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Sin Tu Mirada Capítulo 46

Univision28 May 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

angustias: ¿también tenían

dinero en la caja fuerte?

susana: muchísimo,

muchísimo dinero,

y todas las joyas.

creer que lo único que nos queda

es el anillo de compromiso

que no quiso

que vane le devolviera.

luis: bueno, menos mal.

susana: ¿tú nos dices dónde

nos podemos acomodar, prudencia?

prudencia: claro, vengan.

susana: gracias.

luis: dales un pancito,

un pancito, un pancito,

ahorita para el susto.

ceci, un pancito, por favor.

vanessa: hola.

alberto: hola, vanessa,

¿qué haces aquí?

vanessa: pues, lo mismo digo.

¿no que ya te ibas

a independizar de tus papás,

que ibas a rentar tu depa?

¿qué pasó?

alberto: esa es la idea, pero

mi mamá me pide que me quede.

aun lo estoy pensando.

vanessa: pues, yo estoy acá

hasta que la mía se tranquilice.

alberto: ¿de qué?

vanessa: ah, ¿no te enteraste?

entraron a nuestro depa,

robaron todas las joyas,

todo el dinero, horrible.

alberto: oye, ¿ya informaron

a las autoridades?

vanessa: sí, ella se está

encargando de eso.

tu papá es un lindo

que nos dio asilo.

alberto: bueno, menos mal

que tuvo un buen detalle.

vanessa: oye, cuéntame,

¿cómo está marina?

¿sabes algo de ella?

alberto: no sé nada de ella

pero contraté un detective

para que la busque.

yo no puedo hacerlo

porque hoy--

hoy comencé a trabajar.

vanessa: ay, felicidades.

alberto: gracias, gracias.

vanessa: ¿sabes qué?

a mí me encantaría

que te quedaras aquí.

[aplausos]

luis: lo mismo digo, vanessita.

ojalá que alberto entienda

que esta sigue siendo su casa

y nosotros su familia.

la única familia que tienes

y has tenido.

alberto: ya tengo dónde vivir,

gracias.

luis: yo lo sé,

pero por el bien de tu madre

te pido que te quedes.

alberto: mira,

es que no sé si pueda

después de todo lo que hiciste

para separarme de marina.

luis: ah, yo creo que en este

momento yo no represento

ningún obstáculo, ¿o sí?

vanessa: ay, ya, alberto,

quédate.

alberto: me quedo por mi mamá,

no olvides el trato que hicimos.

luis: ah, muchas gracias.

yo estoy en lo dicho

con la adopción, pero

se necesita la firma de marina,

y mientras no sepamos

dónde está, pues,

no podemos hacer nada.

angustias: dirás que siempre

pienso mal de susana,

pero eso de que justo

cuando estuvieron en el rancho

se les metieron a robar,

no se lo creo.

prudencia: tiene lógica.

se dieron cuenta

de que no había nadie

y aprovecharon.

angustias: ¿sin que nadie

se diera cuenta?

¿ni una vecina?

prudencia: no sé, pero yo creo

que no tendría por qué inventar

algo así susana, ¿no crees?

angustias: porque a esa señora

le gusta vivir de gorra.

prudencia: no, no.

susana la verdad

sí tiene mucho dinero.

su marido le dejó mucho

mucho dinero, de verdad.

angustias: pues, peor todavía.

es una gran coda que todo

lo quiere guardar

debajo del colchón.

alberto: hola mamá, ¿se puede?

prudencia: hola, mi amor,

adelante.

¿cómo te fue en el primer

día de trabajo?

alberto: bien, muy bien, mamá.

prudencia: ¿alguna noticia?

alberto: solo lo que me dijo

lino, que marina le habló

a yola y le dijo que ya tienen

un lugar donde vivir y trabajo.

angustias: ay, a esa muchacha

no se le cierra el mundo.

por lo pronto sabemos

que está muy bien.

alberto: así es.

susana: ¿convenciste

a alberto de quedarse?

vanessa: sí.

susana: pues, muy mal hecho.

la idea era que se largara

al cuchitril que rentó.

vanessa: pues, no fue rollo mío.

luis y prudencia le

insistieron muchísimo también.

susana: ay, bueno, ya,

lo hecho, hecho está.

lo de alejarlo de luis

va a ser más difícil

de lo que pensé,

pero siempre hay un plan b.

vanessa: ¿cómo cuál?

susana: fortalecer

tu amistad con alberto,

porque tal vez mañana,

si tenemos la suerte

de que la ciega inmunda--

vanessa: ok, ma, te recuerdo

que alberto es un hombre casado.

¿sí entendiste?

la ciega no quiere estar con él,

pero eso no implica

que esté libre.

susana: tú deja ese asunto

en mis manos.

vanessa: de verdad que no.

prudencia: ay,

gracias por quedarte, mi amor.

angustias: estando cerca

de don luis,

vas a poderlo presionar

para que le de a marina

lo que le corresponde.

alberto: bueno,

sin saber de ella no hay modo

de iniciar los trámites.

angustias: ay, yo estoy

rezando por un milagro.

prudencia: sí, pero yo sé

que mi hija va a estar bien.

damiana: no pregunté si esta

pintura secaba rápido o no.

lo que sí pregunté

es si tiene plomo, porque eso

sí te puede hacer mucho daño.

marina: sí, está bien, ma,

gracias.

damiana: ay, con que no tengamos

que dormir afuera,

porque está haciendo

muchísimo frio.

marina: este frio

me recuerda a alberto.

damiana: por cierto, ¿te dijeron

que ese mismo día

vino a buscarte?

igual cambió de parecer.

marina: no, mamá,

yo creo que no.

a mí se me hace que los dos

necesitamos tiempo.

damiana: a ver, hija,

te voy a poner una cobijita.

marina: sí, gracias, ma.

oye, ¿y hay muchas

estrellas en el cielo?

damiana: seguramente sí,

pero no se ven.

así como en valle, no.

marina: voy a extrañar

las estrellas, ma.

esta ciudad es tan distinta.

aquí siempre hay mucha gente,

y con tantos sonidos y ruidos,

pues, ni siquiera puedo

distinguir qué son.

y los olores tampoco.

[tocan la puerta]

yolanda: voy.

lárguese de aquí,

maldito violador.

isauro: tú también deja

de decir tonterías,

porque yo no abusé de marina.

yolanda: entonces marina

tiene razón,

usted nuca abusó de ella.

isauro: ¿quién dijo eso?

no me aproveché de ella,

que es muy diferente.

si marina estuvo conmigo,

fue porque quiso.

yolanda: nadie se lo cree.

isauro: ven acá.

¿no entiendes que yo

quiero a marina?

¿que la puedo hacer feliz?

dime dónde está.

yolanda: nunca

te lo voy a decir.

lino: ey, déjala en paz.

yolanda: no, no.

lino: lárguese de aquí, órale.

isauro: no vine a buscar

aquí problemas.

lo único que vine a preguntar

es dónde está marina.

lino: lárguese si no quiere

que lo agarre a golpes.

lárguese.

orale.

¿estás bien?

¿estás bien?

¿segura?

ya, ya, tranquila.

yolanda: ¿viste su cara?

susana: de verdad, luis,

no sabes cuánto agradezco

tu gentileza de recibirnos

aquí en tu casa.

es una gran tranquilidad

contar siempre con tu apoyo.

luis: ay, mi chucha.

susana: tengo una tristeza

tan grande.

ese robo significó

una gran pérdida para mí.

luis: yo sé cuánto amabas

a tu difunto esposo.

mira, pues, más que el valor

económico de estas joyas,

estamos hablando

del valor sentimental, ¿verdad?

susana: así es.

tú recuerdas cómo era

de impetuoso.

no podía decirle que una joya

me había gustado porque

de inmediato me la compraba.

luis: atrabancado,

igualito era en los negocios.

pero mira, lo bueno es que

las dejó protegidas, chucha.

susana: sí, sí, es cierto,

pero no es de lo que quería

hablarte, luis,

sino de aprovechar

la decisión de la ciega.

luis: ¿cuál tú?

susana: ese matrimonio nunca

tuvo razón de ser.

tenemos que actuar enseguida

y acabar con él.

esa muchacha podría ser

demandada por abandono de hogar,

¿no te parece?

baldomero: pues,

viniste en balde, margarito.

ya damiana me avisó

que está bien.

margarito: ¿te dijo dónde están?

baldomero: no, ¿a ti sí?

margarito: tampoco.

pero me dijo que ya tienen

un lugar dónde vivir

y que ya están trabajando.

toribio: ¿pero a quién

le habló primero?

ambos: a mí.

baldomero: a mí me habló ayer.

margarito: ¿ayer?

¿por qué no me avisaste,

ex amigo?

baldomero: ¿por qué

te iba a avisar?

margarito: porque todos estamos

preocupados por ellas,

no nada más tú.

vieras cómo está

mi hija yolanda.

baldomero: pues bueno,

no las quise echar de cabeza.

margarito: mira, ultimadamente

esto es lo que me saco

por andar teniendo detalles con

gente tan malagradecida como tú.

toribio: ¿entonces

a quién le habló primero?

marina: creo que ya no huele

a pintura, mamá.

damiana: no, es lo bueno

de la pintura de agua,

que se seca bien rápido.

marina: oye, pero de todas

formas deja la ventana abierta.

damiana: está bien, nada más

que te tapas bien, por favor.

marina: sí.

damiana: no quiero

que te vayas a resfriar.

marina: sí, ma.

damiana: oye, mientras yo

termino de acomodar los catres,

por favor tú ve sacando

las almohadas, las sabanas.

y ahora que nos va a ir

un poco mejor,

vamos y compramos más ropa.

marina, te estoy hablando,

mi hijita.

marina: ay, perdón, ma.

es que estoy pensando en llamar

para poder presentar

mis exámenes.

es que sí me traje todos

los documentos.

damiana: bueno, pero te vas

a tener que preparar

tú solita, eh.

marina: mamá, pero seguramente

aquí en la ciudad es más fácil

encontrar las guías en braille.

oye angelito, ¿no te gustaría

que tu mamá se preparara

y te diera un futuro mejor?

[música]

[música]

marina: sí, señorita.

mire, es que he estado

llamando a varios lados

y me dieron ese teléfono,

que aquí me podían ayudar.

mire, tenía que presentar

mis exámenes en toluca,

pero ahora estoy viviendo

en la ciudad de méxico.

¿usted cree que pueda cambiar

la sede y la fecha?

sí, sí, marina ríos.

¿sí se puede?

¿y qué opciones de fechas tiene?

porque la verdad no he podido

estudiar las guías.

bueno, más bien ni siquiera

las he podido conseguir.

oiga, no sé si cuando se llenó

el formato se puso

que soy una persona ciega.

damiana: pregúntale,

pregúntale dónde puedes

encontrar las guías.

marina: sí, mamá.

¿y se pueden conseguir

las guías en braille, señorita?

ah, bueno.

sí, sí, entiendo, pero mi mamá

me puede ayudar a estudiar.

no, claro que voy a ir

por ellas, si lo que más quiero

es conseguir mi certificado.

erasmo: el fin de semana pasado

me dejaste plantado.

ya entendí que te sentías mal

porque marina se fue.

yolanda: ay, erasmo,

la verdad es que no tengo

ganas de nada.

erasmo: yulita.

yolanda: bueno, está bien,

pero nada más vamos a la plaza

por un esquites.

erasmo: no seas así.

además, ya tengo todo listo

para nuestra cita.

entiendo que estas apachurrada,

achicopalada, ¿pero qué ganas

quedándote aquí encerrada?

nada, no ayudas en nada.

aparte, a marina le encantaría

verte sonriente, feliz,

como siempre.

yolanda: está bien.

erasmo: ¿sí?

yolanda: sí.

erasmo: vaya, dios mío.

hasta que se me hizo.

yolanda: vamos.

erasmo: pues, vamos.

[suspira]

yolanda: gracias.

susana: hola.

luis: chucha,

¿cómo te fue en valle?

susana: muy bien, mira.

luis: ¿qué es esto?

susana: el acta.

luis: ¿de matrimonio?

susana: [asiente]

luis: [lee]

la que me trajo, se casaron

por bienes mancomunados,

así que esa muchachita tendría

todo lo que le corresponde

a alberto, la adopte o no.

susana: ¿y él sigue con la idea

de renunciar a tu herencia?

luis: pues, si marina regresa,

él no lo dudaría

pero ni tantito.

susana: ¿ves por qué debemos

disolver ese matrimonio?

al final la ciega

siempre va a salir ganando.

luis: [suspira]

susana: ¿qué?

luis: me hiciste dudar.

susana: ¿qué?

luis: cuando alberto me exigió

que reconociera a marina,

me dio su nombre completo

y yo lo apunté, lo apunté,

espérate, espérate.

es que, ¿sabes qué, chucha?

el apellido está mal.

susana: ¿estás seguro?

luis: porque aquí está con g

y es con h, zepahua.

aquí está, sí, zepahua.

susana: ¿y eso

qué tiene que ver?

luis: o alberto anotó mal

el apellido, o alguien se

equivocó en el registro civil.

susana: ¿y cómo podemos saber

cuál es el correcto?

luis: con un acta

de nacimiento de marina.

y yo sé quién

me lo va a conseguir.

yolanda: muchas gracias.

erasmo: muchas gracias.

yolanda: gracias.

tenía muchas ganas

de venir aquí, pero siempre

me dicen que está llenísimo.

erasmo: sí, eso es

lo que había escuchado por ahí.

o bueno, a mí me alegra ser yo

quien te pueda dar estos gustos.

yolanda: eres muy lindo, erasmo.

erasmo: no, la linda eres tú.

yo lo único que quiero

que sepas es que--

pues, que me gustas muchísimo

y te veo como

la mamá de mis hijos.

yolanda: a ver, erasmo,

espérame.

yo quiero estudiar

y ser una abogada,

y en mis planes no está casarme.

erasmo: en mis planes sí.

además, yo-- yo me sentiría

muy orgulloso de conquistar

el corazón de una abogada

tan bonita como tú.

>> disculpe, ¿qué va a tomar?

yolanda: ¿qué se te antoja?

margarito: te debiste haber ido

con yolanda.

lino: ¿de chaperón, papá?

eso ya no se usa, hombre.

además, el erasmo es buen tipo,

y yola ya está

bastante grandecita.

margarito: tu hermana para mí

siempre va a ser mi niña,

y no quiero que erasmo

le falte el respeto.

ya ves que los chavos

se echan unos alcoholes

y cambian mucho.

lino: no, papá,

erasmo es buena onda.

es más, anda tras ella,

y la yola nada más

le está dando largas y largas.

no deberías de ser tan celoso.

margarito: ¿celoso yo?

no, hombre, celoso baldomero.

el otro día se puso a necear

de que damiana le había hablado

a él primero.

¿qué le pasa?

¿qué no sabe que yo

la conocí primero?

[música]

[m

[aplausos]

yolanda: qué barbaros,

estos sí cantan de la patada.

erasmo: ¿sí, verdad?

yolanda: [ríe]

¿qué haces?

erasmo: hola, hola,

buenas noches.

este--

le quiero dedicar una canción

a-- a la persona más linda

y más hermosa que conozco.

[gritos]

y también la que me empuja

a hacer este tipo de locuras.

así que, yola, esto va para ti.

[aplausos]

[música]

yolanda: [canta] sabes

que me quiero yo quedar

contigo

sabes que mi corazón

vive contigo, amor.

erasmo: sabes que en mis sueños

yo te veo

todas las noches

iluminas mis deseos.

ambos: no me queda

otro remedio que decir

contigo amor

contigo amor

contigo amor

voy a atrapar esa mirada

que hipnotiza

quiero llenar mi soledad

con tus caricias

enamorarme cada día

más de ti--

marina: angelito,

soy tu mamá.

confía en mí,

te prometo que voy a trabajar

mucho para salir adelante

y que no te falte nada.

y aunque tu papá

no esté con nosotros,

yo te prometo

que te voy a cuidar

y te voy a querer por los dos.

angustias: anoche te escuché

como alma en pena

dando vuelta por la sala.

prudencia: sí, ya sé.

ay, no pude dormir nada.

me tiene muy preocupada

no saber nada de marina.

angustias: prudencia,

créeme, así estoy yo.

esperando a que se comunique

y tratando de mantener la calma.

prudencia: pues, sí.

a ver, dime, ¿y ahora cómo

reconstruiré mi vida?

tantas cosas que han pasado.

saber que mi hija estaba viva,

volverla a perder,

convencer a alberto

para que no se vaya,

buscar qué hacer con luis,

con mi marido.

angustias: don luis

siempre ha sido

un hombre autoritario,

acostumbrado a que se haga

a su voluntad.

lo que pasa es que antes

el miedo te cerraba los ojos.

prudencia: pues, sí.

pero es mi marido.

me encantaría poder perdonarlo,

reconstruir nuestra vida,

nuestra relación.

y la verdad, recuperar al hombre

del que me enamoré,

con el que me casé

para toda la vida.

angustias: prudencia,

ten paciencia.

el tiempo cura muchas heridas.

yo tengo fe en que marina

va a regresar, y para entonces

don luis va a aprender

a querer a su hija.

marina: eso espero.

angustias: confía.

te lo aseguro.

luis: pues, mira,

me acaban de traer las copias,

y efectivamente en el acta

de matrimonio el apellido

de esa chamaca está mal.

susana: ¿eso quiere decir

que legalmente no está

casada con alberto?

luis: tendría que hacer

el trámite para rectificar

los datos.

mientras no lo hagan,

este acta no tiene

ningún valor, mi chucha.

¿yo estoy pintado, o qué?

así que por lo pronto

no están casados, eh.

y pues, ahora ya no tiene

ninguna base legal

para exigirle a alberto,

y menos si se sigue negando

a una prueba de paternidad de

ese chamaco que está esperando.

susana: sí, pero no le digas

nada de eso a alberto,

y tampoco a prudencia,

¿para qué agobiarla más?

si esa mujer aparece,

es tu haz bajo la manga.

luis: ay, mi chucha,

tienes toda la razón.

mejor que quede entre tú y yo.

susana: ay, eso quiere decir

que todavía mi vane

podría casarse con tu hijo.

luis: ay, mi vanessita.

¿tú crees que después

de lo que le hizo

la podría perdonar?

susana: lo ama a pesar de todo.

luis: pero pues, yo no quiero

que se haga ilusiones.

mientras esa cieguita

se decida a aparecer

y se arregle todo ese asunto,

pues, será mejor que tampoco

le digas nada

de lo que averiguamos.

por su bien, mi chucha.

llenito, venga.

ahí estamos.

vanessa: ay, sí, karen,

no sabes, fue horrible.

llegar al depa

y verlo todo saqueado.

o sea, trauma total.

por eso estamos pasando

una temporada en el depa

de alberto con sus papás.

pero esta noche te cuento todo,

¿va? en el antro.

sí, sí, nos vemos allá.

ok, bye.

susana: ¿vas a salir hoy?

vanessa: ay, sí, ma, ya urge.

susana: deberías invitar

a alberto.

vanessa: [ríe]

o sea, tú juras, ma.

si antes no quería salir,

ahora mucho menos

que está trabajando

día, noche, todo el tiempo.

susana: por eso mismo.

hasta el hombre más ocupado

necesita distraerse un poco.

te toca animarlo, mi amor.

vanessa: ¿no me estas pidiendo

que lo vuelva a conquistar,

verdad?

susana: ay, no, ¿cómo crees?

mientras siga casado

con la ciegucha,

yo jamás te pediría algo así.

[música]

[música]

luis: luego no te andes quejando

en la noche que no puedes dormir

porque la pata no te deja,

está brinque y brinque.

prudencia: sabes perfectamente

bien por qué tengo insomnio.

¿y sabes una cosa?

al parecer no te importa nada

dónde está marina.

luis: prudencia, esa mujer

va a aparecer

cuando tenga que aparecer.

ni antes ni después.

prudencia: luis,

ven, ven.

luis: [resuella]

¿qué quieres?

prudencia: no podemos

seguir así, como unos extraños,

casi sin hablarnos.

luis: tú sabes muy bien

por qué las cosas

ya no son como antes.

ya no me gusta la mujer

que estoy viendo.

prudencia: pues, acostúmbrate,

¿porque sabes una cosa?

yo necesito volver a encontrar

las razones por las que

me enamoré de ti.

luis: esas razones

siguen siendo las mismas.

a nuestras familias

les convenía.

prudencia: no.

yo me casé contigo porque

te amaba, y sé que tú también.

isauro: buenas noches,

soy el doctor isauro sotelo.

susana: ay, pobrecito de usted,

doctor.

debe de estar desesperado

pensando mil cosas.

le cuento que los tortolitos

ya no están juntos.

parece que lo que pasó

entre usted y la ciega

afectó la relación,

y ese amor tan grande

que se tenían, no pudo

soportar la sorpresa.

¿quiere saber lo mejor?

el dice que--

isauro: que el hijo

que está esperando marina

puede ser mío.

susana: ¿cómo se enteró?

isauro: pues, ya ve.

precisamente por eso estoy

tratando de localizarla.

¿sabe usted dónde está?

susana: no lo sabemos.

se vino escondida

hasta la ciudad de méxico

sin decirle nada a nadie.

alberto está como loco

buscándola.

hasta contrató un detective

privado, pero hasta ahora nada.

isauro: ¿luis alberto

rechazó al niño?

susana: le exigió a la ciega

una prueba de paternidad,

y claro que la ciega

se rehusó porque sabe

que el hijo es de usted.

isauro: así es.

bueno, si tiene alguna

información de marina,

por favor, ¿me puede comunicar?

susana: pierda cuidado, doctor.

isauro: ¿dónde estás, marina?

¿dónde estás?

al menos sé que ya no estás

con ese imbécil.

marina: ya llegué, ma.

damiana: ay, mi hijita.

qué bueno que ya llegaste.

marina: sí, ma.

damiana: híjole, ahora sí

tenemos que ir pensando

en cambiarnos de casa, eh.

porque eso de que estés

subiendo y bajando esas

escaleras no está nada bien.

marina: sí, mamá.

la verdad es que sí me canso.

damiana: pues, ¿cómo no?

marina: mira ya cómo va

creciendo mi angelito, ma.

ya voy para seis meses.

damiana: ay, hija,

te prometo que mañana mismo

hablo con nicanor

para que nos ayude

a buscar otro lugar.

marina: yo creo que sí.

alberto: es que no entiendo

cómo no ha podido encontrar

ni rastros de ellas.

lo sé, ya son seis meses.

no puede ser posible

que no tengas ninguna pista.

no, no lo sé.

mi sueldo se va en pagarle

para que encuentre a mi esposa

y no lo está haciendo.

más vale que lo haga.

no puede ser,

cómo es esta gente.

>> alberto, tranquilo,

estás en el hospital.

alberto: es que no puede ser.

ni modo que se la haya

tragado la tierra.

>> sabes que habla

con su amiga yole

y con el tal baldomero,

así que están bien.

alberto: ¿dónde están?

¿dónde?

>> es que está canijo que

no quieran que las encuentren.

alberto: tenía la esperanza

de que en algún momento

me llamara,

que me dijera que me extraña,

que piensa en mí.

>> no lo sé, hermano.

pero marina se ve

que es una mujer de carácter

y que tiene orgullo, un orgullo

bastante bien puesto.

entonces, mira, relájate.

y con eso de que tú le dijiste

que no te ibas a hacer cargo

del niño, bueno,

eso complicó las cosas.

alberto: ya, no puede ser.

estoy gritando

aquí en el hospital.

>> ya, tranquilo, tranquilo.

nicanor: a ver, ¿les urge

cambiarse a otro lugar?

damiana: sí.

nicanor: orales, tómense

el día para que lo encuentren.

ambas: gracias.

damiana: oiga, seguramente

el lugar nuevo nos van a querer

cobrar un poquito más caro,

entonces, ¿no habrá manera

de que usted nos pague más?

marina: ay, sí, don nicanor,

ándele.

bien que sabe que desde

que estamos aquí las dos,

pues, ya le va mucho mejor.

además, le abrimos bien temprano

y cerramos más tarde que antes.

damiana: sí, por favor.

marina: ¿sí?

nicanor: les estoy agradecido.

agarren la onda,

apenas estoy libre de deudas.

marina: ay no, don nicanor.

andele, por favor.

nicanor: no, no.

damiana: nicanor, por favor.

nicanor: ya, pues, ya.

está bueno.

sí, ya.

marina: ¿de verdad?

damiana: bueno,

nada más para saber.

marina: muchas gracias,

muchas gracias.

ya mamá, no te enojes, hombre.

alberto: a ver, explícame bien

cómo está eso de que

sí trabajas aquí, pero no.

>> ya sabes, mi papá.

o sea, me trajo de su asistente

pero me dice que todavía

no me va a pagar

hasta que no esté listo.

¿no sabe cuánto me costó

la carrera para decirme eso?

¿qué más quiere?

alberto: ya lo conoces.

hace un esfuerzo

para que se de cuenta

que mereces el trabajo.

no por ser su hijo,

sino porque--

porque eres un buen médico.

>> con lo que me gusta

la medicina.

alberto: ¿no te gusta?

vanessa: hello.

¿y tú? ¿cómo estás?

>> bien,

qué gusto verte aquí.

vanessa: pues, nada más

has estado perdido tú.

yo he estado conviviendo acá

con este guapo todos los días.

>> no me digan que ustedes dos--

vanessa: no, no,

en plan de amigos.

alberto: ¿comes con nosotros?

>> ¿pero no les estorbo?

vanessa: no.

alberto: como amigos.

>> bueno, es que--

[música]

[música]

toribio: es que el panteón

de acá está muy grande.

baldomero: no te quejes,

toribio,

tú quisiste venir conmigo.

toribio: sí, pero para buscar

a la principita.

y con tanta tumba que limpiar.

baldomero: ya sé.

y el poco tiempo que tenemos

busque y busque,

y nada.

a mí se me hace que el bruto

fui yo por hacerte caso.

toribio: toribio no es bruto

porque quiera, eh.

baldomero: ya sé,

perdóname, hombre.

discúlpame.

toribio: este es el mercado

de la colonia.

vamos a preguntar.

este es, sí, voy a preguntar.

claro, claro.

marina: qué bueno que sí

le sirvió la pomada

para la reuma, doña flor.

flor: sí, ya me sentía

yo muy mal, de veras.

marina: bueno, pero--

flor: sí, gracias.

acá, por favor.

marina: gracias.

hasta luego.

damiana: mira, hija.

está buenísima la fruta.

¿nos llevaremos algo más?

marina: a ver, ¿qué más hay?

damiana: guayaba.

marina: ¿dónde está la guayaba?

damiana: ¿me da una bolsita,

por favor?

gracias.

toribio: principita.

principita, principita.

principita, ya te encontré,

ya te encontré, principita.

marina: toribio, estás aquí.

toribio: te encontré,

principita, ya te encontré.

vanessa: yo ya lo hubiese

despedido, y hubiese contratado

a otro detective.

¿qué?

alberto: a ver, es que él

va muy avanzado, y dice

que tiene una nueva pista.

sería volver a empezar.

>> alberto, ornellas

hace bien su trabajo.

¿aparte cómo va

a encontrar a alguien

que no quiere ser encontrado?

ya relájate.

vanessa: sí, es lo que le estoy

tratando de decir,

que se relaje,

que vayamos al antro,

que vayamos a comer.

pero no, él quiere comer

acá todos los días, acá.

alberto: agradezco mucho

tu compañía, la verdad.

eres una gran amiga.

vanessa: siempre lo he sido.

>> oye vane, yo te admiro mucho,

¿sabes?

yo siempre que trono

con una chava, ni a cien metros

me le puedo acercar.

vanessa: [ríe]

a ti sí te lo creo, eh.

>> qué llevaditos, eh.

damiana: ¿cómo hicieron

para encontrarnos?

baldomero: peinamos todos

los mercados la ciudad.

toribio: te encontré.

toribio aprendió a escuchar,

así como tú, principia.

cuando llamaste, toribio oyó

los ruidos de gente, así como

cuando llegan allá a la plaza,

igualito.

toribio es muy listo.

marina: muy listo, toribio.

baldomero: ¿no dices nada?

damiana: me da muchísimo gusto

verlos.

toribio: a ver.

marina: qué alegría

escuchar voces conocidas.

oigan, pero alberto no sabe

que nos estaban buscando,

¿verdad?

baldomero: bueno, sabe que pedí

mi traslado para acá pero

no le avisé que nos veníamos.

marina: por favor,

que no se vaya a enterar

que ya nos encontraron.

baldomero: no, no te preocupes,

marinita.

toribio: y qué bonita te ves,

principita, te ves preciosa.

bueno, ¿y dónde vamos a comer?

porque toribio con tanta alegría

ya le regresó el hambre.

damiana: pues, hay un puesto

de quesadillas aquí,

¿quieren comer aquí?

toribio: sí.

damiana: ¿quieres comer aquí?

baldomero: sí.

toribio: ¿quesadillas de queso?

damiana: de lo que usted

quiera, toribio.

sí, toribio.

toribio: sí, principita, sí.

susana: no me quedo a comer,

angustias, tengo un compromiso

con mis amigas del club.

angustias: usted no tiene prisa

por regresarse a su casa,

¿verdad, señora?

susana: ¿perdón?

angustias: que usted no tiene

prisa por regresar a su casa.

susana: ¿y eso a ti qué?

angustias: a mí nada.

pero esta casa no es hotel.

susana: pues, qué lastima

por ti, pero tu opinión no vale.

con todo y tus ínfulas,

no dejas de ser una chacha.

angustias: ay, quiso decir

gata, ¿verdad?

pero le quiero decir algo,

señora.

yo trabajo, vivo de mi trabajo.

susana: ten cuidado

con lo que dices.

prudencia te aguantará

tus desplantes, pero luis

apenas te soporta.

¿o crees que ya se le olvidó

el problemita que generaste

por andar de metiche?

angustias: don luis

debería de agradecer

por el hijo que tiene.

susana: ah, claro.

el que no le habla,

el que todo el tiempo

le falta el respeto, el que--

angustias: no crea

que soy tonta, señora.

usted está instalada aquí

porque cree que alberto se

puede reconciliar con vanessa.

pero le recuerdo que alberto

es un hombre con compromiso.

susana: esa ciegucha se fue

devolviéndole la libertad.

angustias: señora susana,

están casados ante la ley

y no se ha dicho la última

palabra en esa relación.

ay, y ya que usted

no conoce el perfume,

le dejo esta flor

para ver si le gusta

y lo empieza a usar.

con permiso.

susana: vieja ridícula.

toribio: toribio quiere

otras tres de papa con chorizo.

marina: [ríe]

baldomero: no saben qué gusto

me da verlas.

¿así que ya llevas seis meses?

marina: sí, ya casi.

damiana: estamos viviendo

en un cuartito muy cerca

de aquí en la azotea.

pero yo creo que ya nos vamos

a tener que cambiar pronto,

porque para marina

está muy pesado tener

que subir y bajar tres pisos.

toribio: ¿seis pisos?

damiana: no, tres.

baldomero: pues, qué lastima

que en este panteón

no haya casita para el cuidador,

sino se las ofrecería.

toribio: nosotros estamos

en un cuartito que nos presta

el dueño del panteón

pero apenas si cabemos.

baldomero: podríamos rentar

uno más amplio

y así estaríamos los cuatro.

así las vería todo el tiempo.

no saben cómo las he extrañado.

marina: oye, toribio,

¿por qué no me acompañas

por unas gelatinas acá?

toribio: ¿y las quesadillas?

marina: vente, no importa.

ahí ya te las cuida baldomero.

toribio: me las cuida,

baldomero, eh.

marina: vamos, vamos.

vente, toribio.

qué ricas las gelatinas, vamos.

baldomero: ¿todo bien

entre nosotros?

damiana: baldomero, de verdad,

como están las cosas ahorita,

de verdad no puedo

pensar en nada.

baldomero: ¿pero seguimos juntos

o--?

damiana: si me perdonas

haberme ido así sin avisarte,

¿todavía quieres estar conmigo?

baldomero: sabes que te seguiría

a donde tú me dijeras.

damiana: baldomero, la verdad

no me merezco tu cariño.

baldomero: el amor no se merece,

se da.

susana: doctor sotero.

¿cómo ha estado?

isauro: ¿alguna novedad?

susana: seguimos

en las mismas, doctor.

el detective que contrató

alberto no da una.

isauro: y yo

que no puedo acercarme

a los amigos de marina.

susana: ¿y ese loquito que

siempre está pegado a la ciega

no sabrá algo?

isauro: hace tiempo

que no lo veo,

y como tampoco me llevo

con el tal baldomero ese...

susana: pues, búsquelo.

ya ve que ese tontito

siempre habla de más.

igual y tiene suerte.

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