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Simplemente María Capítulo 65

30 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...jua

es mi balón.

bolita, por favor.

alejandro: hola, juan pablo.

buen partido, buen partido,

campeón. ¿te acuerdas de mí?

juan: sí, usted es el hijo

del señor que me dio la medalla.

alejandro: exactamente.

¿cómo ves si les invito un jugo?

¿quieres?

juan: sale.

¡el señor nos invita un jugo!

alejandro: ¿quieren jugo?

niños: ¡sí!

alejandro: ¿quién metió el gol?

a ver. vamos.

oye, buen partido.

juan: gracias.

alejandro: como los grandes,

como omar bravo...

>> gracias.

fabián: gracias a usted,

hasta luego.

híjole, con estas ventas

no voy a juntar la lana

que debo.

¿qué, qué, qué?

>> ya te salvó la fregada.

ya se venció el plazo

del primer pagaré que firmaste.

fabián: es que no he conseguido

esa lana.

>> ¡tienes dos días!

si no pagas, te vamos a dar

un madrina que ni tu vieja

te va a reconocer.

juan: y como saco muy buenas

calificaciones, cuando llegue

a sexto voy a estar

en la escolta del colegio.

alejandro: muy bien.

oye, cuando crezcas,

¿qué vas a estudiar, ya sabes?

juan: sí, medicina,

como mi papá.

alejandro: tu papá es doctor.

juan: sí, bueno era, ya está

en el cielo, pero cuando vivía

se la pasaba viajando

por todo el mundo curando

mucha gente.

alejandro: ¿y no lo extrañas?

juan: al principio sí, mucho.

pero ya no me acuerdo mucho

de el.

alejandro: ¿pero por qué?

¿tu mamá no guarda alguna foto

de tu papá?

juan: no, las quitó todas.

dice que porque la ponía triste

y lloraba.

alejandro: juan pablo,

¿te gustan los caballos?

juan: uy sí, mucho. a veces

mi mamá me lleva a la marquesa

a montar con mi madrina pina,

laureano su esposo, ah y con

mi padrino que es a todo dar,

es como un papá para mí.

alejandro: a mí también

me gustan mucho los caballos.

mi familia tiene un rancho

donde hay muchos caballos

y me gustaría invitarte

alguna vez. ¿quieres ir?

juan : tendría que pedirle

permiso a mi mamá, pero estaría

padrísimo.

>> ¿qué onda?, ¿nos echamos

otra cascarita?

juan: sale.

muchas gracias, señor.

alejandro: alejandro,

alejandro rivapalacio.

juan: pues muchas gracias

por los jugos, alejandro.

alejandro: de nada--

juan: vámonos, chavos.

alejandro: quiero verte pronto.

juan: claro.

alejandro: metes muchos goles.

juan: ¡sí, dale!

maría: bueno, pues.

me quedo con todo esto y voy

a pedirte que me hagas más.

belén: ¿de veras?

maría: sí, claro.

belén: muchas gracias,

muchas gracias.

no te molesto más.

con permiso.

maría: pasa.

pina: ¿y ahora qué,

a poco te dedicas a ayudar

a toda la gente?

maría: solamente a la gente

que trabaja y que le echa ganas

para salir adelante.

¿y tú, qué piensas hacer aquí

en méxico?

¿en qué vas a trabajar?

pina: yo creo que te puedo

ayudar en tu negocio.

soy bien buena para las cuentas.

acuérdate.

maría: me acuerdo,

te voy a hacer la encargada

de los cobros.

pina: oye, ¿y podría tomar uno

de los vestidos que haces?

digo, para no verme de a tiro

pueblerina, pueblerina.

maría: sí, tú toma el que

gustes.

pina: gracias.

>> bueno, ahí te veo.

juan: nos vemos.

>> igual.

maría: ¿cómo te fue, mi amor?

juan: súper, ma.

¿sabes quién nos invitó

unos jugos a mí y todos

mis cuates?

maría: ¿quién?

juan: el hijo del señor

de la medalla, el señor

alejandro rivapalacio.

alejandro: cuando sea grande

quiere ser doctor, papá,

como mi abuelo, como tú,

como yo.

adolfo: claro, hijo, lo trae

en la sangre. imagínate,

cuatro generaciones de doctores

en nuestra familia.

maría: ¿qué tanto platicaste

con él?

juan: me preguntó qué quería ser

de grande y yo le dije que

doctor, como mi papá,

para ayudar a mucha gente.

también me preguntó

si me gustaban los caballos

y creo que es todo.

pina: ¿seguro? algo más te habrá

dicho, ¿no?

juan: que a lo mejor me invitaba

a un rancho donde tiene

caballos.

estaría padre.

maría: ¿y qué más?

juan: fue todo, mamita.

yo le dije que te iba a pedir

permiso.

pina: no, no, jovencito.

no vas a ir a un rancho

con un desconocido.

maría: bueno, mi amor,

vete a dar un baño

y a terminar tu tarea.

juan: sí, mami.

lo buscó.

se atrevió a buscarlo,

va a cumplir su amenaza,

va a decirle la verdad.

pina: tranquila, manita.

si eso hubiera querido,

ya lo hubiera hecho.

maría: tú sabes cómo actúa

alejandro, yo creo que quiere

ganarse su cariño, el cariño

de mi hijo

para que cuando le diga

la verdad, juan pablo

no lo rechace.

pina: ¿ahora qué vas a hacer?

maría: tengo que impedir

que alejandro lo vuelva a ver

a como dé lugar.

[hablan inglés]

[celular]

fausto: [habla inglés]

¿qué cuentas, morro?

yolanda: no soy fabián, fausto.

fausto: ¿yola?

yolanda: perdona que te llame,

¿no soy inoportuna?

fausto: no, tú nunca, morrilla.

¿qué se te ofrece?

yolanda: fausto, es que no sabes

la angustia que traigo.

fausto: ¿le pasó algo

a mi hermano?

yolanda: no, no,

pero le va a pasar.

fausto, tu hermano está metido

en una bronca grande

y no me ha querido decir nada.

apenas lo averigüé y...

tienes que ayudarnos.

pina: maría, ¿de veras

no quieres que te acompañe?

maría: no, no necesito apoyo

para enfrentarme a ese hombre.

no tardo.

cristóbal: ¿qué pasa?

tienes cara de preocupación.

¿algún problema?

pina: sí, profesor.

pasa que ese desgraciado

se atrevió a acercarse

al gordo cuando estaba

jugando fut en el parque,

hasta se animó a invitarle

un jugo a todos sus amigos.

isauro: pues para el frío.

juan: ¡isauro!

isauro: ¿cómo está, don juan?

¿qué me cuenta de la magdalena?

oiga, qué rechulas hijas tiene,

esta está igual de guapa

que la maría.

juan: te vengo a decir que

te busques otra víctima,

infeliz, porque otra vez

se te fue viva la paloma.

ya se fue mi hija

para la capital.

isauro: cómo será usted bruto,

ya mandó a sus hijas

al matadero.

ya verá que la magdalena le va

a salir con su domingo siete.

alejandro: ¿qué buscas aquí?

cristóbal: escúchame bien.

no quieras recuperar lo que

hace mucho tiempo perdiste.

¿me oyes?

no te vuelvas a acercar

a juan pablo

o te juro que no respondo.

alejandro: maría no debió

decirle a mi hijo

que yo estaba muerto.

cristóbal: lo que maría quería

era que su hijo guardara

el recuerdo de un padre bueno,

noble, algo que, por supuesto,

estás muy lejos de llegar a ser.

alejandro: pobre de ti,

cristóbal.

sigues siendo el eterno--

cristóbal: lo que hay

entre maría y yo

no es de tu incumbencia.

alejandro: ¿en calidad de qué

vienes ahora? maría nunca

podrá verte como hombre.

cristóbal: en calidad

del hombre que la ama,

a ella y a juan pablo.

así es que estás advertido,

no te vuelvas a acercar

a ninguno de los dos.

vanessa: vaya,

por lo menos hay alguien

con un poco de cordura.

ay, hermanito, no entiendo

por qué insistes e insistes

en algo que ya no puedes tener.

magdalena: ¿y ahora

qué les pasa a las dos?

pina: casi nada.

nomás que el padre juan pablo

se apareció otra vez por aquí.

magdalena: ¿pues, qué?,

¿no lo había dejado?

maría: sí,

para casarse con otra.

pina: pero enviudó y ahora

resulta que nunca ha podido

olvidar a maría.

magdalena: ¿y lo vas

a aceptar?

es el papá de tu chamaco.

pina: y un mal hombre al que

maría no va a perdonar nunca.

maría: y al que juan pablo

cree muerto.

magdalena: ay, virgen santa.

maría: de esto ni una palabra,

te lo pido. sé que mi papacito

piensa lo peor de mí,

que soy una mala mujer,

que me entregué al primer hombre

que pasó.

pina: el papá de juan pablo

ha sido el primero y el único.

magdalena: ¿pero que no has

tenido otros novios?

maría: no.

no, hermana, he vivido para

sacar adelante a mi solecito,

para que nunca le falte nada.

magdalena: y mi papá pensando

que--

maría: lo que el quiso pensar.

te suplico que no le digas nada

de esto cuando le llames.

magdalena: pero es injusto

para ti, maría.

ahora que estoy aquí

veo todo lo que trabajas,

todo lo que has aprendido,

hasta título de diseñadora

tienes.

si mi papacito viera

todo lo que has hecho sola,

estaría rete orgulloso de ti.

pina: bueno, ya estuvo bien

de plática, magdalena.

vete a hacer las cuentas

de las clientas que deben, ¿sí?

magdalena: está bueno.

maría: pina, no debí dejar

que cristóbal fuera a buscar

a alejandro.

pina: no, manita.

hiciste bien.

a ver si con el profe

ese desgraciado sí entiende.

belén: a maría le gustó mucho

mi trabajo, quiere comprarme

todos los collares y me pidió

que le haga nuevos modelos.

zacarías: maría es

una gran modista,

si le gustó tu trabajo

es que tienes talento para esto.

coral: qué bueno que te dio

la oportunidad, mamá.

belén: sí, así ya no voy a ser

una carga para ti, papá.

zacarías: ¿qué pasó,

cómo una carga? ¡ustedes nunca

serán una carga para mí!

son la alegría de mi vida,

estoy feliz de tenerlas conmigo.

cristóbal: espero que le haya

quedado claro que no puede

buscar a juan pablo para nada,

ni siquiera para ser su amigo.

maría: yo también lo espero.

cristóbal: ya.

no te quiero ver angustiada.

maría: ya no lo estoy,

gracias a ti.

cristóbal: oye, pina me presentó

con tu hermana, es muy linda.

maría: sí.

cristóbal: me recordó mucho a ti

cuando llegaste a la pensión

por primera vez.

maría: me costó reconocerla

cuando se presentó aquí,

tan grande, tan mujer.

cristóbal: pensé que ya no

tenías contacto con nadie

de tu familia.

maría: sabes que no, pero

magdalena también quiso venir

a probar suerte a la capital,

como alguna vez lo hice yo.

[música]

[música]

alejandro: ¿qué se cree

ese imbécil?

marco: alejandro, por favor,

¿qué te extraña? lo que siempre

ha sido, el protector de maría.

y perdóname que te lo diga,

pero si tú pensabas ganarte

a tu hijo con un simple

juguito de naranja,

estás muy equivocado, hermano.

alejandro: era el principio

de una amistad.

marco: ¿amistad? amistad...

alejandro: debo acercarme

a mi hijo de alguna manera.

debo encontrar la forma de...

de estar presente en su vida.

vanessa: efectivamente,

esta será la última semana

que lucía esté en este colegio.

maira: entendido, señora arenti.

vanessa: estoy segura que otras

mamás seguirán mi ejemplo

y sacarán a sus hijos.

maira: estarían

en todo su derecho.

vanessa: claro, al parecer

a usted no le importa quedarse

sin alumnos.

maira: me quedaré con los que

quieran quedarse, señora arenti.

vanessa: ¿qué tengo que firmar

y dónde recojo mis papeles

para inscribir a mi hija

en un colegio en dónde

sí entiendan que no todos

somos iguales?

maira: permítame.

juan: entonces, ¿tu mamá te va

sacar del colegio?

lucía: ajá.

juan: ¿y es por mi culpa?

lucía: no, ¿cómo crees?

es que mi papás quieren

que aprenda otros idiomas.

juan: no me digas mentiras.

te sacan porque no quieren

que te lleves conmigo,

porque no tengo papá.

lucía: eso a mí no me importa.

tú eres el niño más lindo

del mundo, ¿y sabes qué?

juan: ¿qué?

lucía: te voy a extrañar mucho.

juan: yo también.

[bocina]

inocencio: para nuestro querido

bisboy que anda de un lado

a otro trayendo y llevando

memos, acuerdos, actas

y oficios, que de tanto caminar

a golpe de calcetín ya tiene

pie de atleta--

[risas]

nada mejor que la pomada

"olefino",

la pomada que evita

las grietas, el mal olor

y hasta los ojos de pescado.

la pomada olefino,

hecha con esencias naturales,

aceite de sabia y hierba

de venta.

¿te la llevas?

y para celeste, que pasa horas

sentada en su escritorio,

que no se despeja ni un solo

segundo de su lugar esperando

las órdenes de su jefe y que

quiere evitar las várices

por falta de circulación--

horacio: licenciado buenrostro,

¿qué está usted haciendo?

inocencio: bueno, cumpliendo

con un deber moral

con mis compañeros de trabajo

al traerle alivio a sus males.

horacio: pero este despacho

no es un mercado.

respete este bufete

y no vuelva a vender

sus mejunjes aquí.

[grita]

¿y ustedes qué esperan?

¡a trabajar, rápido, rápido!

a desquitar el sueldo.

inocencio: mira nada más,

qué barbaridad.

nayeli: se lo dije, le dije

que si traía sus productos

al bufete lo iban a terminar

regañando, don inocencio.

inocencio: pero no es

por negocio, es una aportación

a la salud ajena.

además, este muchachito no me va

a decir lo que tengo que hacer.

mira nada más qué educación,

muy egresado de la universidad,

pero nada de educación.

qué barbaridad,

falta de respeto,

falta de absolutamente todo.

mira, me tiró todo el changarro.

nayeli: ¿qué es esto?

inocencio: es la primera vez

que me pasa esto...

entrenador: cervantes, entra,

rápido. órale, órale.

dale, dale, dale, dale, dale.

vamos, vamos.

[vitorean]

adolfo: alejandro no se va

a resignar tan fácilmente.

ahora que volvió a ver al niño,

siente otra vez el llamado

de la sangre.

quiere tomar el lugar de padre

que yo me negué a que asumiera

en el pasado.

olivia: no te culpes, adolfo.

él tomó sus decisiones,

por algo no se casó

con esa mujer.

adolfo: dices que no me sienta

culpable, veo a mi hijo

como un muerto, un muerto

en vida y no puedo evitar

reprochármelo.

fui un ciego, un necio...

un mal padre.

>> es un modelo exclusivo

de la tienda,

nos acaba de llegar.

alejandro: lo compro.

>> ok.

[música]

[música]

público: [vitorea]

¡gol!

entrenador: ¿viste al muchacho?

ahora sí que vamos a ganar

el partido.

>> ¡claro que sí!

entrenador: ¡vamos!

¡muy bien! ¡bien, cervantes!

[aplausos]

[gritos]

vanessa: ¿y ya le contaste

a tu papá que tu nuevo colegio

está divino y que ahí

te van a dar clases de francés?

ah, y lo mejor es que es solo

para niñas, así que no vas

a tener que lidiar con niños

latosos, mi amor, ¿verdad?

lucía: ajá.

marco: ¿eso es lo que querías,

tesoro?

lucía: sí, papi,

es lo que quería.

juan: tavo, eres mi ídolo.

cuando sea grande

quiero jugar como tú.

tavo: pues órale, juampa,

cada vez que vienes a la pensión

tráete tu balón y yo te enseño

a chutar.

juan: va.

tavo: zas.

a ver, una cabecita, vas.

felicitas: fabián.

¡fabián!

>> fabián.

felicitas: ¡fabián!

mira.

fabián: bro.

fausto: ¿así recibes

a tu hermano que no has visto

en años?

ven acá, burro.

[aplausos]

yolanda: mira, él es tu tío

fausto.

fausto: hola.

zoe: hola.

>> yo preparo la cena.

laureano: yo voy por el pan

dulce y las teleras,

pues antes de que se acaben.

juan: ¿me puedo dormir

sin bañarme?

maría: no, jovencito.

a bañarse y a cenar.

juan: pero no tengo hambre,

me comí dos pambazos en la casa

de mi padrino cristóbal.

maría: está bien, mi amor.

vete a descansar.

[timbre]

pina: yo abro.

dígame.

>> ¿se encuentra el joven

juan pablo flores?

juan: sí, soy yo.

>> mucho gusto, joven.

vengo a entregarle este regalo.

juan: ¿este regalo tan grandote

es para mí?

>> sí, es para usted, joven.

con permiso.

pina: propio.

maría: a ver, a ver, amor.

mi amor, espera.

no sabemos quién te lo manda

ni qué es.

juan: pero el señor dijo

que es para mí.

maría: con todo mi cariño

alejandro rivapalacio.

fabián: no, hombre,

si el negocio va jalando

a todo mecate.

y digo, tuve que invertir

todos mis ahorros,

pero tengo mucha clientela.

fausto: ¿y para todo eso

no te endeudaste?

fabián: no, ¿qué va?

no, no, no, todo va muy bien,

pero cuéntame de ti.

¿cómo es todo por allá,

por el otro lado?

¿a qué artistas gringos conoces?

fausto: no, hombre,

al que quieras.

el arnold, el john, el will--

fabián: ¿al sean penn?

fausto: el sean penn.

ambos: [hablan a la vez]

fausto: el arnold sí es bueno

también.

maría: mi amor,

por favor, mi amor, entiende

que tenemos que regresar

este regalo.

juan: pero el señor es mi amigo

y me lo está mandando a mí.

maría: pero ese señor

no tiene por qué regalarte nada.

juan: él es hijo del señor

que me dio la medalla.

además el tren está bien padre.

¿a poco no, madrina?

¿verdad que sí me lo puedo

quedar, mamá?

maría: mi amor, te prometo

que te compro otro.

el que tú quieras.

juan: no, yo quiero este.

dile, madrina, dile que sí

me lo puedo quedar.

pina: ya hay que dejárselo,

manita.

maría: pina.

pina: el gordo no tiene

la culpa.

juan: ¿culpa?

¿culpa de qué?

maría: está bien, mi amor,

quédatelo.

juan: gracias, mamá, gracias,

madrina.

maría: ¿te das cuenta

lo que pretende alejandro,

comprar el cariño de mi hijo?

pina: ahora el gordo se

emocionó, pero con regalos caros

no lo va a comprar.

igual y el estirado se conforma

con ser su amigo nada más.

al fin de cuentas en la tarjeta

no puso que era su papá, ¿o sí?

maría: solo eso faltaba.

pina: a lo mejor el profe

ya hizo entrar en razón

al "empingorotado" ese.

maría: no sé, pina.

ese hombre siempre tiene

otras intenciones.

pina: pues a lo mejor nada más

quiere ganarse tu perdón.

fausto: mi hermano no me ha

querido decir nada, yola.

me aseguró que todo va bien

con el business.

yolanda: mentiras, fausto,

pues si le debe al prestamista

del barrio muchísimo dinero

y ya lo amenazaron sus gorilas.

pues que si no paga

inmediatamente,

pues ve tú a saber qué le van

a hacer esos malditos.

estoy muy angustiada

por mi marido, fausto.

hasta pues he pensado

en buscar trabajo para ayudarlo,

pero se pone como loco

cada vez que se lo menciono.

fausto: ¿por qué?

yolanda: ay, pues ya lo conoces.

dice que no puedo descuidar

a la niña.

es un macho, pues que él

es lo suficientemente hombre

para mantenernos a las dos.

fausto: no llores, yola,

no lo soporto.

yolanda: ¿qué vamos a hacer

si tu hermano no te dice nada,

si no quiere ayuda de nadie?

fausto: ¿tienes los datos

del prestamista?

yolanda: sí, sí, sí.

maría: ¿qué hace usted aquí?

alejandro: vine para ver

si mi hijo recibió su regalo.

maría: sí lo recibió

y le aclaro que será el primero

y el último que usted le mande.

alejandro: maría, por favor,

no puedes borrarme de la vida

de mi hijo.

quiero que sepa la verdad

y que sea él quien me juzgue.

maría: no.

alejandro: escúchame,

acabemos con esto de una buena

vez.

llamas a juan pablo para que

los dos le digamos la verdad

o entro y se la digo.

[música]

maría: ¡lárguese inmediatamente

de mi casa!

alejandro: no me voy a ir,

y si quieres pedir ayuda, hazlo.

maría: me basto a mí misma.

alejandro: ¡juan pablo!

¡hijo!

maría: cállate.

escúcheme bien,

si le dice la verdad a juan

pablo, se va a arrepentir

el resto de toda su vida.

alejandro: yo soy su padre.

maría: esto tiene arreglo,

usted no lo sabe, pero pronto

voy a casarme.

me voy a casar con cristóbal.

un hombre que me ama

y que ha sabido ser un padre

para mi hijo.

cristóbal lo va a reconocer

como suyo.

alejandro: me has amenazado

con lo mismo muchas veces

y nunca has tenido nada con él.

maría: esta vez no es

una amenaza.

alejandro: no me digas.

maría: es la realidad.

voy a ser la esposa de cristóbal

porque estoy segura

que en sus brazos

voy a encontrar la felicidad.

alejandro: [jadea]

te vas a acordar de mí,

maría flores.

te vas a acordar.

>> ¿qué anda buscando por aquí,

amigo?

fausto: ando buscando

a don honorio.

>> ¿eres policía? ¿eh?

fausto: vengo a arreglar

un business con él.

>> ¿quién lo busca?

fausto: soy fausto garza.

soy hermano de fabián.

vengo a saldar su deuda.

maría: [jadea]

pina: hermanita, ¿qué te pasa?

¿qué tienes?

maría: alejandro se acaba de ir.

me amenazó.

me aventó.

pina: infeliz miserable.

deja que lo encuentre

para sacarle los ojos.

maría: le aseguré que voy

a casarme con cristóbal.

pina: ¿qué?

maría: le dije que cristóbal

era un mejor padre,

un mejor hombre.

que reconocerá a mi hijo

como suyo.

que sería feliz en sus brazos.

ahí fue cuando se puso

como loco.

pina: pobre profe cristóbal.

mira que usarlo de pantalla

con lo mucho que te quiere,

maría.

maría: alejandro estaba

dispuesto a entrar a la casa

y decirle a juan pablo

que él era su padre,

por eso le inventé

lo de cristóbal.

pina: ay, ¿y tú crees que eso

lo va a dejar tranquilo?

al contrario, manita,

vas a desatar su furia.

maría: ¿qué hice? ¿qué hice?

¿qué hice?

¿qué hice?puedes reclamar

según él, puedes reclamarsegún é

el reconocimiento de paternidad.

y aunque maría se oponga

a que no es tu hijo tú puedes

hacerle una prueba de adn.

esa prueba está resolviendo

muchos casos como este,

alejandro.

alejandro: ponme en contacto

para que me informe bien.

marco: correcto.

alejandro: si maría quiso

asustarme con eso de que va

a casarse con el imbécil

de cristóbal no lo va

a conseguir.

vanessa: ¿y cómo sabes

que en realidad no tiene planes

para casarse con él?

alejandro: porque nunca

ha habido nada entre ellos.

vanessa: ¿estás completamente

seguro?

porque desde mi punto de vista

el que sale sobrando en esta

historia eres tú, hermanito,

y no sabes el gusto que me da

que ya no puedas enredarte

con esa "grela".

pero qué lindo, qué romántico,

la gata se nos casa

con el profesor.

único.

pina: ay, maría, yo que tú

me iba a descansar.

mañana será otro día.

[teléfono]

no, no, deja que laureano

conteste, tú termínate tu té

y luego te vas a descansar.

juan: sí, soy yo, juan pablo.

hola, padrino.

cristóbal: ¿cómo estás, ahijado?

juan: súper, ¿qué crees?

me regalaron un tren eléctrico

padrísimo.

cristóbal: ¿ah, sí?

¿y quién te lo compró?

¿tú mamá?

cristóbal: no, me lo mandó

el hijo del señor que me dio

la medalla.

el que nos disparó unos jugos

a mis amigos y a mí.

alejandro rivapalacio.

yolanda: fausto, pues qué bueno

que ya regresaste,

me tenías con el pendiente.

¿cómo te fue?

fausto: ya puedes estar

tranquila, criatura.

hablé con honorio y la deuda

de mi hermano ya quedó saldada.

yolanda: ay, ¿de verdad?

fausto: sí, pero le dije

que no le mencionara nada

a fabián.

yolanda: ¿y crees que lo haga?

fausto: pues no le queda

de otra.

claro, le ofrecí un poco más

de dinero para que me siga

el juego.

yolanda: ¿de qué juego hablas?

fausto: pues le pedí a ese

honorio que le dijera

a mi hermano que su deuda

quedaba condonada para que le dé

mercancía.

yolanda: pero pues ¿cómo?

¿y fabián le va a tener

que dar su mercancía?

fausto: sí y no, yola.

mira, te explico.

fabián va a creer que está

pagando su deuda con mercancía,

¿no?

yolanda: sí.

fausto: pero don honorio

te la va a devolver a ti

sin que el fabián se dé cuenta

y luego tú se la vas a dar

a fabián diciendo que yo

se la mandé de estados unidos

y así él no se va a dar cuenta

que lo estamos ayudando,

¿sí me entiendes?

yolanda: ay, pues sí eres

fantástico, fausto.

yo sabía que podía contar

contigo.

gracias.

le salvaste la vida

a mi chaparrito.

fausto: solo hice

lo que cualquiera haría

por raza, yola.

yolanda: cuanto me alegro

que hayas regresado.

¿por qué no te quedas aquí

en méxico?

fausto: no, no puedo.

yolanda: pero pues es que al

fabián le haces mucha falta.

te extraña mucho.

fausto: y yo a él también,

pero así es la vida

y yo me quedo tranquilo

sabiendo que tiene una mujer

que lo quiere.

yolanda: pues ¿qué te digo?

se ganó mi cariño a pulso.

pues nomás que es medio bruto

para los negocios.

fausto: yo voy a estar

al pendiente, no te preocupes.

yolanda: pero pues si no va

a dejar que te metas

en sus negocios,

es bien orgulloso.

fausto: me va a dejar

si somos socios.

yolanda: ¿vas a invertir

en la ferretería?

fausto: claro que no.

llevándola bien es un buen

negocio, ¿qué no?

juan: sí, luego nos vemos,

padrino.

laureano: ¿qué quería

tu padrino?

juan: darme las buenas noches.

pina: ¿quién llamó?

laureano: cristóbal.

juan: bueno, voy a darle

las buenas noches a mi mamá.

pina: sí, mi amor.

¿sabes que el infeliz

de alejandro tuvo el descaro

de aparecerse?

laureano: ¿a poco?

pues ¿qué no cristóbal le puso

un estate quieto?

pina: sí, pero es necio

el hombre.

no solo inquieta al niño

con el regalo,

sino que ahora amenaza a maría

con decirle la verdad

al niño.

laureano: a ver, y pues,

¿no crees que sería mejor

que el chamaco pues lo supiera?

así sabría la clase de bicho

rastrero pues que es su padre.

pues ni modo, tendría que

superarlo, digo.

pina: ay, no sé, prieto.

oye, ya me dieron los resultados

de mis análisis.

y según el médico, pues,

yo estoy bien.

laureano: o sea, tú médico

y tú dicen que el que está mal

soy yo.

pina: no, mi prieto,

yo nunca dije eso,

pero pues una nunca sabe.

¿qué tal que te haces

los estudios?

laureano: no, no, pina,

yo no necesito hacerme nada

para saber que estoy sano,

ya te dije.

[música]

[música]

>> buenos días,

doctor rivapalacio.

un paciente llegó temprano

y lo está esperando

en su consultorio.

sí, gracias.

[gime]

cristóbal: si no entiendes

por las buenas, vas a entender

por las malas, ¿me escuchaste?

alejandro: te sientes

muy seguro

porque te vas a casar con maría,

¿no?

podrás quitarme a maría,

pero no me quitarás a mi hijo.

cristóbal: no te vuelvas

a acercar a juan pablo,

no quiero que le des ningún

regalo.

si lo haces soy capaz

de matarte, ¿me oíste?

alejandro: [gime]

>> compañeras y compañeros,

colegas y "colegos",

en esta ocasión vengo

a ofrecerles un producto

verdaderamente asombroso,

prodigioso y milagroso.

es una pomada que sirve

para calmar el dolor

de cualquier herida.

uno nomás se la pone

y pasa el ardor y hasta "buina"

por el trancazo.

les prometo--

>> ¿qué diablos hace usted

vendiendo afuera del despacho?

>> bueno, licenciado,

es la hora del almuerzo.

usted me prohibió vender

mis productos dentro

de la oficina,

pero no dijo nada de venderlos

en la calle.

arroz para los chinos.

[ríe]

esta crema es resultado de--

felicitas: cristóbal,

pensé que lo harías entrar

en razón con palabras,

no que te ibas a ir

a los golpes.

te puedes meter en problemas,

cristóbal.

cristóbal: ¡quiero que le quede

claro que ni maría ni mi ahijado

están solos,

que hay alguien que va a dar

la cara por ellos!

alguien que--

felicitas: ¿alguien que qué?

cristóbal: que nada,

es que ese fanfarrón dijo algo

que me desconcertó mucho.

felicitas: ¿qué?

cristóbal: que me sentía

muy seguro porque voy a ser

el marido de maría.

felicitas: pero ¿de dónde sacó

esa idea?

cristóbal: no sé, no sé.

tal vez maría se lo dijo

en su desesperación

por alejarlo.

felicitas: o tal vez lo dijo

porque hoy maría siente algo

por ti, pues, algo distinto.

no sé, no sé.

cristóbal: mamá, ey,

¿lo crees en verdad?

¿crees que maría ya está lista

para volver a amar?

felicitas: cristóbal,

lo que creo es que solo maría

te puede responder esa pregunta,

hijo.

carmina: te veo cambiado,

fausto,

más serio, más formal,

pero esa tristeza

no se te quita.

fausto: pues nomás no,

¿verdad, doña?

yo pensé que la distancia,

que el tiempo me harían olvidar,

pero nomás no puedo enamorarme,

doña carmina.

he salido con muchas chamacas.

paisanas, gabachas,

pero no sé qué me pasa.

carmina: pero yo sí.

[ríe]

tú sigues enamorado de yola.

fausto: pues entonces qué mal

hermano soy, ¿no?

carmina: no, no digas eso.

eres el mejor hermano

que jamás pudo existir.

te hiciste a un lado

para que fabián fuera feliz.

fabián: y lo es, ¿verdad?

carmina: muy, muchísimo.

fabián: pues entonces valió

la pena todo lo que hice.

carmina: claro y va a valer más

cuando tú logres esa felicidad,

hijo.

mira, voy a pedirle

a los ángeles

que iluminen tu camino

y seguro que lo harán.

después de todo, eh,

¿en qué ciudad de estados unidos

te instalaste?

fausto: estoy en l.a.

en los ángeles.

carmina: ¿cómo ves?

mira, ángeles por todos lados.

[ríe]

maría: anoche ese hombre

le mandó a juan pablo

un tren eléctrico muy fino,

muy caro.

mi hijo está muy emocionado.

cristóbal: lo sé, me lo comentó

juan pablo anoche.

maría: quiere llegar al corazón

de mi hijo.

ganárselo poco a poco

para decirle la verdad.

de hecho anoche vino dispuesto

a contarle todo.

cristóbal: por eso fui

esta mañana a su consultorio.

maría: no quiero más

enfrentamientos entre ustedes.

cristóbal: tú sabes, maría,

que yo no soy un hombre

violento, pero si solamente

a golpes le puedo hacer entender

que ya no puede reclamar algo

a lo que él mismo renunció,

lo haré.

maría: ¿por qué no entiende

que no tiene cabida en mi vida

ni en la de mi hijo?

que es inútil que exija un lugar

que no se merece.

cristóbal: ¿por eso le dijiste

que te vas a casar conmigo?

él me lo dijo.

maría: sí.

lo hice para que me dejara

en paz.

le dije que me casaría contigo

y--

y que reconocerías a juan pablo

como tuyo.

cristóbal: hiciste muy bien,

maría.

maría: no, ya no sé.

salió de aquí muy molesto.

me advirtió que me acordaría

de él.

cristóbal: no tienes nada de qué

preocuparte, ese cobarde

no podrá hacer nada.

él sabe que no estás sola.

maría...

¿por qué no lo hacemos realidad?

maría: ¿hacerlo realidad?

cristóbal: sí.

¿te quieres casar conmigo?

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