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Simplemente María Capítulo 35

16 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

cristóbal: hola, mamá.

>> hola.

cristóbal: pina.

pina: hola, profe.

cristóbal: maría, ¿cómo estás?

maría: bien, maestro, gracias.

pina: pues con la novedad,

profesor, de que maría

siempre ya no se casa.

cristóbal: es de sabios cambiar

de opinión, maría.

qué bueno que no te vas a casar

con ese hombre.

maría: ay, no, maestro,

no me voy a casar con alejandro

ahorita, vamos a esperar

a que termine sus estudios

de medicina.

>> ¿y esa idea de quién salió,

de él o de ti?

pina: ay, profe, ¿pues de quién

va a ser?

aquí la única sacrificada

es mi manita y todo para que

el papá de ese señor no se enoje

y no le quite su ayuda.

>> ay, qué barbaridad.

ven, ayúdame.

>> perdóname, maría,

pero es que yo creo que ese tipo

no se merece este sacrificio.

si no tiene el valor

para decirle a su familia

de tu existencia,

de sus planes de bodas.

al menos me queda claro

que no te quiere lo suficiente

para poder tomar--

maría: no me diga eso, maestro.

su papá hasta lo amenazó

con echarlo de su casa

si me vuelve a buscar.

yo no quiero causarle angustias

al señor que acaba de perder

a la mujer que amó.

>> maría, ¿por qué siempre

tienes que pensar en lo demás

y no en ti?

maría: ¿y usted me lo dice?

mire, maestro,

yo siento que tengo que ayudar

a alejandro a convertirse

en doctor y que lo haga.

>> sí, estoy de acuerdo.

pero entiéndeme esto, por favor,

un hombre que ama de verdad

lucha contra todos

los obstáculos y si para tener

a la mujer que quiere

tiene que empezar de cero

sin familia, sin apoyo,

lo hace,

no lo deja para después.

cumple su palabra,

se casa.

maría: pues perdóneme usted,

maestro,

está siendo muy duro

con alejandro.

>> y tú demasiado comprensiva

con un hombre que tiene por

costumbre mentirte y lastimarte.

maría: tengo mis planes,

maestro.

quiero terminar la primaria,

seguir aprendiendo

en la academia de doña piedad.

quiero progresar.

y así a lo mejor las diferencias

entre alejandro y yo

pues ya no son un problema

para su papacito.

>> ay, maría, te admiro.

a pesar de todo sigues firme.

tus ideas de superarte,

pero en verdad creo

que te equivocas en apoyar

a ese hombre.

maría: ese hombre se llama

alejandro.

y en verdad que no lo entiendo,

maestro.

usted no quería que lo perdonara

y ahora quiere que me case

con él.

>> listo, mira, aquí vas a tener

todas las imágenes, fotografías

y todo lo que tú necesites

de la persona que busques,

pero si tuvieras el apellido

sería un poco más fácil.

>> híjole, es que no lo conozco

la verdad, solo sé que se dedica

a la industria editorial

o algo así.

>> ok, bueno, entonces,

vamos a limitar nuestra búsqueda

a editoriales.

listo.

ahí puede checar.

>> ya.

gracias, eh.

>> no, de nada.

>> dudo que ese hombre cumpla

con su palabra.

ponlo a prueba.

dile que te quieres casar

cuanto antes y entonces veremos

qué pasa.

maría: él estaba dispuesto.

soy yo la que quiere esperar.

lo amo, maestro,

nunca dejé de amarlo.

a usted le consta que traté

de dejar de quererlo

con todas mis fuerzas.

que quise matar ese sentimiento

dentro de mi alma,

pero no pude.

no pude.

>> por eso temo tanto por ti,

maría.

no quiero que vuelva a abusar

de tu nobleza.

de tu gran corazón.

que se burle de tu amor

y que al final termine dejándote

como ya lo hizo.

por eso te aconsejo

que le tomes la palabra

y que te cases mañana mismo

con él.

pina: doña feli, ¿por qué quiso

dejar solos a maría y al profe

cristóbal?

feli: para que maría

le dé sus razones.

más vale una colorada

que cien descoloridas.

a ver si así, pues,

lo hace entender.

pina: usted quiere que su hijo

deje de pensar en ella, ¿verdad?

ay, usted me va a pasar

a disculpar, doña feli,

pero pues todos aquí

en la pensión, menos aquí

mi manita, pues, saben que

lo que su hijo siente por ella

es más que cariño.

yo no sé por qué maría

es tan ciega.

feli: mi hija,

porque está enamorada del padre

de su hijo.

por eso no puede ver a mi

cristobal como el hombre

que la puede hacer feliz.

pina: ay, doña feli, tiene usted

toda la boca llena de razón.

mientras ese ricachón

siga en el corazón de maría,

lo que usted

y yo tanto deseamos,

pues, va a ser imposible,

doña feli.

imposible.

>> ay, pina, pina, vamos.

maría: perdóneme, maestro,

pero yo ya tomé mi decisión

y si a usted le parece mal--

cristóbal: no importa, maría.

no importa lo que yo piense, eh.

maría: a mí sí me importa.

y mucho.

usted es mi guía.

mi luz en la oscuridad.

usted me ha enseñado

tantas cosas.

cristóbal: ahora será otro

quién te guíe.

maría: no, maestro,

usted seguirá siendo mi fuerza,

y a pesar de que no crea

en alejandro le pido,

le suplico que le dé su

confianza, él me va a cumplir,

se va a casar conmigo.

yo lo sé.

lo siento aquí,

en mi corazón.

en mi alma.

cristóbal: maría,

yo solo quiero verte feliz.

yo acepto lo que tú decidas,

pero no me pidas que confíe

en él.

no llego a tanto.

yolanda: tavo.

>> ay, yola, ya me hiciste

perder.

yolanda: pe--perdón, tavo,

pero pues tú eres muy bueno

y pues puedes volver a empezar.

oye, ¿está tu hermano?

tavo: simón,

pero ya va a empezar sus clases

particulares y ya sabes

que no le gusta que lo molesten.

yolanda: pues sí, es verdad.

oye, ¿y el fabián y el fausto

están?

tavo: naranjas.

los dos se fueron a chambear

a su changarrito ese donde

ahorita están cantando.

yolanda: ay, ya, espérate.

y pues, ¿hoy trabajan hasta

tarde o no?

tavo: pues tanto así no sé.

yolanda: ¿y qué novedades

hay en la pensión?

tavo: pues nomás lo del papá

del niño que--

>> ¡gustavo!

¿qué no vas a hacer tu tarea?

tavo: híjole, la tarea.

luego la seguimos, yola.

yolanda: pero--

[celular]

>> ¿qué quieres?

>> ¿dónde estás, marco?

marco: en la universidad, ¿por?

>> ¿tan tarde?

marco: sí, ¿qué?

¿cuál es el problema?

>> bueno, pues es que tú

nunca estás en la universidad

a estas horas.

por favor, dime dónde estás

y con quién, marco.

marco: estoy ocupado, ¿ok?

después nos hablamos, estela.

hasta luego.

>> ¿para cuándo es la boda?

maría: ay, eso va a tardar

hasta que alejandro termine

su carrera de doctor.

>> ah, pues me tranquilizas,

muchacha, porque uno es animal

de costumbres y ahora

que tenemos bebé en casa

y tan bien portado y sonriente

pues no quisiéramos

que se fueran nunca, maría.

maría: pues llegará el día,

pero por ahora aquí nos van

a tener hasta cuando quiera

venir a saludar a mi solecito.

>> ¡uh!

canela para su té.

[ríe]

>> ¿y dónde estuviste

todo el día?

alejandro: estudiando

en la universidad.

>> ay, qué bueno.

así mantienes la mente ocupada

en algo positivo, hermanito.

alejandro: trato.

trato, pero...

no dejo de--

de pensar en mi mamá.

>> obvio.

yo estoy igual, es normal.

oye, a propósito,

hoy vino una amiga de mi mamá.

acaba de regresar a vivir

a méxico con su hija.

no tenían idea de que falleció.

se enteró y vino a dar

el pésame.

alejandro: para muchos

es una sorpresa.

y yo todavía, no sé,

no--no puedo hacerme a la idea

de--

de que jamás

la volveré a ver.

[solloza]

marco: mira nada más,

el imbécil resultó ser

un simple modelito.

[música]

>> tengo una duda, hermanito.

¿no habrás cometido

la indiscreción de contarle

a marco que karina fue la que

atropelló a esa mujer, verdad?

y menos que yo le ayudé

a cubrir lo que hizo.

alejandro: no, no, no.

¿cómo crees?

>> es mejor olvidarnos

de ese incidente

tan desagradable.

a estas alturas ya le debió

de haber quedado claro a karina

que no puede chantajearme

con eso y que lo de ustedes

terminó definitivamente.

[llaman a la puerta]

>> perdón que los interrumpa,

muchachos, abajo está

la señorita karina preguntando

por ti, vanessa.

>> a mí también me dijo fabián

que pues no quería que yola

se enterara que maría

se contentó con el papá

del bebé.

tavo: ay, me cae que las mujeres

nomás complican la vida

de los hombres.

la de fabián y la de fausto.

>> ¿por qué la de fausto?

tavo: ah, pues, porque--

porque como fausto es amigo

de la yola y es hermano

de fabián, pues, le duele

por los dos lados.

¿qué no?

alejandro: perdón

si no te ofrezco nada.

karina: no, no te preocupes.

no vengo a importunar,

sino a hablar con tu hermana.

alejandro: ah, bueno, en ese

caso, prefiero quedarme

a escuchar lo que vas a decirle.

no será otra de tus amenazas,

¿verdad?

karina: lamento haber llegado

tan lejos,

es que estaba desesperada

porque terminaste conmigo.

la verdad no pensé lo que hice.

reconozco que estuvo pésimo.

vanessa: eso ya no importa,

karina.

lo mejor es dejar atrás

este penoso asunto.

karina: me siento terriblemente

mal.

de verdad, es que no sé

qué me pasó.

me desconozco.

alejandro, perdóname.

fue una reacción absurda

a tu manera de terminar

con todo.

alejandro: mira, karina,

yo no quería lastimarte.

buscaba ser honesto contigo,

nada más.

karina: les pido perdón

a los dos y espero

que con el tiempo

puedas entender lo inmenso

de mi amor por ti.

vanessa: ¿es todo?

karina: no.

también vine a informarte

que me voy de viaje.

necesito poner mis ideas

en orden, pero sobre todo

mi corazón,

porque está muy lastimado

y espero que la vida me regale

una segunda oportunidad.

adiós, vanessa.

hasta muy pronto, alejandro.

marco: es que, ¿qué hago?

¿le digo a vanessa?

¿le digo a alejandro?

¿le digo a su papá?

[suspira]

qué bestia, ese tipo

es un estafador.

[timbre]

¡voy!

[carraspea]

estela, ¿qué haces aquí?

estela: ah, te hablé hace ratito

y tu sirvienta me dijo

que estabas aquí en tu casa.

marco: sí, pero como te dije

hace rato, estoy muy ocupado.

¿te puedes retirar, por favor?

estela: muy ocupado, ¿no?

nene, ¿qué te pasa?

¿estás enojado conmigo o qué?

marco: pues no estoy

muy contento que digamos

después de la tontería

que cometiste en el funeral

de la mamá de alejandro, ¿eh?

estela: ¿de qué estás hablando?

marco: de que vanessa

nos pidió específicamente

que no le dijéramos nada

a su papá de su compromiso

con didier, ¿no?

estela: ¿y por eso estás

enojado conmigo?

¿por vanessa?

marco: ¡no, no, no es vanessa!

quítatela ya de la cabeza.

estoy enojado por

la indiscreción que cometiste.

una indiscreción de la que ya

habíamos hablado, estela.

estela: bueno, yo pensé

que la noticia le iba alegrar

al doctor.

lo que menos imaginé es que

vanessa viniera con el chisme.

que te ponga en contra mía,

¿por qué te pone en contra mía?

marco: qué bárbara.

vanessa: papá,

¿qué haces?

>> esperando a tu novio.

quedamos en que hoy vendría

a hablar conmigo.

vanessa: ah, sí, claro.

le dije, pero fue imposible

para él.

por sus negocios, ya sabes.

>> mañana lo quiero ver aquí

sin excusa ni pretexto.

he dicho y punto.

estela: bueno, sí, sí,

alejandro tiene razón.

no debí de habérselo dicho

a su papá, por favor,

ya discúlpame.

marco: estela, es que de verdad

a veces haces cosas

que no entiendo, eh.

estela: sí, pero las hago

porque te amo muchísimo.

marco: por favor, ya te dije

que tengo mucho que hacer.

¿te puedes ir?

tengo que estudiar,

tengo que hacer muchas cosas.

estela: ah, pensé que me quedo

y te ayudo, ¿sí?

marco: no.

estela: sí, prometo estar

calladita, te lo juro, nene.

y tú me haces preguntas.

ambos: [hablan a la vez]

marco: necesito que te vayas.

¡necesito estudiar ya!

[aplausos]

fabián: gracias, gracias.

fausto: hoy nos fue bien, ¿eh?

yolanda: hola, muchachos.

fabián: ah, dichosos los ojos,

yolita.

fausto: ¿algún plan para hoy?

nosotros ya nos desocupamos, eh.

yolanda: ah, no, pues no tengo

nada en mente.

no, bueno, sí.

lo que tengo

es una preocupación.

fabián: ¿cómo de qué o que?

yolanda: pues es que fui

a buscarlos a la pensión

y pasó algo medio raro.

fausto: pues ¿qué pasó?

yolanda: gustavo iba a decirme

algo sobre el papá del hijo

de maría, pero pues llegó

la nayeli y luego se cortó.

¿ustedes saben algo del papá

del niño?

ambos: no, nada.

feli: te hice unos papacitos

buenísimos.

cristóbal: no, no, mamá,

gracias.

no tengo hambre.

feli: cristóbal, yo sé lo mucho

que estás sufriendo, pero--

cristóbal: pero nada, mamá,

te voy a decir algo.

si ese desgraciado piensa

que se va a burlar nuevamente

de maría está muy equivocado,

¿me escuchaste?

muy equivocado.

pina: ¿quieres otro taquito

de pollo, manita?

maría: [niega]

gracias, pina.

quiero arreglarme un poquito

para recibir a alejandro

que no debe de tardar.

pina: por un lado me da gusto

verte así, sonriendo, contenta,

pero por otro--

maría: pina, no te calles.

¿qué ibas a decir?

pina: me angustia que un día

el individuo ese

no se aparezca por aquí

y tú te quedes vestida

y alborotada, maría.

maría: ¿y por qué crees

que alejandro haría eso?

pina: porque para mí nunca será

un hombre de fiar.

y perdóname que te lo diga,

ahora que ya sabe que tú

estás dispuesta a todo por él,

pues, peor.

ya te agarró la medida.

maría: no me digas eso, pina.

pina: manita,

es mi deber de amiga.

ándate con cuidado, maría.

no te des cómo antes,

no pongas el corazón entero

en esa canasta.

maría: pina, mi mamacita,

que en gloria esté,

me enseñó que el amor

no se puede dar a medias,

con remilgos.

en esta vida se quiere de veras

o no se quiere.

el amor no se entrega de a poco,

se entrega completo.

pues ya la morenita dirá.

pina: ay, manita, perdóname,

pero a veces pienso que esa

manera tuya de querer

te ha traido muchas lágrimas.

maría: no te pido que creas

en alejandro,

ni que lo perdones

como lo perdoné yo,

solo te pido que compartas

conmigo esta alegría tan grande.

esta felicidad que no me cabe

en el pecho por tener junto a mí

al hombre que amo,

al padre de mi solecito.

pina, por favor.

vanessa: hay que hacer una junta

con todo el equipo para

coordinar los próximos eventos

y recaudar más fondos.

a partir de hoy yo soy la única

que puede aprobar lo que se haga

en el patronato, ¿entendido?

>> sí, señorita riva-palacio.

marco: vanessa, ¿podemos hablar?

vanessa: ¿qué haces aquí, marco?

marco: te vengo a decir

que tu novio didier

es un fraude.

cristóbal: ¡alejandro!

tú y yo tenemos una plática

pendiente.

[música]

[música]

alejandro: no creo que tengamos

de qué hablar.

ya hablé con maría lo que tenía

que decir.

cristóbal: pues yo todavía

tengo muchas dudas sobre esa

reconciliación

tan conveniente para ti.

porque dudo mucho que te quieras

casar con ella.

alejandro: eso a ti no

te importa, solo a maría y a mí.

cristóbal: te aprovechas

de su ingenuidad,

de su generosidad.

si tú fueras hombrecito

te casarías con ella hoy mismo.

vanessa: para nada, yo no sé

de dónde sacaste esa locura--

marco: tú dame acceso a una

computadora con internet

y te lo demuestro.

alejandro: ¿me estás llamando

cobarde?

cristóbal: tómalo como quieras.

hasta ahora no has demostrado

tener el valor que se debe tener

para amar a una mujer como

maría.

mientras no te cases con ella

para mí eres eso, un cobarde,

un hijo de papá.

alejandro: no es a ti a quien

tengo que demostrarle nada,

sino a maría.

y te lo advierto,

no te metas en donde no te

llaman, ni te tomes atribuciones

que no te corresponden.

cristóbal: a mí tus amenazas

me tienen sin cuidado

porque en el terreno que tú

decidas te demuestro

y te sostengo lo que te digo.

y voy a seguir defendiendo

y apoyando a maría

cuando lo necesite.

alejandro: no hace falta

que te metas en sus decisiones,

para eso estoy aquí,

para apoyar a maría y a mi hijo,

¿te queda claro?

cristóbal: yo soy el padrino

de ese niño.

alejandro: yo soy su padre.

y desde este momento yo voy

a tomar las decisiones respecto

a mi hijo junto con maría,

te guste o no te guste,

así que, por favor,

deja de hacerte

el heroecito con ella.

porque sé perfectamente cuáles

son tus intenciones.

cristóbal: mis intenciones

son verla feliz, son esas.

alejandro: ella es feliz conmigo

¿no entiendes?

más te vale que te mantengas

alejado de ella y de mi hijo,

te lo pido por favor.

cristóbal: no me puedes exigir

nada, alejandro, ella vive

en mi casa y aquí las reglas

las pongo yo.

maría: no, pues no necesita

ningún ajuste adicional,

señorita.

yolanda: me queda perfecto,

maría.

¿qué falta?

maría: pues cocerlo con la

máquina y si lo siente bien,

pues le puedo pedir a doña feli

que me ayude con eso,

para que lo pueda estrenar luego

luego.

yolanda: me encanta.

te van a llover las clientas

ahora que te recuperes.

maría: ay, pues ojalá, señorita,

porque la verdad tengo

que trabajar mucho para dar

a mi solecito todo lo que

necesita y para el alquiler

y seguirle mandando dinero

a mi papacito y mis hermanitos.

yolanda: oye, ¿y pues no han

venido chicas del gimnasio?

mira que no paro de hablar

bien de ti y de tu trabajo.

maría: viene mucha gente

a pedir remiendos,

pero no a encargarme vestidos.

¿será que solamente usted

se animó?

yolanda: pues les voy a decir

que si no se mandan a hacer

un vestido contigo

las saco de las clases.

maría: ay, no.

yolanda: bueno, mejor las

castigo con cien abdominales.

maría: ¿y eso qué es?

yolanda: olvídalo.

el caso es que voy a hacer

lo imposible por ayudarte.

y pues tú, ¿vas a hacer

lo mismo por mí, verdad?

maría: ay, pues yo trato

de que el maestro cristóbal

vea las cosas bonitas

que usted tiene, señorita yola,

voy a rezarle mucho

a la morenita

para que usted se gane

el corazón del maestro.

siento haberte juzgado mal,

maría, y pues haberte dicho

cosas tan feas.

me has demostrado

que eres una buena muchacha.

maría: pues muchas gracias,

señorita yola,

y no se me achicopale,

el corazón tiene una puerta

y solamente se abre cuando llega

esa persona a la que vamos

a querer para siempre

y si usted cree que esa persona

es el profesor,

esa puerta se va a abrir algún

día.

tenga paciencia.

yolanda: lo que me dices

me llena de ilusión, maría,

y pues no solo eres una buena

modista, sino muy sabia.

alejandro: ya veré la forma

de sacar a maría y a mi hijo

de este lugarcito.

cristóbal: ¿para qué?

¿para llevarla quién sabe

a dónde?

no tiene caso.

aquí maría ya se acostumbró,

porque aquí maría tiene cerca

gente que la quiere,

que la aprecia.

alejandro: sí, sobre todo tú,

¿no es así?

cristóbal: ¿qué vas a hacer,

mantenerla?

alejandro: eso es asunto mío.

¿cuánto hay que pagar

para que dejes de meterte

entre nosotros?

¿quieres esto?

todo tuyo.

cristóbal: de ti jamás aceptaría

un centavo

a menos que maría estuviera

de acuerdo.

alejandro: ¿cuánto cuesta esta

pocilga?

[ríe]

cristóbal: no todo en la vida

se compra, alejandro,

guárdate tu dinero.

cristóbal: ey, ni creas

que vas a poder entrar y salir

de mi casa cuando se te dé

la gana.

aquí hay horarios,

porque aquí hay gente decente.

no se te ocurra querer quedarte

en las noches.

alejandro: maría es mi mujer,

que no se te olvide, ¿ok?

cristóbal: no, alejandro,

mientras no haya un papel

firmado maría no es más

que la madre de tu hijo y tú

aquí solamente eres una visita.

espero que te haya quedado

claro.

yolanda: esa maría es bárbara

como modista,

mi vestido le está quedando

hermosísimo.

feli: sí, es una mujer

muy dedicada.

yolanda: y pues yo necia

pensando lo peor de ella.

feli: no hay peor ciego

que el que no quiere ver,

yolanda.

yolanda: ahora sé que hay

esperanza, doña feli,

hasta puse a san antonio

de cabeza y pues con los rezos

de la maría espero que por fin

el cristóbal me eche un lazo.

feli: ay, ahora con lo del papá.

yolanda: ¿cuál papá?

feli: no, no, no.

digo que con lo de la papa

que no sé si--

ay, ay, no me distraigas,

por favor, que ya estoy viejita.

no sé ni lo que estoy diciendo.

hola, mi hijo.

¿cómo andas de hambre?

alejandro: no, y encima de eso

viene a ponerme reglas el idiota

ese, ¿qué le pasa?

maría: pues ¿qué te dijo?

alejandro: no, ¿qué no me dijo,

maría?

que hay horarios de visita,

que ni se me ocurra quedarme

a dormir contigo una noche.

o sea, ni que esto fuera

una cárcel.

maría: mi amor, eso ya te lo

había dicho yo, mi alma.

hasta que no seamos marido

y mujer ante la ley de dios

no te puedes quedar a dormir

en la casa.

alejandro: lo sé, maría,

lo sé,

pero lo que yo no soporto

es que venga a meterse

en donde nadie lo llama.

maría: estoy viviendo

en su casa.

y es cierto, aquí hay horarios

y hay reglas para todos

los inquilinos.

se debe de respetar.

alejandro: bonita,

¿por qué no buscamos otro lugar

para que vivas con mi hijo?

va a ser lo mejor.

maría: no, mira, no es fácil.

además aquí me siento cómoda.

pues no me cobran mucho

y me siento acompañada

y protegida.

alejandro: ajá,

sobre todo por ese idiota,

¿no es así?

no puede ser.

¿no es eso lo que te gusta,

maría?

tener a ese imbécil aquí

a tus pies.

[música]

yolanda: pasé ver cómo está

quedando mi vestido.

está quedando divino,

esa maría es una buenaza.

cristóbal: sí, lo sé.

yolanda: bueno, pues,

ya no la incomodo, doña feli.

tengo que ir a dar mi clase,

pero más tarde me doy una vuelta

porque quedé con fabián y fausto

de ir al cine.

¿no te animas a venir

con nosotros, cristóbal?

cristóbal: gracias, tengo

muchas tareas que revisar.

yolanda: bueno, de todos modos

paso a ver cómo vas

y muchas gracias por la plática,

doña feli.

feli: diviértete.

yolanda: gracias.

feli: cristóbal,

¿y ahora qué mosca te picó?

cristóbal: pues que acabo

de encontrarme con ese imbécil

y le dejé las cosas muy claras,

mamá.

maría: no, alejandro,

no es lo que tú piensas.

el maestro nunca me ha visto

como mujer.

ni yo como hombre.

es mi maestro.

al que le debo mucho

y por eso le tengo tanto cariño.

alejandro: yo no creo eso,

maría.

el hombre es hombre y no puede

evitar interesarse

por una mujer bonita, punto.

tú lo eres, maría, date cuenta

de eso.

maría: tú no conoces al maestro.

él es distinto a todos

los hombres.

alejandro: no, se cree por

encima de todos.

quiere ocupar un lugar

que no le corresponde.

¿te das cuenta?

ahora yo estoy aquí, maría.

yo soy el padre de este niño.

somos--

[balbucea]

somos una pareja y él

no es nadie, ¿ok?

maría: el maestro quiere mucho

a juan pablo, es su padrino.

alejandro: maría,

¿por qué lo escogiste a él?

maría: pues porque lo admiro

y lo respeto.

y será un buen ejemplo

para mi niño,

para nuestro niño.

cuando lo trates más

y pues lo conozcas mejor

verás que hasta pueden ser

buenos amigos.

marco: o seas, te acabo

de demostrar

lo que es en realidad tu novio.

un modelo de revistas

y tú te lo tomas así como si no

te importara que te vea la cara.

oye, tu novio es un impostor,

o sea, se ha hecho pasar

por millonario.

vanessa: sí, eso parece.

marco: ¿y?

¿no estás furiosa?

vanessa: mira, lo que pasa,

marco, es que todo esto

yo ya lo sabía.

lo he sabido siempre.

feli: ay, pero ¿por qué tenías

que decirle todo eso a ese

hombre?

cristóbal: porque alguien le

tiene que decir a ese engreído

que no puede venir a hacer

lo que se le pegue la gana.

en esta casa hay reglas

y se tienen que respetar.

feli: lo que temes

es que se quede a hacer

vida de--

cristóbal: ¿de qué?

no, no estaría bien eso, mamá.

maría no es su mujer y él

no la quiere hacer su esposa,

entonces que se adapte

o que se largue.

feli: seguro que maría

ya lo habló con él.

ella conoce las reglas

de esta casa, mi hijo.

lo que me apura es que detrás

de ese reclamo hay celos.

despecho.

y eso no está bien, cristóbal.

cristóbal: sí, sí, sí, mamá.

hay rabia, coraje.

feli: anda, ven, siéntate,

siéntate.

¡siéntate!

no sé cuántas veces te vas

a topar con ese hombre

y quién sabe qué pueda suceder,

pero lo mejor es aceptar

la realidad.

cristóbal,

llevar la fiesta en paz.

cristóbal: no, hay otra opción,

mamá.

y esa es esperar a que maría

se dé cuenta de que ese tipo

no vale nada.

que solamente está jugando

con ella.

vanessa: ay, verás, marco.

cuando conocí a didier

me impactó mucho.

obvio, por lo guapo que es.

él se enamoró de mí

e inmediatamente,

como el caballero que es,

me confesó que yo estaba fuera

de sus expectativas porque él

era un simple modelo.

yo necesitaba sacarte

de mi cabeza, ¿captas?

en ese momento no me importó

su posición económica

así que empezamos a mandarnos

correos.

descubrimos que tenemos muchas

cosas en común y decidimos

iniciar una relación.

montamos esta farsa

de que era un gran empresario

para que mi familia y mis

amistades no lo vieran menos.

principalmente mi papá.

marco: pues no sé qué decirte,

la verdad.

vanessa: eso es precisamente

lo que yo te voy a pedir,

que no digas nada.

absolutamente nada.

ni siquiera a alejandro

que es tu mejor amigo.

porque estoy segura que él

se lo diría a mi papá,

imagínate.

ay, si mi padre no perdona

a mi hermano por haberse

divertido con una criadita,

¿cómo crees que se pondría

si yo, su hija única,

la niña de sus ojos,

anda con un modelo?

marco: no, pues para nada

lo aprobaría.

vanessa: ¿ahora me entiende?

aunque obviamente hay una enorme

distancia entre una india

sin educación y sin cultura

que con un modelo internacional

nacido y educado en europa.

maría: mi alma,

¿quieres un café?

alejandro: no, maría, gracias.

prefiero seguir estudiando.

>> buenas tardes.

¿tú eres maría flores?

maría: sí, pásele, señorita.

todos: [hablan a la vez]

>> venimos de la yolanda

de la clase de aerobics.

ella nos dijo que tú eras

super buena modista.

>> sí, así que vinimos a pedirte

unos vestiditos para nosotras.

maría: ¿y tienen ya los modelos?

>> sí, sí, sí, yo estaba

buscando algo así tipo clásico.

como línea a para que me ayude

a verme más delgada.

>> y mira, nosotras queremos

un vestido de fiesta largo--

>> sí, mira, así como el de esta

revista.

[música]

[música]

marco: sí, sí, sí,

todo lo entiendo, vanessa

y cuentas con mi absoluta

discreción y mi apoyo,

pero el problema

es que modelo o millonario

o lo que sea, tú no estás

enamorada de didier, punto.

vanessa: yo estaba segura

que con él olvidaría todo

lo que tú me provocas.

la cosa es que tú mismo

con tus celos,

y con los besos que me robas

lo has hecho imposible.

marco: ¿y tu papá?

tu papá tarte o temprano

se va a enterar de quién es

en realidad.

si ya te convenciste

de que no lo puedes amar

como me amas a mí,

¿por qué aceptaste casarte

con él?

vanessa: ¿qué esperabas, marco?

¿qué me quedara cruzada

de brazos viendo cómo tú

te casas con estela?

por favor, marco, no puedes ser

tan egoísta.

tú ya tienes tu vida planeada

con estela, déjame a mí

planear la mía.

marco: no, no, no.

es que casarte con un hombre

que no te puede proporcionar

todo lo que tú estás

acostumbrada y que además

no quieres y que además--

vanessa: ¿y qué me dices de ti?

¿tú vas a ser feliz casándote

con una mujer a la que no amas?

porque si la amaras, marco,

no te hubieras puesto

a investigar a mi novio.

marco: pues, sí, sí, sí,

lo admito.

lo investigué.

tu relación con ese hombre

me ha hecho dudar de mis

sentimientos hacia estela.

la sola idea de imaginarte

entre sus brazos me trastorna.

vanessa: pero aun así sigues

creyendo que tu matrimonio

con estela puede ser un éxito

mientras que el mío un total

fracaso.

quítate.

si realmente me amas

déjame seguir con mis planes,

déjame al menos tratar de ser

feliz.

vete, marco.

vete.

fabián: como los dos somos

amigos de la yola y los dos

andamos como pegote con ella

yo creo que hay que dejar

las salidas a la suerte.

fausto: eh, ¿a ver cómo está

eso?

fabián: pues así, un día tú

y un día yo y así ya no me haces

mosca.

fausto: no, pues la yola

nos ve igual a los dos.

ya cambia de tema, ponte

casual que ahí viene.

yolanda: hola, hola.

fabián: hola, yolanda.

fausto: ¿todo bien?

yolanda: pues ¿de dónde creen

que vengo?

fausto: ¿de dónde?

fabián: dinos.

yolanda: de ver a la maría.

estuvimos plática y plática

de intimidades.

marco: con permiso.

estela: marco.

marco: ¿qué haces aquí, estela?

estela: esa pregunta yo te la

tengo que hacer a ti, nene.

¿qué demonios estás haciendo

aquí?

viniste a ver a vanessa,

¿verdad?

marco: no grites.

no puede ser que otra vez

con tus celos.

estela: ¡escúchame, te estoy

hablando!

no me has contestado la pregunta

y--y el que calla otorga.

marco: sí, vine a hablar

con vanessa.

estela: eres un descarado,

marco.

marco: ¿por qué siempre tienes

que estar pensando lo peor, eh?

vine a decirle a vanessa

que no creo que el francés ese

que tiene por novio sea

el hombre adecuado para ella.

fabián: oye, pero--

[balbucea]

ya dinos, pues, como ¿qué tipo

de intimidades?

yolanda: pues ya sabes,

intimidades entre dos mujeres.

les tengo que confesar algo,

maría ha resultado ser toda

una sorpresa.

me caía en el hígado porque

creía que andaba tras mi

cristóbal, pero pues no,

hasta va a rezar por mí.

fabián: oye, pero de qué tanto

platicaron, pues.

yolanda: pues de nada más, ¿por?

fausto: no, por nada, por nada.

no, no.

yolanda: ¿ustedes qué se traen?

¿qué saben que no me han dicho?

ambos: nada.

fabián: no, nada, ¿verdad?

fausto: no, nada.

yolanda: ay, ya me voy.

acuérdense que tenemos una cita

para ir al cine.

invité al cristóbal,

ojalá se anime.

adiosito.

fausto: ¿cuánto tiempo más

podemos seguir así, morro?

fabián: no sé, bro,

pero acabo de darme cuenta

que estoy bien menso.

fausto: ¿y eso por qué tú?

fabián: a maría fue a la única

que no le pedí que no le dijera

a yola que su relación

con el ricachón--

fausto: ay, ya mero santo,

pues eres bien sonso, morro.

ambos: [hablan a la vez]

fabián: porque no se te puede

olvidar que soy tu hermano

mayor.

fausto: se me olvida.

ambos: [hablan a la vez]

fabián: escúchame bien,

escúchame bien, estate sereno.

estela: ¿sabes qué?

ya no te creo.

no te creo que solo hayas venido

a eso como tú dices.

marco: me da lo mismo.

estela: ¡te estoy hablando!

¡te estoy hablando!

marco: no me toques.

estela: ok, suponiendo que así

fuera, ¿a ti qué demonios

te importa si ese francés

es el hombre adecuado

para vanessa o no?

¿qué te importa?

eso es cosa de vanessa

y vanessa está muy enamorada.

¡déjala en paz ya!

ahora resulta que estás más

preocupado por--por su noviazgo

que por el nuestro.

marco: ¿sabes qué, estela?

tengo mil cosas que hacer

en vez de estar discutiendo

estupideces contigo.

estela: no son estupideces,

marco.

¡marco, por favor, escúchame!

marco: ¡no me grites!

ambos: [hablan a la vez]

estela: nene, nene, no te vayas.

¡por favor!

nene, no te vayas.

[llora]

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