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Simplemente María Capítulo 46

2 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

vanessa: quiero la verdad,

marco.

¿mi hermano no ha vuelto

a ver a esa mujer?

marco: no, no ha sabido

absolutamente nada de ella.

ni siquiera la ha buscado.

vanessa: ¿seguro?

porque sería horrible

que iniciáramos nuestro

matrimonio con una mentira.

marco: absolutamente seguro.

vanessa: ¿qué se te ofrece,

hortensia?

hortensia: felicitar

a los novios, si me lo permiten.

marco: hombre,

muchísimas gracias, hortensia.

gracias.

hortensia: muchas felicidades,

señor marco.

ambos: [ríen]

hortensia: espero

que la felicidad de este momento

se prolongue toda su vida.

y que dios los bendiga

con un angelito.

marco: bueno, no creo

que todavía sea tiempo.

hipólito: no se preocupe,

joven alejandro, conozco

muy bien a la señorita estela.

y voy a estar al pendiente

con el vigilante

para no dejarla entrar.

alejandro: gracias.

¿puedo sentarme en esta mesa?

adolfo: bienvenido, hijo.

diana: pero feliz, claro.

alejandro: muchas gracias.

en la iglesia vi a mi maestro,

el doctor de la fuente.

aproveché para comentarle

de la afección que tiene diana,

¿y qué creen?

quiere verla en su consultorio.

olivia: yo prefiero que siga

con el tratamiento

del doctor deschamps.

adolfo: olivia, no está de más

otra opinión.

el doctor de la fuente

es un gran cardiólogo.

está innovando

toda el área cardiovascular,

te lo recomiendo.

diana: sí, mamá, nada pierdo

con otra consulta.

olivia: está bien,

haremos una cita

con el doctor de la fuente.

adolfo: muy bien, hijo.

alejandro: vas a ver que...

te vas a recuperar.

pina: después de que le salvaste

la vida, te hubieras animado

a decirle todo, manita.

marco: vanessa me preguntó

si has vuelto a ver a maría.

alejandro: no le dijiste

que salí con ella, ¿no?

marco: no, por supuesto que no.

la conozco y...

sé cómo reaccionaría, y tampoco

te quiero meter en broncas, ¿no?

alejandro: bueno, gracias.

marco: bueno, tampoco te voy

a negar que me siento fatal

mintiéndole a la mujer que amo.

y que hoy es mi esposa.

alejandro: lo sé, y créeme

que lo valoro.

pero, amigo, yo no puedo

revelarle mi situación con maría

en este momento.

lo haré, pero más adelante,

ya que termine mi carrera, ¿sí?

y tú no te preocupes,

no te verás involucrado, ¿eh?

marco: por favor.

si se entera vanessa, me mata.

alejandro: no, no, tú no digas

nada, vas como que--

nunca te enteraste y ya, ¿sí?

olivia: ¿y van a encargar pronto

bebé, o se van a esperar?

diana: ah, seguro van a esperar,

mamá, marco y vane

son muy jóvenes para tener

esa responsabilidad.

vanessa: bueno, mi papá se muere

de ganas por tener un nieto.

y yo voy a hacer lo posible

por dárselo pronto.

adolfo: ¿de verdad, hija?

vanessa: claro, ¿que no es

lo que siempre has pedido, papi?

adolfo: sí, hija, y me alegra

mucho que el amor de marco

te haya cambiado, eres otra.

ahora piensas

en convertirte en madre.

vanessa: a lo mejor no tardo

en darles la sorpresa.

[ríe]

adolfo: mira, voy a ser abuelo.

[ríe]

>> ey, amiga, a poco ya te vas.

>> ay, ya se acabó todo.

karina: no, no, no, no,

lo que pasa es que dejé

los boletos en mi casa.

>> ay, por eso

ni te preocupes, ¿eh?

nosotras tenemos

dos boletos de sobra.

>> sí, nuestros galanes

prefirieron ir a ver el fútbol

que venir con nosotros

a la boda, ¿tú crees?

karina: bueno, pues siendo así,

me quedo con ustedes.

>> ay, perfecto, mira.

voy a estacionar el carro

y te vemos en la entrada,

no tardamos nada.

>> nos urge un "drink".

todas: [hablan a la vez]

karina: "bye".

fabián: a ver si entendí bien,

mulilla, ¿tú dices que la cosa

va lenta con el cristóbal?

yolanda: pues lentísima.

fausto: ay, pero criatura,

apenas están empezando a salir.

¿tú qué esperabas?

yolanda: pues es que a estas

alturas ya deberíamos

de ser novios.

pero cada vez que le toco

el tema, cristóbal me sale

con que tiene muchas

responsabilidades.

que si su mamá es viuda

y que sus hermanos

están chiquitos... ay, en fin.

fabián: mira, no te me vayas

a encabritar, mi tentación

de mujer, pero... ¿no será

que lo tuyo con el cristóbal

no pinta para ser algo formal?

¿que solo es para olvidarse

de la maría?

yolanda: pues es que eso

es lo que me temo, ay, y por eso

vine a pedirles consejo.

el consejo de mis dos

grandes amigos: ¿qué puedo hacer

para acelerar las cosas?

fabián: no, no, no,

pues no hay manera, mulilla.

tendrás que esperar quién sabe

cuántos años, uh...

para que el cristóbal apenas

quiera dar el primer paso.

fausto: sí.

mira, la única manera

en que los hombres se casan

aunque no quieran,

es cuando se comen la torta

antes del recreo, ¿que no?

[ríe]

yolanda: cierto, pues si yo

estuviera esperando

un hijo del cristóbal,

él no lo pensaría dos veces

para pedirme matrimonio.

alejandro: ¿bailamos?

olivia: ah, alejandro,

no creo que sea conveniente.

han sido muchas emociones

el día de hoy.

diana: pero me siento muy bien,

mamá... por favor, solo una.

alejandro: prometo llevarla

suavemente, olivia, por favor.

[ríe]

olivia: bueno, está bien.

alejandro: [ríe]

gracias.

¿estás bien?

diana: sí, pero...

pero no como para bailar.

¿te importa si caminamos

por el jardín?

alejandro: no, no, vamos.

fabián: no, no vayas a cometer

una burrada, yolita.

fausto: no se vale ponerle

un cuatro, pobre hombre.

yolanda: oigan, momentito, ¿eh?

pues si en la guerra

y en el amor todo se vale,

¿que no?

así que mañana mismito

voy a preparar la red.

cristóbal segurito que cae.

maría: maestro.

cristóbal: maría,

¿qué haces aquí?

yo pensé que estaría--

bueno, es que pues sí,

pina me comentó que hoy

era la boda

de la hermana de alejandro.

maría: sí, maestro, hoy es.

cristóbal: ¿no te invitó?

maría: no, maestro.

llegué a pensar que me llevaría,

hasta me hice un vestido

bien bonito, pero...

pues alejandro nunca

me dijo nada.

sé lo que está pensando,

maestro.

cristóbal: maría, discúlpame,

yo prefiero no extender

mi opinión al respecto.

maría: piensa que no lo hizo

porque le doy vergüenza.

pero la única que ahorita

siente vergüenza soy yo.

cristóbal: ¿tú por qué, maría?

maría: porque...

fui a la iglesia, nomás...

para espiar a alejandro.

diana: hace mucho tiempo

que no me sentía así, contenta.

y no solo por salir

y estar con más gente.

sino por las atenciones

que tú tienes conmigo,

por cómo me tratas.

me haces sentir que soy

importante para ti.

alejandro: lo eres, diana,

y mucho.

diana: ¿ves, ves lo que te digo?

me das toda tu atención cuando--

cuando muchas niñas en la fiesta

no te quitan los ojos de encima.

alejandro: en este momento,

no me interesa estar

con nadie más, diana.

karina: esta siempre

es la estrategia de alejandro

para seducir a las mujeres.

darles toda su atención

para después ignorarlas.

alejandro: karina,

¿qué haces aquí?

nadie te invitó a esta boda.

karina: mucho cuidado

con enamorarte de un tipo

como este.

porque solo te usa

para satisfacer sus deseos

y luego te bota,

como si fueras una basura.

[música]

[música]

alejandro: evítame la pena

de mandar a que te saquen

y vete de una vez.

karina: ¿quién es esta chavita?

¿tu nueva conquista?

me imagino que no le has contado

lo nuestro, ¿no?

y lo de la otra tampoco.

alejandro: o te vas,

o te vas a arrepentir.

diana: no, alejandro,

aquí la que está de más soy yo.

alejandro: no, diana, no.

diana: no quiero causarte

más problemas con tu novia, no.

alejandro: ¿no te cansas

de fastidiarme la vida?

karina: qué pena que la tal

maría, la sirvienta esa,

no se quedó en la iglesia

para verte en tu plan

de conquistador.

alejandro: ¿de qué hablas?

maría no fue a la iglesia.

jamás iría a un lugar

al que no fue invitada, tiene

más educación que tú, karina.

karina: qué poquito la conoces.

pregúntale, pregúntale si no fue

a la iglesia a espiarte.

yo, por lo pronto, me quedo

bien contenta de haberte

arruinado tu plan

con la güera desabrida esa.

alejandro: ella es solamente

una amiga, y te advierto

que tus intrigas no van

a separarme de maría.

y por tu bien, karina,

o te largas de esta casa

o te voy a odiar más

de lo que ya te odio.

¡lárgate!

karina: todavía no he acabado

contigo, alejandro.

me falta terminar tu relación

con la gata esa.

maría: es que esa señorita

me metió ideas en la cabeza.

y yo hice muy mal

en hacerle caso.

cristóbal: ¿lo que te dijo

era cierto?

¿él estaba con otra mujer?

maría: yo nomás le vi

con su amigo marco.

ahora que le cuente se va

a enojar reteharto conmigo,

y con toda la razón.

cristóbal: entonces,

piensas confesarle

que fuiste a espiarlo.

maría: pues sí, maestro,

no puedo callármelo.

no está bien decirle mentiras

a la persona que uno ama, ¿o sí?

alejandro: ¡diana!

diana: [jadea]

alejandro: diana, espera,

diana, diana, escúchame,

por favor, perdón.

diana, perdón por lo que acaba

de pasar, diana, perdóname.

diana, por favor, discúlpame.

diana: es lógico que despiertes

tantas pasiones.

[tose]

entiendo que esa muchacha

se ponga así

si te encuentra con otra chica.

alejandro: es que no hay nada

entre ella y yo, fuimos novios,

pero eso ya pasó.

ella no termina de entenderlo,

por favor, por favor, créeme.

discúlpame, discúlpame.

diana: ¿por qué?

¿por qué voy a disculparte, eh?

tú no tienes la culpa

de causar ese efecto

en las personas que te conocen.

[tose]

alejandro: yo no quiero

que pienses que voy por la vida

enamorando a las mujeres.

o que me la paso

rompiendo corazones.

diana: ¿no eres

un rompecorazones?

alejandro: por supuesto que no,

créeme.

diana: [tose]

[jadea]

alejandro: ¿me crees, diana?

diana: sí... sí, alejandro.

sí te creo.

[jadea]

cristóbal: a mí me parece

muy valiente que enfrentes

las consecuencias

de lo que haces.

si alejandro te ama,

va a apreciar tu honestidad.

maría: gracias por estar siempre

de mi lado, maestro.

dándome valor

para hacer lo correcto.

cristóbal: siempre podrás

contar conmigo, maría.

maría: y ahora usted cuénteme:

¿cómo van las cosas

con la señorita yola?

¿ya son novios?

cristóbal: no.

maría: ¿y eso por qué?

cristóbal: simple

y sencillamente...

no quiero ir más lejos.

marco: ¿cómo que karina

estuvo aquí?

alejandro: le hizo pasar

un pésimo momento a diana.

lo bueno es que no pasó

a mayores, amigo.

marco: ¿dónde está

que no la veo, caray?

alejandro: seguro ya se fue,

o sea, le dije que se largara.

lo que yo no entiendo, amigo,

es ¿cómo se coló aquí

a la fiesta?

marco: fácil, es amiga

de la familia.

seguramente los empleados

pensaron que estaba invitada

y la dejaron pasar, no sé.

ya, tranquilízate.

alejandro: no, es que no puedo,

no puedo, marco.

karina me dijo algo que me dejó

muy intranquilo: me aseguró

que maría estuvo en la iglesia.

marco: ¿qué?

alejandro: sí.

karina: estela.

estela: karina.

¿por qué estás vestida así?

¿fuiste a la boda?

karina: sí, igual que tú.

estela: nunca te vi.

karina: porque te largaste

antes de la ceremonia.

porque no te quedaste

a pelear por lo que es tuyo,

huiste como una cobarde.

estela: no.

[gime]

yo fui a pelear por marco,

tanto, que estaba dispuesta

a matar a vanessa.

marco: espérate, espérate,

karina te tiene

que estar mintiendo.

o sea, maría no sabía

de la boda, no sabía el lugar,

no sabía la hora--

alejandro: no, nunca

se lo mencioné.

marco: ahí está, más a mi favor,

no tenía por qué enterarse.

seguramente lo hizo para--

no sé, para echarte a perder

el momento... ¿sabes qué?

libérate de eso

y vamos a festejar

y vamos a pasárnosla bien.

vamos a disfrutar la boda, ¿eh?

venga.

chicos, ¿cómo van, eh?

¿todo bien, pasándola bien?

¡salud!

¿dónde está la novia más guapa?

suegro, ¿cómo le va?

¿cómo se la está usted pasando?

adolfo: muy bien...

estela: de no haber sido por esa

muchacha que se interpuso...

y que me hizo ver que era

una locura lo que estaba

haciendo, hubiera disparado.

karina: maldita maría.

estela: ¿qué tiene que ver ella

en esto?

karina: que la mujer que evitó

que dispararas era maría.

sí, la gata de alejandro,

la maldita piojosa.

estela: pues yo...

yo estoy agradecida.

de no ser por ella,

ahora... estaría detenida.

vanessa, muerta,

y marco, destrozado.

karina: ¿de veras te dolería

que marco sufriera por la muerte

de vanessa?

estela: sí, marco nunca fue mío.

siempre fue de vanessa,

nunca la olvidó.

karina: ¿y ahora...

qué vas a hacer?

[llora]

estela: [llora]

[jadea]

alejarme.

[gime]

tratar de curar estar herida,

que espero que cierre

con el tiempo.

y si no...

da lo mismo.

[llora]

aprenderé a--a vivir con ella.

karina: ¿los vas a dejar en paz

a vanessa y a marco?

estela: sí.

yo sé que él nunca va a ser

feliz con alguien como vanessa.

pero, a fin de cuentas,

es lo que él eligió.

[llora]

diana: entonces llegó esa chava,

la tal karina, y dijo todas

esas barbaridades y...

y la verdad, me sentí muy mal.

vanessa: por ella

no te preocupes, diana,

está mal de la cabeza.

era mi amiga y la conozco bien.

te aseguro que tiene un tornillo

zafado, es una loca, obsesiva.

diana: pero fue novia

de alejandro.

vanessa: sí, pero cuando

mi hermano se dio cuenta

de lo enferma que estaba,

terminó con ella.

y ahora, karina se ha convertido

en una verdadera pesadilla.

el pobre ya no sabe

ni cómo quitársela de encima.

diana: entonces...

¿entre ellos dos ya no hay nada?

vanessa: en lo absoluto.

por eso te insisto:

no vayas a pensar

que mi hermano es un mujeriego

y que anda con 1000.

para nada.

lo que alejandro busca

desesperadamente

es una compañera seria, estable.

y como en los cuentos de hadas,

con quien ser feliz

el resto de su vida.

karina: entonces ¿a ti ya te da

lo mismo que vanessa sepa o no

que alejandro y la "guarachuda"

andan juntos otra vez?

estela: como lo dijo maría,

que sea dios el que la juzgue.

karina: perfecto.

entonces, yo sí voy a tomar

cartas en el asunto.

estela: no lo hagas, karina.

acepta tú también tu derrota

y sigue adelante con tu vida,

no seas tonta.

karina: yo no me rindo

tan fácilmente.

estela: entonces, vas a sufrir

mucho todavía.

karina: ¿sufrir qué?

estela: ¿qué?

el desprecio de alejandro,

por ejemplo.

karina: ese ya lo tengo.

yo lo que busco es venganza.

adolfo: ya me conoces enojado.

marco: [ríe]

querido suegro,

voy a complacer a mi mujer

en todo lo que necesite.

estoy dispuesto a darle

hasta mi propia vida.

adolfo: muy bien...

alejandro: ¿qué pasa, o qué?

vanessa: marco y yo vamos

a dejar la fiesta discretamente,

sin despedirnos de nadie.

olivia: en ese caso, también

es hora de que nos retiremos.

alejandro: ah, bueno,

pero yo las llevo olivia, ¿sí?

adolfo: ah, qué bien.

y entonces, cerecedo y yo

nos quedamos de "sacaborrachos".

todos: [ríen]

cerecedo: nos sacamos

uno al otro.

adolfo: no, no, no--

vaya tranquila.

vanessa: ay, papi...

gracias por todo.

karina: hipólito, ¿verdad?

hipólito: sí, señorita.

karina: fíjese que se me olvidó

dejarle esto a mi amiga vanessa.

¿usted se lo podría dar

personalmente?

es algo que va a necesitar

llevarse a su luna de miel.

[música]

[música]

hipólito: buenas noches,

doña hortensia.

hortensia: ¿qué pasa?

hipólito: mire, trajeron

este sobre para la señorita--

perdón, para la señora vanessa.

hortensia: ¿quién lo trajo?

hipólito: la señorita karina,

la que andaba de novia

con el joven alejandro.

dijo que se lo tenía que dar

a la señora vanessa

antes de que se fuera de viaje.

hortensia: está bien, hipólito,

yo se lo doy, gracias.

hipólito: con permiso.

hortensia: ay...

si es de esa señorita,

no debe ser nada bueno.

[llaman a la puerta]

marco: eh...

¿listísima, hermosa, eh?

¿ya?

vanessa: ya, listísima.

cuando quieras, nos vamos.

marco: perfecto,

hoy va a empezar

nuestra superaventura.

vamos a ser hiperfelices,

vas a ver.

[gime]

vanessa: claro que sí, mi amor,

pero antes de irme,

quiero dejarle un encargo

a alejandro.

marco: es que no está,

se fue a dejar a olivia

y a diana a su casa.

vanessa: justamente,

quiero pedirle que no deje

de visitar a diana.

a ella le hace tanto bien

convivir con gente

de nuestra edad.

y me he dado cuenta

que disfruta mucho

de la cercanía de mi hermano.

marco: bueno, sí, a él le cae

superbién, no creo que sea

necesario que le encargues nada.

vanessa: es que tengo planes

especiales para esos dos.

marco: uh, no... no, no, no.

¿estás pensando

en algo más serio?

vanessa: sí, ¿por qué no?

marco: no, bueno, lo que pasa

es que como diana

está enferma del corazón y--uy.

alejandro ahora está dedicado

en cuerpo y alma al estudio.

pues ¿qué traes, eh?

vanessa: [ríe]

pero, conociendo a mi hermano,

pues tarde o temprano

va a buscar una compañera.

y esa bien puede ser diana,

¿no crees?

marco: [ríe]

ah...

olivia: gracias por traernos

a la casa, alejandro.

tú siempre tan gentil

con nosotras.

alejandro: con todo gusto,

olivia.

y diana, fue un placer.

y perdón por--por el mal rato

que te hice pasar, ¿sí?

diana: no te preocupes.

espero verte pronto por acá.

alejandro: con permiso.

olivia: ¿de qué mal rato

hablaba alejandro, hija?

diana: estábamos en plena boda

cuando de repente se apareció

una muchacha reclamándole

a alejandro que la haya dejado.

[suspira]

no sabes la cantidad

de tonterías que dijo.

marco: en fin, mi amor,

ya el tiempo lo dirá, ¿no crees?

y eso es precisamente

lo que ya no tenemos, tiempo

para esperar a tu hermano.

vanessa: ¿te comentó

que la idiota de karina

tuvo el pésimo gusto

de presentarse en la fiesta?

marco: sí, pero él mismo

le pidió que se fuera, ¿no?

vanessa: bueno, pero eso

no impidió que le hiciera pasar

un mal momento a diana.

aunque alejandro no es ningún

santo, no quiero que diana

se quede con la idea

de que mi hermano

es un rompecorazones.

marco: a ver, a ver, a ver,

flaquita, ven.

es mejor que dejes que la misma

diana se haga una idea de quién

es alejandro rivapalacio,

¿no te parece?

pues ya vámonos, ya--ándale.

la princesa, eso, vámonos.

olivia: la escena de celos

de esa muchacha me preocupa.

¿no será que alejandro tiene

algún tipo de compromiso

con ella?

diana: no, mamá, me explicó

que él y karina fueron novios

hace tiempo, pero...

ya no tienen nada que ver.

me aseguró que ella

no le interesa en lo más mínimo.

olivia: menos mal, me hubiera

desilusionado mucho si supiera

que él anda con otra chica,

cuando él--

diana: ¿cuando qué?

olivia: cuando anda tras de ti.

diana: por favor, mamá.

alejandro rivapalacio

no anda detrás de mí.

olivia: diana, hija,

tú le gustas.

de eso no tengo la menor duda.

le encanta estar contigo,

eso me quedó más que claro

en esta tarde y la boda.

ninguno de los dos

dejó de reírse.

él no dejaba de verte--

diana: mamá, por favor,

no sigas.

no quiero ilusionarme.

[jadea]

por más que alejandro

sea el hombre ideal,

no quiero ilusionarme.

¿sabes por qué?

yo no soportaría una desilusión

de esa magnitud.

hortensia: ay, celia,

hazme el favor de decirle

a los meseros que ya

no le sirvan más copas

a los invitados que quedan.

a ver si se van, ya.

celia: sí, señora.

alejandro: seguro te preguntas

por qué me estoy metiendo

a escondidas aquí a la casa,

¿no?

yo estoy cansado, hortensia.

ya no quiero estar allá afuera,

prefiero... dormir, descansar.

¿sí?

hortensia: alejandro.

alejandro: ajá.

hortensia: hace rato trajeron

un sobre dirigido a tu hermana.

alejandro: ah, ¿ya se lo diste?

hortensia: no, ya se fue

con el joven marco

al aeropuerto.

además, no pienso entregárselo.

alejandro: ¿se puede saber

por qué?

hortensia: sí, claro, permíteme.

dime tú si debo

enterarla de esto.

le has estado mintiendo a toda

tu familia, sigues con maría.

karina: cuando vanessa vea

esas fotos, ella se encargará

de que su hermanito

no vuelva a ver nunca más

a la gata inmunda esa.

[música]

alejandro: y por esas últimas

palabras de mi ma,

me decidí a buscar a maría

para que me perdonara.

y lo hizo.

me aceptó de nuevo, así que...

pues sí, estoy... viviendo

una doble vida, hortensia.

todas las tardes me la paso

estudiando en el cuarto

donde vive maría con mi hijo.

sí.

hortensia: yo sabía que tú

te traías algo.

alejandro: me conoces muy bien.

y créeme que me siento pésimo

por decir tantas mentiras,

pero, mira, sé perfectamente

que mi padre y que vanessa

nunca van a aceptar

esta relación.

hortensia: bueno, ¿y qué?

¿piensas seguir así

toda tu vida?

alejandro: no, no, ¿cómo crees?

yo solo quiero ganar tiempo

para terminar mi carrera.

le prometí a maría casarme

con ella en cuanto me gradúe.

hortensia: [gime]

ay, hijo... tu mamá...

tu mamá estaría tan orgullosa

de ver que estás actuando

como un hombre hecho y derecho.

alejandro: [ríe]

[suspira]

estás conmigo, ¿verdad?

no le vas a decir

nada de esto a nadie, ¿cierto?

hortensia: no, callaré, callaré

y te apoyaré como tu mamacita,

que en gloria esté,

lo hubiera hecho.

alejandro: gracias, hortensia.

hortensia: ella quería darte

los medios económicos

para que fueras feliz con maría,

pero... ya ves... a la pobre

ya no le alcanzó el tiempo.

alejandro: a ver, ¿qué dices?

no entiendo.

hortensia: tú nunca lo supiste,

pero tu mamá quiso cambiar

su testamento para dejarte

solo a ti su fortuna.

perdóname por decírtelo

a esta hora, y ya--

ya no sirve de nada.

alejandro: no, claro que sirve,

hortensia.

no tienes idea lo que--

lo que me ayuda saber

que si mi madre viviera,

me apoyaría en este momento.

gracias.

[suspira]

fausto: oye, pero tu hermano,

el cristóbal, va a verte

a todos los juegos, ¿que no?

tavo: ay, "simón", si él

es mi fan número uno.

fausto: ah, pues ahí está.

entonces, mira: tú vete

con calma, disfruta tu partido,

pero en cuanto termines,

vas y sigues a la yola.

tavo: ah, chirrión, ahora sí

que no te entiendo naranjas.

o sigo a la yola

o estoy con mi hermano.

fausto: da igual,

porque tu hermano

no puede estar en el juego

y con la yola al mismo tiempo.

tavo: ah, chirrión, y ahora sí,

¿qué te traes con mi carnal, eh?

fausto: no, no, tavo, no es nada

contra tu hermano.

es que ¿cómo te explico?

mira, yo lo único que quiero

saber es a qué hora se ven

la yolanda y él.

tavo: ay, no, hombre.

pues si mi mamá por eso

nos tiene bien checaditos,

¿quieres que le pregunte?

fausto: sí... no.

tavo: ah, ¿no?

fausto: espérate, pero es así

como quien no quiere la cosa,

¿sí me explico?

tavo: ajá.

maría: sí, papacito, pues ya

le mandé su dinero de este mes.

juan: muchas gracias, mi hija,

pero ya te dije: quédese

con más centavos para ti.

¿cómo te va con la costura?

maría: ah, pues muy bien.

cada día aprendo más

en la academia y...

tengo hartas clientas.

juan: ah, qué bueno,

pero ya tenemos harto tiempo

que no nos miramos, hija.

ya tus hermanos y yo

te extrañamos reteharto.

hace más de un año

que te fuiste para allá.

¿por qué no te agarras

unos "diítas" y te vienes acá,

para el pueblo, eh?

maría: no, pues a mí también

me gustaría ir a verlos,

papacito.

pero, pues, ahorita no se puede,

porque tengo harto trabajo.

juan: ya lo sé, ándele,

procure hacerse ahí un tiempo,

mi hija.

maría: lo voy a hacer,

ya verá usted... y, por favor,

dele de besos a mis hermanitos.

que me los bendiga

la morenita siempre.

juan: y que a ti te siga

cuidando como hasta hoy, hija.

maría: adiós, papacito.

pina: manita, ¿por qué le dices

que vas a ir?

maría: pues él y mis hermanos

quieren verme.

ay, ¿cómo le hago, pina?

pina: pues ya que el--

no te invitó a la boda,

que por lo menos tenga

los pantalones para ir contigo

y el gordo al pueblo.

y pues que le diga a tu papá

pues cómo están las cosas.

maría: ay, ¿cómo pasas a creer

que voy a decirle eso

a alejandro?

ya bastante tengo con ver

de qué forma le voy a decir

pues... que estuve en la iglesia

espiándolo.

adolfo: hortensia,

voy al club un rato.

lo más seguro es que coma

por allá, no me esperes.

disfruta del domingo,

que bastante trabajo

tuviste anoche con la boda.

hortensia: sí, doctor, nada más

le voy a encargar al vigilante,

porque van a pasar a recoger

las mesas y las sillas.

de todas maneras, se queda celia

por si algo se ofrece.

adolfo: muy bien,

que lo disfrutes.

hortensia: gracias, doctor.

>> oiga, don, y todo

lo cosecho yo en mi rancho,

y se lo puedo traer bien fresco.

>> sí, sí, está buena.

>> oiga, don, espéreme tantito,

creo que vi a alguien.

doroteo: ¿nada más un kilo,

maría?

maría: sí, don doroteo.

es para doña feli.

doroteo: ah, muy bien.

oye, qué grande está tu chamaco.

maría: ah, sí, ya cumplió

los seis meses mi solecito.

doroteo: cómo ha crecido.

uy, se ve a leguas

que lo quieres mucho, ¿verdad?

maría: ay, mi solecito es todo

en mi vida.

doroteo: aquí tienes, maría.

son 50.

cuida mucho a tu chamaco, ¿eh?

está bien chulo, adiós, bebé.

maría: hasta lueguito,

dile "adiós".

doroteo: hasta luego.

¿qué van a querer?

[música]

[música]

tavo: nomás vengo de carrera

a decirles que ya sé que yola

invitó a mi hermano a cenar

esta noche a su casa.

fausto: ah, muchas gracias

por la información, tavo.

tavo: y ahora sí, ¿ya me van

a contar el plan?

fabián: ah, el plan,

el plan es que la yola

no meta las cuatro patas.

tavo: ay, ¿que ya no meta

las cuatro, pues cómo, adónde?

¿qué quiere hacer?

fabián: este, no, mira...

fausto: lo que pasa es que...

¿cómo le explico?

mira, lo que pasa es que está

aprendiendo a bailar.

y como no le sale bien

y le quiere enseñar

a tu hermano, pues no vaya

siendo que azote como res

y se termine rompiendo una pata.

tavo: ah, ya entendí.

o sea, ¿cómo?

fausto: explícale.

fabián: este...

karina: ay, vanessa

no me contesta su celular.

¿ya se habrá ido

de luna de miel?

[gime]

¿le habrán dado las fotos?

no, es mejor no dejarlo

a la suerte, karina.

[suspira]

¿qué tal si le damos

una copia a su papá?

alejandro: hola, bonita.

maría: ay, mi amado.

qué bueno que viniste.

es que necesito hablar contigo

de algo reteimportante.

alejandro: yo también quiero

que hablemos, maría.

maría: no, no, no,

primero quiero hablar yo.

espero que me entiendas

y que me disculpes por...

por algo que hice.

pero por ahora--

alejandro: si te refieres

a que ayer estuviste

en la iglesia, donde se casó

mi hermana--

maría: ¿me "vistes"?

fausto: ¿no me vas a felicitar?

ya tenemos la ubicación

de la cita.

fabián: sí, lo que no sabemos

es a qué hora va a ser

la dichosa cenita.

fausto: ey, eso sí no sabemos.

fabián: por eso,

hay que estar donde quedamos

pero desde bien temprano.

fausto: oye, fabián, pero a mí

como que no me está latiendo

esto que vamos a hacer.

no está bien

entrometernos tanto.

fabián: no te me vayas a rajar,

"bro", la mamá de yola no está

en méxico y ella seguro que va

a aprovechar la ocasión y le va

a tender la trampa al cristóbal.

fausto: pues sí, pero ¿cómo--?

fabián: a ver, a ver, a ver,

nosotros tenemos que impedir

que lo que yola quiere que pase

no pase.

fausto: sí, morro,

pero ¿cómo podemos impedirlo

si ellos dos

ya están grandecitos?

si se alborotan en la cena,

pues--pues se van a alborotar,

y punto.

a poco tú y yo podemos impedir

que los toros y las vacas,

pues, cuando se juntan,

pues hagan lo que hacen.

fabián: a ver, a ver,

ya tengo todo planeado

y nomás me falta conseguir

pues algunos implementos.

fausto: ¿qué tipo

de implementos?

fabián: unas cuerdas,

unas poleas, y unos buenos

asistentes, también.

mira, tú y yo nos vamos

a descolgar desde la azotea

del edificio de la yola

y todo va a estar solucionado,

vas a ver.

fausto: ¿descolgarnos

desde dónde?

maría: ay, sé que no debí.

pero esta mujer fue a buscarme

a la academia y... y me dijo

que tú irías a la boda

con otra mujer.

y como nunca me pediste

que te acompañara, pues...

ay, me entraron unas dudas

bien grandes, y por eso fui.

alejandro: ay, maría,

pensé que habías entendido

las razones por las cuales

yo no había podido llevarte.

maría: no, pues a lo mejor

quedaron claras para ti,

pero para mí, no.

podrías llevarme y presentarme

como una amiga tuya, nomás.

alejandro: ¿y para qué, maría?

¿para que te comieran

a preguntas que no ibas

a saber contestar?

o peor aún,

que siendo como eres,

contestaras todas con la verdad.

mira, bonita, a mí no me molesta

que hayas ido, ¿ok?

pero tampoco tú deberías estar

así porque no te pude llevar,

entiéndeme.

maría: ¿alguna vez te has puesto

en mi lugar, alejandro?

y desde donde estoy,

¿no te preguntarías

"qué tan importante

soy yo para ti"?

alejandro: bonita,

estudio para ti, vivo para ti,

para nuestro hijo.

¿eso no te dice lo importante

que eres para mí?

maría: sí, pero... pues lo haces

a escondidas de todos.

alejandro: a ver, no, no, no,

yo no me escondo de nadie.

aquí todos me conocen,

saben quién soy.

maría: sí, sí, mi gente lo sabe.

pero la tuya no sabe nada de mí.

alejandro: bonita, lo sabrán

cuando sea prudente,

lo hemos hablado, ¿sí o no?

a ver, bonita,

¿no te basta mi amor?

¿mi devoción absoluta por ti?

hortensia: el vigilante

tiene la orden de que bajo

ninguna circunstancia

se le permita el paso, señorita.

karina: tengo algo que resolver.

hortensia: no, no, no.

si se refiere a las fotos

que ayer le mandó

a la niña vanessa, y las que veo

que ha vuelto a traer,

déjeme decirle que yo misma

se las entregué a la niña.

no necesita dejar otra copia.

karina: entonces, ya sabe

lo que su hermano hace

a espaldas de todos ustedes.

hortensia: sí,

pero ¿sabe cuál fue su reacción?

las rompió todas.

karina: ay, conozco a vanessa,

hortensia, y esa sí

que no me la creo.

hortensia: yo la conozco desde

antes que usted, ¿y sabe qué?

me pidió decirle por si volvía

por aquí, que ya no le interesa

lo que haga su hermano

con su vida.

que ella ya tiene la suya.

karina: hasta que no me lo diga

ella misma, no lo creo.

hortensia: lamentablemente,

ella ya está de viaje

de luna de miel.

y no creo que lo quiera

suspender para venir

a hablar con usted.

karina: entonces voy a hablar

con el doctor adolfo.

yo dudo mucho que el sea

tan comprensivo como su hijita.

hortensia: karina, lamento mucho

ver la mujer en la que se ha

convertido por buscar venganza.

por cobrar una afrenta,

por pelear por un hombre

que no puede ser suyo.

no se llene de amargura.

alejandro: mi amor,

sabes que mi corazón

te pertenece, bonita.

óyeme algo, ¿viste algo

inapropiado en la iglesia?

algo, no sé, que te haga pensar

que ando con otra mujer,

así como te dijo karina.

maría: pues no, solamente estuve

un ratito, cuando llegó

el coche de la novia.

pues así, luego-luego,

yo me metí en la capilla

de al lado para que tú

no me vieras.

y fue cuando tu hermana

entró a la capilla.

alejandro: ¿cómo?

¿te vio vanessa?

maría: sí.

alejandro: ¿y por qué

no me dijo nada?

¿ahora sabe que tú y--?

maría: no, no, no,

ella no sabe nada.

yo le dije que había ido ahí

pues para rezarle a la morenita.

alejandro: ¿y te creyó?

maría: yo creo que sí.

y luego entró una señorita

con una pistola en la mano.

estaba dispuesta

a matar a tu hermana.

alejandro: bonita, bonita,

¿tú estabas ahí?

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