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Sin Tu Mirada Capítulo 103

Univision16 Ago 2019 – 12:00 AM EDT

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...cutor: televisa presenta...

[celular]

paulino: vanessa,

qué bueno que llamas.

vanessa: ¿qué pasó?

paulino: nada,

que ya me enteré de

lo de don luis y doña prudencia.

vanessa: ¿y sabes por qué

se van a divorciar?

paulino: no, pero supongo

que a la señora ya le hartaron

las cosas que está haciendo

don luis.

vanessa: no es por eso, lino.

es por culpa de mi mamá.

paulino: ¿qué?

¿cómo así?

explícame qué pasó.

vanessa: te juro que nunca

había sentido tanta verguenza

en mi vida.

paulino: ¿dónde estás?

vanessa: salí de la casa

de los ocaranza.

alberto me dio chance de

quedarme unos días en su depa.

paulino: mándame ubicación

y voy para allá.

vanessa: no.

prefiero que no, lino.

no tiene caso.

paulino: vanessa, necesito

verte, manda la ubicación.

prudencia: no tiene caso

tapar el sol con un dedo.

ustedes han sido

muy amables en ofrecernos

un espacio a angustias y a mí.

casi que no tengo

que ocultarles nada.

mi matrimonio siempre

estuvo mal.

encarnación: ¿cómo, prudencia?

si tu eras de las que creen

firmemente en eso de que

"hasta la muerte los separe".

prudencia: sí, pero luis

me engañó con otra mujer.

damiana: hay cosas que

no se pueden perdonar, ¿verdad?

primero que nada, la dignidad.

prudencia: quién sabe

cuántas más haya habido

en el pasado.

margarito: qué lástima que

don luis no la valoró, patrona.

damiana: dejó lo más

por lo menos.

margarito: pues sí.

toribio: no se vaya a echar

para atrás, doña prudencia.

prudencia: claro que no.

estoy decidida.

ricardo: sabe que estamos

para lo que necesites.

marina: sí, mamá.

sabes que cuentas con nosotros

y vas a ver que va a ser

para bien.

prudencia: gracias, mi amor.

marina: sin don luis no acepta

lo que le pedí,

no voy a aceptar su apellido

ni para mí ni para rafa.

ni siquiera me interesa

tener una relación con él.

ricardo: bueno.

sigamos celebrando, ¿no?

encarnación: claro.

estábamos brindando

por su compromiso.

que vivan los novios.

todos: [festejan]

encarnación: así es la vida,

prudencia.

hay que seguir adelante

aunque sea doloroso.

prudencia: pues sí.

hay que seguir adelante.

salud.

todos: salud.

isauro: así que a don luis

ocaranza se le están poniendo

las cosas difíciles.

[ríe] se va a quedar sin mujer.

lucrecia: afortunadamente,

la empleada es muy comunicativa,

aunque no me dijo por qué

prudencia está tomando

esa decisión.

isauro: conociendo al marido,

me extraña que no lo haya

hecho antes.

doctora, ¿por qué no va usted

a buscar a alberto?

¿no quiere regresar con él?

es el mejor momento

para mostrarle su apoyo.

lucrecia: sí, pero hortensia

me dijo que alberto llevó

a la nana al lugar

donde vive marina.

isauro: así que mi bonita

regresó a la vecindad.

lucrecia: sí.

al parecer ahora fue ella

quien le ofreció techo

a prudencia.

isauro: de todas formas,

creo que usted está perdiendo

una buena oportunidad

de recuperar a su alberto.

encarnación: muchas gracias

por todo, marina.

marina: a usted.

encarnación: hijo, te espero

en el patio.

ricardo: ahorita te alcanzo.

no sabes cómo disfruté

festejar nuestro compromiso

con tu familia.

marina: yo también,

aunque lamento mucho

que haya llegado don luis.

ricardo: no importa.

todo lo que tengamos

que vivir como pareja

va a hacer que se fortalezca

lo que sentimos el uno

por el otro.

marina: ricardo, yo--

ricardo: marina, yo sé que vas

a llegar a amarme

como nunca has amado a nadie

en tu vida.

solo necesito que me des tiempo.

marina: sí...

ricardo: yo sí puedo decirte

que nunca he amado a alguien

como te amo a ti,

con esa intensidad,

con esas ganas.

me muero de ganas de ser

un padre para rafita

y ser tu compañero

en todas las batallas.

te amo, marina...

margarito: me vas a perdonar,

damiana, pero...

yo no veo a marina enamorada

del dr. ricardo.

damiana: lo quiere muchísimo,

y se puede ir enamorando

poco a poco.

margarito: pues ojalá,

porque sino ese matrimonio

va a ser un error.

yolanda: ya llegué, papá.

hola.

margarito: ya era hora, hija.

yolanda: perdón.

es que me llevó a conocer

el restaurante donde

trabaja como mesero.

margarito: pues te perdiste

de todas las novedades.

ya se agrandó la familia.

yolanda: ¿por qué?

damiana: doña angustias

y doña prudencia se vienen

a vivir aquí.

yolanda: ¿y eso?

margarito: marina y su hijo

ya se vinieron para acá.

yolanda: ¿creen que estén

seguros aquí? porque el cara

de palo no tarda--

damiana: pero según el abogado

de marina, ella no está

viviendo aquí.

yolanda: ¿ustedes le creen?

seguro nada más lo dijo

para despistar.

margarito: de todas maneras,

doña prudencia y marina

no están aquí por eso.

resulta que los patrones

se están divorciando.

yolanda: no lo puedo creer.

al fin doña prudencia tuvo

el valor de dejar a ese hombre.

damiana: así es.

margarito: al parecer,

don luis la engañó con otra.

yolanda: qué sinverguenza.

pero no me sorprende,

él siempre ha sido un macho.

[celular]

margarito: bueno.

erasmo: don margarito,

soy erasmo.

¿cómo están las cosas por allá?

¿la yola me ha extrañado?

margarito: todo bien por acá,

muchacho.

¿cómo estás en la añoranza?

erasmo: pues ya me contestó.

la verdad es que estoy

algo sorprendido porque

las cosas por aquí están

muy raras.

me imaginaba que zacarías

iba a estar enchinchando

a todos los trabajadores

pero ni siquiera lo he visto.

sabrá dios dónde anda.

margarito: seguramente el patrón

le habrá hecho algún encargo.

erasmo: yo creo que sí.

con eso de que doña susana

lo vino a visitar...

margarito: ¿doña susana

por el rancho?

erasmo: sí, a mí también

me sorprendió verla por aquí.

ana: no, hombre,

si por nosotros no hay problema.

además toribio es el dueño

de la vecindad.

baldomero: sí, pero chule,

esta es tu casa

y hay que pedir permiso.

toribio: le dejé mi cuarto

a doña prudencia

y a doña angustias.

ojalá no traigan muchas cosas

y se puedan acomodar.

baldomero: nada más serían

unos días, no es mucho.

chule: no se preocupen.

eres bienvenido.

además los del cuarto

se van el sábado.

toribio: voy a preguntarles

qué tanto se van a quedar.

de todos modos,

baldomero ya me había

pedido esa vivienda.

chule: ¿de verdad?

¿qué mala cara viste?

baldomero: ninguna, chule.

chule: ¿qué pasó? no...

la cosa es que se sientan

cómodas las señoras.

si quieren les damos

el departamento 4.

toribio: si a baldomero

no le importa seguir aquí...

ana: ¿verdad que no?

usted va a seguir aquí

con nosotras.

chule: ♪ que se quede ♪

ambos: [ríen]

baldomero: está bien.

ustedes hacen sentir a uno

muy bien.

chule: además le vamos

a cocinar aquí a toribio.

toribio: sin mucho chile...

paulino: vanessa...

vanessa: lino, ¿qué haces aquí?

estás loco.

paulino: sí, pero estoy loco

por ti.

no puedo imaginar

que te vayas,

que estemos lejos,

no volver a verte.

vanessa: ya...

paulino: mira, yo sé que ahora

que descubriste que tu mamá

andas con don luis

puedes pensar que es mejor,

pero no quiero que te vayas.

vanessa: de mi mamá podría

esperar cualquier cosa.

pero con todo y los defectos

que tiene luis yo nunca

imaginé que le iba a hacer

eso a prudencia.

por eso me quiero ir lejos

y empezar de cero,

es la única manera.

paulino: vanessa,

no te voy a dejar.

sé que tengo un compromiso

con ana, pero en cuanto

nazca ese niño

puedo estar contigo,

podemos estar juntos.

¿qué hago con esta

necesidad de tenerte?

¿qué hago?

angustias: me traje

lo más indispensable.

lo demás lo dejé

en otras maletas,

en una bodega

que rentó alberto.

no creí prudente traer todo.

prudencia: está bien,

no te preocupes.

muchas gracias, mi amor.

alberto: marina, ¿dónde puedo

dejar las cosas de mamá

y de angustias?

marina: ahí, vamos, te ayudo.

prudencia: gracias.

angustias: estoy cansada.

alberto: gracias por darle

asilo a mi mamá.

marina: también es mi mamá, ¿no?

alberto: buen punto.

después voy por la cuna

del bebé.

marina: no te preocupes.

rafita se puede dormir

en su carriola.

alberto: mira nada más.

ya quisiera yo dormir así.

se ve tan inocente,

tan ajeno a todo.

marina: le has tomado

mucho cariño a mi hijo, ¿verdad?

alberto: sí, lo quiero mucho.

me gustaría que me permitieras

venir a verlo y jugar con él

pero no sé cómo vaya

a reaccionar ricardo.

marina: no te preocupes,

yo le explico.

además, ya no va a tener

muchos motivos para estar

celoso de ti.

alberto: ¿no?

ya sabes cómo se pone ricardo.

[ríe] se pone bien...

marina: alberto...

ricardo y yo nos vamos a casar.

alberto: [suspira]

angustias: ¿cómo...?

prudencia: sí, vino a pedirme

perdón y a insistir

que olvidáramos todo.

angustias: [gruñe]

¿pero qué se cree ese hombre?

prudencia: marina le dijo

que ya no quiere el apellido,

a menos que me dé el divorcio

y me regrese todo lo que es mío.

angustias...

angustias: prudencia,

bien hecho.

a ver si así entiende

y te respeta.

alberto: tú lo acabas de...

¿lo amas?

lo acabas de conocer.

¿lo amas?

marina: no necesité mucho tiempo

para enamorarme de ti.

alberto: pero lo nuestro fue

muy diferente.

había algo que nos rebasaba.

dime que no sientes

nada por mí, marina.

la última vez que

te tenía en mis brazos,

yo sentía que tú y yo teníamos--

[lucrecia] buenas tardes,

prudencia.

marina: es tu novia...

[música]

[música]

>> ♪ porque en tus besos

descubro matices

que llevan mi cuerpo

a sentir lo más simple

guarda aquí mi corazón

sé el guardián y mi dragón

siempre sé mi protector

regálame

una vida que se encienda

con tu luz

uh...

muéstrame una vida entera

llena de bellos momentos

tómame con mucha fuerza

que confiaré en tus besos

aquí

me quedo para ser parte

de ti

llévame a dónde tú quieras

búscame un lugar perfecto

cuida que jamás se rompa

este corazón que entrego

hoy aquí

que desde ahora es solo

para ti

abrázame

sin tu mirada

no podré seguir ♪

marina: lucrecia,

¿cómo supiste dónde vivo?

lucrecia: ah, por la

aplicación de celular

que compartimos alberto y yo.

¿la conoces?

siempre nos mantenemos

localizados.

es increíble, ¿va?

pero en realidad a quién

vengo a ver es a prudencia.

llamé a tu casa

y la empleada me dijo

que te habías ido, ¿es cierto?

me dijo que no querías regresar.

prudencia: así es, lucrecia.

angustias: ay, hortensia,

tan comunicativa.

ya hablaré con ella.

lucrecia: me dijo que

discutiste con luis.

espero que no sea nada grave.

alberto: sí lo es.

mi mamá se va a divorciar.

marina: por eso le ofrecí

que viniera a mi casa.

prudencia: estoy bien.

lucrecia: ¿segura?

alberto: te acompaño a tu coche.

lucrecia: [suspira]

lo siento si llegué

en mal momento, pero...

luego platicamos.

vine en taxi.

¿me podrías llevar a mi casa,

porfa?

alberto: pensaba quedarme.

marina: no dejes ir sola

a tu novia, alberto.

lucrecia: gracias, marina.

ahora ya sé dónde vives,

así que me encantaría

venir a visitarte,

igual que a ti, prudencia.

prudencia: gracias.

lucrecia: con permiso.

alberto: regreso más tarde.

marina: mejor no regreses.

mejor regresas otro día.

encarnación: insisto en que es

mala idea esperar a que marina

se convierta en una ocaranza

para que se case.

ricardo: es para ahorrar

trámites, mamá.

sino luego hay que casarse,

rectificar el acta,

es un lío.

encarnación: si están decididos

cásense ya.

podemos organizar

algo pequeño, discreto,

solo con nuestras amistades

y la familia de marina.

ricardo: no, marina

no va a querer.

marina cuando se casó

con alberto en valle de bravo

lo hizo en el registro civil.

quiero darle una boda

grande, como debe ser.

encarnación: mi hijito,

tú tuviste una boda así

y no funcionó.

eso no garantiza nada.

ricardo: a ver, mamá,

dime qué te preocupa.

encarnación: cuando alberto sepa

que se casa va a tratar

de evitar su matrimonio.

ricardo: alberto sabe

que marina ya me eligió a mí.

encarnación: una cosa es

que te acepte como su novio

y otra que esté dispuesto

a renunciar a ella.

ricardo: [suspira]

alberto está comprometido

con lucrecia zamudio,

¿qué va a hacer?

encarnación: sí, pero desde que

empezó el juicio parece

que se le olvidó.

no le ha dado su lugar

a esa muchacha

ni ha mostrado ningún respeto

en su relación.

alberto: [suspira]

encarnación: escucha a la voz

de la experiencia, hijo.

cásate con marina cuanto antes.

luis: mi lic, te voy a mandar

la lista de propiedades

y de inversiones mías

y mancomunadas con mi esposa.

quiero que evalúes

la situación financiera

y lo que le corresponde

a mi mujer por herencia

de sus padres y por derechos

matrimoniales, ¿vale?

no...

el juzgado aceptó el acta

que marina presentó como buena.

digo, esperemos que no quieran

corroborar los datos,

porque si no...

qué bueno que lo mencionas,

lo de la estrategia.

yo voy a hundir

a ese desgraciado,

le voy a partir

su mandarina en gajos.

sí, a todo, venga.

estamos en contacto.

a todo...

lucrecia: y tú que dejaste

nuestra relación pensando

que regresarías con ella.

no sé.

dime qué más te hace falta

para darte cuenta que ella no

quiere estar contigo, alberto.

alberto: no entiendo por qué

tomó esta decisión así.

lucrecia: mírame.

si realmente la amas,

déjala que sea feliz

con ese hombre, alberto,

el hombre que eligió

para ser el padre de su hijo.

respétale.

alberto: vámonos de aquí,

por favor--

yolanda: hola, alberto.

alberto: hasta luego, yola.

angustias: ay, qué raro.

nunca intimaste demasiado

con lucrecia para que

se preocupe por ti.

marina: lo hace por amor

a alberto, para que vea

que le importa su familia.

prudencia: pues escogió

muy mal momento.

a mí me parece que entre tú

y alberto no se ha dicho

la última palabra, mi amor.

marina: yo creo que sí, mamá.

prudencia: mi amor...

sé que hay algo--

marina: mamá, no me digas nada.

con permiso.

lucrecia: ¿sabes?

no me gusta verte así.

sé que tiene que dolerte mucho

que marina se case con ricardo

pero...

¿qué hago para animarte?

alberto: nada, no puedes

hacer nada.

las cosas son como son.

si ya había decidido

respetar su noviazgo,

ahora con más razón.

debo entender que la perdí.

lucrecia: estás equivocado,

alberto.

lo ves como una pérdida,

¿pero sabes qué?

saliste ganando.

puedes poner punto final

a su historia

y darle un cien

al amor que yo te ofrezco,

a despertar esas sensaciones

que crees que se quedaron

con marina.

alberto: lucrecia, por favor.

dame tiempo.

dejemos las cosas así por ahora.

lucrecia: llévame a mi casa,

por favor.

[música]

[música]

angustias: yo me encargo

de la cena--

marina: no se preocupe.

ahorita llega mi mamá damiana

y entre todas nos vamos

a organizar.

¿por qué no mejor van

acomodando sus cosas?

ahorita les llevo sábanas.

prudencia: gracias.

yolanda: marina,

acabo de ver salir a lucrecia

con alberto, ¿qué hace esa aquí?

¿alberto la trajo o qué?

marina: no, vino a ver

a mi mamá prudencia.

está enterada de todo

lo que pasó.

yolanda: ¿a prudencia o al ex?

marina: ¿cómo que al ex?

yolanda: pues, alberto

y lucrecia terminaron.

marina: ¿de dónde sacas eso,

yola?

yolanda: se supone que no debía

decirte nada,

pero no me puedo quedar callada

cuando ella embarró a alberto

para que pensemos que siguen

juntos.

erick me dijo que por más

que quiso no se enamoró de ella.

se supone que no nos íbamos

a meter y ahí voy con mi bocota.

marina: no te preocupes.

yola, yo me voy a casar

con ricardo.

yolanda: ¿cómo?

¿cuándo lo decidiste?

¿te pidió matrimonio

así de rápido?

marina: no, no.

fui yo la que

se lo pidió a él.

yolanda: ay, amiga,

no me dirás que ya

te olvidaste de alberto.

¿no piensas en él

y ahora estás enamorada

de ricardo?

marina: no,

te mentiría si te dijera

que no sigo sintiendo

cosas hermosas por alberto.

tuvimos una historia

difícil de olvidar

y pasamos por tantos obstáculos.

pero creer que aun podemos

seguir con lo nuestro

es una fantasía, yola.

yolanda: pero...

marina: sí, yola,

tendría que aferrarme al pasado

como cuando me aferré a la idea

de que alberto era el padre

de mi hijo.

yolanda: ¿entonces?

marina: ¿sabes qué?

la vida me demuestra que ya

no puedo seguir así.

con ricardo encontré comprensión

y amor,

apoyo, estabilidad.

sé que va a ser el mejor

padre para mi hijo.

yolanda: ay, amiga...

marina: con alberto todos

los recuerdos son hermosos

pero también dolorosos, yola.

yolanda: ni que lo digas.

¿estás segura?

marina: sí.

por eso te pido por favor

que me apoyes en esta decisión

que estoy tomando.

sé que ricardo va a ser

el mejor papá para mi hijo,

pero sé que voy a llegar

a amarlo de una manera

muy distinta.

zamudio: ya se controló

la arritmia.

estamos listos

para la cirugía.

isauro: gracias, dr. zamudio.

estoy ansioso

de que me opere.

zamudio: se canceló

mi intervención.

para su fortuna tenemos

el quirófano para mañana,

¿ahora sí lo pedimos?

isauro: sí, por supuesto.

no quiero esperar

ni un día más.

[llaman a la puerta]

alberto: ivane,

se me olvidó mi llave!

¿me abres?

vane...

vanessa: ivoy!

ay, alberto, perdón.

me quedé dormida.

alberto: perdóname a mí.

es muy temprano

para que estés dormida.

vanessa: es que estoy

muy cansada.

por la cara que traes

debes estar muy cansado, ¿no?

alberto: no te imaginas.

fui a casa de mis papás

con angustias,

ahí en la vecindad.

vanessa: ¿y todo bien?

alberto: pues marina...

me dio la peor noticia.

vanessa: ¿por qué?

alberto: me dijo que se va

a casar con ricardo.

vanessa: no sé, alberto,

a lo mejor ricardo terminó

conquistando a marina.

alberto: ¿y el beso que

nos dimos en la fiesta

del hospital?

¿lo que sentí? ¿eso qué?

vanessa, estábamos temblando,

se nos iba el aire.

nuestros labios eran...

eran iguales.

esto no lo podría

haber inventado.

vanessa: hay cosas que

solo una persona en el mundo

te puede hacer sentir,

pero eso no quiere decir

que va a ser la pareja

de tu vida.

no sé, tal vez ricardo

la hace experimentar

otras cosas.

alberto: ay, no.

no me digas eso.

¿experimentar?

vanessa: sé que te duele mucho,

pero no veas el pasado

sino el futuro.

tienes proyectos,

vas a tener una especialidad,

vas a ser un gran cirujano.

alberto: y hablando

del futuro, mi relación

con el dr. zamudio

ya no es la misma.

vanessa: no me digas

que sabe de los problemas

que han tenido.

alberto: lucrecia

le dijo a su papá

cosas que no debió y...

[suspira]

vanessa: la tienes que entender.

su papá es todo para ella.

pero ella te ama.

no estás permitiendo que ella--

alberto: ella es excelente.

pero no la puedo amar.

yo...

yo quiero la felicidad

de marina,

pero quiero que esa felicidad

sea conmigo, no con alguien más.

vanessa: ya.

alberto: ¿quieres que te ayude?

vanessa: no, cómo crees.

es tu depar.

alberto: ay, vane,

nunca cambiaste.

toribio: a mí se me hace

que no se quiere ir de ahí.

hasta dijo que se siente

muy consentido.

[ríe]

margarito: oye, toribio,

¿tú crees que baldomero

esté viendo de forma diferente

a doña chule?

toribio: y te lo cuento

porque sé que te comen

las ansias de formalizar

con doña damiana.

margarito: sí, hermano,

pero quedamos en

que mientras baldomero

no se anime con doña chule,

yo me tengo que aguantar.

[llaman a la puerta]

adelante.

pásale.

ana: con permiso.

perdón, don margarito,

pero quería saber si usted

sabe algo de paulino.

margarito: lo último que supe

es que andaba con don luis.

pero no te preocupes.

seguramente al patrón

se le atravesó algún negocio.

y bueno, lo ha tenido

que esperar.

toribio: entonces no lo vamos

a ver hasta quién sabe

qué horas y qué día.

ana: ¿pero cómo

si tiene que ir al canta-bar?

toribio: ¿y crees que eso

le importa al tal ocaranza?

ana: es que lo llamé

varias veces y no contesta,

me manda a buzón.

margarito: no te preocupes.

no tarda en reportarse

y cuando lo haga,

si quieres te aviso.

[música]

[música]

angustias: para que duermas

más cómoda.

prudencia: no, cómo crees.

no voy a poder dormir

con tanta preocupación.

angustias: [suspira]

todo se va a resolver

y vas a recuperar todo

lo que te pertenece.

prudencia: no va a ser fácil.

luis no está acostumbrado

a perder y me va a querer ganar.

angustias: pero no cuenta

con que ahora eres

una mujer distinta.

abriste los ojos

y estás decidida a recuperar

tu vida y tu libertad.

prudencia: sí, a pesar de todo

lo que está pasando siento

que por fin respiro.

ay...

qué bueno que lo dejé, ¿no?

luis: iya llegué, prude!

si mi prude ya no está.

[silba]

¿hay alguien en casa?

hortensia: buenas, don luis.

luis: buenas, qué bueno

que te veo.

vengo muerto de cansancio

y hambriento.

¿tu nombre? se me olvida--

hortensia: hortensia.

luis: horte, prepárate

unos chorizos y algo.

hortensia: fíjese que no

se va a poder.

se lo va a tener que pedir

a jacinta porque yo lo estuve

esperando para decirle que ya

no trabajo para usted.

hortensia: [ríe]

[aplaude]

bravo.

¿vas a renunciar?

hortensia: sí, ¿cómo la ve?

luis: ¿cómo te atreves?

hortensia: después de tantos

años de trabajar en el rancho,

aquí en su casa,

y usted ni se digna

en llamarme por mi nombre.

luis: qué sentida me saliste,

hortensia.

hortensia: exacto.

hortensia.

gracias.

luis: haz lo que quieras.

en el rancho hay mil como tú.

pero te vas a ir con una mano

adelante y otra atrás.

hortensia: andele,

quédese con su cochino dinero,

que por lo visto es lo único

que le queda.

voy por mis cosas.

luis: sácate.

iorale!

se te va a aparecer el diablo.

hortensia: pues pídale

que le haga de cenar.

creo que le sale re bien.

con permiso.

luis: vieja

mal agradecida.

ana: ¿dónde estabas?

te he estado llamando

y no contestas.

paulino: se me apagó el celular,

se quedó sin batería.

ana: ¿nada más porque a

tu patrón lo dejó su eposa

tienes que acompañarlo

a todas esas parrandas?

paulino: ¿de qué hablas?

ana: parrandas, lino.

no está bien.

paulino: anita, yo no puedo

decirle que no a mi jefe

si me pide llevarlo

a algún lugar.

es mi jefe.

ana: dile que tú ni tomas

ni le vas a trabajar

de día y de noche.

paulino: pero es mi jefe.

no puede ponerme a las patadas.

aparte necesitamos el dinero.

ana: tienes razón, mi amor.

perdóname.

es que tenemos tanto

que organizar y quiero

que decidamos juntos.

paulino: tranquila.

todo va a estar bien.

estoy dejando todo

para que tú decidas.

ahora me voy a chambear.

voy por mi guitarra.

ana: me arreglo rápido

y te acompaño.

paulino: no, tú quédate aquí.

no es bueno para nuestro bebé

que te desveles.

alberto: arcángel rafael,

gracias por proteger a mi hija

de ese hombre y darme

la alegría de que se case

con el dr. bazán.

el puede ser un gran ejemplo

para rafita.

estoy segura de que puede

hacer feliz a mi hija.

por favor...

marina: mamá.

qué linda que rezas

por mí y mi hija.

damiana: estoy aquí

agradeciendo.

marina: ¿estás contenta?

damiana: sí, hija, mucho.

por ti y mi nieto.

marina: gracias, mamá.

yolanda: ¿te digo algo

y no te enojas?

es que hice algo

que me pediste que no hiciera.

erick: ¿cómo estuvo eso?

yolanda: es que era importante

que marina sepa que esos dos

habían tronado y que alberto

nunca estuvo enamorado

de lucrecia.

erick: ¿en qué quedamos, yola?

¿qué te pedí?

yolanda: ya lo sé,

pero quedamos en no decirnos

mentiras y te lo estoy contando.

erick: está bien, yola.

no me enojo pero de ahora

en adelante no te voy

a contar nada.

yolanda: yo tampoco.

erick: ¿entonces qué onda

con la confianza?

yolanda: es que

las circunstancias me obligaron

porque marina me salió

con que se iba a casar

con el dr. bazán.

alberto: [tararea]

¿quieres?

erick: no, gracias.

de hecho, estaba al pendiente

de que te levantaras.

alberto: ¿por qué o qué?

erick: es que le platiqué a yola

que terminaste con lucrecia.

sé que son cosas que no tengo

que hablar con ella pero...

alberto: sí, es tu novia.

erick: pero también es amiga

de marina y no tardó un día

para contarle.

alberto: ¿cuándo se enteró

marina de eso?

[música]

[música]

erick: anoche, creo.

¿pero por qué?

alberto: es que ayer en la tarde

lucrecia me fue a buscar

en la vecindad.

erick: ¿para qué?

alberto: se enteró de lo que

pasó en la casa y fue

a buscar a mi mamá,

se sentía preocupada.

erick: pero si lucrecia

y tu mamá no son amigas.

la llevaste muy pocas veces

a casa.

alberto: sí, me extraña

su actitud.

erick: a mí se me hace obvio.

lucrecia fue para dejarle

claro a marina

que lo de ustedes está bien.

alberto: ¿sí?

tengo que hablar con marina.

erick: ¿de qué?

alberto: necesito saber si esto

no cambia su decisión

de casarse con ricardo.

[llaman a la puerta]

erick: hola.

ricardo: ¿cómo estás?

alberto: ¿quién es?

erick: bazán.

ricardo: vine a hablar

personalmente de un tema

que prefiero no hablar

en el hospital.

erick: voy al cuarto ahorita.

lucrecia: está en perfectas

condiciones para entrar

a cirugía.

isauro: ¿fue ayer a la vecindad?

lucrecia: sí, aunque

mi presencia no le gustó mucho

ni a marina ni a alberto.

isauro: lo importante es

que ella vea que usted

no se va a quitar del medio

y que no va a dejar a alberto.

lucrecia: le aseguro que eso

le quedó muy claro.

aunque tengo la sensación

de que interrumpí algo

cuando llegué.

isauro: ¿algo?

¿qué significa?

lucrecia: cuando llegué

estaban solitos

en el cuarto de ella.

bueno, con su hijo.

parece que alberto se encariñó

y en la convivencia

sintió una conexión con él.

isauro: a poco...

[ríe]

¿usted cree que ese sea

el llamado de la sangre?

[ríe]

lucrecia: no me haga reír,

sr. sotero.

si alberto se niega

a regresar conmigo,

¿de qué me sirvió

cambiar esas muestras,

hacerles creer que usted

es el padre de ese niño?

zamudio: ¿qué acabas de decir,

lucrecia?

alberto: te piensas casar

con marina, ¿no?

anoche me lo dijo.

ricardo: estuviste

en la vecindad.

alberto: sí, fui a llevarle

sus cosas a mi mamá

y a angustias, ¿por qué?

ricardo: es que se me olvida

que siempre buscas una excusa

para acercarte a marina.

si no es toribio es isauro,

y si no es isauro ahora--

alberto: muchas cosas

me unen a ella, te lo dije.

ricardo: pero ahora las cosas

son diferentes, alberto.

voy a empezar una vida

con marina,

y por favor te pido

que respetes ese compromiso.

alberto: no voy a dejar

de visitar a rafa ni a mi mamá

solo porque a ti te molesta.

y respecto a marina,

existe una historia

que siempre vamos a compartir.

ricardo: no me hagas acelerar

las cosas y casarme mañana

porque marina está dispuesta.

alberto: [ríe]

¿a qué le tienes miedo?

¿que cambie de opinión?

ricardo: no le tengo miedo a

ningún cambio, ¿sabes por qué?

alberto: dime.

ricardo: porque marina me ama.

marina: rita.

quisiera agradecerte

todo el apoyo que me has dado.

rita: no es nada.

¿para qué estamos las amigas?

espero que hayas resuelto

tus problemas.

marina: todavía no, rita.

se me hace que va a ser

una ardua batalla.

rita: ¿te puedo ayudar en algo?

marina: no te preocupes.

es un asunto legal.

ahora el padre de mi hijo

está pidiendo sus derechos.

rita: pero si nunca se ha

preocupado por ti o tu hijo.

puedes demostrarlo ante un juez.

marina: no es tan fácil.

yo soy la que huí de él.

ese tipo no es un buen hombre.

en fin, te dejo seguir.

vamos a trabajar.

rita: ahí están los estudios

de los pacientes de hoy.

por cierto,

¿ya te enteraste que regresó

el paciente misterioso

del dr. zamudio?

marina: ¿no lo habían

operado ya?

rita: no.

georgina me contó que dejó

el hospital sin operarse,

sin que le dieran de alta.

por sus pistolas se fue.

marina: ¿por qué?

rita: ni idea.

y menos entiendo que

el dr. zamudio lo haya

aceptado de nuevo.

marina: tal vez por compasión.

rocío y tú le vieron

la cara desfigurada, ¿verdad?

rita: sí, consecuencia

de unas quemaduras horribles.

marina: ¿te puedo pedir

un favor?

rita: sí, el que quieras.

marina: averigua el nombre

de ese paciente.

erick: más claro que el agua.

deja de meterte en problemas.

no busques a marina.

alberto: no entiendes.

necesito saber si está

enamorada de ricardo.

solo así voy a seguir

con mi vida.

vanessa: alberto,

en buena onda,

ya déjala ir.

de verdad.

ya.

erick: ¿y tú qué vas a hacer?

alberto: no la molestes, erick.

se va a quedar unos días

con nosotros.

vanessa: hasta que consiga

trabajo en guadalajara y ya.

erick: ¿y por qué no aquí?

vanessa: necesito cambiar

de aires.

alberto: salud por eso.

ambos: salud...

rita: ¿para qué necesitas

saberlo, marina?

marina: creo que puede ser

alguien que conozco

y necesito estar segura.

por favor, rita.

rita: está bien.

voy a ver qué averiguo con

georgina porque el dr. zamudio

no quiere que se sepa

mucho de él.

no tardo.

marina: sí...

zamudio: ¿cambiaste

los resultados de paternidad?

eso es un delito.

lucrecia: escuchaste mal--

zamudio: escuché perfectamente

bien.

cambiaste las muestras para

hacerle creer a todo el mundo

que este tipo es el padre

del hijo de marina,

un tipo que ni siquiera

se llama así,

sino isauro sotero.

¿desde cuándo sabes

quién es este hombre?

siempre lo has sabido, lucrecia.

has estado coludida con él.

¿qué te obligó a semejante

infamia?

¿con qué chantajeó a mi hija?

isauro: no la obligué a nada.

su hija está defendiendo

al hombre que ama,

igual que yo estoy

luchando por marina.

zamudio: no puedo creerlo.

tú eres una mujer intachable,

una doctora prestigiosa,

con ética.

lucrecia: quiero recuperar

el amor de mi vida, papá--

zamudio: [tose]

lucrecia: lo hice por amor,

papá.

solo por amor.

zamudio: [tose]

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