hice,

prudencia!

hoy mismo, hoy mismo le llevé

a--al señor toribio sus papeles

para que los firme, ¿mm?

y ya disponga solito

de su vecindad.

prudencia: mm, ¿es en serio

o me lo estás diciendo solamente

para que te acompañe?

luis: ah, bueno, pues,

si no me crees, entonces,

háblale a la tribu, ¿no?

para que te manden

señales de--de humo

a ver si así ya me crees.

y no creas, ¿eh?

el chistecito me salió

bastante cariñoso, sí,

ya los dueños de la vecindad

luego luego me vieron,

me querían encajar el diente,

pero, mira,

con tal de que toribio y yo

llevemos la fiesta en santa paz,

adelante, ya que disfrute

de su cochina vecindad,

digo, no creo que le queden

muchos años.

y la decisión está en él, punto.

prudencia: yo lo voy a convencer

de que acepte.

luis: ¿en serio?

prudencia: sí.

luis: ¿quieres eso con él?

prudencia: sí.

luis: [ríe]

oye, y, este, ¿y al compromiso

que sí me--sí me acompañas?

¿eh? prude [balbucea]

prudencia--

prudencia: ay, está bien,

me voy a cambiar.

luis: gracias.

prudencia: de nada.

chole: pues, yo no sé nada de

esas cosas, pero--de contratos

y eso, pero el señor del 14

es licenciado y, a lo mejor,

él nos puede aconsejar.

¿vamos?

toribio: vamos.

sí.

chole: si alguien sabe

de contratos es un licenciado.

vamos.

fernando: muchas gracias,

con permiso.

ricardo: fernando.

fernando: ricardo.

marina: muchas felicidades

por la fiesta, doctor.

todo está muy bonito,

y la gente

se está divirtiendo mucho.

fernando: gracias,

señorita ríos.

marina: ¿qué ha pasado

con la investigación?

¿ya encontraron a la persona

que entró a robar a la bodega?

fernando: no,

pero el medicamento ya apareció.

ricardo: en ese caso,

creo que le debes una disculpa

a marina, ¿no?

marina: no, no, no,

no se preocupe, doctor.

yo entiendo, de verdad,

que era su deber investigar

sobre el asunto.

solo me hubiera gustado

que encontraran al culpable

para que no siguieran

dudando de mí.

fernando: quizá fui demasiado

directo cuando la interrogué,

señorita.

lo siento.

marina: de verdad no pasa nada.

fernando: en todo caso,

quiero que sepa que para mí

ese asunto está cerrado.

lamento si le hice pasar

un mal trago.

pues, salud.

lucrecia: no sé si estás viendo,

pero ricardo está haciendo

que marina hable con la gente

más importante de aquí.

horacio: esa muchacha, no sé...

no me termina de agradar.

lucrecia: pues, nunca tuve que

haberte dicho que ella y alberto

eran novios.

horacio: se ve que sabe usar

su belleza.

así consiguió que

un buen muchacho como alberto

se fijara en ella.

lucrecia: a mí me ha llegado

a caer bien, papá,

pero sí, tienes toda la razón,

es algo coqueta.

[ríe]

además, siento que la veo

en algún pasillo

y está platicando con un doctor

o con otro,

siempre anda con alguno.

horacio: está buscando marido.

que lo haga, es su problema.

siempre y cuando respete

tu noviazgo con alberto.

lucrecia: [exhala]

¿sabes qué? ahora que lo dices,

cada vez que me quiero acercar

a ella, me esquiva.

no entiendo.

horacio: mejor así, hijita.

hay gente con la que más vale

poner distancia.

tú eres una mujer

extraordinaria, generosa...

siempre dispuesta a ayudar.

lucrecia: gracias.

horacio: pero ten mucho cuidado

con ella.

puede parecer inofensiva,

pero se ve que tiene

un colmillo largo y retorcido.

lucrecia: además, alberto

ya la olvidó, me quiere a mí.

horacio: yo no estaría

tan seguro.

¿viste cómo la defendió cuando

hablamos del medicamento robado?

lucrecia: ya, ya no toques

ese tema, papá.

además, él no sabe que yo

te conté todo lo de marina.

y no me gustaría

que discutieran, por fi.

horacio: no te preocupes, hija,

no pienso hablar de esto

con alberto.

lucrecia: gracias.

fernando: así que piensa

estudiar enfermería.

marina: sí, sí, pero todavía

me falta mucho por aprender.

ricardo: marina ha ido

progresando muy bien.

y, la verdad, es que cada vez

se adapta mejor al--

marina: [ríe]

y todo gracias a usted, doctor.

fernando: puedo ver por qué

te interesa tanto su caso,

ricardo.

ricardo: fernando, como te dije

la otra vez, con marina tenemos

una relación de amistad.

marina: sí, así es,

y también una relación laboral.

para mí lo más importante

es sacar a mi hijo adelante.

fernando: ¿cómo?

no sabía que eras casada.

marina: soy madre soltera.

fernando: ah, pues, pues,

no debe ser nada fácil.

ricardo: marina está trabajando

muy duro para sacar adelante

a su hijo.

marina: sí, quiero que aprenda

con mi ejemplo.

fernando: pues, me parece

admirable.

no solo es bella,

sino tenaz, señorita ríos.

justo el tipo de personas

que nos interesa tener

en el cmc.

y sigan disfrutando

de la velada.

ricardo: gracias, fernando--

fernando: con su permiso.

marina: gracias, propio.

oiga, doctor,

¿usted cree que estuvo mal

que le hablara de mi hijo?

ricardo: mira, creo que

te acabas de ganar un admirador.

el doctor muñoz de baena

no suele halagar a la gente.

marina: [ríe]

gracias por apoyarme.

ricardo: sabes que es un placer.

marina: [ríe]

ricardo: voy a pedir

más champagne.

marina: [susurra] sí, sí, sí.

déjame acabarme esto.

lucrecia: mi amor,

te traje un vinito.

hola.

alberto: con permiso,

¿te puedo dejar esto?

gracias, muchas gracias.

lucrecia: ¿quieres ir a saludar

a marina?

alberto: no, está muy ocupada

con el doctor bazán.

lucrecia: sí, y la está luciendo

como todo un pavo real.

alberto: sí, es un idiota.

lucrecia: no me digas

que estás celoso, mi amor.

alberto: no.

yo lo único que quiero

es la felicidad de ella

y dudo mucho que la vaya a tener

con él.

lucrecia: claro, ¿y por qué no?

no podría conseguirse

un mejor partido.

¿y te digo algo? yo creo...

que hay algo más entre ellos.

alberto: no, nada, nada.

lucrecia: ¿por qué estás

tan seguro?

alberto: porque marina

tiene otros objetivos

en la vida.

ahorita tiene que preocuparse

por su hijo, por ejemplo--

lucrecia: mm, mira, justo

hablando de él--justo hablando

de él...

¿qué tiene de malo

que le busque un padre?

[música]

[música]

damiana: pues, ya nos dijo

el licenciado

que no hay nada raro.

baldomero: pues, a mí me sigue

pareciendo extrañísimo que

le haya comprado la vecindad.

ni siquiera se ve arrepentido

de lo que hizo.

damiana: ay, no lo hace por él,

hombre, lo hace porque se quiere

contentar con su mujer.

y, además, quiere ver

si así marina le da permiso

de ver a su nieto.

chole: ah, pues,

vaya que quiere ver al nieto,

porque para haber pagado

semejante dineral.

toribio: uh, entonces,

¿qué hace toribio?

¿firma o no firma? ¿qué?

baldomero: pues, no sé qué

decirte, toribio.

chole: pues, yo sí firmaba

hasta con los ojos cerrados.

damiana: pues, sí, aparte

el licenciado ya lo revisó

y te dijo que no está nada raro.

andale, eso es un acto

de injusticia, firma.

toribio: y--

baldomero: una plumita.

toribio: sí, sí.

chole: ya lo revisó

el licenciado,

¿cuál es el problema?

no desconfíe.

toribio: es que--¿y dónde?

damiana: aquí.

baldomero: total, hombre,

que sea lo que dios quiera.

chole: que sea lo que dios

quiera.

toribio: a ver.

[llaman a la puerta]

erasmo: [exhala]

margarito: están buenos, ¿eh?

yolanda: erick...

erick: hola, buenas noches.

yolanda: ¿qué haces aquí?

erick: vine a invitarte al cine.

erasmo: híjole, híjole,

guerito, pues, ¿que no ves

que estamos cenando?

erick: qué híjole, ¿eh?

y huele bastante bien.

margarito: y por eso mejor

siéntese.

erick: gracias,

gracias, así estoy bien.

eh, bueno, señor,

¿usted le daría permiso

de ir conmigo al cine?

erasmo: no, pues, cómo crees,

hermano, de aquí en lo que

terminamos de cenar, yo creo

que ya no alcanzas función.

erick: ah, uy, ¿eh?

pues, igual y la función, no,

pero podemos ir a pasear.

digo, hoy tuve el día libre

y quise invitar a salir a yola.

erasmo: ¿tienes el día libre

o te corrieron de la chamba?

sí, don margarito, si ya decía

yo que eso de trabajar

no se les da a todos.

erick: [exhala]

no, pues, fíjate que no.

don nepo está fumigando

el lugar, entonces,

tenemos unos días libres.

margarito: sí, te acuerdas

que lino nos comentó, ¿no? de--

erick: entonces,

¿qué dices, yola?

erasmo: híjole, pues, qué

curioso, porque precisamente hoy

los iba a invitar a verme

boxear.

paulino: ¿hoy? ¿cómo? ¿vos?

¿dónde, por qué, cuándo?

erasmo: donde chambeo,

cuando cierran el gimnasio,

el dueño organiza unos torneos

que se ponen bien buenos, ¿eh?

paulino: ah, pues, apúntanos

a anita y a mí dos boletos,

porque me encantaría verte

entrarle a los guamases.

[ríe]

erasmo: ya vas, mi lino.

margarito: a mí me vas

a disculpar, pero la verdad

me ha dolido mucho la rodilla

todo el día.

erasmo: ah, no se preocupe.

erick: qué mal plan.

si vas a ir con ellos, pues,

mejor salimos otro día, ¿no?

erasmo: no, guerito, espérate,

¿por qué no mejor

te jalas con nosotros?

digo, en una de esas

hasta te animas.

chole: entonces, ahora,

al que le voy a entregar cuentas

es a toribio.

baldomero: ieh!

[ríe]

toribio: no, no, no,

toribio apenas sabe sumar,

y eso no muy bien, doña chole,

no, no crea.

baldomero: pero todos

te vamos a ayudar.

damiana: necesitamos que usted

nos pase bien las cuentas.

chole: ¿qué pasó, doña damiana?

creí que ya éramos amigas.

damiana: no se lo digo mal,

es que hay mucha gente

que debe dinero, ¿no?

chole: pues, sí, pero,

por ejemplo, los del dos

perdieron su trabajo.

toribio: con toribio

nadie va a pagar renta.

damiana: no, ¿cómo crees?

no, no, no, no, no,

esto es tu negocio, toribio.

toribio: bueno, bueno, bueno,

sí, renta, pero--pero poquito.

eso sí, ni margarito ni ustedes

van a pagar nadita de nada,

doña damiana, ya verá.

nada.

>> [ríen]

ana: allá te vemos, erasmo.

sí, yo voy a avisarle

a mi mamá, nos vemos.

erasmo: me parece muy bien.

ana: adiós, padrino.

erasmo: pues, entonces,

allá los veo, porque yo soy

el que tiene que organizar

las peleas, ¿va?

y, erick, pues,

qué lástima que no quieras venir

con nosotros, ¿eh?

erick: no, ¿sabes qué?

sí voy, y que sea

lo que dios quiera.

yolanda: ¿por qué dices eso?

erick: no sé, así se dice, ¿no?

yolanda: ay.

[ríe]

bueno, pues, eh...

voy a arreglarme con anita.

erick: [exhala]

[puerta se cierra]

erasmo: pues, ahí nos vemos.

[puerta se cierra]

margarito: bueno, hijo,

ahí te encargo, nomás

no vayan a llegar muy tarde.

siéntate a cenar, erick,

lo vas a necesitar, hijo.

erick: gracias, gracias.

[exhala]

paulino: mira, mi erick,

las cosas claras, ¿no?

el erasmo es mi amigo, así que

él se merece ser mi cuñado.

erick: perdón, paulino,

pero--pero si alguien tiene

que decidir eso es yola, ¿no?

[música lenta]

marina: ay, ay--

ricardo: discúlpame,

hace mucho que no bailo.

perdóname.

marina: no, no te preocupes,

yo--yo tampoco soy una experta.

ricardo: ok, despacito.

marina: sí.

alberto: hola, marina.

marina: hola.

alberto: ¿bailamos?

¿me permites?

marina: sí.

[música romántica]

alberto: [jadea]

marina: [ríe]

[música lenta]

lucrecia: alberto.

alberto, ¿qué te pasa?

alberto: ah, nada.

lucrecia: al parecer todos

los hombres están fascinados

con marina.

mira.

alberto: sí, muy diferente

a la muchacha que yo conocí.

lucrecia: la gente cambia,

alberto.

alberto: mm.

lucrecia: aprenden

de sus errores y dejan atrás

lo que les hizo daño.

alberto: claro.

lucrecia: así son.

mira, ve, se ven muy bien.

alberto: [ríe]

lucrecia: ven, vamos a saludar,

vamos a saludar, ven.

[ríe]

alberto: [exhala]

lucrecia: marina, qué bárbara,

te ves bellísima.

te queda muy bien,

me encantó el vestido.

marina: muchas gracias,

me lo prestó una amiga.

lucrecia: ah, te lo prestaron.

alberto: te ves muy bien,

felicidades.

marina: gracias.

alberto: ¿y toribio?

marina: cada vez va mejor.

ha empezado a tener

recuerdos del pasado, doctora.

lucrecia: ah, qué bien.

por favor,

ya no me hable de usted.

marina: [ríe]

lucrecia: lucrecia está bien.

¿te parece?

marina: sí, me parece, lucrecia.

¿crees que lo puedas recibir

mañana?

lucrecia: por supuesto,

claro que sí.

marina: ¿sí?

lucrecia: sí.

marina: es que, no sabes,

ahora lo que quiere hacer

es tener un negocio,

y--y está muy emocionado por--

alberto: ¿bailamos?

[música]

[música]

paulino: no te me pongas

medio acá, ¿eh, mi erick?

ustedes, los riquillos, siempre

creen que se pueden servir

de todos los moles

a su disposición y, pues, no,

así no funciona la cosa.

erick: [exhala]

mira, paulino,

ya hablándote la neta, yo no

estoy jugando con tu hermana.

la verdad me gusta

para algo bien.

ricardo: tú no vas a bailar

con ella--

alberto: no te pregunté a ti.

marina: se puede molestar

su novio, doctor.

lucrecia: no, no, para nada,

alberto y yo tenemos

una relación muy bonita

basada en el confianza,

así que adelante.

ricardo, ¿me invitas a bailar?

marina: ¿por qué hace esto,

doctor?

alberto: porque no puedo

evitarlo, marina.

no puedo evitar

estar cerca de ti.

¿tú te acuerdas de...

la fiesta de la añoranza,

que me hicieron una bienvenida

y fui por ti...

y te saqué a bailar?

¿te acuerdas?

marina: hay cosas

que he preferido olvidar.

alberto: ¿por qué?

¿por qué olvidar un momento

tan bonito como ese? ¿eh?

[exhala]

yo sé que no he sido

el mejor hombre,

pero soy el que más te he amado.

lucrecia: no sabía que eras

un hombre tan celoso, ricardo.

ricardo: no puedo creer

el descaro de alberto.

marina no lo quiere tener cerca,

y la invita a bailar.

lucrecia: mm.

ricardo: ¿o a ti no te molesta?

lucrecia: no, no me molesta,

porque sé lo que siente por mí.

y, claro,

creo que ese no es tu caso.

¿o me equivoco?

ricardo: marina y yo

tenemos una relación de amistad,

pero yo me voy a encargar

de que se vuelva algo serio.

lucrecia: me parece bien.

marina: hasta aquí

llegó su baile, doctor.

ricardo: discúlpame, lucrecia.

discúlpame.

alberto: [exhala]

lucrecia: ¿no me invitas

a bailar?

alberto: claro.

lucrecia: no sabes

qué hombre tan increíble,

lo bonito que hablaba de marina.

me da mucho gusto.

ricardo: ¿qué te dijo?

marina: ay, nada, nada,

no me dijo nada.

ricardo: ¿cómo no te dijo nada?

lo dejaste en medio de la pista,

solo, bailando.

marina: solo me incomodó bailar

con él, es todo.

prudencia: buenas noches.

hola, mi amor.

luis: ey.

marina: mamá, ¿qué haces aquí?

luis: pues, aquí íbamos pasando

y le dije a tu madre, "vamos

a meternos a ver qué tal".

[ríe]

no, hombre, fíjate que nosotros

somos muy, pero muy amigos

del doctor, ¿cómo se llama?

prudencia: muñoz de baena.

luis: y nos invitó aquí

a la pachanga.

prudencia: la verdad es que

no sabía que íbamos a venir,

por eso no te avisé.

luis: pero ya que nos vemos,

mi hija, pues, me gustaría,

pues, retomar el asunto

de toribio, ¿no? fíjate que--

marina: don toribio va a pensar

su propuesta, don luis.

luis: ah, este, ¿y qué?

¿tú crees que ya saldé mi deuda

que tenía pendiente con él?

digo, le regalé una vecindad

para él solito, ¿eh?

mm, ¿tú qué opinas?

estás muy callado, hombre.

ricardo: eh, no opino

sobre temas que no me incumben.

luis: haces bien, haces bien.

es que, ¿sabes qué? de repente,

vas a oír cosas de mí,

ya sabes que la gente inventa,

pero tú no hagas caso,

no hagas caso.

marina: yo no hablo ni mal ni

bien de usted, no me interesa.

luis: haces bien, mi hija,

haces bien.

es que ahora resulta

que soy el mata perros, ¿no?

por un error que cometí, bueno--

prudencia: luis, luis,

¿te acuerdas que te había dicho

que el doctor

es el que operó a marina?

y ahora son muy amigos

y trabaja con él.

luis: ¿fuiste tú? ¿en serio? sí.

ah, imira! iah!

gracias, ¿eh? gracias.

ricardo: yo solo hice

lo que tenía que hacer.

luis: [ríe]

prudencia: mi amor, qué bonitos

se te ven los aretes.

marina: [ríe]

sí.

luis: oye, a ver, mi prude,

estos son los que yo te regalé.

prudencia: sí,

yo se los regalé a ella.

se le ven mucho más bonitos

a ella.

marina: les tengo mucho cariño,

mamá, porque eran tuyos.

[suena el celular]

ricardo: si me permiten

un--un segundo.

marina: claro.

[suena el teléfono]

luis: bueno,

yo voy a saludar a fernando.

[ríe]

iah!

ojalá yo pueda seguir visitando

a mi nieto ahí en la vecindad,

¿mm?

prudencia: ¿qué tienes?

¿te sientes mal?

marina: mm, solo estoy

un poquito mareada, mamá.

se me hace que fueron

muchas copas.

voy a ir a caminar un rato

ahí afuera.

prudencia: ¿te acompaño?

marina: no, no, no,

no te preocupes, luego te busco.

prudencia: bueno.

marina: gracias.

alberto: malformaciones.

prudencia: buenas noches.

hola, ¿cómo están? ven.

alberto: con el doctor zamudio,

estoy colaborando con él,

de hecho.

prudencia: hola, mi amor,

¿cómo estás? buenas noches.

hola, ¿cómo están? mucho gusto.

luis: ¿cómo estamos?

me voy a presentar,

iluis alberto ocaranza!

>> ¿eres el papá de alberto?

luis: el mismo que viste

y calza.

alberto: padre adoptivo,

mi padre biológico murió.

así es.

¿me disculpan? ahorita vengo.

prudencia: claro.

[ríe]

[música lenta]

alberto: está fresca la noche,

¿verdad?

por favor, no te vayas,

solo dame un minuto, por favor.

marina: ¿para qué?

alberto: te quiero pedir

una disculpa

por la actitud de erick.

no quiero que pienses

que yo le dije que...

que hiciera esos comentarios.

marina: ¿y es cierto?

alberto: ¿qué?

marina: ¿que a usted le duele

haber abandonado a mi hijo?

alberto: sí, sí me duele...

tanto como no saber si es mío...

marina: usted no cambia.

usted cree que un hijo

es quien lleva su sangre,

pero no es cierto.

un hijo es de quien lo cría,

de quien lo cuida

y de quien lo protege

sin importar lo que fuera,

¿y sabe qué?

usted se negó a hacer eso.

alberto: reconozco

que no he estado a la altura

de tus expectativas...

y que no pude superar

lo que nos pasó.

marina: no, a usted

no le pasó nada, doctor,

solo me pasó a mí.

pero ya lo superé.

alberto: te niegas a darme

una certeza

que cambiaría--cambiaría todo,

marina.

marina: ¿qué cambiaría, doctor?

alberto: que yo lucharía por ti

hasta que me perdones,

hasta que regreses conmigo.

recuperarte.

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