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Sin Tu Mirada Capítulo 32

Univision4 May 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

prudencia: no se vayan,

por favor, quédense.

no hay que perder la oportunidad

de estar cerca.

marina: yo solo sé que podrías

ser feliz si quisieras.

con permiso, vanessa.

vanessa: o sea que paulino

dijo algo.

[llaman a la puerta]

[llaman a la puerta]

paulino: señorita vanessa,

¿usted qué hace aquí?

vanessa: ¿le dijiste algo

a la ciega esa de mí?

paulino: a ver, vamos dejando

las cosas muy claras,

¿le parece?

yo podré ser muy poca cosa,

como usted siempre me dijo,

pero no soy un poco hombre

para andarle contando

todas mis intimidades

a marina o a quien sea, pues,

¿qué me cree?

vanessa: en una de esas

lo hiciste porque te dio coraje

que te pusiera en tu lugar.

paulino: mire, señorita vanessa,

lo que sucedió entre usted y yo

lo voy a sacar de mi vida,

lo voy a sacar de mi mente

y la voy a olvidar.

vanessa: entonces si no fuiste

tú, ¿por qué me dijo

lo que me dijo?

paulino: ¿marina? ¿qué te dijo?

vanessa: que si quisiera

podría ser feliz.

paulina: ¿y qué, no es cierto?

vanessa: yo no vine acá

a darte explicaciones, ¿ok?

susana: vanessa--

vane.

sotero: ¿adónde habrá llevado

ese maldito a marina?

toribio: a donde no lo van

a dejar entrar.

sotero: ¿a la añoranza?

no, no, no.

no, eso no puede ser.

ella terminó su noviazgo

con ese muchacho.

marina: me conmueve mucho

la situación de la señora

prudencia, ma.

es una víctima más de su esposo

y también alberto

que ni siquiera sabe que nos

corrieron de su casa.

damiana: no se lo digas.

marina: no, mamá, ¿cómo crees

que se lo voy a decir?

si ahorita alberto tiene

que estar bien concentrado

para sus exámenes,

pero don luis no es una buena

persona.

damiana: algún día te va

a querer, ya lo verás.

marina: [resuella]

¿tú crees, ma?

damiana: ay, marina,

no siembres odio en tu corazón,

tú no eres así, hija.

marina: [suspira]

prudencia: se veía tan

conflictuada, tan decepcionada.

angustias: bueno, pero al final

decidió quedarse.

prudencia: bueno, sí,

porque damiana intervino.

angustias: damiana sabe

lo importante que es

que apoyes a los muchachos,

que conozcas a su hija,

que te quites ideas absurdas.

¿para qué les dijiste

que tu esposo las mandó sacar

de su casa?

prudencia: porque no podía

con eso.

¿o qué?

¿acaso nunca has sentido

el peso de un secreto

en tu corazón?

angustias: ay, prudencia,

es una sensación

que no se la deseo a nadie.

prudencia: entonces sabes

muy bien de lo que hablo.

¿por qué no me has dicho nada?

¿qué tienes?

¿hay algún secreto

que te preocupa?

angustias: prudencia, prudencia,

prudencia...

dios y la virgen maría

sabrán arreglar las cosas.

mañana será otro día.

vanessa: o sea, ¿que luis

provocó que la mamá quedara así?

susana: por lo que oí

el tipo ese quería con damiana

y quiso aprovechar la situación.

vanessa: obvio, marina está

furiosa.

susana: según ella muy molesta

y muy indignada,

pero bien que se hizo del rogar,

¿no?

para quedarse en la casa.

seguramente piensa aprovecharse

de la culpa que siente

prudencia.

esa ciega es más lista

de lo que creía

y mi prima, con lo inocente

que es, está cayendo

en su trampa.

vanessa: ay, ya, mamá,

déjalo por la paz.

es que por más que quieras

tus planes cero que funcionan.

susana: mira, chiquita,

a penas estoy empezando

y más vale que te pongas

las pilas y me ayudes.

por cierto, ¿dónde estabas?

vanessa: ay, fui a caminar,

¿o no puedo?

¿soy prisionera de este cuarto

o qué?

susana: a ver, mucho cuidado,

niña.

que no me entere que te acercas

a ese asqueroso,

porque ese día yo me encargo

de que se quede sin trabajo,

él y toda su familia.

vanessa: ok, buenas noches.

buenas noches, ma.

ya.

yolanda: [carraspea]

[llaman a la puerta]

isí!

paulino: ¿se puede?

yolanda: pásale.

paulino: ¿tú le dijiste

a marina lo que hay

entre vanessa y yo?

yolanda: alguien tenía

que hacerlo.

paulino: ¿cómo que alguien

tenía que hacerlo, yola?

¿por qué se lo dices, hombre?

yolanda: se sentía fatal

la pobre pensando que le había

quitado el amor de alberto

a la sangrona.

paulino: ah, sí, pues sí,

nomás que resulta que vanessa

piensa que yo fui el chismoso.

yolanda: ¿tú?

marina no ha dicho nada.

paulino: pues a lo mejor

no se lo dijo,

pero se lo dio a entender.

>> orale, marina,

a mí nunca se me hubiera

ocurrido ponerle nopales

en lugar de tortillas

en los huevos divorciados.

marina: ay, hortensia,

pues, es que así están más sanos

y más ricos.

hortensia: ay, además esta salsa

te quedó buenísima.

y bueno,

¿cómo le haces para poder

distinguir entre

los ingredientes?

marina: ay, hortensia,

todo depende del aroma.

estoy segura que tú también

podrías hacerlo.

hortensia: no, ni lindo.

[ríe]

marina: no, yo sé que sí.

angustias: así es, hortensia,

marina no ve,

pero sus otros sentidos

están muy desarrollados.

marina: buenos días,

doña angustias.

hortensia: contigo voy

a aprender un chorro.

marina: no, hombre,

al contrario.

prudencia: ay, toda la casa

huele delicioso,

¿qué estás preparando, marina?

marina: ay, mi versión

de huevos divorciados,

¿quiere un poco?

prudencia: claro que sí,

gracias.

marina: oiga, ¿no tendrá

por aquí más flor de calabaza?

angustias: hortensia,

a la hortaliza.

hortensia: voy volando.

prudencia: gracias, hortensia.

ay, qué rico huele.

marina,

no sabes cómo te agradezco

que hayan decidido quedarse.

marina: no, señora, pues si yo

no tengo nada en contra

de usted,

al contrario.

lo que sí es que estoy

intentando comprender

a don luis, porque--

porque, me guste o no,

pues es el papá del hombre

que amo.

prudencia: ¿te imaginas

lo que pasaría si alberto

se entera que luis

tuvo que ver en el accidente

de tu mamá?

marina: no, yo sé que nunca

se lo perdonaría,

pero yo no quiero que alberto

y su papá estén peleados.

lo que sí tendría que pasar

es que don luis se tiene

que dar cuenta que se equivocó

y pedirle una disculpa

a mi mamá.

y--y al zacarías ese, pues--

[suspira]

prudencia: ¿sabes?

cada vez entiendo más

por qué alberto te quiere

tanto.

muchas gracias.

pues, huele delicioso

tu salsa, ¿eh?

marina: ¿sí?

prudencia: sí, gracias.

marina: ¿quiere probarla?

prudencia: sí.

marina: ahorita ya van a estar.

vanessa: mamá, ni prudencia

ni angustias van a estar

de acuerdo.

susana: ¿quién te dijo

que les voy a pedir permiso?

esto lo veo directo

con la cieguita.

vanessa: ¿es que neta

quieres seguir con esto?

tienes todas las de perder,

mamá.

susana: lo hago para salvar

nuestra fortuna

y si esa cegatona quiere

un lugar en esta casa

le voy a dar

el que le corresponde,

de chacha.

buenos días, marina.

¿a poco tú hiciste el desayuno?

marina: sí, me quedó bien bueno,

¿quiere probar?

susana: me espero a que sirvan,

gracias,

pero se ve que la cocina

se te da.

marina: ah, sí, me encanta.

yo por mí les haría

de cocinar todos los días.

susana: seguro a prudencia

le encantaría la idea.

marina: pues entonces no se diga

más, a partir de ahora

yo me hago cargo de la cocina.

es que a mí no me gusta estar

aquí nada más como un estorbo

sin hacer nada,

quiero ser útil.

susana: pues qué bueno,

porque hay tantas cosas

que hacer en esta casa.

por ejemplo, ¿desde quién sabe

cuándo que prudencia

pidió que pulieran los cubiertos

de plata?

pero nadie ha tenido tiempo.

marina: ah, pues, ¿sabe qué?

mi mamá me enseñó a hacer

una pastita que era una mezcla

como de bicarbonato

con limón y eso deja la plata

como nueva.

susana: ¿en serio?

marina: sí.

susana: pues sería un detalle

muy lindo si te encargaras

de los cubiertos.

yo te ayudo y te digo

si te quedaron bien,

¿te parece?

marina: sale.

gracias, señora.

hortensia: ¿qué se le ofrece?

sotero: ¿se encuentra

tu patrona,

la señora prudencia?

prudencia: ¿segura que puedes

sola?

damiana: sí, gracias, sí.

hortensia: [llaman a la puerta]

señora.

perdón, pero es que allá afuera

está el doctor isauro,

que quiere hablar con usted.

prudencia: ah, gracias,

hortensia.

dile que ahorita voy.

damiana: no, no, el doctor

isauro no debe saber

que estamos aquí.

[música]

[música]

paulino: pues a mí se me hace

que nada más te fuiste

para no entrarle

a lo de mi siembra.

>> ¿de veras crees que esa idea

te va a sacar de pobre?

sigue soñando, muchachito.

paulino: ¿sabes qué?

cuando menos tengo nuevas ideas

y eso el jefe lo ve,

que soy propositivo

y que tengo ideas frescas

y nuevas--

margarito: idéjalo, paulino!

ique lo dejes!

y tú, zacarías, seguramente

tienes muchas cosas que hacer

lejos de aquí,

así que te estás largando,

órale.

vamos yendo.

ivámonos!

zacaría: no, pues, ni modo.

ah, si ves a damiana

ve y me la saludas, ¿eh?

si la ves por ahí.

margarito: de tu parte.

paulino: papá, no quiero

que vayas a tener problemas

por el zacarías ese

con don luis.

margarito: no, no te preocupes.

[suspira]

por más que insista la patrona

en echarse la responsabilidad

estoy seguro que voy a acabar

mal con el patrón

por haberme quedado callado

de que damiana y marina

estén en la casa,

pero ella me lo pidió, hijo,

y a lo hecho pecho.

damiana: el no quiere

que marina y alberto estén

juntos.

está obsesionado con ella,

por favor, ayúdenos.

prudencia: está bien,

no se preocupe.

quédate con damiana, por favor,

¿sí?

angustias: sí.

marina: escuché que llegó

una visita.

hortensia: sí, vino una persona

a ver a mi seño,

pero ya le avisé.

marina: ay, hortensia,

¿y no le ofreciste nada

de tomar?

hortensia: no, no se me ocurrió,

pero ya ahorita le llevo

un vasito con agua.

marina: no, no, ¿sabes qué?

no te preocupes, yo se lo llevo.

marina: listo.

[resuella]

híjole, perdón, hortensia,

se me cayó todo.

ambas: [hablan a la vez]

hortensia: no, perdóname a mí

que no te avisé que ya se había

llenado.

marina: no, lo que pasa

es que todavía no me acostumbro

al tamaño de estos vasos.

yolanda: hola, amiga.

marina: hola, yola.

hice algo de desayunar,

¿quieres probar?

yolanda: ay, se ve muy rico,

pero tengo que ir a darle

de desayunar a mi papá

y al lino,

pero vine porque necesito

hablar contigo.

marina: ay, ¿qué pasó?

dime.

yolanda: ¿podemos ir afuera?

es que no quiero que nadie

nos escuche.

hortensia: yo llevo el vaso.

marina: gracias.

sí, claro que sí, vamos.

prudencia: me sorprendió

que preguntara por mí.

sotero: sé que su marido

no está aquí en la hacienda.

hortensia: ¿le puedo ofrecer

aguita, doctor?

sotero: no.

prudencia: gracias, hortensia.

mi esposo no está,

va a tardar unos días

en regresar,

pero con mucho gusto

le digo que vino a buscarlo.

sotero: no vine a buscar

a nadie,

vine a preguntar por marina

y su madre.

las fui a buscar a su casa

y ya no están ahí

y pensé que usted me podría

dar información.

prudencia: ¿y yo por qué?

sotero: estas son sus tierras,

señora, la gente le dice

cuando se muda, lo que hace,

¿o no?

prudencia: los trabajadores

del rancho le reportan

a mi marido, no a mí.

sotero: ah.

prudencia: buenos días.

perdón, señora,

la estamos esperando

para desayunar.

prudencia: discúlpeme,

pero no puedo hacer nada más

por usted.

sotero: le agradezco mucho

que se haya tomado el tiempo

de atenderme, señora.

con su permiso.

marina: ¿cómo crees que le iba

a comentar algo a vanessa

de lo que me contaste, yola?

yolanda: la sangrona le fue

a reclamar a lino, ¿tú crees?

marina: ay, no, perdón,

pero es que yo no quería

que mis palabras comprometieran

a nadie.

yolanda: ay, a estas alturas

me da igual que sepa

que estás enterada,

vieja hipócrita.

marina: yola--

[chista]

lo que sí no me gustó

es cómo se puso en plan

como novia ofendida,

cuando en realidad yo sé

que nunca ha querido a alberto.

yolanda: no, si a ella

lo único que le importa

es el dinero.

abusada con ellas, marina,

porque están haciendo chonguitos

para que lo de ustedes

no funcione.

si supieran que ya no hay

remedio.

ambas: [ríen]

marina: oye, pero ¿por qué dices

que doña susana es así?

si siempre ha sido buena gente

conmigo.

yolanda: ay, marina,

esa señora es peor que la hija.

por su culpa mandaron a volar

a lino.

marina: no, yola, a ver,

que tú le tengas mala fe

porque trataron mal a lino

es una cosa,

doña susana es bien buena gente

de verdad.

yolanda: ino, marina!

hazme caso.

detrás de esa sonrisita

hay mala intención.

susana: a partir de hoy

la ciega va a preparar la comida

y hasta va a limpiar

la platería.

te digo, mi amor,

esa gente en el fondo

sabe cuál es su lugar, ¿sí?

vanessa: la usaste muy bien

a la ciega, que se iba a sentir

útil.

susana: ahora ayúdame a buscar

un delantal para que lo use

y se convierta en otra empleada

de la casa.

vanessa: sí, está bien,

pero vamos a desayunar.

me muero de hambre.

susana: sí, mi amor,

termino de arreglarme

y te alcanzo.

damiana: muchas gracias

por cubrirnos.

prudencia: de nada.

quiero que se sientan tranquilas

en la casa

y tiene razón,

hay algo muy extraño

en ese doctor.

damiana: atrás de esa máscara

hay muchísimo dolor.

está obsesionado con marina.

angustias: ay, ya no se

preocupe,

olvídese de él.

vamos a desayunar que ya está

todo listo.

prudencia: gracias.

¿la ayudo?

damiana: no, no, gracias.

prudencia: está bien.

bueno, pues vamos.

gracias.

hortensia: qué bárbara,

en serio, qué práctica tienes.

marina: [ríe]

ay, híjole, hortensia,

se me olvidó el aguacate.

hortensia: ay, voy por unos

al huerto, pues, que tenemos

un chorro.

marina: sí, ¿verdad?

¿quién entró?

vanessa: hola.

marina: vanessa.

vanessa: sí.

marina: no debiste reclamarle

nada a lino.

vanessa: ah, entonces es él

el que está diciendo cosas

que no debe.

marina: lino sería incapaz

de hablar mal de una mujer.

el te quiere, vanessa,

como tú lo quieres a él,

pero tú no te atreves

a decírselo porque eres

una cobarde--

angustias: iaquí la única

que sobra eres tú!

si tú no hubieras entrado

en nuestras vidas alberto

y yo estaríamos casados.

yo no le hubiese fallado

y él no me hubiera puesto

los cuernos con una mosca muerta

como tú.

marina: iestás hablando

por coraje, vanessa!

¿cómo me puedes reclamar

esto queriendo a alguien más?

vanessa: ¿sabes qué?

yo no lo quiero,

porque él y yo no somos iguales

y tú no eres igual a alberto.

marina: ay, por favor--

angustias: iyo sí tengo clase!

y él lo echó todo a perder,

lo echó todo a perder

por tu culpa.

marina: ¿y el amor dónde

lo dejas, vanessa?

vanessa: a ver, ¿cómo te explico

que el amor es demasiado

complicado?

cuando alberto se dé cuenta

que no vienen al caso,

comprenderá que cometió

un gran error fijándose en ti.

marina: ieso no es cierto!

vanessa: iclaro que sí,

no seas egoísta!

lo vas a hundir

con sus amistades.

¿no entiendes que ustedes

dos no pueden estar juntos?

ya déjalo en paz.

marina: ¿sabes qué?

yo no lo voy a hacer.

[música]

[música]

vanessa: a ver, ¿por qué

no lo vas a hacer?

marina: iporque no quiero

y porque no puedo, fíjate!

vanessa: pues, ¿sabes qué?

yo sí estoy renunciando

a esa supuesta felicidad,

como tú la llamas,

obviamente soy mejor que tú.

[gritos]

angustias: ¿y ahora?

prudencia: quédate con damiana.

voy a ver qué es lo que pasa.

[gritos]

ambas: [gritan]

prudencia: ia ver, vanessa!

¿qué te pasa?

vanessa: ilo que pasas

es que es una lacra

que me está agrediendo!

inunca debió pisar esta casa!

prudencia: marina, ¿qué pasó?

marina: perdón, perdón,

doña prudencia,

yo no creí que íbamos a acabar

así, perdón.

por favor, vaya con ella,

por favor.

prudencia: está bien.

te dejo sola.

susana: ah, aquí, estos.

aquí están los cubiertos

de plata.

>> alberto, te hacía

de cacería.

alberto: ¿cacería?

no, yo no soy de cacería.

>> eso me dijeron

cuando te llamé a tu casa.

alberto: no me pasaron

el mensaje.

pensé que estabas fuera

del país.

>> vine por unos días

a arreglar una cuestión aquí

en el hospital.

te llamé para programar

los turnos de marina.

alberto: tú dime cuándo

y yo la llevo.

>> ahora se me complica,

pero la semana que entra

estoy por aquí.

alberto: claro.

>> ¿cómo está ella?

alberto: muy ilusionada

con la idea de ver, muy.

>> alberto, es importante

que sepa que todo depende

del resultado del estudio.

alberto: sí, claro, claro,

pero ahorita ella tiene

muchas esperanzas y yo

estoy convencido de que ella

va a ver.

>> muy bien.

¿cómo estás tú?

¿vienes a presentar el examen

de la especialidad?

alberto: [suspira]

fíjate que he tenido

que posponerlo para el próximo

año.

no puedo estudiar y trabajar

al mismo tiempo.

>> ¿eso por qué?

alberto: quiero independizarme,

por eso.

>> bueno, me parece bien.

oye, te busco a mi regreso, ¿ok?

alberto: claro que sí.

>> vale.

alberto: gracias.

>> a ti.

prudencia: ya, vanessa,

por favor, tranquila.

vanessa: en buena onda,

prudencia, yo no comencé

la discusión.

yo quería tener una plática

de amigas, tranquila.

me habló horrible.

me dijo que no quería tener

ningún trato conmigo.

prudencia: ¿marina te dijo eso?

vanessa: sí, que soy una alzada,

una presumida,

pero cuando me dijo que merecía

más a alberto que yo,

ahí sí perdí el control.

prudencia: pues me parece

muy extraño que explote así.

vanessa: ay, no,

es una hipócrita.

cuando tú estás se hace

la muy linda, ¿eh?

desde que llegó no ha hecho más

que ganarse tu cariño.

soy una tonta.

nunca me di cuenta

que también quería quitarme

tu afecto.

angustias: ¿por qué fue

la discusión, marina?

marina: porque a la señorita

vanessa no le gustó

que le dijeran sus verdades

y en el fondo yo sé que tiene

razón porque quién soy yo

para decirle algo.

allá ella y su conciencia.

damiana: ¿ella te provocó?

marina: no, mamá, a lo mejor

yo debí quedarme callada.

lo que menos quiero es causarle

una molestia a doña prudencia.

susana: ¿qué pasó?

angustias: la señorita marina

y vanessa tuvieron

una discusión.

prudencia: sabía que tener

a las dos aquí se iba

a convertir en un problema

y ahora estoy en una situación

muy difícil.

vanessa: no, no, yo entiendo.

no le puedes pedir que se vaya

porque es la novia de tu hijo

y yo no soy nada.

o sea, antes me pedirías a mí

que me fuera, ¿no?

prudencia: ay, vanessa,

por favor, jamás haría eso.

susana: mi amor,

ya supe que discutiste

con marina.

¿qué pasó?

¿te ofendió?

vanessa: marina dice que merece

a alberto más que yo.

me sentí pésimo, mamá.

susana: nosotras tratamos

de ser atentas y respetuosas

y mira con lo que sale

esa muchacha.

prudencia: bueno, a ver,

¿qué tal si ponemos de nuestra

parte para evitar todo esto?

¿te pido un tecito

para que te tranquilices?

vanessa: sí, por favor.

y discúlpame, no era mi idea

darte este disgusto.

prudencia: no te preocupes.

susana: lo que pasó en la cocina

me da igual.

te felicito, mi amor,

ahora sí estás haciendo algo

de provecho.

por fin estás defendiendo

tu lugar en esta familia.

hortensia: bueno, pues,

¿qué todavía no van a desayunar?

angustias: yo te aviso

cuando se sirva, hortensia.

hortensia: sí, doñita.

prudencia: hazle un té de tila

a vanessa, por favor, hortensia.

hortensia: sí, doñita.

marina: doña prudencia,

por favor, discúlpeme,

tal vez dije cosas

que no debí decir.

prudencia: mira,

vanessa ha sido como una hija

para mí.

la conozco desde que era

una niña y la verdad

es que no me gustaría ponerme

en parte de ninguna de las dos.

por favor, trata de evitar

enfrentamientos.

marina: sí.

>> estás muy acelerado, alberto,

o sea, ¿por qué postergar

tu examen de especialidad

un año cuando no sabes

si te van a dar un buen trabajo?

alberto: mira, si no lo consigo

en este hospital,

voy a conseguir en otro.

de todos modos me van a pedir

tiempo completo.

>> sí.

¿y por qué no esperarte?

o sea, igual y tu papá

agarra la onda y hasta te ayuda.

alberto: ah, no, no, no,

no puedo apostarle a eso.

yo necesito regresar con marina

y con su mamá con una--

un apartamento.

no me voy a ir

con las manos vacías.

bueno, ya, llégale,

tengo que estudiar, vamos.

>> te--te ayudaría, ¿eh?

alberto: no, hombre,

¿qué me vas a ayudar

ni que nada?

>> te dejo, lo necesitas este.

ya me voy.

cuídate, estudia.

alberto: nos vemos, bro.

damiana: doña prudencia

debió apoyarte.

marina: sí, mamá, pero ella

a penas si me conoce.

ya la escuchaste,

a vanessa la quiere

como una hija.

damiana: ese es tu lugar,

marina.

marina: ¿cómo?

¿qué dijiste, ma?

¿que ese es mi lugar?

no, bueno, pues sí,

tal vez en un futuro muy,

muy lejano, cuando el papá

de alberto me llegue a aceptar.

damiana: tú eres la esposa.

marina: sí, mamá,

pero doña prudencia no lo sabe

y mientras no regrese alberto

yo no se lo voy a decir.

voy a esperar a que regrese

y se lo digamos juntos.

vanessa: deberías darle

un delantal a marina

ahora que va a ayudar

en la cocina.

hortensia: ay, no,

señorita vane, ¿cómo cree?

pues si yo lo traigo

es porque soy parte del personal

de servicio, pero ya.

vanessa: y entonces,

¿qué quieres?

que la invitada de prudencia

tenga toda su ropa manchada?

hortensia: no, pues, no,

tampoco.

pues, sí, sería, ¿no?

vanessa: gracias.

susana: lo que le haya dicho

esa muchacha a mi hija

le afectó muchísimo.

vanessa es muy sensible.

prudencia: a ver, susana,

entiende que estoy entre

la espada y la pared.

marina es mi invitada

y además es novia de alberto.

susana: y vanessa

es como una hija para ti.

prudencia: sí, pero por favor

no me obligues a tomar

una decisión que no quiero

tomar.

¿por qué no nos esperamos

a que llegue alberto

y mantengamos la paz

en esta casa, quieres?

marina: [llama a la puerta]

vanessa: sí.

marina: vanessa.

vanessa: ¿qué quieres?

marina: ¿podemos hablar?

vanessa: ¿vienes a amenazarme

con decirle todo a prudencia

o qué?

marina: no.

no, vanessa, yo no soy así.

hortensia: marina--

perdón.

lo que pasa es que lino

está en el patio y te está

buscando.

marina: ah, muchas gracias,

hortensia, ahí voy para allá.

hortensia: ay, te abro

la puerta.

marina: sí.

con permiso.

vanessa: ¿no dijo paulino

para qué la necesita?

hortensia: sí,

nomás para llevarla a pasear.

con permiso.

sotero: deja eso.

¿por qué tanta insistencia

en hablar conmigo, zacarías?

zacarías: es que verlo salir

de la añoranza me extrañó.

sotero: estaba buscando a marina

y a su madre.

zacarías: ¿y no le dieron razón

de ellas?

sotero: no.

zacarías: qué raro,

porque yo mismo vi a marina

y a damiana por allá.

[música]

[música]

sotero: le voy a decir algo,

zacarías.

no me gusta que me mientan,

¿entiendes?

zacarías: se lo juro, doctor,

ahí estaban,

yo las vi de lejos.

estaban bien campantes,

como juan por su casa.

yo sé que a don luis y a usted

no les agradó la idea

de que marina se haya enredado

con el joven alberto--

sotero: eso no es posible,

terminaron su relación.

zacarías: y si es así,

dígame,

¿por qué marina y su madre

están en la casa grande?

marina: ¿y de qué querías hablar

conmigo, lino?

paulino: ah, yo--

yo quería contarte acerca de--

de mis productos orgánicos

que estoy comenzando la--

la siembra y e--es algo

muy rápido, no te quito

mucho tiempo y si puedes

acompañarme te lo agradecería.

marina: no, sí, sí,

claro que sí,

nada más déjame preguntarle

a doña angustias si puede

quedarse a cuidar a mi mamá.

paulino: ya, aquí te espero

entonces.

marina: sale.

ahí vengo, ¿eh?

paulino: con cuidado.

sotero: luis alberto

no está allá.

sé de muy buena fuente

que se fue a la capital.

zacarías: pues, eso sí no sé,

de lo que sí estoy seguro

es que mi patrón no sabe

que ellas están en su casa.

otra vez margarito,

el capataz del rancho,

se lo guardó.

sotero: zacarías,

¿por qué no le hablas

a tu patrón

y le das esa información?

zacarías: no, no, doctor,

no me conviene quedar

como hocicón.

para mí sería muy fácil

marcarle a su celular

y decirle cómo están las cosas,

igual y ni me toma la llamada,

pero si usted le marca,

ahí sí ya la cosa cambia.

[celular]

alberto: acá está.

¿qué hay, papá?

luis: ¿cómo estamos, mi hijo?

alberto: estudiando, papá.

luis: eso, ¿eh?

estás preparando el examen

para entrar a la especialidad,

¿eh?

alberto: sí, voy a aprobar

ese examen a cómo dé lugar,

no importa si me tengo

que desvelar toda la noche.

no tienes idea lo importante

que--que es esto para mí.

luis: yo lo sé, mi hijo.

te va a ir muy bien,

eres un ocaranza.

[ríe]

oye, mi hijo,

me gusta mucho que las cosas

entre nosotros, pues, hayan

vuelto a la normalidad, ¿no?

y que podamos hablar tú y yo

como lo hacíamos antes.

mi hijo, ya no te quito

más el tiempo.

cuídate y suerte.

alberto: hasta luego, papá,

espero darte buenas noticias.

bye.

luis: ay, ese, mi hijo,

anda de capa caída.

paulino: ¿y a qué huele?

marina: mm, huele a limón

con lima y, creo, que tiene

un poco de vinagre.

hasta huele bien.

paulino: sí, sí, sí, exacto,

marina.

es porque es orgánico,

no tiene nada de químicos.

ya basta de envenenar

la tierra, ¿no?

marina: tienes toda la razón.

paulino: muy bien, muy bien.

marina: pero tú no me trajiste

hasta acá para hablar

de fertilizantes.

paulino: no.

no, la verdad es que quería

hablarte sobre--sobre vanessa.

mira, marina, lo que pasó

entre vanessa y yo,

lo que hubo fue algo--

fue algo que se dio.

fue algo que no planeamos

ninguno de los dos.

algo--

algo bien mágico,

algo bien bonito.

y a pesar de que me trató

como--

como tonto y me humilló

no me arrepiento,

no me arrepiento de haberle

entregado todo y haber hecho

lo que hice.

marina: dime la verdad,

¿tú todavía la quieres?

paulino: sí.

sí, sí, todavía pienso en ella.

pero ella tiene razón,

somos de mundos muy diferentes

y nosotros nunca vamos a poder

estar juntos y--

marina: no, eso no es cierto.

¿qué me dices de alberto y yo?

paulino: no, no, marina,

pero lo de alberto y tú

es muy diferente.

mira, alberto tiene una carrera,

tiene amigos, tiene una mamá

que si se le complica

la cosa con el papá,

pues, lo pueden ayudar.

¿yo qué tengo?

yo no tengo nada para ofrecerle,

soy pobre, marina.

ella está acostumbrada a--

a otro nivel de vida,

a lujos, a cosas que yo--

yo no tengo.

marina: no es cierto, lino,

tú tienes mucho que ofrecerle.

eres inteligente y--

y tienes muchas ganas de salir

adelante,

pero lo más importante, lino,

es tu amor.

esa fuerza que tienes todos

los días para poder ser

mejor persona.

paulina: no, marina,

pero las cosas--

marina: no, vanessa tiene

muchos prejuicios

y toda esa gente de su clase

se preocupan por tonterías,

pero, lino, también somos

seres humanos todos y sentimos

y pensamos igual.

si tú de verdad le insistieras--

paulino: no, no, no, no,

marina, perdón, pero yo no voy

a insistirle otra vez

a la señorita vanessa.

no podría soportarlo, no.

no.

hortensia: ¿usted cree

que le guste este delantal

a marina?

prudencia: ¿por qué marina

tendría que usar un delantal?

hortensia: para que

no se ensucie la ropa

ahora que nos está ayudando

en la cocina.

prudencia: llévatelo.

iella es una invitada

de esta casa!

toribio: sí, para que no se te

olvide y además ella es la que--

prudencia: la novia de alberto.

hortensia: está bueno,

ya no se enoje--

prudencia: ay, no empieces

a llorar, por favor,

ya, hortensia.

hortensia: es que ni siquiera

fue mi idea, fue idea

de vanessa--

prudencia: iya, ya!

vanessa.

vanessa.

[resuella]

[llaman a la puerta]

yolanda: voy.

erasmo: hola, yola.

yolanda: hola.

erasmo: no tienes idea

de por qué estoy aquí, ¿verdad?

yolanda: no, ¿por qué?

erasmo: para recordarte

que tenemos una cita

el próximo fin de semana.

yolanda: ah, fíjate que no voy

a poder.

erasmo: oye, yola, no seas así.

yo ese día también tenía

que trabajar y aparte

le tuve que echar mentiras

a tu papá para echarte una mano

y ayudarte a cuidar a damiana.

yolanda: ah, sí, ¿verdad?

erasmo: pues, sí, así fue.

yolanda: ay, bueno, ya está

bien.

nos vemos el fin de semana,

pero ¿me dejas estudiar?

erasmo: sigue estudiando,

preciosa.

yolanda: gracias.

[música]

[música]

>> doctor, le voy a hacer

un cafecito.

no sabe qué buenas están

estas--

sotero: silencio.

>> estas galletitas--

sotero: necesito hacer

una llamada.

>> bueno, está bien.

voy a hacer el café de todas

maneras.

sotero: haz lo que te dé

la gana.

luis: sí.

sotero: vaya, hasta que se puede

uno comunicar con usted.

luis: doctor sotero,

¿me quieres decir cómo

conseguiste mi celular?

sotero: eso no importa.

le hablo para comunicarle

que en su rancho están marina

y su madre.

vanessa: no, bueno, solo esto

me faltaba, que paulino

fuera a pasear con marina

para picarme a mí.

o sea, a mí.

angustias: [llama a la puerta]

vanessa: sí, pasa.

angustias: no sé por qué

discutieron marina y usted,

pero sé que ella no inició

la pelea.

esa muchacha no tiene la culpa

de la situación en la que usted

está.

¿y ahora le quiere poner

un delantal de la servidumbre

para qué?

vanessa: ay, no exageres,

para que no se manche la ropa,

ya.

angustias: ¿fue ocurrencia

de usted o de su madre?

porque ella siempre busca

la manera de dejar mal parada

a marina.

ella puso ese florero.

vanessa: ay, no.

angustias: es más, le puedo

asegurar que su señora madre

la mandó a usted a pelearse

con marina.

vanessa: pues mi mamá no tuvo

nada que ver con eso.

la discusión fue por paulino.

angustias: ¿paulino? ¿qué?

vanessa: seguramente yola

le contó nuestro rollo a marina

y ella se atrevió a opinar

sobre mi vida.

angustias: pues vea qué grande

es su nobleza por no decir

lo que pasa entre usted

y paulino.

ya me imagino lo que le dijo.

vanessa: [suspira]

no, bueno, qué flojera contigo,

angustias.

estoy super mal.

no importa cuánto ame a paulino

yo no puedo tener nada con él,

no puedo.

sotero: sí, así como lo oye,

don luis.

marina y su madre

están en la añoranza.

luis: ¿y es un rumor

que te llegó o tú las viste?

sotero: yo mismo las vi

cuando fui a hablar

con su esposa.

yo necesitaba saber dónde

estaban y su esposa me mintió.

por su reacción me puedo dar

cuenta que usted no sabía nada.

luis: yo jamás hubiera permitido

algo así y no sé por qué mi

mujer lo está haciendo.

ese margarito se brincó

las trancas, el condenado.

ya hablaré con él.

doctorcito, yo me quedé

en que mi hijo y esa cieguita

ya habían terminado.

sotero: pues le mintieron,

don luis.

todos.

en su ausencia están sucediendo

cosas en su rancho

que no nos convienen ni a usted

ni a mí.

desafortunadamente usted

es el único que puede tomar

cartas en el asunto.

angustias: es una pena

que no tenga el coraje

de luchar por lo que quiere

y sacrifique su amor

por seguirle el juego

a su madre.

vanessa: no.

no, angustias, yo no lo tengo.

yo no soy como alberto

que le valió todo

con tal de estar con marina.

angustias: ya, señorita,

me duele mucho verla sufrir

cuando usted tiene remedio,

pero bueno, si ya decidió

renunciar a paulino--

solo le pido un favor,

que no ayude a su madre

a que marina se sienta mal

en esta casa.

se lo suplico, se lo ruego.

marina: gracias por las flores,

toribio.

toribio: ¿estás contenta

aquí, principita?

marina: pues, sí.

la señora prudencia ha sido

muy amable conmigo y,

¿sabes?

creo que ha nacido un cariño

muy especial entre nosotras.

toribio: a toribio le da miedo

que te encuentres con el diablo,

es bien malo.

marina: no, no--

toribio: le hizo daño a toribio

que lo sueña.

to--toribio no duerme bien

por eso.

marina: ay, toribio, tranquilo.

te prometo que cuando regrese

alberto vamos a encontrar

la manera de que acaben

esas pesadillas, ¿sí?

toribio: sí, sí, sí.

toribio quiere irse a la capital

con su principita.

si te vas las flores

pierden su olor

y ya no va a salir el sol

para toribio.

marina: ay, toribio,

tú ya sabes que te quiero mucho

y vamos a encontrar la forma

de seguir en contacto.

toribio: [ríe]

sí, principita, sí.

susana: ya regresé.

como no encontré bicarbonato

en la casa me fui a comprarlo

a valle.

así que ya tienes lo necesario

para limpiar los cubiertos.

marina: muchas gracias, señora.

toribio: eh--toribio quiere

ayudar a limpiar.

susana: ¿y quién es toribio?

toribio: iyo!

yo, yo, yo.

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