null: nullpx
Cargando Video...

Sin Tu Mirada Capítulo 75

Univision6 Jul 2019 – 12:00 AM EDT

Comparte

...

locutor: televisa presenta...

[música]

márquez: pero ya se lo dije,

don luis, y se lo digo

nuevamente.

sin la autorización de la madre

usted no puede registrar

a ese niño como suyo.

luis: mi querido lic,

vamos a hablar tú y yo--

[carraspea]

muy seriamente, mira.

la chamaca esa

no tiene en qué caerse muerta

y el chilpayate, pues,

por ahí anda, ¿verdad?

así que yo estoy dispuesto

a ofrecerle, pues,

una vida útil y feliz,

muy, muy feliz.

así que, pues, tú dirás

cuánto ceros le quieres meter

a tus honorarios.

obviamente, si aceptas,

tienes que hacer exactamente

lo que yo te diga.

alberto: ey, y ¿ahora qué traes

tú o qué?

erick: no llevo dos días

en la farmacia y ya la regué.

alberto: ¿qué hiciste?

erick: perdí un medicamento

de prescripción muy cara.

alberto: ¿cómo?

¿perdiste un medicamento?

¿cómo haces eso?

erick: alguien tomó

de la farmacia ribotrazepam.

alberto: orale.

erick: y es justo

lo que necesita marina

para ayudar a toribio.

márquez: a ver, don luis,

recapitulando.

luis: sí.

márquez: usted es el abuelo

del niño.

luis: sí.

márquez: pero la madre se niega

a llevar su apellido.

luis: sí, es correcto.

márquez: bueno, será

muy su hija, señor ocaranza,

pero hacer esto es un delito.

luis: es una manera

de presionarla

para que acepte arreglar

nuestra situación legal,

eso es todo.

márquez: mire, ella podría

demandarlo fuertemente

si se da cuenta del engaño.

luis: aguas, no te vayas

a espinar.

tiene un problema en la vista

y aunque no me lo creas,

apenas está aprendiendo

a leer y a escribir.

con que tú llenes los formatos

como me conviene

y quede el registro

como te lo pedí,

para mí está más que perfecto.

solo tiene que conseguir

que lo firme la chamaca esa.

te aseguro que no vamos a tener

ningún problema.

márquez: mire, don luis,

con todo respeto.

ellos se van a dar cuenta

al leer el formato.

luis: mi esposa y yo

vamos a aparentar

ser los testigos,

pero vamos a quedar

como padres del niño.

la firma de marina va a aparecer

como testigo

y tú, claro, vas a firmar

como el segundo testigo.

márquez: me sorprende, don luis,

pareciera que lo tiene

todo planeado y resuelto.

luis: hombre.

márquez: le anticipo...

le anticipo, don luis,

que esto puede terminar muy mal.

tarde o temprano

lo van a descubrir, piénselo.

luis: podrían pasar años,

licenciado, y para entonces,

pues, yo ya me habré ganado

el cariño de esa chamaca

y haré los cambios necesarios.

alberto: ¿cómo sabes eso?

erick: es que lucrecia me marcó

para ver si lo tenía

en existencia y decirle a marina

que aquí puede conseguirlo

y qué casualidad

que ahora que marina

necesita el ribotrazepam

se pierde.

alberto: ¿estás insinuando

que marina se lo robó?

ella es una persona honesta.

erick: no, alberto.

no, no estoy insinuando nada.

simplemente digo

que se me hace raro y, es más,

voy a checar las cámaras ahorita

para ver quién entró

sin mi autorización

y voy a dar con él.

alberto: ¿puedo ir contigo?

erick: sí, vamos.

alberto: vamos.

yolanda: ahora sí,

como doña damiana se fue

a dejar sus unguentos al mercado

me vas a platicar.

margarito: ¿de qué, hija?

yolanda: pues si anoche,

que se quedaron solos,

le dijiste lo mucho

que la extrañas en el rancho.

margarito: ay, hija.

damiana es mi amiga

y sabe que la quiero mucho.

además, ya se lo dije

a baldomero.

yolanda: y ¿por qué

no me habías contado?

margarito: porque eso es

una cosa entre nosotros, hija.

pero baldomero conoce

perfectamente mis sentimientos

hacia damiana.

yolanda: y, entonces,

¿por qué anda tan raro

con doña chule?

margarito: porque baldomero

anda mal de la cabeza.

yolanda: pues para mí que anda

muy voladito con ella.

yo que tú me ponía las pilas,

papá, en una de esas

sí son novios,

como cuando eran jóvenes.

[celular]

hola, amiga.

¿cómo va tu día?

marina: bien, yola.

te llamo porque alberto

estuvo aquí.

yolanda: ¿cómo crees?

seguro te dijo algo de ricardo,

bueno, del doctor bazán.

no, le debe haber dado un coraje

verlos juntos.

marina: no, no, no, yola,

no es eso.

lo que pasa es que ya me avisó

que tiene los resultados

de los estudios

que le hicieron a tu papá.

yo creo que sería bueno

que vinieran aquí al hospital

para platicar con él.

yolanda: gracias, amiga.

pues dice marina

que alberto le dijo

que ya están los análisis

y que hay que ir por ellos

al hospital.

margarito: pues seguramente

no serán buenas noticias.

yolanda: no, no, papá.

no te lo tomes tan en serio.

a lo mejor lo está usando

de pretexto nada más

para acercarse a nosotros

y quedar bien con marina.

no, es que de que hay cínicos

hay cínicos.

erick: todo está normal.

a ver, adelántala tantito.

ahí está, ahí está.

alberto: ¿se puede regresar

un poquito, por favor?

ahí está.

erick: bien, ahí está

la ladrona.

alberto: no se sabe

si es hombre o mujer,

ni siquiera se le ven

los zapatos.

erick: estoy seguro

de que es mujer.

armando: no se ve quién es,

pero ¿cómo pudo entrar

sin que tú la acompañaras?

la puerta tiene

un código de seguridad.

está difícil meterse a robar.

erick: armando, no le enseñes

esto a nadie, ¿va?

yo me voy a encargar

de hacer la investigación.

si mi papá se entera me corre

y hasta me deshereda.

armando: no puedo hacer eso,

erick.

erick: ya, paro de cuates.

dame tiempo, por fa.

armando: [rezonga]

alberto: gracias.

hilda: [gime]

pero ¿qué pasó?

¿qué hacen aquí?

edson: pregúntale a mi mujer.

vanessa: hilda, me empecé

a sentir muy mal.

y aunque el doctor del hotel

dijo que no era nada,

a cada minuto me sentía peor.

y por eso le dije a edson

que diéramos por terminada

la luna de miel

y que me trajera acá.

hilda: pero si nos costó

una lanota el viaje.

hijo.

por lo menos

te devolvieron algo.

edson: no, mamá.

no me dieron ni un clavo

los hijos de su chintola.

hilda: pero, vanis,

pudieron haber ido

a un hospital de allá, mi hija.

el viaje de luna de miel

es irrepetible.

vanessa: yo le ofrecí

mil disculpas a edson

y también te las ofrezco a ti.

es que de verdad no aguanto

el dolor de estómago

ni el malestar.

yo voy a llamar a mi mamá

o mejor a alberto, a ver

si puede venir a revisarme.

edson: no, no, no, nel.

nada de que le hablo a mi ex

para que venga a revisarme.

nada de eso.

va a venir un doctor a verte,

el que sea, menos él.

vanessa: discúlpenme,

el viaje fue muy pesado

y me siento muy mal.

me voy a recostar.

edson: [gime]

hilda: oye, pero ¿qué le pasa

a la vanis?

edson: no sé, mamá.

hilda: hazme lugarcito, hijo.

edson: mira, yo estuve

todo el viaje intentando

ser romántico, juguetón

y ella nomás quería estar

en la playa, obviamente

yo tenía ganas de hacer

otras cosas.

hilda: pues sí.

lo que quieren

todos los esposos enamorados

de sus mujeres.

edson: exactamente.

y yo creo que a la muñeca,

pues, le falta--

le falta fuego, le falta pasión,

mamá, como a mí.

hilda: bueno, pero ya la irás

haciendo a tu modo, mi hijito.

ay, chiquito.

edson: qué suerte tuvo mi papá

de encontrar una mujer como tú.

hilda: [ríe]

pimpollis,

me vas a hacer llorar.

mi chiquito.

lucrecia: o la computadora

está equivocada

o están desapareciendo

los medicamentos de la farmacia.

además, erick ya me había

confirmado que había una caja

del medicamento que le receté

al amigo de marina.

alberto: por favor.

por favor, no le comentes esto

a nadie.

lucrecia: es que no es culpa

de erick.

yo sé que es muy honesto.

¿ya checaron

las cámaras de seguridad?

alberto: sí, yo mismo

lo acompañé.

nos sorprendimos mucho

de lo que vimos ahí.

lucrecia: y ¿ya saben

quién lo tomó?

alberto: no, porque la persona

tenía un traje quirúrgico,

como si fuese a operar

a alguien.

lucrecia: no sé,

es un lugar superseguro,

no entiendo cómo pudo entrar.

y, además, saberse los códigos.

alberto: sí, no.

lucrecia: no, está rarísimo.

alberto: ¿qué estás pensando?

lucrecia: no, nada,

una tontería.

no creo que marina esté

tan desesperada

como para robarse

los medicamentos del hospital,

¿no?

alberto: no, ella no haría eso,

jamás.

no.

edson: vanessa.

vane--

[silba]

muñequita.

muñequita.

[silba]

vane.

[contestador] por favor,

deje su mensaje

después del tono.

[tono]

edson: vanessa,

¿a dónde fregados te fuiste?

¿por qué no avisas?

zamudio: gracias.

¿de qué me querías hablar,

hija?

lucrecia: papá, siento

que traiciono a un amigo

y la confianza de alberto,

pero no me puedo quedar callada.

zamudio: ¿de qué estás hablando

hijita?

lucrecia: ayer le receté

ribotrazepam a toribio guzmán.

zamudio: y ¿quién es

toribio guzmán?

lucrecia: un amigo de marina,

la exnovia de alberto.

zamudio: ¿tú estás atendiendo

a un paciente

amigo de esa mujer?

lucrecia: tú sabes

que tengo corazón de pollo

y si alguien me pide ayuda,

papá, pues no se la puedo negar.

el pobre hombre no tiene

para pagar la consulta y--

y tonta de mí no pensé

que no tendría dinero

para poder pagar

un medicamento tan caro.

zamudio: a ver,

¿a dónde quieres llegar

con todo esto?

lucrecia: hoy le pregunté

a erick si tenía en la farmacia

ribotrazepam y me dijo

que solo quedaba una caja.

y ahora resulta que desapareció

esa última caja, papá.

zamudio: a ver, a ver, a ver,

¿cómo que desapareció?

lucrecia: erick checó

las cámaras de seguridad.

zamudio: y ¿tú estás suponiendo

que ese alguien

pueda ser marina?

lucrecia: yo no quiero culpar

a nadie, papá,

pero según alberto,

en la grabación no se identifica

la cara de esa persona.

ahora erick lo que quiere

es evitar que esto llegue

a los oídos

del doctor muñoz de baena

sustituyendo el medicamento

por otro que fue a comprar.

zamudio: eso no está nada bien.

su obligación es reportar

el robo a su padre.

lucrecia: ¿ves por qué estoy

en un dilema?

yo creo que tendrían

que investigar más a fondo,

pero tampoco quiero,

pues, perjudicar a erick

y que alberto piense que yo

tengo algo en contra de marina.

zamudio: te entiendo, hija.

y es mejor que no te metas

en esto.

deja que sea yo

quien le comente la situación

al director general.

lucrecia: no, no.

pero tú no le digas,

por favor, que yo--

zamudio: sh, tranquila.

tranquila, tranquila, tranquila.

tú no serás mencionada

para nada.

y has hecho muy bien

en comentarme este asunto.

lucrecia: gracias.

[música]

sofía: ♪ porque en tus besos

descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre

sé mi protector

regálame

una vida que se encienda

con tu luz

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí

me quedo para ser

parte de ti

llévame a donde tú quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón

que entrego hoy aquí

que desde ahora es solo para...

ti

abrázame

sin tu mirada

no podré seguir ♪

edson: a ver, muñequita,

ya estuvo bueno, ¿no?

bájale a tu actitud

o lo que sea que traigas.

contéstame los mensajes.

no sé dónde andas,

es que no te reportas.

pero repórtate ya.

hilda: ay, hijo, cálmate,

cálmate.

edson: mamá, pues

es que mi vieja cree

que se manda sola.

hilda: ay, hijo, pues nomás

deja que le caiga el veinte.

es cosa de que entienda

que ahora es una mujer casada.

edson: mamá, empiezo a pensar

que me equivoqué

matrimoniándome tan pronto

con la muñeca.

mira, está muy guapa,

está preciosa,

está bien sabrosa,

pero es más fría

que un refrigerador de paletas.

hilda: ay, hijo.

edson: hubieras visto

lo poco cariñosa que se portó

en la luna de miel.

hilda: ay, hijo.

tranqui, tranqui.

mira, todo matrimonio,

pues, lleva su tiempito

en acoplarse y así, ves.

mira, lo importante es dejarle

las reglas bien claras

a la vanis, eh.

edson: cierto, cierto.

las reglas claras.

hortensia: pues la señora prude

está en la fundación

y su mamá creo que está

en el club.

vanessa: y ¿angustias?

hortensia: ella sí está.

¿quiere que la llame?

vanessa: por favor.

hortensia: ahorita la llamo.

oiga, pero se regresó muy rápido

de su luna de miel, ¿no?

yo creí que iba a estar

un mes allá bien lejos.

vanessa: sí, esa era la idea,

pero no me sentí bien.

hortensia: no me diga,

¿ya está de encargo?

vanessa: no.

no, ¿cómo crees?

no, claro que no.

angustias: pero ¿qué haces aquí?

vanessa: vine a recoger

algunas cosas que necesito.

puedo, ¿no?

angustias: sí, vamos.

vanessa: gracias.

zamudio: voy a sacarle

toda la verdad a armando

para que mi hija

de ninguna manera

se vea involucrada en esto.

y ¿eso qué es?

armando: doctor zamudio,

¿en qué puedo servirle?

zamudio: vine para pedirte

que me ayudaras

con un problema de computadora,

pero me estoy encontrando

con esto.

parece que alguien no autorizado

entró a la bodega de fármacos,

¿no es así?

armando: sí, ya se lo informé

al doctor muñoz de baena.

bueno, a su hijo,

no al director del hospital.

el seguramente

se lo va a contar a su papá.

vanessa: siempre me dolió

el estómago, angustias.

sentí unas ganas de vomitar

horribles.

es que todo en edson me da asco,

todo.

angustias: ¿te trató mal?

¿te hizo algo?

vanessa: no, para nada.

yo soy la que no lo soporta.

angustias: pero si tú dijiste

que ese hombre te iba a querer

por los dos.

vanessa: es un naco.

me trata horrible.

tampoco es todo lo caballeroso

que me hizo creer.

todo desapareció

en cuanto llegamos

a la luna de miel.

angustias: ay, vanessa.

cuántas veces

la señora prudencia y yo

te dijimos que pensaras muy bien

las cosas.

si estabas segura

de que ese hombre

te iba a adorar,

que te iba a poner

antes que todo, pero, bueno,

el noviazgo es una cosa

y créeme, el matrimonio

otra muy, muy distinta.

necesitas tiempo

para acostumbrarte.

tal vez poco a poco--

vanessa: no.

no, angustias,

yo nunca lo voy a querer.

tú sabes muy bien

quién se quedó con mi corazón

y con mi alma.

si me casé con edson

fue para resolver un problema

y ya lo resolví.

salvé a mi mamá de la ruina.

angustias: ¿cómo de la ruina?

vanessa: mi mamá y yo

nos quedamos sin nada.

y la única manera

de evitar la miseria

fue casándome con edson.

zamudio: me di cuenta

de que se trataba de un robo

porque fui a solicitarle

a armando

que revisara mi computadora.

llegué justo cuando estaba

viendo lo que grabó la cámara

de la bodega de fármacos.

muñoz: no puede ser.

zamudio: este tipo de altos

ponen en riesgo

el prestigio del hospital.

muñoz: te agradezco

que me hayas informado, horacio.

no entiendo por qué mi hijo

no me ha avisado.

zamudio: tal vez erick decidió

avanzar en las investigaciones

antes de ponerte al tanto.

pero por si acaso,

decidí comentarlo contigo.

muñoz: no te preocupes.

yo mismo me voy a encargar

de eso.

angustias: a ver, a ver,

vanessa, ¿cuándo pasó eso?

yo sabía que tu padre

les había dejado

una gran fortuna.

vanessa: no.

mi papá dejó muchas deudas.

y ni mi mamá ni yo supimos

administrar bien el dinero

que nos quedó

después de pagarles

a tantos prestamistas.

angustias: es que no puede ser.

vanessa: es que para mí también

fue una sorpresa enterarme

de la situación.

mi mamá me lo dijo

cuando estábamos en el rancho.

angustias: entonces,

esa necedad de tu mamá

de casarte con alberto era por--

vanessa: era por dinero.

esa misma razón

me llevó a esta matrimonio.

angustias: pero ¿por qué

no se lo dijiste

a la señora prudencia

o a don luis?

vanessa: y ¿reconocer

que vinimos a esta casa

a vivir de ellos?

no, angustias.

esta era la única salida.

angustias: vanessa,

escúchame, por favor,

la libertad no tiene precio.

y mucho menos la felicidad.

vanessa: pues a lo mejor

como tú dices,

es cuestión de acostumbrarme

a esta nueva realidad,

que me casé con alguien

sin educación, sin clase,

con un patán.

angustias: pero te quiere, ¿no?

vanessa: pues a su manera.

angustias: te deseo de corazón

que en ese matrimonio

encuentres aunque sea

un poquitito de felicidad.

vanessa: [exhala]

será mejor volver a mi casa.

mi marido me ha mandado

un montón de mensajes,

porque ni siquiera le avisé

que iba a salir.

angustias: ¿te vas a llevar

tu coche?

lo dejaste aquí

antes de irte de viaje.

vanessa: no.

no me siento bien para manejar.

yo creo que voy a tomar un taxi.

angustias: ay, vanessa.

hortensia: [llama a la puerta]

disculpen.

ay, perdón, perdón.

es que allá afuera

está paulino,

trae unos documentos

y me pregunta

si se los puede dejar a usted,

doña angustias.

[música]

angustias: buenas tardes,

paulino.

déjame los documentos.

paulino: me los dio el patrón

para que los firme

doña prudencia cuanto antes,

doña angustias.

vanessa: ¿crees que me puedas

dar un aventón a mi casa?

paulino: yo preferiría

que usara su auto,

señora de olivares.

si no le importa, claro.

vanessa: ¿quieres que llame

a luis y que él te dé la orden?

angustias: paulino,

llévala.

paulino: la espero afuera.

angustias: vanessa.

espero que entiendas

que al casarte con otro hombre

lo que tenías con paulino--

vanessa: sí, ya lo sé,

angustias.

angustias: vanessa.

qué te vaya muy bien.

vanessa: gracias.

por favor, no le vayas

a comentar nada a prudencia

o a luis.

yo me moriría de la verguenza.

angustias: nunca te voy a dejar

mal ante ellos, te lo juro.

puedes confiar en mí.

estoy contigo.

andale.

orale.

vanessa: me voy adelante.

paulino: no, no, no.

no puede.

ahora simplemente

yo voy a cumplir como su chófer.

usted es una señora casada,

así que...

vanessa: ¿no me vas a preguntar

por qué regresé antes

de mi luna de miel?

paulino: no me interesa, señora.

vanessa: la pasé pésimo.

paulino: pues qué pena

que no fue la fantasía

que usted siempre se imaginó.

vanessa: ¿cómo está tu familia?

paulino: bien.

todo muy bien, muchas gracias.

vanessa: y ¿dónde vives ahora?

ok.

sigues viviendo en la vecindad,

¿verdad?

paulino: sí, en la vecindad.

vanessa: debes estar muy solito.

paulino: pues no.

vivo con marina, con su hijo,

con baldomero, toribio también

está con nosotros.

vanessa: ¿no extrañas el rancho?

paulino: el hermanito de mi papá

anda por acá, así que estamos

todos juntos.

estoy muy bien, muy contento,

muchas gracias.

ahora si me permite,

tengo que manejar

y no me permiten hablar

mientras conduzco,

así que no me saque plática.

[pitidos]

muñoz: ¿qué estás haciendo?

erick: le estoy cambiando

la clave a la bodega

por--por seguridad.

muñoz: a mi oficina.

ide inmediato!

susana: ¿cómo te atreves

a entrar a mi recámara

sin mi autorización?

angustias: ya que su ropa

tenía mucho polvo,

la estoy arreglando

porque se la va a llevar.

susana: no sé por qué te urge

que me vaya, pero estoy segura

de que tú le metiste esa idea

a prudencia.

angustias: no, no se lo niego.

yo se lo aconsejé,

porque no solo es

una mala influencia

para don luis,

sino que me parece

que siempre ha tenido

la intención de robarle

el marido a la señora prudencia.

susana: ¿cómo te atreves?

por favor, eres una infeliz.

angustias: usted llegó al rancho

con un solo objetivo,

hacerse de la fortuna

de los ocaranza a como dé lugar.

susana: oyeme, discúlpame,

pero no necesito nada--

angustias: usted no tiene nada.

no tiene dónde caerse muerta.

muñoz: y por pura casualidad

me enteré de lo que sucedió

en la bodega de fármacos.

no solo no cumples

con tu trabajo,

sino que tienes el descaro

de ocultarme las cosas.

erick: ya lo resolví, papá.

muñoz: aquí no soy tu papá.

soy tu jefe.

¿cómo te explicas que alguien

haya podido entrar a robarse

un medicamento a la bodega?

erick: mire, doctor,

igual la clave que puse

de acceso era muy fácil

de descifrar.

era la fecha de mi cumpleaños.

muñoz: ¿es en serio?

erick: sí, yo no pensé

que pasarían esas cosas.

apenas estoy acostumbrándome

a la farmacia.

seguro una de las enfermeras

quiso perjudicarme.

muñoz: y ¿por qué querrían

perjudicarte?

¿será porque invitas a todas

a salir?

erick: sé que tengo mi fama,

pero estoy acostumbrándome

apenas, papá.

perdón, doctor.

muñoz: es el colmo.

erick: si lucrecia zamudio

no me dice del medicamento

yo ni cuenta me doy,

pero ya compré el medicamento,

ya lo repuse,

ya no hay ningún faltante.

muñoz: es que no se trata

de reponerlo.

cometiste una falta grave.

fue un robo.

erick: sí, lo sé.

y si usted considera, doctor,

que no soy apto para el puesto

yo lo entendería.

muñoz: te advierto que no voy

a cubrirte las espaldas.

te quedas ahí

hasta que esto se aclare

y te exijo,

te exijo que tengas discreción

en este asunto.

y ahora lárgate,

no quiero seguir viéndote.

erick: sí, doctor.

[música]

[música]

susana: no sé de dónde sacas

esa estupidez.

angustias: ¿no se da cuenta?

usted sacrificó

la felicidad de su hija

para evitar la miseria.

vanessa me acaba de contar todo.

no, no me vea así.

su hija estuvo aquí.

regresó antes

de su luna de miel

y más triste que nunca.

no tenía palabras

para reconfortarla.

ay, señora susana,

¿qué no se da cuenta?

cometió un crimen

con su propia hija.

susana: y claro, te mueres

de ganas de ponerme en evidencia

frente a prudencia y a luis.

angustias: [ríe]

no, no, señora.

yo no disfruto

con la desgracia ajena.

susana: [ríe]

angustias: su hija

decidió seguirle el juego.

fue ella la que aceptó

anteponer el dinero al amor.

y ahora usted sabe

que va a tener que pagar

el precio

con muchísimas lágrimas.

pero no se preocupe,

yo no voy a decir nada

a don luis.

pero a cambio de mi silencio

usted se larga de esta casa.

y hoy mismo, eh.

lucrecia: no me gustaría culpar

a nadie, doctor.

yo lo único que hice

fue preguntarle a erick

sobre un medicamento,

para saber si tenía.

muñoz: dime una cosa, lucrecia.

¿se lo recetaste a alguien

del hospital?

lucrecia: sí.

en realidad, sí.

se lo receté al amigo

de marina ríos.

ella es la nueva recepcionista

del doctor bazán.

no le estoy cobrando nada.

es una persona

de bajos recursos, ya sabe.

y ¿usted cree que marina

pudo haber robado

ese medicamento?

muñoz: no lo sé,

pero al parecer

es la más interesada

en conseguirlo.

susana: maldita sea, contesten.

edson: ¿bueno?

susana: ¿dónde está mi hija,

edson?

edson: susana.

¿qué, no estaba contigo?

yo pensé que se había ido

a verte.

susana: sí, vino a casa,

pero yo no estaba.

edson: no, aquí no ha llegado.

susana: explícame qué pasó.

¿por qué se regresaron

tan pronto?

edson: mira, ese que lo explique

tu hijita.

nada más te digo que hizo

que nos gastáramos un dineral

en balde.

susana: por favor, dile

que me urge hablar con ella,

que se comunique conmigo

en cuanto llegue.

edson: sí, por supuesto,

yo se lo digo.

oyeme tú,

¿dónde fregados andabas?

es la última vez que te largas

sin avisarme dónde estás.

soy tu esposo y me respetas,

¿me oíste?

yolanda: ya, joven, díganos

qué tiene mi papá.

alberto: se trata

de una enfermedad poco común.

se llama hemocromatosis.

yolanda: en vez de enfermedad

parece trabalenguas.

margarito: suena muy feo,

¿qué es?

alberto: el exceso de hierro

en la sangre.

esto porque el hígado

no lo procesa.

margarito: bueno, pero a mí

nunca me dolió el hígado.

me duelen las articulaciones,

aquí los codos,

sobre todo la rodilla.

alberto: y por eso hay que tener

un poquito más de cuidado,

porque el hierro excedente

se guarda en los tejidos blandos

causando dolores

en las articulaciones,

como rodillas, cadera, tobillos.

yolanda: pero se va a curar.

alberto: habría que hablar

con el especialista,

pero dada la cantidad de hierro,

es muy probable

que sí necesite una cirugía.

margarito: [carraspea]

marina: [llama a la puerta]

muñoz: adelante.

marina: hola.

buenos días, doctor.

me dijeron que necesitaba verme

urgentemente.

dígame, ¿en qué le puedo servir?

muñoz: siéntese, señorita ríos.

mire, voy a ser muy claro

con usted.

si le pedí que viniera

es para preguntarle directamente

si fue usted quien tomó anoche

un medicamento

de la bodega de fármacos.

marina: perdón, doctor,

pero no sé de qué me está

hablando.

muñoz: usted tiene un amigo,

toribio guzmán, paciente

de lucrecia zamudio.

ella le recetó un medicamento

y resulta que ese medicamento

es precisamente

el que se robaron.

marina: ¿cómo?

y ¿por eso cree usted

que yo soy responsable?

perdón, doctor, pero usted

está muy equivocado.

sí es cierto

que la doctora zamudio le recetó

un medicamento muy caro

a toribio, pero ya estamos

buscando la manera de pagarlo.

yo nunca tomaría nada

que no fuera mío,

por más necesidad que tuviera,

doctor.

muñoz: ¿está segura, señorita?

porque si tiene algo que decir,

dígalo ahora,

antes de que decida investigar

una investigación.

marina: no, sí, por favor.

por favor, hágala.

hágala para aclarar

toda esta situación.

además, yo ni siquiera sé

dónde guardan los medicamentos

en este hospital.

yo no me he robado nada.

vanessa: ¿qué te pasa, edson?

me lastimaste.

edson: y no quiero volver

a hacerlo, muñequita.

pero tú de alguna manera

tienes que entender

que las cosas ya cambiaron.

eres una mujer casada.

eres mi vieja pues.

yo no sé qué libertades

te daba tu mamá antes,

pero ahora las cosas

van a cambiar.

vanessa: ahora no me digas

que te vas a convertir

en un esposo posesivo y celoso.

edson: mira, yo cuido

lo que me gusta.

estoy casado

con una hembra hermosa,

una mujer que quiero presumir.

quiero que me vean contigo.

tú decidiste

que nos regresáramos

antes de la luna de miel, ¿no?

ahora a mí no me queda de otra

más que ponerme a chambear.

mañana tengo

una cita muy importante

con unos clientes de la merced.

tú me vas a acompañar

y quiero que te me pongas

muy linda porque los voy

a apantallar con el viejarrón

que tengo.

vanessa: ¿no entiendes

que me siento mal?

edson: no te preocupes por eso.

no te preocupes,

mi mamá estaba esperando

que regresáramos para hablarle

al médico de la familia.

el te va a revisar.

oye, y aunque ya no estemos

de luna de miel,

seguimos siendo recién casados.

así que en la noche

nos vamos a desquitar

y espero que ahora sí te portes

como debes.

[música]

[música]

alberto: ya hablé

con el doctor robledo.

hoy mismo los va a atender.

yolanda: nos tenemos que quedar,

papá.

margarito: gracias, doctor.

pero la verdad es que yo

tengo mucho pendiente

en mi trabajo allá

en la hacienda y de la casa,

que la tenemos ahí sola.

alberto: no sé qué les vaya

a decir el doctor robledo,

pero va a ser muy probable

que se queden aquí en la ciudad.

si quieren yo hablo con luis

sobre la situación.

margarito: gracias, doctor,

pero eso lo tengo que hablar

personalmente con el patrón.

alberto: como guste.

yolanda: lo importante

es que la enfermedad

no siga avanzando, papá.

alberto: margarito,

voy a estar muy pendiente

de ustedes, por favor.

me llaman cualquier cosa.

yolanda: a ver, te ayudo.

margarito: está bien.

gracias, joven alberto.

yo confío en usted.

rita: sí.

si compras dos,

la tercera es gratis.

ricardo: la operación

fue un éxito, pero es importante

que no deje de venir

a revisión.

paciente: sí, doctor.

muchas gracias.

rita: de todas maneras

hablo para confirmar.

hasta luego.

ricardo: oye, rita, y ¿marina?

rita: pues la verdad

es que la llamaron

del consultorio

del doctor muñoz de baena

y se fue.

ricardo: y ¿eso por qué?

qué raro.

rita: sí, está rarísimo,

pero la llamaron urgentemente.

ricardo: ok, gracias, rita.

rita: de qué, doctor.

alberto: marina.

acabo de hablar con margarito

y con yola.

¿qué pasó?

marina: acabo de hablar

con el director del hospital

y prácticamente me acusó

de haber robado un medicamento

para toribio.

alberto: ¿cómo crees, por qué?

marina: cree que entré

a la bodega y me llevé

el medicamento,

pero yo sería incapaz.

alberto: no, yo sé

que no eres capaz, lo sé.

marina: sí, hasta en la casa

estamos tratando de cooperar

todos para comprarlo.

¿cómo--cómo puede pensar

algo así de mí?

alberto: mira.

mira, no te preocupes,

yo voy a hablar

con el doctor muñoz.

¿con qué derecho te acusa?

marina: no, doctor, por favor,

no haga las cosas más grandes,

déjalas así como están.

alberto: no voy a permitir

que dude de ti

o que se cometa una injusticia.

voy a hablar con él ahorita.

ricardo: marina.

¿para qué quería verte

el director?

marina: me acusa de haber robado

un medicamento de la bodega.

dice que ahora va a abrir

una investigación,

pero yo no me he robado nada.

hilda: a ver, mi vanis,

a ver si esta es.

ay, mi vanis, se me hace

que voy a empezar a darte

vitaminas,

porque yo quiero hartos nietos,

sanos y fuertes.

vanessa: ay, de verdad, hilda,

yo casi nunca me enfermo,

yo no sé qué me pasó.

yo creo que fueron

las comidas exóticas

que me cayeron mal.

hilda: pues mira,

será el sereno,

pero creo que no era

para cancelar el viaje.

se hubieran quedado a disfrutar.

tú fuiste la que más ilusionada

estaba de conocer

por hasta allá, tan lejísimo,

con mi pimpollito.

vanessa: ya sé, está muy enojado

conmigo porque nos regresamos.

hilda: pues entonces,

conténtalo con besos,

apapachos y dale gusto en todo,

mi vanis.

no te vayas a convertir

en una mujer de esas

voluntariosas y caprichosas.

[timbre]

debe ser el doctor.

vanessa: no, de verdad,

ya no hay necesidad,

yo ya me siento bien.

hilda: no, pero mira, mi vanis,

más vale que te vea.

más vale.

alberto: discúlpeme,

pero no porque marina

haya necesitado esa medicina

quiere decir

que ella se lo robó.

muñoz: sin embargo,

hay muchas cosas

que me hacen pensarlo.

alberto: ¿cómo cuáles?

muñoz: la primera es que esto

nunca había pasado antes.

esa muchacha tiene

muy poco tiempo

trabajando en el hospital.

alberto: yo meto las manos

al fuego por ella.

muñoz: ¿la conoces?

alberto: sí, hace mucho tiempo

y es una persona

bastante honesta.

es imposible que haya sido

la que estaba en esa bodega.

muñoz: y ¿me puedes explicar

por qué aseguras

que es imposible?

alberto: erick y yo

vimos el material,

y a la hora del robo

marina estaba en una--

estaba en lugar bastante lejos.

muñoz: ¿me puedes decir

dónde y con quién?

alberto: con el doctor bazán

en un bar.

ricardo: tranquila, marina,

estoy seguro

de que es un malentendido.

el director te presionó

para probarte y sí,

hay veces en que sus métodos

no son los mejores.

marina: pero es que me acusó

directamente a mí.

ricardo: pero no tiene pruebas.

mira, para entrar a esa bodega

se necesita una clave, ¿sí?

y cada vez que requerimos

de un medicamento

tenemos que hacerlo

con el encargado.

hay mucha seguridad,

por eso hasta me resulta raro

que falte un medicamento.

marina: no, pues a mí también

se me hace raro, doctor.

lo que yo no quiero

es que nadie ponga en duda

mi honestidad en este hospital.

usted sabe la clase de persona

que soy.

ricardo: yo sé perfecto

la clase de persona que eres.

tranquila, le voy a decir

a rita que te prepare un té

y voy a hablar

con el doctor muñoz de baena.

pero tranquila, ¿sí?

bueno.

marina: [solloza]

lucrecia: marina, discúlpame,

pero acabo de escuchar

a dos enfermeras platicar

de lo que pasó.

marina: ¿qué?

lucrecia: pues--

pues de lo que pasó.

yo estoy segura

de que tú no eres la responsable

del robo de ese medicamento.

y tranquila, o sea, no hagas

ni caso de todos los rumores

que están pasando

por todo el hospital.

tranquila.

muñoz: entonces el doctor bazán

y su recepcionista

¿están saliendo?

alberto: estábamos

en un cumpleaños y estaba

toda la familia de marina.

erick y yo estábamos ahí.

muñoz: ¿mi hijo?

alberto: todos podemos

corroborar que marina

no se robó ese medicamento.

muñoz: ya veremos.

por lo pronto, gracias

por la información, doctor.

alberto: ajá.

¿le podría pedir disculpas

a marina por sospechar de ella

sin fundamento?

muñoz: cuando termine

la investigación veremos quién

le pide la disculpa a quién.

alberto: claro.

con permiso.

marina: es que ni siquiera

me conocen, ¿cómo pueden

pensar lo peor?

lucrecia: olvídate de la gente.

aquí lo importante

es que tú sabes

que eres inocente.

marina: pero hasta el director

del hospital sospecha de mí.

lucrecia: van a investigar

y seguramente

den con el culpable.

tranquila.

claro que eso siempre

se tarda un poco y seguramente

el chisme esté

por todo el hospital.

marina: [gime]

lucrecia: pero, marina,

ahora lo importante

es que tú seas fuerte,

¿entendiste?

que seas fuerte

y aguantes las habladurías

y el mal trato del personal.

marina: no, es que yo no sé

si pueda.

lucrecia: yo solo te quiero

decir que si necesitas

cualquier cosa,

puedes contar conmigo.

lo que quieras.

marina: gracias, doctora.

gracias.

lucrecia: con gusto.

ricardo: ¿tú qué haces aquí?

alberto: vine a aclarar

unas cosas con el doctor muñoz,

cosas, ya sabes, de marina.

ricardo: ¿no era que ya

no interesaba?

alberto: bueno, no me voy

a quedar con los brazos cruzados

y menos ahora que dudan

de su honestidad.

ricardo: alberto,

ya no te metas.

alberto: ya se me había olvidado

que tú eres el caballero dorado,

el protector máximo,

que le resuelve

todos sus problemas.

ricardo: no te lo digo por mí.

te lo digo por ella.

¿a poco no te diste cuenta

ayer en la noche que a marina

ya no le interesas?

muñoz: don ricardo, ricardo,

iba a pedir que te buscaran.

pasa, por favor.

alberto: idiota.

Cargando Playlist...