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Sin Tu Mirada Capítulo 61

Univision18 Jun 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

ricardo: ¿está segura de que

no quiere que le pida un taxi?

damiana: no, no.

muchísimas gracias.

ricardo: cuídese.

te vas con cuidado.

damiana: claro que sí.

hasta luego.

inés: cuidado, señorita.

marina: perdón, inés.

estuve contando los pasos

pero esto de las distancias

todavía no se me da.

inés: no se preocupe,

poco a poco.

tiene una llamada.

marina: gracias.

¿bueno?

prudencia: hija, ¿cómo sigues?

marina: mamá...

todavía me siento muy rara.

prudencia: ¿por qué?

¿qué tienes?

marina: ya me quitaron

los parches y pude ver

mi rostro en un espejo.

también ya pude ver la cara

de mi mamá damiana.

veo muchas cosas pero no sé

qué son hasta que las toco.

ahorita tampoco estoy pudiendo

medir distancias.

me estoy tropezando más

que cuando no podía ver.

prudencia: ¿el doctor qué dice?

marina: que es normal,

que poco a poco

me voy a ir acostumbrando a ver.

pero me siento muy torpe, mamá.

prudencia: quiero verte.

marina: yo también.

también quiero ir a la iglesia

a agradecerle a santa lucía

por este milagro.

ricardo: marina, si quieres

puede llevarte.

marina: ¿sí?

ay, gracias, doctor.

dice el dr. bazán

que él me lleva.

entonces, ¿nos vemos allá

en la iglesia?

prudencia: claro.

nada me haría más feliz.

isauro: con que aquí vives,

bonita...

encarnación: no entiendo.

¿no estaba convaleciente

la muchacha esa?

¿no necesitaba muchísimos

cuidados y por eso la trajo

mi hijo aquí?

ay...

inés: pues sí, señora,

pero no me dijeron dónde iba.

encarnación: ¿no le dijeron?

inés: no.

tuvieron que salir.

encarnación: muy mal.

voy a tener que intervenir.

mi hijo está haciendo

cosas muy extrañas.

ricardo: bueno, casi llegamos.

te voy a esperar aquí afuera,

¿ok?

marina: pero...

es que yo salí sin mi bastón,

doctor.

ricardo: marina, vas a tener

que acostumbrarte a caminar

sin el bastón.

tómalo como un ejercicio.

no te preocupes,

yo te espero aquí,

y cualquier cosa me gritas, ¿sí?

marina: sí, gracias.

ricardo: te acompaño,

que hay un escalera.

marina: [ríe] sí.

ricardo: con cuidado.

llegamos.

son cuatro.

marina: sí.

1...

2...

3...

4...

ricardo: eso.

prudencia: ay, marina...

ya llegó mi hija.

marina...

¿puedes verme?

ven.

ven...

marina: sí...

prudencia: [ríe]

marina: sí te puedo ver.

ay...

eres muy bonita.

prudencia: tú también...

ay, tantas cosas

que tuviste que pasar,

y mira dónde estás ahora.

marina: sí...

[suspira]

no sabes cómo agradezco

este milagro.

prudencia: yo también, mi amor.

marina: ya quiero ver

la carita de mi bebé.

prudencia: sí...

ven.

ven...

pásale.

tú puedes sola.

mira.

es aquí, ven.

angustias: virgencita...

gracias por dejarme vivir

este momento,

y cerrar...

lo que quedaba del pasado.

margarito: ya te habías tardado

en avisarle al patrón.

zacarías: no soy como tú.

todo lo que pasa en el rancho

se lo informo.

margarito: ¿todo?

¿o nomás lo que te conviene?

erasmo: creo que es mejor

que dejemos descansar

a don margarito.

zacarías: ¿ahora qué voy a hacer

contigo fuera de circulación?

yolanda: con todo el trabajo

que le pone mi papá van a

necesitar como tres trabajadores

para sustituirlo.

erasmo: no, yo con mucho gusto,

don margarito, me ofrezco

a hacer sus tareas.

margarito: gracias, muchacho.

zacarías: claro.

andas quedando bien

con la novia.

porque siguen de novios,

¿verdad?

erasmo: sí.

¿te afecta en algo o qué?

zacarías: [ríe]

andale pues, ahí nos vemos.

no te tardes, erasmo.

margarito: oye, yola,

¿cuándo le diste el sí

aquí a tu peor es nada?

yolanda: ay, papá,

no somos novios.

erasmo: nomás le dijimos eso a

zacarías para que no molestara.

ya ve cómo es de ojo alegre.

margarito: más le vale

no voltear a ver a mi hija

porque entonces sí se le va--

erasmo: precisamente por eso

le hicimos creer

que somos novios.

aunque por mi cuenta

le sigo echando ganitas

para que ella me acepte, ¿no?

angustias: marina...

hay que agradecer

esta bendición.

prudencia: ¿hasta cuándo

te vas a quedar en casa

del dr. bazán, mi amor?

marina: mañana mismo me regreso

a la vecindad.

ya quiero ver a mi bebé.

prudencia: ¿quieres que pase

por ti y te llevo a tu casa?

angustias: por favor...

confía en tu mamá.

y permítenos saber dónde vives.

marina: [suspira]

está bien.

sí.

nos ponemos de acuerdo.

prudencia: gracias.

marina: pero ahorita ya

me tengo que ir porque

el dr. bazán me está

esperando afuera.

adiós.

[ríe]

prudencia: hasta mañana,

mi amor.

marina: gracias.

angustias: [solloza] marina...

bendito sea dios que todo

salió bien.

marina: gracias.

hasta luego.

lucrecia: pues alberto ya

me ha presentado a vanessa,

y hasta intercambiamos números.

dr. zamudio: qué bueno, hija.

te hace falta tener

amigas en méxico.

tal vez deberías entrar

a ese club al que va alberto.

lucrecia: ¿es en serio?

¿después de todo lo que haces

te da tiempo de ir al gimnasio?

alberto: ¿si no dónde saco

el estrés?

solo que, te advierto,

voy a las 5 de la mañana.

lucrecia: yo no tengo problema.

a las 5, 4, 3...

alberto: perfecto.

vamos a conocer el club,

entonces.

lucrecia: vamos.

inés: vino a buscarla su mamá.

le extrañó que saliera

con su paciente.

dijo que la llamara.

ricardo: perfecto.

yo le marco mañana.

inés, una cosa.

marina va a regresar a vivir

a su casa, así que ya no voy

a requerir de sus servicios.

quería agradecerle

todo el tiempo valioso.

inés: gracias a usted, doctor.

es muy amable.

marina: nunca pensé que ver

sería así, yola.

casi todo el tiempo

estoy muy insegura

y me cuesta trabajo

moverme así.

yolanda: animo, amiga.

ya te vas a ir adaptando.

si te movías para todos lados

estando ciega,

esto te va a hacer los mandados.

marina: yo voy a poner

todo de mi parte

para hacerlo muy bien.

yolanda: qué ganas de estar

ahí contigo y que me veas.

marina: ya habrá tiempo.

te tengo una mala noticia.

otra vez ramona encubrió

al dr. isauro.

le dijo a la gente

del ministerio público

que no se había movido

del pueblo.

yolanda: híjoles, se me hace

que la tiene amenazada.

marina: no.

yo creo que lo quiere mucho

y que no se da cuenta

de que es una mala persona.

de todos modos,

el ministerio público

le recomendó al doctor

que no se me acercara.

yolanda: yo creo que mejor

no voy a ir a verte.

no vaya a ser que ese infeliz

me siga vigilando.

marina: no vamos a vivir

teniéndole miedo, yola.

yolanda: pues no, marina,

pero por las moscas

prométeme que no vas

a andar sola.

marina: te lo prometo, yola.

yolanda: prométemelo.

marina: sí, te lo prometo.

de verdad, muchas gracias

por todo, doctor.

ricardo: no tienes nada

que agradecer, marina.

antes de que te vayas

quiero darte algo.

estuve platicando con

algunos colegas especializados

y me dicen que la mejor forma

de aprender a leer y escribir

es que lo hagas al mismo tiempo.

estos libros te van a ayudar

a conectar algunas palabras

con imágenes y letras.

con el tiempo te vas a convertir

en una gran lectora.

marina: a ver.

[ríe]

muchísimas gracias, doctor.

gracias...

isauro: esa maldita operación

no funcionó.

marina sigue ciega...

[música]

[música]

>> ♪ porque en tus besos

descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre sé mi protector

regálame

una vida que se encienda

con tu luz

uh...

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí

me quedo para ser parte

de ti

llévame a dónde tú quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón que entrego

hoy aquí

que desde ahora es solo

para ti

abrázame

sin tu mirada

no podré seguir ♪

prudencia: adelante.

angustias: con cuidado.

todos: [festejan]

damiana: hola, hijita.

bienvenida, mi hija.

marina: gracias, mami.

ay, perdón.

¿qué es todo esto?

paulino: quisimos adornar

un poco todo para darte

la bienvenida.

marina: ¿son globos?

damiana: toma.

este es verde.

marina: ay, mamá.

yo nunca me los imaginé así.

prudencia: arreglaron toda

la casa para recibirte

especialmente a ti,

para darte la bienvenida.

marina: muchas gracias,

de verdad.

prudencia: espero que

no les incomode que marina

me haya dado la dirección

de aquí.

damiana: por supuesto que no.

son bienvenidas, es su casa.

ambas: gracias.

toribio: principita, ven.

ven...

principita,

yo soy toribio.

marina: hola, toribio.

toribio: [ríe]

principita...

paulino: y yo soy paulino.

[ríe]

marina: qué guapo.

baldomero: yo, baldomero.

marina: hola, baldo.

paulino: ¿cómo estás, eh?

marina: yo...

me siento muy feliz

de poder verlos al fin.

toribio: principita, ¿verdad

que baldomero es más feo

que toribio?

marina: [ríe] no, no.

para mí todos están muy guapos.

damiana: hijita.

aquí está tu angelito.

"hola, mamá..."

marina: [solloza] hola.

hola, mi amor.

hola, chiquitito.

¿cómo estás, bebé?

hola, soy tu mamá.

hola, bebé.

por ti yo quise ver, mi amor.

eres lo más lindo del mundo.

sí...

ajá, soy tu mamá.

alberto: adelante.

lucrecia: amé ese club.

luego voy a pedir información.

alberto: si necesitas

una recomendación

ya sabes dónde encontrarla.

lucrecia: me urge tener

vida social.

yo creo que apuntándome ahí

me va a hacer muy bien.

gracias por la invitación.

alberto: no me des las gracias.

no.

lucrecia: alberto...

alberto: ¿sí?

lucrecia: te mentí.

alberto: tienes mi atención.

¿sabes?

intenté separarme un poquito

de ti porque la verdad

sí me gustas mucho, alberto.

¿y para qué voy a estar

mintiendo?

no es que quiera una relación.

o sea, sí la quiero

pero ahora no.

alberto: pero yo te dije que no.

lucrecia: pero sí me gustaría

tener algo más contigo.

alberto: no estoy preparado

para eso.

lucrecia: si siempre estás

pensando en el pasado

nunca vas a estar preparado.

alberto: el pasado...

yo regresé con vanessa,

busqué refugio

y eso no funcionó.

lucrecia: ¿pero sabes por qué?

entre tú y vanessa

lo único que hay

es una amistad,

una bonita amistad

donde solo hay cariño.

¿sabes lo que te hace

falta a ti?

esa chispita que tenemos

entre tú y yo.

¿o me vas a decir

que no te provoco nada?

alberto: no puedo decir eso.

lucrecia: a que no.

alberto: eres encantadora,

hermosa, tenemos muchas cosas

en común y me haces reír.

lucrecia: [ríe]

alberto: sería un idiota

si te digo que no,

que no me encantas.

[ríe]

prudencia: así que vas

a trabajar para el dr. bazán.

marina: sí.

el doctor tiene un consultorio

privado en su casa

y me pidió que me hiciera

cargo de la recepción,

así también me va a poder dar

las terapias visuales

que necesito.

angustias: así matan

dos pájaros de un tiro.

marina: sí, por eso acepté.

espero no quedarle más.

toribio: tú vas a poder,

principita.

prudencia: yo te puedo llevar

y traer todos los días.

paulino: no se moleste,

doña prudencia,

yo la voy a llevar.

damiana: ¿están buscando

chofer en la comercializadora?

prudencia: no sé.

baldomero: lino vio el anuncio.

prudencia: ¿sí?

paulino: sí...

prudencia: déjame checar

y te aviso, ¿no?

paulino: gracias, qué amable.

marina: bebecito...

angustias: bueno, nos vamos

despidiendo, se hace tarde.

prudencia: muchísimas gracias

por recibirnos.

que tengan un buen día.

todos: [se saludan]

damiana: que les vaya muy bien.

hasta luego.

angustias: adiós...

damiana: gracias.

marina: [tararea]

damiana: ahora sí

ya llegó tu mamita,

que te va a cuidar mucho

y te va a querer tanto.

marina: mi chiquita...

gracias, ma.

alberto: lucrecia...

lucrecia: ¿qué?

alberto: tengo que dejar

las cosas muy claras.

todavía no puedo iniciar

una relación.

antes tengo que curar

muchas heridas, ¿sabes?

lucrecia: bueno, aquí estoy yo

para ayudarte en todo eso.

alberto: no lo dudo,

pero vámonos con calma.

lucrecia: sí, tú tranquilo.

además yo sé que no es fácil

olvidarse así de una persona,

y más si la amaste, ¿no?

pero yo te ayudo.

alberto: sí, todavía siento

muchas cosas por ella.

muchas...

es que me haces--

[música]

[música]

>> mira, toma.

marina: ¿qué es?

>> avena.

marina: ¿avena?

nunca creí que se iba

a ver así la avena.

todos: [ríen]

marina: ¿de qué se ríen?

>> es que en realidad

no es avena,

son galletas de avena.

marina: con razón.

toribio: cuidado, principita.

marina: perdónenme, pero han

sido demasiadas emociones juntas

y quisiera ir a descansar.

con permiso.

>> yo te ayudo con el bebé.

paulino: pásale, marina.

>> yo voy a revisar

la bomba que me ha dado

mucha lata últimamente.

no quiero que se queden

sin agua.

toribio: toribio se queda

a cuidar a su principita.

baldomero: yo me voy al mercado.

ahí te encargo, paulino.

damiana: ¿le avisas

a don nicanor que no voy a ir?

baldomero: claro que sí,

mi lucero.

damiana: gracias.

baldomero: ¿estás contenta

de que esté marina aquí?

damiana: ay sí, mucho.

pero estoy preocupada.

el doctor anda por ahí

investigando.

paulino: no te preocupes

por eso.

el no sabe dónde encontrarnos.

baldomero: si llegó a la clínica

fue porque siguió a yola.

pero sabemos que regresó

al pueblo, ¿no?

paulino: sí, no se preocupe

por eso, que si se llega

a aparecer aquí

ahora sí ya lo surto.

baldomero: sí, lino y yo

nos organizamos para que

marina nunca esté sola.

toribio: toribio también

va a ayudar.

paulino: los dos...

ambos: [ríen]

isauro: me gusta.

lo voy a rentar.

mañana le doy el depósito

y cerramos el trato.

>> voy preparando entonces

el contrato.

isauro: solo quiero checar

el lugar para ver qué muebles

puedo traer.

>> adelante, lo dejo en su casa.

con permiso.

isauro: gracias.

voy a hacer todo

para volver a ganarme

tu confianza, bonita.

todo.

alberto: voy a recoger

las placas del paciente

que operé en la mañana.

lucrecia: yo me tengo que ir

también porque tengo una cita.

adiós, papi.

alberto: con permiso...

dr. zamudio: ¿hay algo que esté

pasando entre mi hija y tú

que yo deba saber?

alberto: digamos que...

estamos saliendo.

dr. zamudio: mira, alberto,

no sé qué término usen ustedes

los jóvenes para definir

sus relaciones,

pero sí te digo algo.

lucrecia no es una mujer

para pasar el rato.

lucrecia es lo más importante

en mi vida.

y no me gusta el tonito este

de que "estamos saliendo".

no lo tomes tan a la ligera.

me di a entender, ¿verdad?

alberto: sí, perfectamente.

>> ya te puedes retirar.

alberto: sí, con permiso.

marina: ¿ya tienes la cita

con el amigo del dr. bazán?

toribio: no, no...

no, principita.

toribio no es tan valiente

como tú.

marina: pero esas pesadillas

te hacen sufrir.

toribio: no, porque

el disparo no se quiere salir

de la cabeza de toribio.

suena toda la noche--

marina: ya, toribio, por favor,

tranquilízate.

por eso es necesario

que vayas al doctor.

por favor, ve a que te revise.

¿sí?

andale.

toribio: está bueno, principita.

solo por ti.

toribio va a ir por ti.

ricardo: mamá, ¿qué haces aquí?

pensé que venías a cenar.

encarnación: a ver...

¿qué es lo que necesitas?

no respondes mi llamadas,

no nada.

ricardo: perdón.

tuve un día terrible.

discúlpame.

encarnación: ahora le dedicas

toda tu atención a esa tal

marina ríos.

ricardo: tampoco empieces, mamá.

de una vez te digo,

va a empezar a trabajar

como recepcionista aquí

en el consultorio de la casa.

encarnación: no seas ridículo,

hijo.

¿cómo va a trabajar

una persona en sus condiciones?

ricardo: es parte de--

encarnación: no sabes cuánto

tiempo le va a llevar aprender

a adaptarse, a leer,

a escribir.

ricardo: es parte

del tratamiento.

tiene que tomar una serie

de tratamientos y lo mejor

es que esté aquí en la casa.

encarnación: ¿va a vivir aquí?

ricardo: por supuesto que no.

encarnación: ah, qué bueno.

porque te informo que ya ocupé

el cuarto de huéspedes.

[música]

[música]

lucrecia: ¿en serio te dijo eso

mi papá?

¿qué se piensa?

le voy a reclamar.

se piensa que soy una niña como

para que me vaya defendiendo.

alberto: no te enojes.

menos para que le vayas

a reclamar.

nosotros nos besamos.

tu papá quiere saber

cuáles son mis intenciones.

lucrecia: ¿y qué le dijiste?

alberto: que estamos saliendo.

lucrecia: seguro te dio

un sermón, ¿no?

alberto: algo así.

el no quiere que te lastime,

y obviamente yo no quiero eso.

vamos muy rápido, es eso--

lucrecia: no es eso.

alberto, te voy a decir algo.

soy una persona muy fuerte

y segura de sí misma.

y si te estoy dando mi cariño

y te estoy apoyando

en todo esto sabiendo cómo estás

es porque yo quiero.

a mí me hicieron daño también.

me rompieron mi corazón

y seguí adelante, pero así.

así que por mí no te preocupes.

alberto: quizás tienes razón.

lucrecia: claro que tengo razón.

así que ya.

alberto: ya.

lucrecia: ya.

alberto: ah, pasa una luz...

lucrecia: y a lo mejor...

alberto: ya, ya...

lucrecia: ¿qué?

no, no.

tú, tranquilo.

¿sabes por qué?

es en serio, conmigo

vas a olvidar todos

tus malos recuerdos.

alberto: ok, ok...

baldomero: no la hagas

de emoción, lino,

si ya hasta doña prudencia

te echó la mano con don luis

para que te contraten de chofer.

paulino: sí, mi don baldomero,

pero la verdad es que no sé,

lo estoy dudando.

baldomero: ¿qué te apura?

el trabajo es en

la comercializadora,

nunca vas a tener

que ir a su casa.

paulino: sí, pero tú sabes

cómo es esa gente--

damiana: baldomero, ¿me prestas

tu teléfono, por favor?

alberto: sí, mi lucero

en las noches.

ya sabes que yo te doy

todo lo que tú me ordenes.

damiana: muchas gracias.

margarito...

hola.

me dijo marina que tuviste

un accidente, ¿estás bien?

paulino: ¿cómo que un accidente?

damiana: se cayó de una zanja--

paulino: ¿cómo--?

toribio: baldomero se va

a poner muy celoso--

paulino: ipapá!

¿cómo que se cayó?

damiana: sí...

ramona: he buscado trabajo

pero a mi edad nadie

quiere contratarme.

además todo el mundo dice

que estoy loca por haber

trabajado tantos años con usted

y haberlo aguantado.

isauro: busca algo rápido,

porque ya tengo departamento.

ramona: ¿no necesita a alguien

que le limpie ese lugar,

que le lave la ropa,

que le cocine?

isauro: yo puedo comer

en cualquier lado, ramona.

ramona: ya parece que va

a aguantar que lo miren feo

con esa máscara.

isauro: la ciudad no es

como aquí, hay mucha gente,

yo puedo pasar inadvertido.

ramona: doctor, no me deje sola.

le he sido fiel

todos estos años,

le he aguantado todo.

hasta le mentí a la policía

para que saliera de ese lío.

isauro: ¿me vas a chantajear?

ramona: no, no.

pero nadie lo conoce

mejor que yo.

yo le puedo ayudar

en todo lo que usted quiera.

no me abandone.

[solloza]

isauro: siéntate.

ramona,

no es que me vaya a ir mañana.

voy a estar yendo y viniendo

un tiempo.

no quiero que los chismosos

del pueblo se den cuenta

de que las cosas han cambiado

o que estoy vendiendo la casa.

no quiero que se entere nadie

sobre todo la yola esa

y su familia.

ramona: cuando saque sus cosas

se van a dar cuenta.

isauro: no voy a sacar cosas.

y cuando se den cuenta,

yo voy a estar lejos,

muy lejos de aquí.

marina: oh, mi bebé precioso.

oye, me voy a tener que ir

a trabajar mañana.

te voy a tener que dejar

con tu abuela damiana, mi amor.

te voy a extrañar mucho,

chiquito.

pero quiero que sepas

que todo lo hago por ti,

porque te quiero dar

todo lo que necesitas, amor.

te amo con toda mi alma,

chiquito hermoso.

sí...

[música]

[música]

marina: sí, sr. ortega.

queda confirmada su cita

a las 4:30 el miércoles.

sí, gracias, hasta luego.

buenas tardes,

doña encarnación.

¿se le ofrece algo?

encarnación: ¿por qué te esmeras

tanto en quedar bien

con mi hijo?

marina: no es por quedar bien.

es por corresponderle

por todo lo que el doctor

ha hecho por mí.

encarnación: te ha tomado

mucha estima.

hasta eres su protegida.

por eso te dedica

tanto tiempo descuidando

cosas más importantes.

marina: le aseguro que no es

mi intención distraerlo

de sus actividades, señora.

encarnación: ¿entonces

qué buscas?

¿enamorar a mi hijo?

¿convertirte en dueña

y señora de esta casa?

alberto: gracias.

ricardo: alberto,

hacía mucho que no te veía.

tu trabajo en urgencias

debe ser absorbente, ¿no?

alberto: ahora trabajo

directamente con el dr. zamudio.

ricardo: felicidades.

era lo que querías.

estás trabajando con el mejor

cirujano plástico del país.

alberto: ¿por qué no me dijiste

que marina te fue a buscar?

supe que la operaste

fuera del hospital

en una clínica pequeña.

ricardo: me dijo que no estaba

en contacto contigo y prefería

que no supieras sobre

su decisión de operarse.

alberto: sí, pero fui yo

quien la llevó contigo.

ricardo: la primera vez.

después ella llegó sola.

¿hay algún problema, alberto?

alberto: no, ninguno.

la operación fue un éxito, ¿no?

¿ella está bien?

¿puede ver?

ricardo: discúlpame pero

no puedo dar información

sobre el avance de mis pacientes

y más cuando me piden

discresión.

alberto: ¿marina te dijo algo

de nosotros?

ricardo: no me dijo nada,

pero calculo que tuvieron

algún tipo de relación.

alberto: estuvimos casados.

marina: yo le guardo

mucho respeto, señora.

si estoy aquí es porque su hijo

me ofreció el trabajo

y necesito pagarle

de alguna manera

todo lo que él ha hecho por mí.

no tengo ningún interés

en su hijo,

lo considero un amigo.

gracias a él hoy puedo ver.

encarnación: pero hubieras

buscado en otro lugar--

marina: no he hecho nada

para que usted piense

mal de mí,

y le suplico por favor

que me respete

como yo la respeto a usted.

ricardo: ¿casados?

alberto: así es.

¿no te lo dijo marina?

ricardo: no me lo dijo.

a fin de cuentas,

la vida privada de mis pacientes

no es asunto mío.

alberto: por eso

te lo estoy contando,

para que sepas por qué

me interesa este caso.

ricardo: estuviste casado

con marina y ya no lo estás.

si crees que eso te da derecho

sobre marina, piensa,

si no te lo informó tal vez--

alberto: ¿te lo estás tomando

como algo personal o qué?

ricardo: mira, alberto,

piensa lo que quieras.

buenas tardes.

marina: vas a ver que tú

vas a acabar tu carrera

y de pronto alguien va a saber

de tu gran talento para cantar.

lo van a descubrir.

paulino: ojalá así sea.

¿quieres helado?

marina: sí, se me antoja

uno de limón, por favor.

paulino: ¿me esperas aquí?

ahí vengo.

de limón.

marina: sí, chico.

gracias.

paulino: buenas.

¿tiene helados?

marina: ¿dr. isauro?

¿qué busca? ¿qué quiere?

paulino: gracias.

marina...

marina: lino,

alguien se me acercó.

no sé quién era,

no alcancé a distinguir,

pero el dr. isauro...

paulino: ¿qué?

marina: es que solo sentí

una figura muy grande

que se acercaba,

pero todavía no sé si era él--

paulino: marina, tranquila,

no hay nadie aquí.

tranquila, marina.

marina: vámonos, lino,

por favor.

paulino: ya.

no hay nadie aquí, tranquila.

isauro: puede ver...

no puede ser...

no puede ser.

edson: ¿y vanessa ya te contó

algo de nuestro futuro?

susana: nada más que está

feliz con el noviazgo.

se siente tan querida,

tan halagada,

que le encanta

que la llenes de detalles.

edson: sí, pero de la boda.

¿ya escogió fecha?

susana: no hemos llegado

a ese punto pero--

edson: pues hay que llegar.

se está haciendo lento,

¿qué pasó?

susana: bueno--

luis...

luis: ¿cómo estás, mi chucha?

susana: no pensaba encontrarte

por aquí.

luis: ya ves.

decidí tomarme el día,

para lo que se te ofrezca.

susana: déjame, te presento

a edson olivares.

luis: ya lo conozco.

varias veces le he rentado

uno camiones.

¿cómo estás?

edson: bien, luis.

mira, aquí a todo dar,

disfrutando de este club.

luis: no sabía que eras socio.

edson: ya lo ves.

era hora de que la alta sociedad

se rodeara conmigo, ¿no?

[ríe]

[suspira]

luis: ¿desde cuándo conoces

a mi chucha?

edson: pues luego luego llegando

y haciendo fuego la vi

y me cayó de perlas.

susana: edson ya es novio

de vanessa.

luis: ¿de qué vanessa?

¿mi vanessita?

susana: sí, mi hija

está muy entusiasmada.

edson: a mí me trae

cacheteando el pavimento.

susana: ¿qué te parece

si lo invitamos esta noche

a cenar a la casa?

ahí se enteran todos

del noviazgo y edson--

luis: pero, chucha...

¿quiere invitarlo a la casa?

susana: sí, para que prudencia

lo conozca y podamos convivir.

luis: ah, está bueno.

sí, ¿cómo no?

susana: ¿sí puede?

luis: ¿cómo no...?

isauro: [jadea]

>> perdón, señor,

¿está bien?

señor, ¿está bien?

perdón, señor...

toribio: ¿por qué la dejaste

sola, paulino?

paulino: solamente fueron dos

minutos, fui por unos helados--

marina: no sé si era él.

a lo mejor ni siquiera venía

hacia mí.

además ahorita no sé calcular

muy bien las distancias.

tampoco sé si tenía una actitud

agresiva hacia mí.

toribio: es que mi principita

está ciscada--

marina: ya, perdón, perdón.

perdón por alarmarlos.

tampoco quiero que estemos

así pendientes como si

el doctor pudiera estar

en cualquier parte.

damiana: a mí margarito

me dijo que seguía en bahía.

baldomero: hablas mucho

con margarito, ¿no?

damiana: sí, porque quiero saber

cómo sigue de su pie.

paulino: bueno, ya.

mejor hay que concentrarnos

en lo que dice marina.

no hay que darle importancia

al doctorcito ese y ya, ¿no?

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