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Simplemente María Capítulo 47

3 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

estela: mi nueva amiga.

a ti y a mí se nos acabaron

los recursos.

karina: no,

yo todavía puedo hablar

con adolfo.

estela: ¿y para qué, karina?

¿tú crees que con eso

vas a tener a alejandro

en tus brazos otra vez?

no,

para nada, karina.

karina: es que yo no puedo

resignarme,

no puedo.

estela: te entiendo,

te entiendo.

es horrible saber

que la persona que alguna vez

creíste que era tuya,

no lo es.

maría: y afortunadamente,

esa muchacha entendió que ella

perdía más que nadie si hacía

esa locura

y se fue.

alejandro: es que mi hermana

le contó otra cosa a marco,

que ella fue la que contuvo

a estela.

maría: no, te estoy diciendo

la verdad, así es como fueron

las cosas.

y aunque estoy arrepentida

de haber ido por dudar de ti,

tengo claro que la morenita

me mandó para evitar

una tragedia.

alejandro: hermosa.

isauro: ahora sí, maría.

vas a pagar el haberme

rechazado.

vamos a ver qué dice

tu padre ahora que se entere

que tienes un hijo.

maría: no sé porqué tu hermana

les dijo que las cosas fueron

distintas,

pero no importa.

ahora sé que hay alguien

de tu familia que va a estar

de nuestro lado.

alejandro: ¿por qué lo dices?

maría: porque tu hermana

es retebuena persona

y va a entender nuestro amor.

nosotras nos conocimos

hace tiempo en casa

de la señorita sobato.

alejandro: ¿cómo, cómo--

maría: tu hermana me conoció

y también a mi solecito,

hasta me regaló un mameluco

para mi niño.

ahora con lo que pasó

en la iglesia--

alejandro: no, no, no, no, no,

maría, maría, maría.

mi hermana ya te conocía.

nos vio cuando empezábamos

a salir, ¿ok?

si alguien ha estado en contra

de nuestra relación es ella.

mi hermana te odia, maría,

te odia.

karina: todo lo que dices

es verdad.

a mí ya no me queda ni orgullo,

ni dignidad.

estela: de corazón, kari,

deseo que encuentres esa paz

que tanto necesitas.

karina: te deseo lo mismo,

estela.

estela: [solloza]

discúlpame, pero quedé de ver

al padre frend

para platicar sobre un retiro

que quiero hacer.

[solloza]

amiga,

cuídate mucho, ¿sí?

seguimos en contacto.

karina: seguro.

maría: no, no, no puede ser.

alejandro: es--es la verdad,

maría.

fue ella quien le informó

a mi padre de lo de nosotros,

también fue ella quien me dijo

que aquí estabas y que estabas

enredada con otro hombre.

maría: pensó que vivía

con el maestro.

alejandro: sí, maría,

y así te encontré.

¿ok?

ella pensaba que al decirme eso,

mi amor por ti

se iba a terminar.

bonita,

está empeñada en destruir

esta relación.

mi hermana es tu peor enemiga.

bonita, bonita,

créeme, por favor.

mi hermana puede ser una persona

maravillosa, sí,

pero cuando le toma coraje

a alguien,

es de mucho cuidado.

bonita, ella nunca,

nunca te va aceptar, ¿ok?

maría: y yo que pensé que

después de lo ayer--

qué tonta soy.

alejandro: no, me encantaría

tener a alguien de mi familia

de mi lado, sí,

pero la única que lo estaba

era mi madre.

maría: que dios la tenga

en su gloria.

alejandro: acabo de enterarme

que antes de morir,

quiso dejarme toda su herencia,

maría, para que tú y yo

pudiéramos estar juntos,

pero ya no pudo.

tavo: algo están planeando

los norteños que todavía

ni yo acabo de entender.

coral: ¿pero qué, tavo?

tavo: no sé.

dicen los norteños

que no quieren que yola meta

las cuatro patas en un baile

para cristóbal.

nayeli: ¿qué?

tavo: pues, sí,

eso me dijeron.

¿no se les hace como que medio

sospechoso?

nayeli: mucho.

¿qué clase de baile?

esto está muy raro.

coral: yo no sabía que la yola

también era bailarina.

claro que si es maestra

da aerobics, pues--

nayeli: no, no, no, no, no,

esta es una clase de baile

muy diferente,

por llamarlo de una manera.

qué bueno que fausto y fabián

están haciendo algo

para impedirlo

y nosotros tenemos que hacer

lo mismo.

tavo: ¿que vamos a hacer qué?

nayeli: tenemos que impedir

que cristóbal vaya a casa

de yolanda esta noche

antes de que se lo bailen a él.

miren, ya sé que no

entienden nada.

en un par de años entenderán.

mientras, lo único que tienen

que hacer ustedes dos

es confiar en mí

y hacer exactamente

lo que digo yo.

tavo: ¿vamos a bailar?

nayeli: no, no.

tavo: bueno, ahí muere.

maría: entonces, ¿la señora que

trabaja en tu casa sabe

que nos queremos

y, pues, que tenemos un hijo?

alejandro: sí.

se llama hortensia.

nos ha cuidado siempre

desde que éramos niños

y...desea mi felicidad

y está segura que solamente

a tu lado la voy a encontrar,

con nuestro hijo.

maría: por eso se portó gentil

conmigo.

alejandro: sí, bonita,

sabe que en este momento

no tenemos de otra

más que esperar a que

me convierta en doctor,

pero en lo que eso pasa,

no más dudas, ¿ok?

maría: no, mi alma,

ya no, nunca más.

y tú tampoco dudes de mí, ¿eh?

alejandro: pues mientras ese

maestro se mantenga lejos de ti,

así como prometió,

yo lo voy a hacer.

maría: pues, por el maestro

no te preocupes,

está saliendo con la yolanda.

alejandro: ah, está mucho mejor

eso.

que busque el amor

con quien quiera,

pero contigo no, ¿eh?

ambos: [ríen]

fausto: en vez de andar

de música acompañamiento

ahí de tu mendigo plan,

mejor me hubiera ido a trabajar

con don inocencio.

fabián: eh, esta--esta vez sí,

sí aguanta tu peso, ¿eh?

fausto: espérate, ¿cómo que

mi peso?

fabián: pues, sí, mira.

la idea es que te cuelgues

más o menos aquí,

a la altura de la ventana

de la yolita y más o menos

por ahí es donde--

fausto: momento, momento,

momento, no, espérate, espérate.

estás pero loco

si crees que yo me voy a colgar

a espiar hasta ahí.

estás loco.

fabián: bueno pues qué collón

eres,

si ni que estuviera tan alto,

hombre.

fausto: fabián.

tú sabes de mis pánicos

y mis fobias a las alturas.

fabián: está bueno, está bueno.

a ver, me cuelgas tú a mí,

pero tienes que ponerte bien,

pero bien buzo con las alertas

de las emergencias, ¿eh?

a ver.

¿listos los "walkitalkis"?

fausto: listo.

fabián: 10-4, 10-4.

ambos: [ríen]

fausto: ahí está.

cambio, burro.

fabián: oye, ahora nomás

tenemos que esperar a que

se haga de noche

y esperar el objetivo

de esta misión.

fausto: déjame ir más lejos.

cambio y fuera.

ambos: [ríen]

fausto: ¡ahí está, morro!

fabián: a ver, ¿me oíste ahí?

belén: quiero que sepas

que me haces mucha falta.

te quiero

y siempre vivirás

en mi corazón.

es tan bonito que mi hija

tenga estos sentimientos

para mí.

carmina: porque el cariño

de una madre

no se olvida, belén.

belén: no tuve tiempo

de hacerlo, doña carmina--

zacarías: tiempo.

tiempo es lo que puedes tener

para la niña,

si te decides a intentarlo

de nuevo, hija.

carmina: no te resignes, belén.

tienes que seguir luchando

para salir de aquí.

belén: ya hice gastar mucho

a mi papá en el pasado,

no quiero volver a ponerlo

en una situación así--

zacarías: eso no importa.

lo importante es que tú quieras

intentarlo otra vez.

belén: está bien, papá,

habla con otro abogado

y ve qué se puede hacer.

inocencio: ay, dios santo.

hoy me siento abandonado,

renegado,

traicionado por mi compinche,

pero ni modo,

habrá que chambear solo,

mi querido inocencio.

ay, ay, ay, ay, el lumbago.

ay, ay.

tú solito elegiste dejar

la abogacía por seguir

este camino de merolico.

qué se le va a hacer,

a trabajar, inocencio,

a trabajar.

¿ahora qué voy a vender?

¿qué vendo? ¿qué vendo?

pina: entonces, ¿la hermana

de ese riquillo nunca

te ha querido?

maría: no, pina.

me odia.

pina: entonces, cuando te vio

en la casa de las cacatúas

ya sabía quién eras.

maría: sí.

pina: qué mendiga, hipócrita,

y bien que sabía que el gordo

era hijo de su hermano.

maría: fue ella la que le dijo

a alejandro donde vivía,

pensó que tenía algo que ver

con el maestro cristóbal.

pina: ¿y tú todavía salvándole

la vida, manita?

maría: lo hubiera hecho,

a pesar de todo eso, pina.

pina: pues ya sé,

te pasas de buena gente, manita.

maría: yo pensé que ella podía

ayudarnos, pero, pues, no.

esperaré a que alejandro

se reciba y sea un gran doctor.

y entonces, nos vamos

a matrimoniar sin importar

lo que diga su familia.

diana: alejandro.

te aseguro que estoy bien.

alejandro: no me dejas oír.

presión perfecta.

diana: ¿ves?

te lo dije.

alejandro: bueno, no quería

arriesgarme,

ayer fue un día muy ajetreado

para ti por mi culpa.

diana: ay, ¿cuál culpa?

ya te dije que la pasé

mejor que en muchos años.

alejandro: me da gusto eso.

diana: y a mí me da gusto

que te preocupes por mi salud.

alejandro: ¿y cómo no iba

a preocuparme, diana?

sabes perfecto lo que significas

para mí, ¿no?

diana: ¿en serio?

alejandro: claro.

y aunque no me creas,

te has vuelto...

imprescindible para mí.

[música]

[música]

pina: me vas a perdonar, maría,

pero no se vale que solo tú

te sacrifiques.

si quieres esperar

a que sea doctor,

pues, está bien.

pero, manita,

las cosas...

no pueden seguir como están.

maría: pues, no sé de qué estás

hablando, pina.

pina: de que extrañas a tu papá

y a tus hermanos

y yo también extraño un chorro

a mi mamá.

y entre una cosa y otra, pues,

ninguna de las dos

nos hemos apersonado

por el pueblo.

maría: pero tú puedes ir

cuando quieras, pina.

pina: no, ¿cómo crees?

a tu papá le va a parecer

bien raro que nomás llegue yo.

maría: ay, ve, ve anda,

ve a tu mamá.

pina: no, manita.

ay, me da rete harto miedo

que con lo habladora que soy,

se me vaya a salir algo.

mira, ¿por qué no le pides mejor

al ricachón ese que vaya

a hablar con tu papá?

que le diga que te quiere bien,

que tienen al gordo

y que se va a casar contigo.

magdalena: oiga, apá.

y ahora que habló con maría,

¿no le dijo cuando viene

a vernos?

juan: pues no,

dijo que tiene harto trabajo

y que no tiene tiempo de venir.

magdalena: [resuella]

¿y si vamos a verla?

juan: pues deja ver cómo andamos

de centavos, mi hija.

capaz y le andamos dando

la sorpresa y nos andamos

arrancando a la capital

para verla, ¿eh?

¿cómo ves, mi hija?

esa es mi hijita.

mira esos charales.

ya no más.

[ríe]

se van a ahogar, andinos.

maría: no, pina.

a ver.

yo no puedo llegar así nomás

y enfrentar a mi papacito.

quiero llegar con un acta

de matrimonio y decirle, pues,

que el padre de mi solecito

es mi marido

ante todas las leyes,

sobre todo la de dios.

pina: pero, pues, tampoco

es justo para ti, manita.

y el zángano ese se la pasa

bien a gusto, ¿verdad?

no hay derecho.

maría: o sea, tiene que acabar

su carrera

y mi papacito, créeme que

no va a entender.

capaz que nos quiere

matrimoniar ahí mismo.

no, pina.

pues, mejor no apresurar

las cosas.

[instrumento de viento]

zacarías: que no le digan,

que no le cuenten

que a la calavera le falta

un diente.

señora, señorita, joven,

estudiante, atrás de la raya

que estoy trabajando.

señoras y señores,

jóvenes y señoritas,

niñas y niños.

sí me estoy dirigiendo

al público de todas las edades.

¿por qué?

porque todos nosotros,

varones o hembritas,

ricos o pobres,

niños o gente

de la tercera edad,

de la cuarta

o hasta de la quinta,

tarde o temprano,

hemos sufrido miedo,

temor

e incluso, ataques de pánico.

pues para evitar--para evitar

eso, precisamente,

hoy les traigo

una nueva dotación

de mis maravillosa píldoras,

calmantes montes.

como ustedes ya sabrán,

estas famosas píldoras

distribuidas únicamente

por su seguro servilleta,

son fabricadas

por monjes tibetanos.

sí y son las que realmente

nos ayudan a estar

en estado "luvitativo",

en estado contemplativo,

o en estado "pacificativo".

eh, si gustan llamarle así

o como les digan,

en estado de paz,

de tranquilidad,

de armonía.

¿cuál se va llevar este día?

¡píldoras para calmar

los nervios!

¡píldoras para calmar

la ansiedad y la angustia

de no vender nada!

me lleva la fregada.

me voy a tomar

una píldora

para los nervios...

juan: [ríe]

¿cómo van con la escuela,

mis hijos?

todos: bien, papacito.

isauro: buenas, don juan.

¿cómo está?

juan: ¿qué andas haciendo aquí,

isauro?

isauro: ¿qué?

¿ya no se puede visitar

a los amigos?

juan: tú nunca has sido amigo

de esta casa.

isauro: qué mal que me mire

de esa forma, don juan,

porque es como amigo

que vengo a decirle

cómo está su hija, maría.

hortensia: ¿de veras, alejandro?

alejandro: sí.

[ríe]

le hablé a maría de ti

y ya sabe que no nos juzgas

por amarnos, hortensia.

hortensia: ay, claro que no,

muchacho.

alejandro: maría pensaba que

mi hermana estaba de su lado,

¿tú crees?

y más por lo que pasó

en la iglesia.

hortensia: a mí todavía no

me cabe en la cabeza

que justo tu maría

haya evitado esa tragedia.

para mí...

para mí es un ángel

bajado a la tierra y le voy

a estar eternamente agradecida.

alejandro: qué linda.

adolfo: buenas noches.

hortensia: buenas noches, señor.

adolfo: me acaba de llamar

olivia.

nos invita a cenar a su casa.

acepté.

no quiero que me digas

que tienes otro compromiso.

alejandro: eh, no, pa.

voy con mucho gusto.

adolfo: ¿aceptas?

alejandro: sí, claro.

por supuesto.

isauro: y andaba por la capital

promoviendo mis productos

y en uno de esos mercados,

me encuentro a la maría.

juan: ¿y cómo está mi hija?

¿está bien?

isauro: muy bien,

está muy bien.

está más linda que nunca,

hasta traía un vestido

bien bonito.

juan: ella misma se los hace,

cose y tiene hartas clientas.

fíjate.

isauro: pues el cambio le va

muy bien,

está más chula que nunca.

juan: hace más de un año

que no la vemos, ¿verdad, hijos?

isauro: ¿no se le hace raro

que en todo este tiempo,

y más si le está yendo mejor,

no haya venido a darse

una vueltecita por acá?

juan: a ver, hijos,

vayan a ver si los animales

ya tragaron.

tomás: es que queremos quedarnos

a ver más de maría,

papacito.

juan: yo al rato les cuento.

vayan a lo que les ordeno.

ahora sí, isauro.

¿qué te traes?

estoy viendo que tus palabras

no tienen buena intención, ¿eh?

isauro: nada, don juan, nada.

yo nada más con la curiosidad

de saber si la maría ya le contó

que tiene un hijo.

[música]

nayeli: muy bien, ¿ya conocen

el plan?

¿están listos?

ambos: listos.

nayeli: a sus puestos.

juan: estás mintiendo,

desgraciado.

isauro: no, don juan,

yo la vi con mis propios ojos

en el mercado, estaba cargando

un chamaco.

juan: ¿y qué?

isauro: la misma maría

le dijo al marchante

del mercado,

hasta la seguí sin que me viera

y vi un letrero en la entrada

de la casa con su nombre,

dizque modista.

juan: le tienes muina

porque no te hizo caso.

nomás vienes aquí

a tirar veneno como culebra,

para hacerme rabiar.

ella, para que lo sepas,

es una buena muchacha,

es decente.

no es como esas viejas

con las que tú andas, andino.

isauro: si no me cree,

¿por qué no hace el viaje

a la ciudad?

la maría lo ha estado engañando,

por eso no viene a verlo.

se lo advertí,

hizo mal en dejarla ir

a la capital.

sabrá dios si ese chamaco

tiene padre.

juan: ¡cállate, ya no digas

burradas!

isauro: yo pude ser su marido

y darle muchos nietos,

pero ella prefirió ser una--

juan: que te calles, infeliz,

que no respondo.

isauro: está bueno.

me voy,

pero allá usted si quiere

seguir creyendo en la maría.

juan: lárgate, desgraciado,

malnacido.

cristóbal: vaya, becerril,

primera vez en todo el año

que te sacas diez.

qué gusto.

[ríe]

feli: cristóbal.

¿vas a cenar con yola?

cristóbal: pues, estoy molido,

mamá, pero...

me da pena dejarla plantada.

insistió tanto.

nayeli: ma, cristóbal,

vengan pronto.

tavo está muy mal.

feli: tavo, ¿qué tiene mi hijo?

tavo: mi pierna.

¡mi piernita!

¡mi pierna!

coral: calma, tavo, no tarda

en llegar tu mamá.

calma.

cristóbal: ¿qué pasó, tavo?

tavo: yo venía bajando

las escaleras y me caí, pues.

me duele un chorro.

nayeli: para mí que se rompió

el hueso.

feli: ni lo mande dios.

coral: tavo es bien valiente,

pero hace rato, hasta estaba

chillando.

cristóbal: ¿saben qué?

no nos vamos a arriesgar.

lo vamos a llevar al hospital,

mamá, ¿me escuchas?

tavo: ¿al hospital?

[grita]

ay, mi pierna.

ayúdenme, mi pierna.

fabián: bárbara la morrilla

esta.

preparando el campo de batalla,

¿eh?

fausto: entonces yo les aviso

cuando entran en acción.

>> bueno, pero nos vas a pagar

la actuación, ¿verdad?

>> o, por lo menos, nos das

para el chesco.

>> sí.

fausto: pues, órale, va.

>> [ríe]

maría: morenita linda,

gracias por las benciciones que

nos traes a mi solecito,

a mi alma y a mí.

te pido de favor que

guíes a alejandro en el camino

de la estudiada, para que pronto

se reciba,y--te lo suplico,

por tu hijo,

nuestro señor jesucristo.

zenaida: gracias, buenas noches.

buenas noches.

buenas noches.

juan: comadre, zenaida,

qué bueno que la veo.

le quiero pedir un favor.

zenaida: pues usted dirá,

compadre--

laureano: buenas noches,

madrina zenaida, ¿cómo está?

zenaida: laureano,

buenas noches.

mire, compadre, este muchacho

es mi ahijado, anda de paso

por el pueblo porque se le metió

la idea de irse a trabajar

a la capital.

laureano: pues a ver si llega

mi camioneta hasta allá.

que aunque está viejita,

pues todavía se mueve.

juan: oiga, y si quiere

mi comadre, ¿me puedes llevar

contigo, muchacho?

[música]

zenaida: ¿ese era el favor que

me quería pedir?

juan: sí, comadre, es que

tengo hartas ganas de mirar

a mi maría.

¿se podría hacer cargo

de mis chamacos unos días?

zenaida: pues claro, compadre.

juan: muchacho, ¿de veras no

te importa llevarme para allá?

laureano: mejor ir acompañado

que solo, nomás que pensaba irme

esta misma noche.

juan: entonces me voy a la casa

a avisarle a los chamacos,

comadre.

¡gracias!

zenaida: no, no, no,

lo encaminamos, compadre.

yo le voy a mandar con laureano

unas cosas a mi pina y quiero

que le diga que la quiero mucho,

que la extraño mucho, entonces

nos vamos juntos...

tavo: ay, pues como que

ya no me duele tanto.

nayeli: ¿cómo no, tavo?

yo sé que te duele.

carmina: óyeme, tavo, no se

trata de que te hagas

el valiente, ¿eh?

inocencio: bueno, miren, yo no

soy galeno, pero sé de primeros

auxilios y si me dejan verlo,

yo le puedo decir si se quebró

o fracturó o rompió esa pierna.

a ver.

tavo: [grita]

¡mi pierna!

inocencio: pero si ni siquiera

te he tocado, por vida de dios.

zacarías: es mejor que lo lleven

a un médico.

carmina: pues sí.

feli: a urgencias, mejor.

maría: ¿adónde más te duele?

pina: es que le duele todo.

coral: pobrecito, como que

te quieres desmayar, ¿verdad?

inocencio: pues a mí me parece

que no está quebrada, ¿eh?

coral: ¿cómo se va a ver

quebrada si el hueso está

por dentro y pues no se ve?

maría: qué pena que alejandro

no esté aquí, el nos podría

decir qué es lo que tiene.

cristóbal: ya me decidí,

me lo llevo al hospital.

incorpórate.

feli: voy por dinero.

cristóbal: vámonos ya.

tomás: pero también nosotros

queremos ver a maría, papacito.

juan pablo: ándele, papacito,

llévenos.

juan: ahí será más adelante,

hijos.

laureano: don juan,

¿ya está listo?

juan: sí, laureano, ya vámonos.

magdalena: dele muchos besos

a maría de nuestra parte,

papacito.

juan: sí, mi hija.

cuídese, mi hija, ¿eh?

vengan para acá mis hijitos,

ándele.

gracias, comadre.

zenaida: está bien, compadre.

todos: adiós.

adiós, papacito.

zenaida: adiós.

maría: le voy a llamar

a alejandro.

pina: ¿para qué?

maría: pues para que vaya a ver

a tavo a la cruz roja.

pina: no creo que lo necesiten

ahí, ahí hay muchos doctores.

maría: pero si alejandro ayuda

a tavo, pues a lo mejor cambia

un poquito la mala voluntad

que le tienen todos, ¿no?

tavo: no pensaba que llegaríamos

tan lejos.

nayeli: el chiste es que

cristóbal no vaya a casa

de yolanda,

que la deje plantada.

así que mientras tiempo

te hagas el zonzo, mejor.

tavo: pero yo no quiero que

me inyecten, güereja.

nayeli: usted aguántese

como los machos.

tavo: [grita] ay, mi pierna.

nayeli: le duele muchísimo.

fabián: ay, tentación de mujer.

perdóname por lo metiche,

pero todo esto es por tu bien.

alejandro: y entonces

el profesor de anatomía

que se desmaya en plena clase.

[risas]

[celular]

lo hubieran visto.

¿me disculpan? no tardo.

adolfo: pero ¿quién puede llamar

en plena hora de la cena?

olivia: será alguna muchacha.

adolfo: no, no creo.

alejandro no está saliendo

con nadie.

olivia: diana me comentó algo

de una tal karina.

diana: mamá, qué indiscreta.

adolfo: efectivamente, mi hijo

y esa muchacha tuvieron

un noviazgo breve.

pero alejandro descubrió que

ella no era para él.

espero que ahora busque

a alguien que realmente

valga la pena.

alejandro: ¿qué pasó, bonita?

maría: tavo, el hijo

de doña feli, se lastimó

una pierna y pues se lo llevaron

a la cruz roja, mi alma.

quería pedirte si puedes ir

a verlo allá.

el maestro cristóbal

quedaría re agradecido,

se daría cuenta que

eres muy buena persona y que

te preocupas por los que viven

en la pensión.

alejandro: amor--amor mira,

lo siento mucho,

pero yo en este momento

estoy con mi padre cenando

en casa de unos amigos.

me es imposible dejarlo,

perdóname.

maría: ah, pues está bueno,

entiendo.

alejandro: pero no te preocupes,

bonita, yo mañana paso

a revisarlo.

¿de acuerdo?

maría: sí, sí, nos vemos.

pues alejandro no puede ir.

pina: ah, pues ya sabía,

como si tuviera algo más

importante que hacer.

maría: está con su papá.

pina: eso dice él, pero sabrá

dios dónde andará y con quién.

maría: no voy a volver a dudar

nunca más de él.

doctor: pues ya lo vimos

con la radiografía, no hay

ni fractura, ni esguince,

ni nada.

tavo: [grita]

nayeli: no, doctor,

supermal, mírelo, pobrecito.

yo creo que él

debe de pasar la noche aquí.

doctor: no hay necesidad.

con que apliquen compresas

con hielo es suficiente.

ya pueden llevárselo a casa.

feli: bendito sea dios.

isauro: maría lo ha estado

engañando,

por eso no viene a verlo.

se lo advertí, hizo mal

en dejarla ir a la capital.

sabrá dios si ese chamaco

tiene padre.

juan: cállate y ya no digas

más burradas.

pina: ¿cómo está tavo?

feli: falsa alarma,

bendito sea dios,

señor de las maravillas.

vámonos, vámonos.

tráeme a mi hijo.

maría: me quedé aquí,

por si se les ofrecía algo

y llamaban.

feli: gracias, maría,

pero ya todo está bien.

ay, mi san juditas protegió

a mi chamaco.

inocencio: qué barbaridad.

¿qué les dijeron?

cristóbal: no, tranquilo.

no hay fractura, ni esguince.

nayeli: no, pero hay que

quedarnos para consentirlo.

coral: si quieren yo

lo puedo cuidar.

zacarías: no, para eso está

su familia, pollita.

y usted tiene una tarea

pendiente, así que vámonos.

buenas noches.

todos: buenas noches.

inocencio: bueno.

afortunadamente y como siempre

para eso estoy aquí,

porque yo, doña feli,

tengo una pomada maravillosa

para estos casos.

"soldiforti hueso".

así se llama y voy por ella

inmediatamente.

no se preocupen

que ahorita vuelvo.

feli: gracias.

oye, hijo, pero con toda esta

locura, ¿no tenías un compromiso

para cenar?

cristóbal: yola.

ay, dios mío.

yolanda: cristóbal, ¿qué pasó?

te estoy esperando.

cristóbal: yola, discúlpame,

lo que pasó es que mi hermano

se cayó de la escalera,

lo llevamos a la cruz roja.

yolanda: ¿y pues cómo está?,

¿está bien?

cristóbal: bien, bien,

afortunadamente.

yolanda: pues entonces no tienes

problemas en venir, ¿verdad?

es que ya abrí un vinito

y pues preparé cosas deliciosas

para ti.

no me vayas a fallar, cristóbal.

cristóbal: no, claro que no.

voy para allá.

gustavo, discúlpame,

no puedo dejar plantada a yola.

maría: no se aflija, maestro.

yo me quedo para acompañar

al enfermito.

ándele, váyase a su pendiente.

nayeli: pero--

fausto: oye, morro, cambio.

fabián: ¿qué quieres, bro?

cambio.

fausto: los muchachos quieren

saber a qué hora entran.

cambio.

fabián: yo te aviso,

porque cristóbal todavía

no llega.

fausto, ¿estás ahí?

fausto: sí.

fabián: ¿y por qué no contestas?

fausto: porque no habías dicho

cambio.

cambio.

espera, ya veo al cristóbal

acercándose. cambio.

fausto: oye, cambio.

fabián: ¿qué?, cambio.

fausto: ¿y si mejor

ya nos olvidamos

de todo este rollo del cambio?

cambio.

fabián: sale. cambio.

digo, sale.

feli: con esto que me dio

don inocencio,

ya no te va a doler.

verás que mañana estarás mejor,

mi hijo.

a ver, a ver, eso.

está calentita.

métete en las sábanas,

con cuidado.

tavo, a cuidar esa piernita.

tavo: sí, ma.

achirrión, güerita,

esto sí que arde un chorro.

nayeli: pues te aguantas,

te lo mereces por mal actor.

el chiste era que cristóbal

no fuera a casa de yolanda

y que la dejara plantadota.

maría: ¿y eso por qué, nayeli?

yolanda: ¿quieres un cuadrito

de queso?

cristóbal: no es necesario

que hagas eso,

me siento como inútil.

yolanda: ¿más vino?

cristóbal: no, gracias.

mañana va a ser un día

de trabajo.

fabián: emergencia, emergencia.

dale entrada al sujeto

número uno.

[llaman a la puerta]

cristóbal: ¿no vas a ver

quién es?

están tocando.

>> hola, mucho gusto.

soy tu nueva vecina.

¿y qué crees?

me quedé sin azúcar.

¿me podrías prestar una tacita?

yo te la pago mañana que vaya

al súper, ¿sí?

yolanda: ¡no tengo!

>> ay, no, no, no seas malita.

mira, así te tantito, ¿sí?

ándale, no seas malita.

cristóbal: yola,

hay que ayudar a los vecinos.

nayeli: así como te lo digo,

maría, la lagartona de yolanda

le quiere poner un cuatro

a mi hermano.

tavo: sí, le quiere bailar.

maría: no entiendo.

¿qué tiene de malo que bailen?

nayeli: mira, maría.

lo mejor va a ser

que hablemos tú y yo a solas

de mujer a mujer, ¿sabes?

porque mi hermano todavía está

medio lento para estas cosas.

tavo: ¿yo, lento?

¿no me has visto correr con el

balón pegadito al pie?

en eso sí nadie me alcanza.

maría: ya para, tómate tu té

de arnica para que te desinflame

la patita.

yolanda: ¿qué te pasa?

¿no te gustan mis caricias?

cristóbal: [ríe]

sí, claro que sí.

yo soy muy cosquilloso.

yolanda: a ver.

perdóname, se rompió

tu camisa.

¿por qué no te la quitas

y te presto otra?

ándale, ándale.

fabián: ¡urgente, superurgente!

es hora de quemar

el siguiente cartucho.

maría: a ver, nayeli.

¿dices que esta noche yolanda va

hacer algo para que el maestro

se comprometa

con ella para siempre?

nayeli: sí, ya sabes.

lo que hacen algunas

para atrapar a un hombre.

maría: no, entiendo.

nayeli: ¿te das cuenta?

si yola se embaraza

de mi hermano, cristóbal va

a tener que casarse con ella.

feli: ¿qué dijiste, nayeli?

>> sí, señorita, como le digo.

mire, la enciclopedia

que yo vendo es muy interesante

y muy diferente

a todas las demás.

yolanda: ya le dije

que no me interesa, yo ni leo.

>> oiga, pero, este--¿por qué

no me permite mostrársela--?

cristóbal: pero a mí tal vez

me podría interesar,

son enciclopedias.

¿qué tienen de especial

las suyas?, no sé.

yolanda: no, no, no, por favor.

crsitóbal, no te vas a poner

a platicar con el señor

en este momento, ¿verdad--?

>> mire, no hay ningún problema.

yo tengo todo el tiempo

del mundo, si me invitan

a pasar, con mucho gusto--

yolanda: no, no, no, muchísimas

gracias, pero ahorita no

nos interesa.

aquí tiene su portafolio.

muchísimas gracias.

hasta luego.

esta noche

es solo de nosotros dos,

y yo quiero ser tuya.

fabián: ¡peligro, peligro,

grave peligro!

el evento está a punto

de suceder.

fausto: ¿y qué quieres

que haga, morro?

fabián: no lo sé, no lo sé.

pero tienes que hacer algo,

si no la voy a perder.

fausto: mira, morro, yo

te sugiero que mejor te subas

porque no quieres ver

lo que va a suceder.

[música]

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