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Sin Tu Mirada Capítulo 5

Univision26 Mar 2019 – 12:00 AM EDT

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... locutor: televisa presenta...

damiana: ¿alberto? marina: sí.

damiana: ¿y dónde viste a ese muchacho?

marina: en el columpio. estuvimos platicando

y al final me invitó a una fiesta que van a dar

en la casa grande. damiana: ¿a ti?

marina: sí, a mí. me dijo que me iba a estar

esperando, y no sé por qué, pero hasta sentí

que me dio taquicardia. angustias: no pude averiguar

nada. en ese panteón hay un empleado

extraño que me llevó a recorrer todas las tumbas de las niñas

que están enterradas ahí. prudencia: ¿y pudiste hablar

con el enterrador? angustias: con ese señor

no se puede tratar. pero me dio una idea.

prudencia: ¿qué? angustias: que tal vez damiana

enterró a tu hija en un pueblo cercano

para no levantar sospechas. prudencia: pues sí.

angustias: es una posibilidad que no podemos dejar de lado.

prudencias: ¿la buscas? andale, por favor.

luis: [gruñe] a ustedes siempre que las veo

se la pasan trinando como pajarillos, ¿eh?

llego y se callan. [ríe]

solo espero que no me estén ocultando algo de suma

importancia para mí. [grita]

[ríe] prudencia: claro que no.

estamos hablando de los recuerdos,

de todo lo que pasamos en este rancho,

de lo maravilloso que era. luis: yo también tengo muy

gratos recuerdos de mis tierras. angustias: señora, voy por

su agua de chía. con permiso, señor.

luis: [gruñe] qué hermosa eres.

prudencia: gracias. damiana: ¿y alguna vez

habías sentido esto? marina: nunca.

siento como si saliera el sol dentro de mí.

damiana: ay, mi hija. tú siempre has estado

alejada de esto. y, bueno, paulino se ha

encargado de alejarte a cualquier muchacho.

marina: ¿por qué me dices eso? damiana: yo sabía que algún día

iba a llegar alguien que te iba a hacer sentir esto.

pero, marina, este joven y tú

son tan distintos. no creo que sea el indicado

para ti. marina: ay, mamá,

pero si alberto y yo solo somos amigos.

luis: ¿por qué te mortifican tanto estas tierras, prudencia?

¿es porque no me pudiste dar más hijos, es eso?

prudencia: sabes que lo intenté. luis: sí, está bien,

pero nunca te lo he reprochado. prudencia: no.

pero cada vez que encuentras la oportunidad me lo recuerdas,

y tú sabes el trabajo que me costó tener a alberto

en mis brazos. luis: bueno, ya.

[chista] no vamos a discutir ahora

por eso. yo ya lo acepté,

no me pudiste dar más hijos, no pasa nada.

pero sí quiero mi casa llena de nietos, ¿qué no?

ahora que bajemos a la fiesta te quiero pedir un favor.

cambia tu semblante. una sonrisita.

venga, eso. y ponte unas chapitas,

te van a ayudar. prudencia: sí, me puse.

luis: pues póngase más. ah, y ya que estamos hablando de

labores de parto y esas cosas, quiero que te pongas los aretes

de aguamarina que te regalé cuando estabas esperando

a nuestro hijo. marina: nunca me habían invitado

a una fiesta así tan elegante, solo había ido a las del pueblo,

ma. damiana: ay, marina,

yo no sé si debas de ir a esa fiesta.

marina: ay, ¿por qué no, ma? damiana: ¿qué tal si el muchacho

ese te invitó nada más por compromiso?

marina: no, para mí que me lo dijo muy en serio.

damiana: bueno, y aparte, ¿qué te vas a poner?

marina: pues ahorita encuentro algo entre mis cosas,

no te preocupes. prudencia: no los traje.

no pensé que quisieras hacer una fiesta.

luis: no pasa nada. voy a mandar por ellos

a la capital. prudencia: no, no es necesario,

me pongo cualquiera de los que traje.

de verdad. luis: esos aretes de aguamarina

que te regalé para mí tienen un significado muy especial.

prudencia: para mí también, mi amor.

luis: está bueno. [llaman a la puerta]

adelante. mujer: patrón.

los buscan. luis: gracias.

no vuelvas a olvidar los aretes de aguamarina.

prudencia: no. epale, pero nada más vean

qué tengan mis ojos que puras chuladas ven.

susana: sorpresa. luis: ¿cómo está, mi chucha?

susana: muy bien. luis: hija,

¿cómo estamos, hombre? qué sorpresota.

prudencia: susana, qué gusto. susana: igual, igual.

prudencia: hola, vane, qué gusto verte.

luis: eso. mi nuerita y mi consuegrita,

¿eh? nomás. marina: ma, ya hazme caso,

¿te gusta esta con vuelito? ¿o prefieres este que tiene

como estrellitas? damiana: ay, no sé,

las dos están muy bonitas, mi hijita, pero no sé,

no sé si esas cosas se usan para las fiestas elegantes, ¿eh?

además, ¿qué? ¿qué tacones te vas a poner?

¿tienes tacones? marina: no.

damiana: no. ¿sabes caminar con tacones?

marina: no. damiana: no.

susana: vane llegó de canadá y moría de ganas de ver

al novio. vanessa: sí, perdón por

no avisarles, suegritos. prudencia: es un gusto tenerlas

aquí. luis: así es, y me hace sentir

muy gozoso de tenerlas aquí en casa.

tú, mi hija, no conocías estas tierras, ¿verdad?

vanessa: no. luis: primera vez, primera vez.

oigan, ¿y su equipaje qué? porque me imagino

que se van a quedar unos días con nosotros.

susana: sí, esa es la idea, pero el equipaje lo dejamos

en la camioneta, porque la verdad

es que no queremos-- vanessa: sí, no quisimos bajar

nada para no ser imprudentes. luis: pero ya están acá, ¿eh?

esta es su casa, vengan. voy a avisar para que preparen

sus cuartos y traigan su equipaje.

vanessa: yo voy contigo. luis: véngase, mi hija,

te voy a enseñar unos aguacates que te van a encantar.

prudencia: ¿por qué no me avisaste para prepararles algo?

una bienvenida, un cuarto. susana: flaquita, tú siempre

tan formal. no me digas que somos

inoportunas. prudencia: por supuesto que no.

sabes que son bienvenidas siempre.

susana: y esta casa sigue siendo hermosa.

¿te acuerdas cuando veníamos de vacaciones oscar y yo?

prudencia: claro que sí. no tienes idea de cuánto

lo sigue extrañando luis. para él su muerte fue--

susana: ¿qué te parece si no nos acordamos de cosas tristes?

vamos a dejar en paz la memoria de mi marido.

tú y yo siempre nos hemos tenido confianza, ¿verdad, flaquita?

bueno, pues entonces voy a ser muy sincera contigo.

tu hijo anda con otra. prudencia: ay, claro que no.

susana: yo sé lo que te digo. prudencia: mi hijo no sale

con nadie más. el respeta a tu hija.

susana: no quiero parecer indiscreta, pero tu hijo

no colgó bien una llamada con vane, ella lo escuchó

hablar con un fulano sobre una chavita

que le llama la atención. prudencia: [ríe]

ya sé de quién estás hablando. susana: entonces, tengo razón,

hay otra. prudencia: no,

es algo sin importancia. mira, alberto nos contó

que conoció a una muchacha de por aquí que es hija

la verdad es que no sé de quién. dice que está linda,

que es adorable. es como un juego.

es más, le mordió la mano. susana: ¿y eso te parece

intrascendente, sin importancia? prudencia: sí.

a alberto le dio curiosidad conocer a alguien de por aquí,

eso es todo. vanessa: buenas, señor,

estoy buscando a mi novio. estoy buscando a mi novio,

¿sí sabes dónde está? paulino: no sé quién es

su novio. vanessa: ¿y quién va a ser?

¿acaso tengo pinta de novia de ranchero o qué?

paulino: pues eso depende del ranchero, oiga.

vanessa: mi novio es luis alberto ocaranza arzuaga,

el dueño de todo esto. paulino: ya.

el hijo del dueño de todo esto, ¿no?

vanessa: ¿y tú cómo te llamas, igualado?

paulino: yo soy paulino, paulino prieto, mucho gusto.

vanessa: [ríe] oh, por dios.

o sea, tienes nombre de mujer, ¿sabes?

yo tengo una amiga que se llama paulina.

paulino: pues cuando quiera le demuestro que soy bastante

hombrecito, señorita. vanessa: ey, mucho cuidado

cómo me hablas, a mí me respetas

que no somos iguales. paulino: yo respeto a quien

se da a respetar. permiso.

vanessa: o sea, ¿quién se cree ese perdedor?

[relincho] [festeja]

isorpresa! alberto: ¿vanessa?

vanessa: imi amor! ite extrañé tanto!

ay, no aguantaba las ganas de verte.

ay, te extrañé. mucho, mucho, mucho.

alberto: ¿qué haces aquí? vanessa: moría de ganas

por darte un beso así. yolanda: gracias.

amiga, ya te puedes acercar a la casa grande

sin ningún problema. marina: ¿y eso por qué?

yolanda: pues te cuento que el patrón le encargó a mi hermano

que organizara una fiesta y te vas a ir de espaldas

porque me dieron permiso de invitarte.

marina: uy, yolita, llegaste tarde.

yolanda: ¿por? si apenas la está organizando

mi hermano, va a haber música buenísima.

marina: oye, pero eso debe salir bien caro, ¿verdad?

yolanda: carísimo, pero, pues, a don luis le sobra

y por su hijo paga lo que sea. ay, estoy viendo si animo

a paulino a que se eche un palomazo, ya ves que canta

bien bonito. ¿te imaginas que lo descubrieran

y que se hiciera famoso? ay, pero ¿por qué dices

que llegué tarde? marina: pues porque ya me

invitaron, yola. yolanda: ay, es que te cuento,

fui a hablar con doña prudencia, es bien buena onda,

y, pues, le pregunté si te-- marina: yola, ya me invitaron,

ya fui invitada. yolanda: ¿cómo?

¿quién te invitó? marina: alberto.

[música] sofía: ♪ porque en tus besos

descubro matices que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón siempre

sé mi protector regálame

una vida que se encienda con tu luz

muéstrame una vida entera llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza que confiaré en tus besos

aquí me quedo para ser

parte de ti llévame a donde tú quieras

búscame un lugar perfecto cuida que jamás se rompa

este corazón que entrego y aquí

que desde ahora solo para ti

abrázame sin tu mirada

no podré seguir ♪

isauro: ¿en qué año surgió el movimiento llamado

"los contemporáneos"? marina: en 1928.

isauro: ¿y quiénes eran sus principales figuras?

marina: salvador novo, javier villaurrutia,

josé gorostiza, antonieta rivas mercado

y carlos pellicer. isauro: ¿y juan rulfo?

marina: no, doctor, no me haga preguntas con trampa,

juan rulfo no era parte de los contemporáneos.

isauro: muy bien, marina. entonces, de juan rulfo,

¿cuál es su principal obra? alberto: yo solo quería conocer

a la dueña de los ojos más hermosos que he visto.

isauro: marina. marina: ¿cien años de soledad?

isauro: ¿cómo crees, marina? por supuesto que no.

¿cómo puedes equivocarte en algo tan fácil?

marina: perdón, doctor, me distraje, no pasa nada.

isauro: marina, tú tienes que ser la mejor,

cuando decidas ir a estudiar tienes que sobresalir

sobre todo el mundo. marina: doctor, tranquilícese.

isauro: marina, es que tú no lo ves,

pero la belleza de tu alma es tan grande

como la de tu rostro. a veces me da miedo verte,

me duele verte, porque tu belleza

es como una luz que ciega mis ojos.

marina: qué bonito me ve, doctor.

pero a mí también me gustaría saber cómo es usted ahora

porque--porque hace tantos años que no le toco su rostro.

por favor. dígame qué pasó

en aquel incendio. isauro: no.

no. no.

yolanda: andale, paulino. paulino: iya, ya,

deja esa cantaleta, yola, ya! yolanda: bueno, ¿qué?

entonces, ¿sí te vas a echar tu palomazo en la fiesta

del patrón? paulino: [grita]

sí, ya, sí, ya. ay, dios mío.

yolanda: a que no sabes a quién más invité.

paulino: ¿a quién? ¿a un galán, un novio

que tienes por ahí o qué? yolanda: no seas menos,

¿de dónde voy a sacar un novio? invité a marina.

paulino: ¿cómo que a marina, yola?

¿cómo que invitaste a marina a la casa grande?

a los patrones no les va a caer en gracia eso.

yolanda: ¿y ahora este? marina: a lo mejor si me pongo

unos aretes sí me veo bien bonita para la fiesta.

damiana: marina. marina.

marina: aquí estoy, ma. damiana: ¿qué estás haciendo

con esos aretes, marina? luis: este rancho, mi hijo,

es el más productivo que tiene la familia.

alberto: no, y ahora entiendo por qué venías acá

por largas temporadas. luis: no nada más venía

de cacería. alberto: ¿no?

luis: no. [ríe]

no, mi hijo, ya no quiero entrar también--

[gritos] mira quién viene ahí.

mira quién llegó, ¿eh? vanessa: iestán muy lejos!

luis: par de tortolitos. ahí les dejo, par de tortolitos.

vanessa: oye, me tienes abandonada, ¿eh?

alberto: mi papá quiere enseñarme cómo administrar

todo el rancho. vanessa: sí, pero ya que te deje

descansar, ¿no? alberto: lo estoy disfrutando,

la verdad. vanessa: pero cuéntame

de la fiesta, ¿quiénes van? ¿cómo es?

alberto: la fiesta la organiza paulino.

que de hecho... paulino.

paulino: buenas. alberto: te presento a mi novia,

vanessa, lino. paulino: ya nos conocemos,

joven. alberto: ¿de veras?

bueno, vanessa quiere saber sobre la fiesta,

¿cómo vas con eso? paulino: bien, bien,

va a estar muy bien, fiesta, música y baile típicos

de aquí del pueblo. vanessa: ¿y qué tipo de música

es? ¿es como pop, trans, electrónica, cómo?

paulino: no, no, música, música.

vanessa: guau, qué folclórico. alberto: lino, tú vas a cantar,

¿no? paulino: es la idea, joven, sí.

bueno, si me lo permiten, me voy.

alberto: sí. paulino: con permiso.

alberto: propio. ¿qué se traen ustedes dos?

damiana: iquítate esos aretes, marina!

marina: mamá, ¿qué te pasa? ¿por qué?

damiana: iporque no los puedes usar para esa fiesta!

marina: pero ¿por qué no? damiana: iporque no!

iporque no! marina: ¿por qué no me los puedo

llevar para la fiesta de la casa grande?

damiana: iporque no, porque yo digo!

porque además ni siquiera te combina con la ropa

que traes. marina: ¿y de dónde los sacaste?

damiana: eran de eulalia. marina: ¿eulalia tenía dinero

para esto? damiana: no.

alberto: pero te burlaste de él. vanessa: ay, no, ya,

hice un comentario nada más. alberto: vanessa, cuidado

con lo que dices, aquí la gente se lo toma muy a pecho.

vanessa: ah, o sea, ahora yo me tengo que preocupar

de herirle los sentimientos a un peón.

o sea que tu papá lo despida y ya.

alberto: paulino es hijo de margarito, su familia

lleva toda la vida aquí, es una familia leal, honrada.

vanessa: pues será su familia, porque él es un grosero

presumido. alberto: bueno,

más bien es orgulloso. pero tú te burlaste de él.

vanessa: que no. alberto: sí.

vanessa: fue--ay, no. alberto: te burlaste de él,

¿qué esperabas? vanessa: mi amor, yo solo espero

que cuando nos casemos no tengamos que regresar

a este sitio. alberto: no acabes de decir eso,

a mí me encanta estar aquí, ¿cómo puedes decir eso?

vanessa: alberto.

damiana: la verdad esos aretes me los encontré aquí en la casa

cuando llegamos. y, bueno, por eso supongo

que eran de eulalia. marina: entonces, son como

mi herencia. damiana: pues sí, sí.

marina: ¿por qué no quieres que los use para la fiesta,

mamá? damiana: ¿por qué la necedad

de llevarlos a la fiesta? marina: ay, ma, pues porque

me quiero ver bien bonita y elegante como todas

las mujeres que van a ir. damiana: ay, pero qué necia

eres. marina: mamá, pues lo que no

se hurta se hereda, ándale. por favor, ya dime que sí,

por favor. nunca te pido tantos permisos,

ándale, mamá. ya, por favor, dime que sí,

¿puedo llevar los aretes? mamá, por favor, por favor,

por favor, por favor, por favor. déjame, déjame.

susana: mi difunto esposo siempre te tuvo mucho aprecio.

luis: ay, yo igual. era mi mejor amigo,

¿qué te digo? susana: no sabes lo que

le hubiera tranquilizado que nuestros hijos

se hayan enamorado. luis: pues mira, mi chule.

ya casi eres de la familia. no llevarás el apellido

ocaranza, pero esta es tu casa. susana: vane y yo ya

te consideramos... un papito.

ambos: [ríen] luis: caray, caray, caray,

salucita por esa. susana: hay que poner fecha

para la boda. luis: por eso no te preocupes,

yo le voy a decir a mi hijo que acelere el paso.

susana: ay, hacen una pareja estupenda, van a tener hijos

divinos. luis: ah, ¿cómo no?

es un ocaranza, ¿qué no? oye, ya viene la nueva

generación de la dinastía, ahí nomás.

van a ser muchos, muchos ya verás.

no que a mí, mira, uno, nada más uno me dieron.

susana: no necesitas más. luis alberto es guapo,

inteligente, tiene todo a su favor.

luis: ¿y mi vanessita qué? está chula la condenada, ¿eh?

salió de buena cepa como tú comprenderás.

ambos: [ríen] susana: la voy a extrañar tanto

cuando se case, me voy a quedar tan sola.

luis: oye, chucha, ¿por qué no te volviste a casar?

eres una mujer frondosa, guapa, bonita,

tienes dinero. podrías tener a cualquier hombre

a tus pies. susana: no digas eso.

bueno, la verdad, ha habido uno que otro pretendiente,

pero ninguno que haya valido la pena.

y los que sí, ya tienen dueña. luis: [ríe]

susana: prudencia tuvo la suerte de encontrar a un hombre

como tú. un hombre hombre.

¿sabes qué? algo que siempre le envidié

a la flaquita fue... su marido.

luis: y este... ¿y con la mía qué?

compartimos, compartimos, no le hace, oiga.

a ver si no me voy a manchar los labios, a ver.

oh, venga. [ríe]

marina: por favor, por favor. damiana: no.

iay, que no! marina: bueno, ya, está bien.

no me los pongo, pero-- pero déjame ir a la fiesta.

damiana: bueno, está bien, ve a la dichosa fiestas.

mi hijita, ¿sabes qué? antes necesito que vayas

por unas hierbitas que se me olvidaron.

mira, necesito muicle, gobernadora, ruda

y manzanilla, por favor. marina: pero son un montón,

¿a qué hora voy a venir a arreglarme y ponerme bonita?

damiana: no sé, mi hijita linda, pero fíjate que primero

es la obligación y luego la diversión.

marina: bueno, está bien, entonces ya me tengo que ir

porque si no, no me va a dar tiempo de arreglarme.

ay, mamá. me voy a perder la fiesta.

toribio: no, principita, no te pongas triste.

a toribio no le gusta verte así.

marina: bueno, pues ya ni modo, toribio.

de todas maneras ni me hubiera podido arreglar

como ellos quieren. toribio: no, espérate,

principita, espérate. espérate, es que--

es que toribio tiene algo para ti.

yo lo traía, pero ¿dónde? ¿dónde lo dejé?

yo sí lo traía, principita. pero ¿dónde lo dejé?

¿dónde lo dejé? es que ¿dónde lo dejé?

iah! aquí está, aquí está.

aquí está. mira, espérate,

principita, ya verás. marina: ¿qué?

toribio: ya verás. aquí está, aquí está.

marina: ¿qué traes? toribio: [ríe]

a ver, aquí, aquí. marina: ¿aquí?

¿esto? toribio: sí, sí.

marina: ¿qué es esto? toribio: ajá.

te va a quedar retebonito. marina: ¿esto qué es?

toribio: es del color de tus ojos, sí.

marina: ¿es un vestido? toribio: sí.

marina: no. toribio: sí.

marina: qué bonito. toribio: sí, y brilla, brilla.

y acá hay otra cosa, otra cosa, principita.

mira, busca, busca ahí. busca.

marina: ¿qué es esto? ¿son unos zapatos de tacón?

toribio: unos zapatos muy bonitos, lindos que están.

marina: pero ¿de dónde sacaste todo esto, toribio?

no me digas que te los robaste. te los robaste, toribio.

toribio: no, no, principita. toribio no roba, no,

y menos desde que disparan de la casa grande.

no, no, toribio no roba. marina: entonces, ¿de dónde

lo sacaste? toribio: me lo dio yolita

para ti. marina: ¿yolita?

ay, toribio. toribio: dijo que te los

prestaba para que te vieras bien chula en la fiesta.

a ver, así, así. marina: muchas, muchas gracias.

toribio: ay, principita, principita.

marina: muchas gracias.

[música] angustias: ¿y te pidió que

usaras los aretes de aguamarina? ¿y qué le dijiste?

prudencia: que los dejé en méxico.

angustias: tarde o temprano se iba a dar cuenta.

mejor le hubieras dicho que se perdieron.

prudencia: no, no. hace unos meses le dije

que sí los había usado para la cena

de los comercializadores. bueno,

¿y a ti cómo te fue? angustias: no, nada más me dio

tiempo de ir a dos panteones de los pueblos cercanos

y no encontré nada. pero me dijeron

que hay varios en la región. prudencia: sí, ya me habías

dicho. luis: iprudencia!

prudencia, ¿cómo vas? ¿ya estás lista?

ya están llegando nuestros invitados.

prudencia: sí, ya estoy lista. luis: ¿y tú qué?

¿no piensas cambiarte? angustias: claro, don luis,

es que vengo de ver a mi pariente.

mejor me voy a la cocina a ayudar a hortensia.

luis: muy bien, changos con changos, jirafas con jirafas.

ambas: ¿qué? luis: tú ya--

no-- ay.

prudencia: ¿qué? luis: vamos, vámonos.

te estás tardando mucho. vámonos, prudencia,

te ves muy guapa. vamos.

marina: ma, ya llegué. [ronquidos]

¿ma? [ronquidos]

[susurra] se quedó dormida. [risa]

alberto: oigan, ya llegaron los invitados.

luis: ya vamos, mi hijo, ya vamos.

alberto: mamá, te ves hermosa. prudencia: ¿sí?

alberto: sí. prudencia: tenemos que esperar

a susana. susana: ya estoy lista.

vane está terminando de arreglarse.

¿así vas a ir? prudencia: sí, es una fiesta

para la gente del rancho. susana: pero tú eres la esposa

de luis alberto ocaranza. susana: lista.

luis: venga. vanessa: ¿cómo me veo?

alberto: preciosa. susana: eres una princesa,

mi vida. vanessa: gracias, mami.

luis: vean nada más qué chulada. alberto: te ves hermosa.

vanessa: ¿sí? quiero estar hermosa

solo para ti. luis: los invitados, vámonos,

vámonos. tortolitos.

orale, arre. alberto: ay, ya, ya, ya.

[música ranchera] margarito: todo te quedó

muy bien, mi hijo. la verdad es que el patrón

va a quedar muy contento. yolanda: y deja que te escuche

cantar, se va a ir de espaldas. paulino: no, qué verguenza.

margarito: nada me daría más gusto que verlos cantar juntos.

yolanda: ay, no, papá, no, a mí me da mucha pena,

lino lo hace muy bien solo. margarito: oye, pero yo quiero

también presumir a mis hijos. si su madre, que en gloria esté,

vieran lo chulos que se han puesto los dos con el tiempo

estaría tan orgullosa de ustedes como lo estoy yo.

yolanda: a ver, papá, estamos de fiesta,

nada de tristezas. margarito: salud, hijo.

yolanda: salud. margarito: suerte, ya te vi.

[ríe] hombre: ah, caray.

viera nomás. qué bien acompañado estás,

zacarías. zacarías: ya ves,

a mí me gusta de lo mejor. hombre: pues sí, pero no se te

olvide que la fiesta es para los trabajadores

y sus familiares. zacarías: por eso, ahí como

las ves, estas chamacas son mis primas.

y la prima... hombre: qué hubo, qué hubo, no,

ya párala ahí, ya déjalo. salud, muchachos,

que se diviertan. zacarías: salud.

luis: epale, ¿cómo estamos, hombre?

este sí es un purasangre, mi hijo, ¿eh?

luis alberto. este sí, médico titulado.

y que no se note la miseria, en el extranjero

y con mención honorífica. el día de mañana

él va a ser el dueño absoluto de todo esto.

pásele, hombre, pásele, qué gustazo.

venga, arre. margarito: venga, mi hijo,

venga, mucha suerte, ¿eh? paulino: gracias.

margarito: echele ganas. paulino: ¿cómo estamos, eh?

un poco de su atención, por favor.

buenas noches, muy buenas noches.

primero que nada quiero darles la bienvenida,

gracias por venir, buenas noches.

estamos celebrando al doctor luis alberto ocaranza.

[aplausos] como saben, como saben

y para los que no saben, pues, él es hijo de nuestro patrón,

don luis ocaranza. [aplausos]

[vítores] luis: venga.

margarito: bueno, pues allá tenemos antojitos, bebidas,

prácticamente es una fiesta para todos ustedes,

así que vamos a pasarla bien, vamos a divertirnos y, pues,

a reír y a bailar, órale, para arriba.

orale, vamos, vamos. [aplausos]

vanessa: o sea, mi amor, ¿por qué tuvo que dar

la entrada él? hubieses bienvenido tú,

hubiese quedado mucho mejor. alberto: el organizó la fiesta,

se merece el crédito. vanessa: pero si lo hubieses

organizado tú hubiese quedado mucho mejor, tú lo sabes.

alberto: vanessa, no importa quién--

mira, ya va a cantar. vanessa: ¿qué? ¿va a cantar?

no me digas que canta, qué oso. oh, por dios.

[aplausos] [vítores]

[música] paulino: ♪ sin tiempo

retrasaríamos las ganas de vernos de nuevo

coleccionaríamos miradas de nuestros momentos

y es que nada cambiaría entre tú y yo

si no hubiera tiempo sin secretos

correríamos descalzos sin prisa

sin escondernos mostraríamos al mundo

el amor que nos tenemos te presumiría aquí a mi lado

si no fueras secreto

si ignoramos lo que dicen de los dos ♪

toribio: [susurra] principita. principita.

[ríe] aquí está la canasta

bien llenita. marina: [susurra] ponla ahí,

toribio, donde están las demás canastas, por favor.

toribio: sí. a ver.

[resuella] ahora sí te ves

como una principita de verdad. marina: pero me aprietan un poco

los zapatos y no puedo caminar muy bien.

bueno, voy a avisarle a mi mamá que me voy--

toribio: [chista] no.

sabes que cuando la despiertas se pone furiosa como dragón.

marina: pero tengo que decirle que ya me voy a la fiesta.

toribio: ya sé. yo te llevo a la casa grande

y luego me retacho para acá. y cuando se despierte

le digo que ya te fuiste y que yo te voy a regresar.

marina: bueno, está bien, pero no se te vaya a olvidar.

toribio: no, ¿cómo crees? no.

vamos. ambos: [ríen]

toribio: [chista] [música]

[música] paulino: ♪ hazle caso

a lo que dicta el corazón

no permitas que te alejen de mi piel

no dejemos que se apague el sentimiento

ahora que te vas con él ♪

[aplausos] yolanda: iese es mi hermano!

todos: iotra, otra, otra! [vítores]

hombre 1: ibravo! hombre 2: la verdad es que canta

muy bien. vanessa: ay, fue horrible.

oye, tú, tú-- alberto: ey, vanessa,

¿qué te pasa? ¿adónde vas? vanessa: quiero otro.

alberto: no, yo creo que ya fue suficiente.

ya, ya, ya. vanessa: es que, mi amor,

ya me quiero ir a la casa. alberto: no puedo dejar

a los invitados. déjame veo quién

te pueda llevar. vanessa: ¿sabes qué? yo me voy.

yo puedo sola, amor. susana: ¿me puedes explicar

a dónde demonios vas? ¿y qué fue esa escenita

con alberto? vanessa: ay,

es que me duele la cabeza y ya me quería acostar, ya.

susana: no, fíjate que no, no te puedes ir.

ya sabes que hay una pueblerina que quiere una oportunidad

para estar con tu novio, así que te quedas.

vanessa: [ríe] mamá, si ahí hay puros nacos.

inacos! [ríe]

ya te dije que no voy a regresar, mamá.

susana: no vas a echar a perder tu compromiso con alberto

por un berrinche. así que te levantas

y regresas inmediatamente a la fiesta.

vanessa: ino, ya te dije que no! [llaman a la puerta]

prudencia: ¿qué pasó, vanessa? ¿por qué saliste de la fiesta?

susana: lo que pasa es que se siente supermal, flaquita,

es que le duele mucho la cabeza, estudió muchísimo

para los finales, entonces-- luis: mi vanessita, ¿cómo está?

¿cómo sigue? ¿qué pasó? susana: más o menos, le duele

un poco la cabeza. es que no sé.

vanessa: sí, es que me duele un poco la cabeza, nada más.

luis: ay, mi hija, ¿un suerito no quieres? ¿algo?

susana: les suplico que la disculpen,

yo me quedo a cuidarla. luis: si no, está el novio,

tenemos médico en casa, ¿qué no? ¿todo bien?

bueno. vanessa: no, yo voy a estar

bien. gracias.

luis: está bien, está bien. vamos.

prudencia: cualquier cosa nos avisan.

luis: sí, que te mejores, vanessita.

alberto: tienes razón, es muy buena idea.

no, y el precio del producto me encanta.

yolanda: imarina! [música ranchera]

hola, amiguita. marina: hola, yola.

yolanda: te quedó muy lindo el vestido, te ves hermosa.

marina: muchas gracias por prestármelo, de verdad.

yolanda: ¿te quedan bien los zapatos?

marina: ay, me aprietan un poquito.

yolanda: te ves hermosa. marina: muchas gracias, amiga,

de verdad, gracias. alberto: hola, marina.

marina: hola. alberto: ¿bailamos?

¿me permites? marina: sí.

alberto: yo la ayudo. gracias.

[música lenta] ¿qué pasa?

marina: es que nunca he bailado con nadie.

alberto: bueno, yo no estoy acostumbrado a bailar esto,

pero ¿te parece si aprendemos juntos?

marina: sí. [risa]

[risa] [música ranchera]

margarito: no sabía que marina estaba invitada a la fiesta.

yolanda: doña prudencia me dio permiso de invitarla.

margarito: y tú la invitaste. yolanda: sí, papá.

paulino: no sé por qué la invitaste, yola.

yolanda: ¿qué tiene de malo? hombre: don margarito, lino,

me la voy a robar tantito. yolanda: no, no me gusta bailar.

margarito: andale. damiana: marina.

marina, ¿me trajiste las hierbas?

¿dónde está marina? toribio: no está.

damiana: ¿cómo que no está? ¿adónde fue?

toribio: la encaminé a la fiesta de la casa grande.

damiana: ¿cómo? [música ranchera]

angustias: alberto. ¿con quién está?

hortensia: doña angustias, qué bueno que la veo,

es que tengo un problema en la cocina.

angustias: ¿qué pasa? cálmate, espérate.

espérame, déjame ver. hortensia: se lo pido,

por favor, tres segundos, por favor, doña angustias.

angustias: espérate, ahí voy. ahí voy.

hortensia: gracias, doña angustias.

marina: ay, cuidado. alberto: perdón, perdón.

marina: nunca había bailado tanto en mi vida.

bueno, en realidad nunca había bailado.

[ríe] este salón es muy grande,

¿verdad? alberto: el salón, la casa,

el rancho. sí, es muy grande.

marina: ¿podríamos descansar un poquito?

¿sí? gracias. espérate, espérate.

perdón, perdón, perdón. alberto: ya me acostumbré.

marina: oye, ay, es que ¿te puedo decir

un secretito? alberto: sí.

marina: me aprietan un poquito los zapatos.

es que no son míos, me los presto yola

para venir a la fiesta. alberto: pero te ves hermosa.

marina: tengo sed, ¿podemos tomar algo?

alberto: sí. marina: ¿sí?

alberto: ¿me esperas aquí? ¿sí? espérame.

ahí voy. marina: alberto.

alberto. hombre: oye, espérame.

yolanda: ¿estás bien? marina: sí.

yolanda: ¿te estás divirtiendo? marina: ay, como nunca.

muchas gracias por prestarme el vestido y los zapatos,

de verdad, gracias. yolanda: te lo regalo,

se te ve mil veces mejor a ti. marina: no, ¿cómo crees?

paulino: marina, marina, ¿quieres bailar conmigo?

marina: no, gracias, lino, no. estoy esperando a alberto

porque me va a traer algo de tomar.

alberto: aquí está, toma. marina: gracias.

[ríe] gracias.

mm, está riquísimo. alberto: ¿quieres seguir

bailando? vamos. perdón.

marina: ay, ¿adónde? bueno, adiós, yolita.

paulino: yo no sé este que se la está ligando.

yolanda: ay, bueno, ¿qué tiene? yo no veo a marina incómoda.

paulino: marina, perdón, perdón, ¿y doña damiana?

¿dónde está tu mamá? marina: ay, pues se quedó

dormida, pero toribio le iba a avisar que vine

para acá. paulino: no, pero ¿cómo crees?

si a toribio le pasa un gato y se va corriendo tras él.

se va a preocupar tu mamá. marina: ay, no, lino,

tienes toda la razón. ¿sabes qué? mejor me voy

para mi casa. alberto: yo la llevo.

paulino: no, no, yo la llevo. joven.

marina: cuidado, lino. paulino: es su fiesta,

usted se queda con sus invitados.

yo la llevo, gracias. marina: ¿mis cosas?

yolanda: aquí están, aquí están, amiga.

con cuidado. espérate, lino.

paulino: vamos, vamos, yo te llevo.

marina: gracias, alberto, por enseñarme a bailar.

alberto: no, gracias a ti. marina: adiós.

alberto: adiós. marina: [ríe]

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