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Sin Tu Mirada Capítulo 20

Univision16 Abr 2019 – 12:00 AM EDT

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... locutor: televisa presenta...

ambos: salud. marina: qué rico.

damiana: ay, dios mío, que angustias

diga toda la verdad, sino que doña prudencia

y don luis acepten el amor de estos muchachos,

sino... voy a tener que romper

mi promesa. alberto: marina.

marina: ay, mi amor, pero si está rico.

alberto: y aún falta lo mejor. [música]

marina: mi amor. alberto: ¿te gusta?

marina: me encanta. gracias.

alberto: bailemos. isauro: esto lo planeó damiana.

[grita] ella quiere que esté con él,

con el luis alberto ese. eso no va a pasar.

eso no va a pasar. no va a pasar.

marina: creo que de tanto vino y tanto bailar estoy

un poco mareada. alberto: pero lo disfrutaste,

¿verdad? marina: sí, mucho.

alberto: qué bueno. marina: siento como si estuviera

soñando. alberto: un sueño del cual

no quisiera despertar. marina: yo tampoco.

alberto: ya llegamos. dame tu llave.

marina: sí, la tarjetita esa, ¿no?

alberto: sí. marina...

te amo. marina: mi amor,

yo también te amo. alberto: ¿sí?

marina: sí. gracias por todo.

alberto: no hay de qué. marina: ya me voy a dormir.

alberto: sí, sí. marina: gracias.

ambos: adiós. alberto: "bye".

angustias: disculpe, patrón, allá afuera está paulino

que dice que quiere hablar con usted.

luis: que pase. vanesa: a mí se me quitó

el hambre, con permiso. susana: te acompaño,

yo tampoco tengo apetito. paulino: permiso, patrón.

provecho. prudencia: gracias.

luis: se te ve bien, chamaco.

paulino: gracias, patrón. es justo lo que vengo

a preguntarle, si ya me puedo incorporar a trabajar.

luis: es una porquería esto, quítalo.

vete al despacho, allá hablamos.

paulino: sí, claro. con permiso.

luis: ah, paulino. paulino: sí, patrón.

luis: tú eres muy amigo de la cieguita esa, ¿no?

paulino: sí, la conozco. luis: necesito hablar con ella,

me la traes aquí el rancho. >> en seguida viene el doctor.

damiana: muchas gracias. >> con permiso.

ambos: gracias. marina: ay, ma, estoy bien

nerviosa. damiana: va a estar todo bien.

ricardo: me debes una comida, no te hagas, ¿eh?

buenos días, soy el doctor ricardo bazan.

alberto: alberto ocaranza. damiana: yo soy damiana,

la mamá de marina. ricardo: un gusto, señora.

damiana: mucho gusto, doctor. marina: hola, doctor.

ricardo: hola, soy el doctor bazan.

marina: mucho gusto, marina ríos.

ricardo: un gusto. paulino: lo que pasa, patrón,

es que hace rato que no la veo. luis: ¿la puedes traer sí o no?

paulino: sí, lo que pasa es que vive allá donde está

el empedrado y es difícil llegar--

luis: lárgate al despacho, allá hablamos.

paulino: permiso. luis: [balbucea]

prudencia: yola me platicó de su amistad con ella,

¿y sabes una cosa?, entiendo que no te quieran decir nada,

tienen mucho miedo que de mala manera

quieras obligarla a alejarse de alberto.

luis: ¿mala manera? prudencia: pues sí,

cuando te enojas, no hay quien te reconozca.

luis: uy, ahora andan todos muy sensibles.

yo la quiero ayudar a cambiar su vida, siempre y cuando--

angustias: dudo que marina acepte su dinero.

luis: ¿y a ti quién te invitó a la plática?

no puede ser. agruras voy a tener por culpa

de esta. esa cieguita es un arribista.

angustias: será pobre y ciega, pero no es ninguna arribista

y ama a tu hijo. prudencia: ¿no deberías estar

de parte de vanesa?, ella ya es es parte de la familia.

se va a convertir en mi hija. >> oiga, ¿pero por qué

rompió estos papeles? son los que necesita marina

para presentar sus exámenes. isauro: se lo merece

y deja esos papeles ahí. lárgate.

paulino: patrón, es que no solamente se trata de que sean

productos orgánicos, no, no, todo comienza

desde la aplicación, es por eso que quiero estar en el proceso

desde que se comienza-- luis: para, para, ya para,

hombre, por mí no hay ningún problema de que empieces

a trabajar, si te sientes bien, adelante, pero...

[carraspea] ...sí me gustaría que me pagaran

con la misma moneda. o sea, así como te estoy

avalando con tu proyecto, lo menos que puedo esperar es

un ida y vuelta, ¿me entiendes? bueno, entonces necesito que,

por favor, me traigas aquí a la cieguita.

paulino: patrón es que-- luis: necesito hablar con ella.

lo puedes hacer, ¿sí o no?, si no, no pasa nada, yo traigo

a otra persona para que le entre a tu proyecto, tú decides.

ricardo: marina, ¿cuándo de percataste

de que no podía ver? marina: ay, creo que no me

acuerdo. damiana: la verdad, yo me di

cuenta cuando empezó a gatear, vi que se tropezaba

con las cosas, chocaba, me pareció muy raro.

ricarod: ¿su hija fue prematura? damiana: sí, pero en realidad no

es mi hija. alberto: damiana no es la madre

biológica, marina fue adoptada,

prácticamente al nacer. doctor, a mí lo que me preocupa

es ese instante que estuvo sin respirar.

damiana: es que cuando nació realmente pensamos que estaba

muerta, tenía la boquita negra, no podía respirar.

de hecho estuvo un rato sin respirar, mi mamá le revivió

haciéndola toser. ricardo: que un bebé nazca

prematuro no significa que tenga este tipo de problemas,

lo que sí es significativo es el tiempo que pasó sin recibir

oxígeno. los estudios demuestran que

los vasos faroideos-- damiana: ¿los vasos qué?

ricardo: coroideos. dime algo,

¿tu percepción en el día es siempre igual o va cambiando?

marina: no, casi siempre es la misma.

alberto: sea honesto con nosotros, ¿hay posibilidad

de que pueda ver? marina: doctor, por favor,

yo no quiero que me dé falsas esperanzas.

dígame la verdad. margarito: ¿por qué se te

ocurrió la mala idea de volver al trabajo, hijo?

paulino: yo no me podía imaginar que el patrón me saliera con

tanta preguntadera. yola: ay, pues si no

te molestó antes fue porque estabas enfermo,

ahora que estás bien, no va a dejar de insistirte.

sabe que somos amigos de marina.

ya se amoló la cosa. margarito: creo que lo mejor

será pedirle a damiana que deje esa casa

y se vaya a otra parte. paulino: pero eso no es justo.

yola: ¿por qué? margarito: porque sólo así voy a

tener la conciencia tranquila, es más,

hoy mismo voy con damiana para hablar con ella.

y tú, yola, ve buscando dónde se pueden ir.

paulino: no están en su casa. yola: el joven alberto se llevó

a marina a la capital a ver a un especialista.

ricardo: necesito hacer estudios más específicos para poder darte

una respuesta. tengo que saber de dónde viene

el problema para poder atacarlo y sería un poco irresponsable

dar un diagnóstico, si no hacemos una evaluación completa.

damiana: pero sí es posible. ricardo: sí, sí es posible.

si el daño no es grave y está localizado en un órgano

que podamos apoyar con cirugía, pues...

sí, sí es posible. alberto: ¿estás bien?

marina: sí, solo que... necesito un poco de aire, mamá.

damiana: perdón, doctor. marina: gracias, gracias.

permiso. alberto: ahorita las alcanzo.

marina: sí. alberto: doctor,

¿cuándo podemos iniciar sus estudios?

ricardo: ¿de verdad no te acuerdas de mí?

alberto: no. ricardo: vancouver,

adjunto de tu profesor de fisiología.

alberto: dios mío, con razón se me hace familiar

tu cara. ricardo: ahora sí.

alberto: ¿te puedo tutear? ricardo: sí, por supuesto.

alberto: ¿cuándo vamos a empezar con estos análisis?

ricardo: mira, tengo que salir por un congreso, pero la verdad

es que me interesa muchísimo el caso.

alberto: ¿y cuándo regresas? ricardo: tengo varios pendientes

en el extranjero, pero si quieres,

podemos estar en contacto. alberto: gracias.

lo importante que me diste muchas esperanzas.

te agradezco que nos hayas recibido y voy a estar

esperando su información. ricardo: claro que sí.

alberto: gracias. ricardo: no, gracias a ti.

alberto: con permiso. ricardo: propio.

isauro: ¿está seguro que no hay nadie con ese nombre?

gracias. >> ay, así se va a pasar semanas

sin saber en donde se quedó el joven alberto.

isauro: tengo que encontralo, lo voy a encontrar.

[música] [música]

hortensia: a ver, doña, ¿está usted seguritita de que

ya puede andar del tingo al tango por aquí?

¿y su presión? angustias: la dieta que me dio

el doctor me está ayudando. hortensia: pues será el sereno,

pero para mí que usted todavía se ve bastante apachurrada.

angustias: hortensia. susana: es increíble,

todo por culpa de esa zorra. angustias: hortensia,

llévale el café a don luis que está en el despacho.

andale. hortensia: sí.

marina: gracias. yo tenía la certeza de que nunca

más iba a poder volver a ver, eso es lo que me había dicho

el doctor isauro. alberto: ¿nunca te llevó

con un especialista? marina: no.

dijo que salía muy caro. alberto: bueno, el doctor está

muy entusiasmado contigo. tiene un congreso y varios

compromisos, pero eso te va a dar tiempo para pensar

si realmente quieres seguir adelante con esto.

damiana: ¿entonces ya nos vamos? alberto: sí.

marina: ah, por cierto, mi amor, con todos los nervios

se me olvidó preguntarle al doctor si conocía a alguien

que nos pueda ayudar con el problema de toribio.

alberto. yo lo puedo revisar y vemos qué se puede hacer

después de eso. marina: mi amor,

muchas gracias, eso va a ser muy bueno para él.

alberto: nos vamos. marina: mi amor.

alberto: ¿sí? marina: gracias por traerme

y por darme esta esperanza. alberto: de nada.

damiana: te ayudo. marina: sí.

angustias: no creo que el personal de servicio debe saber

lo que está pasando, doña susana.

susana: tú eres parte de la servidumbre, ¿no?

y bien que estás enterada. angustias: ¿tanto te molesta que

el joven alberto se interese en una muchacha sensilla de campo?

susana: no seas estúpida, por favor y no puedo entender que

defiendas a esa intrusa por encima de vanesa.

angustias: adiós. si usted supiera lo que

realmente pasa en el corazón de su hija.

ay. damiana: ay, mi hijita,

qué mal que no los pudo traer hasta acá el joven alberto,

vengo cansadísima. marina: ay, mamá.

toribio: principita, qué bueno que llegaron.

marina: hola, ¿cómo estás? no sabes qué viaje tan bonito,

tengo tantas cosas que contarte. toribio: sí, pero antes yo

te cuento primero. vino el doctor isauro

y se enojó mucho porque te fuiste a la capital

con el joven alberto. >> por esta, patrón,

pregunté en cada esquina, pero nadie sabía de una muchacha

ciega. bueno, ni la habían oído

mencionar. luis: me lleva la que me trajo.

si margarito me dijo que vivía allá, es más tu mismo hijo

no me lo vino a rectificar. >> me gustaría saber por qué

le inventaron tanto cuento porque en ese lugar nadie

conoce a marina. pero usted no se preocupe,

patrón, que yo no voy a descansar hasta dar con ella.

así me tengan que gastar las suelas de pueblo pueblo.

luis: está bueno. está bueno.

>> con permiso, patrón. luis: margarito,

te va a cargar el payaso, vas a ver.

te va a cargar el payaso. damiana: seguro pensó

lo peor de mi hija. toribio: dijo que era traición,

zarandeó a toribio para que le dijera dónde

se habían ido a quedar y toribio no sabía y entonces

se enojó más. toribio se asustó rete harto,

casi como cuando sueña con el diablo.

no, estuvo re feo, principita de veras, muy feo.

marina: no, no, no, ya tranquilo, ya.

fui mi culpa porque no le avisé al doctor.

damiana: claro que no, ¿tú por qué le tiene que estar

dando explicaciones a ese señor? marina: mamá, pues

porque el doctor siempre se ha preocupado por mí.

yo debí haberle dicho, pero mira,

toribio, no te preocupes, yo se lo voy a explicar

y también se va a poner bien contento cuando le cuente

lo que me dijo el oftalmólogo. isauro: ¿dónde estás?

¿dónde estás? ramona: pues ya deje de

buscarlo, en su consultorio lo está esperando el joven alberto.

isauro: ¿qué quiere? ramona: no sé,

nomás me dijo que quería hablar con usted.

isauro: ¿qué haces? deja eso ahí.

alberto: tú sabías que reaccionaba a la luz.

ahí está todo en el expediente. isauro: ¿qué haces?

ilárgate! alberto: ¿por qué

no le dijiste la verdad? isauro: ¿cuál verdad?

alberto: que tenía remedio. ipermitiste

que se quedará ciega! isauro: pues sí.

alberto: eres un egoísta. no te sigo pegando porque estás

enfermo. isauro: cállate

o te juro que te mato. marina: alberto me dijo que va

a hacer todo lo posible para que estés mejor.

toribio: eso mero necesita toribio, estar bien para no

decir tonterías a cada rato. marina: por cierto,

te traje una sorpresa. toribio: ¿cómo?

ay, principita. marina: y...ta, tan.

toribio: los dulces de toribio. gracias, principita,

muchas gracias. damiana: mira,

yo también te traje algo. toribio: ¿cómo?

ay, ay, no puede ser. marina: ¿qué tal?

toribio: es lo más riquísimo que he probado en el mundo

mundial entero. alberto: ¿ves cómo mataste

las esperanzas de marina? isauro: ¿cuáles esperanzas?

alberto: vimos a un doctor, hay posibilidad de que pueda ver.

[música] [música]

isauro: ¿y tú para qué quieres que vea, para que se dé

cuenta del mundo en el que vive? alberto: tú lo que no quieres es

que te vea a ti y en lo que te has convertido.

isauro: me convertí en esto por salvarle la vida,

me debe la vida. alberto: ella no te debe nada.

isauro: iella es mía! alberto: es no es amor,

eso es obsesión. isauro: icállate!

no voy a permitir que me la arrebates.

antes la mato. alberto: si le haces algo

te mato, ella no está sola.

isauro: ¿te atreviste a tocarla? alberto: yo no soy como tú,

yo sí sé respetarla. pualino: ♪ hoy me siento

completo y solo es gracias a ti

yo te regalo mis sueños te dedico mi amor

quiero ser el guardian de tu fiel corazón ♪

[continúa cantando] vanesa: ay, mamá, me asustaste.

susana: otra vez ese rancherito,

¿por qué no deja de cantar? ¿no se podría ir a otro lugar?

vanesa: x. ¿que quieres?

susana: no te imaginas, prudencia recibió

un mensaje de alberto avisándole que ya está por llegar,

así que quita esa cara de sufrimiento y date un baño

para que te pongas muy bonita para él.

vanesa: sí, para seguir con tu estúpido

plan de seducción. susana: oye, no es un estúpido

plan, esto siempre ha funcionado

con los hombres, todos son iguales y así es

como las mujeres los tenemos dominados.

ve a bañarte y no repeles. a ver, a ver, no,

que te bañes. sí, báñate, anda, vamos.

yola: ¿ya regresó el joven alberto de la capital?

margarito: hasta donde sé, no. pero mientras damiana

y marina estén con él, van a estar seguros.

oye, hija, ¿ya sabes a dónde se podrían ir

ellas? yola: no.

lo que hay disponible está bien caro,

damiana no lo puede pagar. margarito: pues lo importante

que se salgan pronto de esa casa antes de que

yo hable con el patrón y le cuente la verdad.

yola: oye, preferiría ir yo a decirles.

margarito: sí, me parece lo indicado.

ramona: ¿por qué fue el pleito? ¿por qué no quiso darle

los expedientes de marina? alberto: ya estoy aquí, mamá.

prudencia: hola, mi amor, ¿cómo te fue, qué pasó?

¿te fue bien? alberto: sí.

sí, en el viaje bien, mucho mejor de lo que esperaba.

prudencia: no tienes que mentirme,

ya sé con quién te fuiste, angustias me lo contó.

alberto: pues qué bueno que ya lo sabes y la mejor noticia es

que marina puede ser operada para que vea.

prudencia: aunque creo que te equivocaste en llevarla,

cualquiera los pudo haber visto. ¿por qué no tienes ninguna

consideración con vanesa? está comprometida contigo,

además acaba de salir la publicación anunciando

su boda a fin de mes. alberto: sí, porque susana sigue

empecinada en esta boda. prudencia: sí.

alberto, por favor, aléjate de esa mujer.

alberto: no voy a dejarla. prudencia: ¿ni porque yo

te lo estoy pidiendo? alberto: no,

ni mi papá, ni tú, ni nadie pueden mandar

en mis sentimientos, mamá. susana: ay, quedaste estupenda,

cariño. a ver.

alberto: vane-- ah, ¿se puede? susana: sí, claro,

por favor, pasa. qué bueno que ya estás aquí,

vane se metió a la cama temprano porque no se sentía nada bien.

y francamente no me extraña porque la has tenido

muy abandonada. vanesa: mamá, por favor,

¿qué tal si nos dejan solos? susana: sí, cariño, claro,

me voy. trátala con cariño,

te la encargo mucho. vanesa: ven,

siéntate conmigo. ¿pudiste resolver

todos tus pendientes? alberto: sí.

vanesa: te extrañé, ¿sabes? tengo una sensación horrible

en el pecho y no sé por qué. debe ser por la tristeza

de lo que me dijiste. alberto: a mí me duele mucho

hacerte daño, pero yo no sé qué hacer para evitarlo.

vanesa: tú sabes cómo. necesito que me des

muchos besitos. alberto: vane, perdóname, pero

yo no te puedo besar como antes. vanesa: ¿por qué?,

siempre hemos disfrutado estar juntos.

alberto: espera. lo que alguna vez sentí por ti

no existe. este noviazgo no tiene sentido.

por favor, perdóname. ¿qué haces aquí?

angustias: escuché que regresaste,

te estoy esperando. ¿qué te dijo la especialista?

alberto: estoy bien feliz, hay esperanzas de que

marina pueda ver. vanesa: ¿qué querías que

hiciera, que le rogara también? susana: sí, si era necesario sí,

quería que despertaras su pasión.

tú conoces bien a luis alberto, por favor,

debe saber cómo incitarlo. ni para eso sirves.

[puerta] vanesa: adelante.

yola: buenos días. susana: ¿qué quieres?

yola: perdón la molestia, señora, es que hortensia

me comentó que la señorita vanesa le gustan mucho

las manzanas y pues quise traerle un dulce que yo hago

para que lo pruebe. vanesa: muchas gracias.

¿no quieres probar? susana: no se antoja ahorita.

yola: paulino está sufriendo mucho por usted.

vanesa: lo mejor es alejarnos antes de que las cosas lleguen

más lejos. yola: mi hermano la necesita.

vanesa: lo mejor es que me olvide, que entienda que

no somos el uno para el otro. si tú misma me lo dijiste,

una chica de ciudad no se puede convertir en la novia

de un campesino. yola: por favor, no me debí

haber metido y no debería haber abierto la boca.

vanesa: por favor, dile a paulino que haga de

cuenta que nunca nos conocimos, eso lo que yo estoy

tratando de hacer. [música]

[música] angustias: paulino.

paulino: doña angustias, qué milagro verla por acá,

¿se le ofrece algo? angutias: no, nada.

me da mucho gusto ver que ya estás mejor.

paulino: ya sabe que el trabajo no perdona ni una raspadita

la pierna. y usted también ya

está mucho mejor. angustias: gracias.

anoche te escuché cantar con tu guitarra.

ay, cantas muy bonito. aunque tu canción era algo

triste, como si estuviera dedicada

a alguien en especial. paulino: no, no,

me gusta escribir canciones bonitas y lindas, es todo.

angustias: muchacho, conmigo no es necesario fingir.

estoy al tanto de lo que hay entre tú y la señorita vanesa.

paulino: ella se va a casar con el joven alberto,

doña angustias. angustias: ay, ese es

un compromiso impuesto por los padres de ambos.

la señorita vanesa a quien ama es a ti,

ella misma me lo dijo. paulino: pues es que me gustaría

creerle, pero la señorita vanesa un día me dice una cosa,

otro día me hice otra, me trae como loco, no sé

ni qué hacer. angustias: no te dejes derrotar,

lucha por ella. paulino: ¿entonces qué hago?

angustias: insiste y si me necesitas para algo,

cuentas conmigo. paulino: gracias.

doña angustias. angustias: mmm.

paulino: le puede decir a la señorita vanesa que la voy

a esperar ahí y no me voy a ir en todo el día hasta que llegue.

angustias: te lo prometo. >> y como me extrañó tanto

la visita del joven alberto al doctor isauro, le pedí

a un chamaco que estuviera al pendiente.

¿y qué cree, patrón? luis: no estoy para adivinanzas.

>> ayer, antes de regresar al rancho, su hijo pasó

a casa del doctor. luis: ¿estás seguro?

>> sí, patrón, me informaron que estuvo ahí

un buen rato. me extraña tanta visita

al doctor, que yo sepa, su hijo no está

enfermo. será cosa de colegas,

vaya usted a saber. luis: a ver, dime...

dime más acerca de ese doctorsucho.

angustias: le traje un jugo. vanesa: gracias.

angustias: porque le tengo que dar un recado.

vanesa: ¿de quién? angustias: de paulino.

la espera esta tarde en la bodega de herramientas.

vanesa: pues que espere sentado porque yo no pienso ir.

yo no puedo seguir con esta locura.

angustias: pero si paulino está desesperado por verla,

por lo menos hable con él. vanesa: no, ¿pero qué

le voy a decir?, cualquier cosa que le diga

nos va a hacer sufrir. angustias: si usted está

sufriendo, es porque lo quiere.

vanesa: no insistas. yo voy a recuperar el cariño

de alberto y me voy a casar con él.

angustias: por favor, alberto y usted no se aman,

no van a ser felices nunca.

susana: ¿entonces sospechas que alberto y esa se encuentran en

el consultorio del doctor sotero?

luis: pues mira, zacarías me acaba de informar

que es un tipo raro, de mal carácter, taciturno.

usa una máscara rara en la cara para tapar una cicatriz que

se hizo con una quemadura hace años.

susana: qué horror. luis: ¿y sabes por qué

se la hizo? susana: no.

luis: por salvar a la cieguita, se quiso hacer el valiente

y mira, le salió el chirrión por el palito

porque ya quedó marcado de por vida, como las vacas.

susana: entonces ese doctor tiene una relación muy cercana

con la ciega. ¿y qué tal si está coludido

con la madre para engatusar a alberto?

luis: ¿quieres un trago? susana: sí, gracias.

luis: pues, eso no lo sé, pero lo que sí sé

es que hay que terminar esa relación de tajo.

alberto: para marina fue una gran sorpresa,

yo creo que todavía lo está asimilando.

>> no es para menos, imagínate que eres ciego toda

tu vida y que de repente te digan: sí, sí vas a poder ver.

alberto: ricardo no puede operarla hasta que regrese

de un congreso y este tiempo va a servir

para que ella se vaya adaptando a la idea.

>> pues, te felicito, hermano, ahora lo único que tienes que

hacer es cancelar la boda con vanessa

porque las revistas siguen hablando de ella.

alberto: anoche le dije a vane que ya no siento lo mismo

por ella y que este noviazgo

no tiene sentido. espero que con eso

me mande a volar. baldo: me da gusto verte

tan contenta. marina: sí.

yo sé que, como dice mi mamá, hay alguien ahí arriba que

nos cuida y que hizo que alberto y yo nos encontráramos.

tenemos tantas cosas en común. hasta nacimos la misma noche.

baldo: ¿cómo la misma noche? marina: sí.

¿mi mamá nunca te contó? baldo: no.

marina: ¿no? bueno. pues resulta que mi mamá

ayudó a la mamá de alberto la misma noche en que mamá

ayudó a mi mamá biológica. la mandaron llamar porque esa

noche hubo una tormenta muy fuerte y el doctor pereira

no pudo llegar. gracias a mi mamá fue que

alberto llegó a este mundo. damiana: te lo suplico,

baldomero, tienes que enterrar a eulalia

rápido y sin muchos rezos para que nadie se entere

que se murió. baldo: ¿y cuánto tiempo te vas?

damiana: no sé, unos meses para que todos crean

que es mi niña. baldo: esa niña está re chula.

¿de quién sacó esos ojos tan bonitos?

¿cómo le hicieron eulalia y filemón para tener una niña

tan bonita? damiana: quién sabe,

yo creo que fue cosa de los abuelos.

ve tú a saber. ¿tienes azúcar?

baldo: ajá. damiana: gracias.

marina: casi me muero el día que nací, me dice mi mamá que casi

no podía respirar. yo no sé por qué mi mamá

me ocultó quienes fueron mis verdaderos padres.

bueno y también está el tema de los aretes.

baldo: ¿cuáles aretes? marina: unos aretes bien bonitos

de agua marina y oro blanco. mi mamá me dice que eran

de eulalia y también me dijo que esos aretes guardaban

un gran misterio y que también iban a decidir

mi destino. ¿tú sabías que por esos aretes

me llamaron marina? [música]

>> ah, caray, ¿a dónde irá la señorita vanesa?

[canción romántica] marina: ¿qué pasó?

toribio: principita, principita,

mira cuántas flores traje, ¿le ayudas a toribio

a ponérselas a los muertitos? marina: te puedo ayudar más

al rato es que ahorita quiero ir a platicar con el doctor.

toribio: no. no vayas,

ese hombre es malo, le quería pegar a toribio.

hubieras visto, baldomero, echaba fuego por los ojos

cuando yo le dije que la principita

se fue a la capital con el joven alberto.

baldo: no, pues, con más razón, te acompaño.

tú te quedas a cuidar el panteón.

toribio: sí, sí. baldo: lo cuidas bien.

toribio: sí, toribio cuida muy bien el panteón.

toribio cuida muy bien el panteón.

marina: sí, toribio. toribio: principita,

toribio cuida muy bien el panteón.

toribio mejor que tú.

paulino: ¿por qué me haces sufrir?

vanesa: ¿te crees que yo no estoy sufriendo?

paulino: ¿por qué no podemos estar juntos,

así, felices... besándonos, acariciándonos,

juntos? vanesa: no...

paulino: ¿no te gusta? pues ese beso me dice que sí.

vanesa: ay, paulino... paulino: tenía mucho miedo

de que no llegaras y que no te viera otra vez.

vanesa: a mí me da mucho miedo, no sabes cuánto,

pero no me pude contener. [música]

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