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Como Tú No Hay 2 Capítulo 68

30 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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[música]

crucita: ¿y cómo se ha sentido

ahorita que ya--

que ya regresó a casa,

don ricardo?

¿no?

ivette: ricardo,

¿me necesitas para algo?

ricardo: sí, ivette.

necesito que manden

estos documentos al departamento

de inversiones,

y los manden urgente

a nueva york.

es un gran negocio,

no podemos perder un segundo.

ivette: ahorita mismo lo hago.

ricardo: ahorita mismo no, ya.

ivette, sería una estupidez

no aprovechar esta oportunidad.

ivette: se los voy a enseñar a--

a damián.

ricardo: a ver, ¿damián?

¿qué tiene que ver damián aquí?

ivette: mira, ricardo,

voy a ser franca contigo.

total a estas alturas

ya no tengo nada que perder.

desde hace tiempo

damián supervisa

todo lo que tú haces.

cada papel que firmas

primero lo autoriza él.

ricardo: ¿qué?

rafael: mi señora,

me parte el alma

verla abandonar esta casa así,

sola y triste.

pídamelo y me voy con usted.

oriana: estás loco si crees

que voy a querer tenerte pegado

a mí todo el día,

y en el departamento de damián,

que no hay espacio para nada.

no.

rafael: pero yo solo quiero

estar a su lado.

oriana: que no, que no.

además, yo no pienso irme

de aquí para siempre.

y creo que puede haber algo

que puedes hacer para ayudarme.

rafael: lo que usted me pida,

señora.

oriana: me conviene más

que te quedes aquí en esta casa,

y que sigas paso a paso

todo lo que sucede,

detalle a detalle.

rafael: ¿como un espía,

dice usted?

oriana: exactamente, algo así.

y así va a ser mucho más fácil

que yo regrese

y que todo vuelva a ser

como antes.

rafael: nunca he sido

un espía.

eso podría resultar peligroso

o hasta--

oriana: rafa,

¿te gustaría quedarte aquí

para que sigas preparándome

el jacuzzi,

arreglándome los zapatos

por colores en el vestidor?

rafael: sí.

oriana: bueno, entonces,

si cumples con esta pequeña

encomienda, no sé, tal vez...

rafael: sí, sí.

voy a ser el mejor espía

de méxico por usted.

oriana: ajá.

[suspira]

rafael: [exhala]

damián: por lo pronto,

me voy a llevar a mi madre

a mi departamento.

lamento mucho

por lo que están pasando,

claudio, aunque en realidad

no entiendo nada.

me gustaría saber

cuál es la razón

para que a estas alturas

canceles esa boda.

pero, bueno,

entiendo que es tema de ustedes.

con respecto a ti y a mí,

eres lo más parecido

que siempre he tenido

a un padre.

no me gustaría que esto afectara

nuestra relación.

claudio: no tiene por qué

ser así.

yo entiendo que esto

haya afectado a todos, pero...

espero que entiendas

que por el momento

ya no quisiera ver a oriana.

damián: yo lo que entiendo

es que los problemas de pareja

son de dos.

claudio: en este caso afectó

a más.

a ti y a valeria.

pero, bueno,

ya te contará tu madre.

al menos espero que tenga

ese gesto con ustedes dos.

damián: siempre los tiene.

cuando esté más tranquila,

yo voy a hablar con ella.

rafael: [llama a la puerta]

joven damián,

la señora oriana ya está lista.

damián: gracias.

me voy.

con permiso.

betty: ahora que doña oriana

se vaya de esta casa,

ay, para mí va a ser un alivio.

espero que...

dora: ¿qué te pasa?

betty: me acaba de caer

el veinte, dorita.

si don claudio descubrió

que su mujer perseguía

a mi matador...

diego se va a quedar sin chamba.

ay.

dime por qué la corrió, dorita,

por favor.

dora: no tengo idea, niña.

oriana: dora,

tu mirada me devora,

pero no goces mucho

mi abandono de esta casa,

porque créeme que va a ser

algo temporal.

claudio,

quería decirte que si lo nuestro

es tan fuerte como sé que lo es,

pronto vamos a estar juntos

otra vez.

[suspira]

[suspira]

rafael: señora,

mi señora oriana.

su cosita, ¿la olvida?

oriana: mi cosita.

damián: ¿eh?

¿te das cuenta lo que me acabas

de hacer, rafael?

por tu culpa, me voy a tener

que llevar a cosita.

eso no se va a quedar así.

[silbato]

toño: ¿qué va?

mariana: hola.

toño: ¿qué transa, carnal?

vine a recoger los pescados

que te encargó don fede.

germán: ah, sí, sí, sí,

aquí están ya.

listísimos para el ceviche.

oye, carnal.

toño: ¿qué dices?

germán: no sabes el gusto

que me da que ya estés bien,

¿no?

es que, cuando tenías

la amnesia,

como que hacías cosas

bien raras.

toño: sí, sí, varios me dijeron

que sí se me fueron las cabras

al monte bien gacho, ¿eh?

pero ya estoy aquí, de regreso.

germán: sí, sí.

mariana: qué bueno.

pues, ahora que ya estás

de regreso

y que el germán y tú

siempre han sido

muy buenos amigos,

tal vez tú podrías ser

el padrino de nuestra boda.

[celular]

ay, perdón, espérenme.

germán: sí.

mariana: ¿bueno?

germán: cuidado.

mariana: ah, sí.

germán: pues, ¿qué, carnal?

¿quieres ser nuestro padrino?

toño: ¿y a ti ya se te olvidó

lo que tuviste con mi jefa?

charlotte: yo creo que ahorita

usted debería de enfocarse

en antonio,

porque es su única realidad

en este momento,

y es importante.

luchita: sí, toño.

a veces siento que esto es

como una maldición

que yo le eché a la familia.

si yo le hubiera dicho a toño...

charlotte: no es su culpa.

luchita: sí lo es.

por no ser fuerte.

todo esto no me hubiera pasado.

charlotte: ya está en el pasado,

ya no importa.

además, yo estoy muy agradecida

por haber conocido a su hijo.

es un hombre maravilloso.

germán: pues si esto

ya lo hablamos, carnal, ¿no?

pensé que ya había quedado

claro.

toño: a ver, contéstame,

no te hagas güey.

o sea, ¿ya olvidaste así

tan rápido a mi jefa?

germán: a ver, luz maría tiene

y seguirá teniendo

todo mi respeto

y un lugar importante

en mi vida.

el que ya no andemos

no quiere decir

que me haya olvidado de ella.

toño: ah, ¿y eso ya lo sabe

mariana?

germán: yo no tengo nada

que ocultarle,

ella lo sabía desde el inicio.

nada más que, pues,

ahora estoy con ella

y nos vamos a casar.

mariana: y... ¿qué pasó?

¿ya tenemos padrino de bodas

o qué?

toño: sale, pues.

cuenten conmigo.

mariana: eso.

[ríe]

germán: ¿de veras, carnal?

traigo pescado.

toño: chale.

sí está bueno, ¿eh?

germán: no, ¿qué pasó?

damián: ricardo.

¿se puede saber qué estás

haciendo en mi oficina?

[puerta se cierra]

ricardo: esperándote, damián.

¿ya viste la hora que es

y tú apenas apareciendo

por aquí?

damián: a ver, a ver, permíteme.

tú mejor que nadie sabes

que las cosas entre tu padre

y mi madre están peor que nunca.

estaba con ellos.

ya estoy aquí, ¿qué necesitas?

ricardo: ¿se puede saber

desde cuándo te dedicas

a supervisar el trabajo

que yo hago a mis espaldas?

damián: a ver, un momento,

cálmate, ¿sí?

vámonos en orden.

¿me puedes decir tú a mí

qué estás haciendo en mi oficina

si yo no estoy aquí?

por favor, respétame.

ricardo: a ver, ¿tú hablas

de respeto cuando te estás

tomando atribuciones

que solamente me corresponden

a mí?

damián: sí, atribuciones

que por tú tomarte

pusieron casi en la ruina

a esta empresa.

¿o qué?

¿ya se te olvidó

el numerito que hiciste

con los sudamericanos?

ricardo: ¿hablas por el negocio

donde se perdieron millones?

damián: de dólares.

exactamente de ese.

perdón que te lo diga.

a lo mejor te lastima,

pero a mí,

si claudio me tiene confianza,

pues yo no tengo por qué

decepcionarlo.

ricardo: a ver, ¿me estás

diciendo que mi padre fue

el que te confió cuidar

lo que yo hago a mis espaldas?

damián: y no es para menos,

ricardo.

después de todo,

a él le costó mucho trabajo

hacer todo esto.

ricardo: pues sí,

pero debió informarme.

damián: ¿y para qué?

¿para que fueras a verlo

y le renunciaras de nuevo?

te voy a explicar algo, ricardo.

esto es un negocio,

y claudio lo sabe perfectamente.

y también sabe a quién le tiene

que tener confianza.

ricardo: sí, por supuesto

que lo sabe.

se ve que no has perdido

el tiempo.

damián: ¿de qué hablas?

ricardo: de nada, damián.

así que todo ha sido mi culpa,

¿no?

yo me merezco todo

lo que me pasa.

damián: pues al menos me alegra

que estés recapacitando.

ricardo: muy bien.

bueno, pues,

te pido una disculpa.

te encargo que revises

estos documentos.

esta vez no me equivoqué,

damián.

ese negocio es muy rentable.

con permiso.

damián: "negocio"...

"rentable", "una disculpa".

[ríe]

hasta parece otra persona.

luchita: ay.

[jadea]

[resuella]

ricardo: [marca en el teléfono]

fabiana: sitio de taxi

la liebre.

sitio de taxi la liebre,

¿en qué puedo servirle?

si no me contestan

del otro lado, voy a colgar.

ricardo: no, por favor.

fabiana: ¿toño?

toño, ¿eres tú?

ricardo: no, fabiana.

fabiana: ¿cómo que no, toño?

no me estés cotorreando,

por favor.

ricardo: no, no soy toño.

soy--

fabiana: ay, sí, claro,

como si no conociera tu voz.

no creo que alguien más

en el mundo tenga esa voz.

bueno, aunque cuando estabas

desmemoriado empezaste a hablar

un poco más serio, más formal.

ahora estás hablando

como antes del accidente,

la verdad.

ricardo: fabiana,

¿a quién quieres más?

¿a él o a mí?

fabiana: toño, a ver,

me estás poniendo

un poco nerviosa.

ricardo: ah, perdón, perdón,

no fue mi intención.

yo pensé que ya sabías.

fabiana: ¿qué cosa?

ricardo: no, olvídalo.

fabiana: no, a ver, toño, me...

¿para qué me llamaste entonces?

ricardo: fue un impulso,

nada más.

es que no he podido dejar

de pensar en ti.

fabiana: y yo también

te extraño.

si quieres, nos podemos ver

en tu casa en la noche.

ricardo: no, no, no,

en mi casa no.

mejor, prefiero que nos veamos

en otro lado, lejos, eh,

en otro sitio.

¿estás de acuerdo?

fabiana: claro.

ricardo: está bien, entonces,

te llamo después

para decirte adónde.

nos vemos, fabiana.

fabiana: adiós.

[puerta se cierra]

luchita: [gime]

bacalao: carita de dulce,

¿qué haces aquí?

no me digas que ya

te retachaste.

a ver, ¿te ayudo a desempacar?

luchita: no, al contrario.

me estoy llevando unas cosas

que necesito, unos trapos.

a menos que quieras prohibirme

que me lleve las cuatro cosas

que me quedan aquí.

bacalao: si por mí fuera,

no quisiera que te llevaras

nada.

¿sabes qué me gustaría?

llevarte a esas tiendas grandes,

donde compran las señoras

de billetes, ¿no?

para que te hartaras de comprar

cosas bonitas,

para que te pongas más chula

de lo que eres.

luchita: ¿sabes qué me gustaría

a mí?

bacalao: ¿qué?

luchita: que me dejaras empacar

en paz para largarme de aquí

lo más pronto posible.

bacalao: ya, luzma,

ya ni la muelas.

pues le estoy hablando

con cariño,

para ver si nos arreglamos, ¿no?

luchita: a ver, ¿qué parte

de "no nos vamos a arreglar

nunca" no entiendes?

¿qué parte de "tú y yo

ya no tenemos nada que ver"

no entiendes?

bacalao: pues eso no va a ser

tan fácil, ¿eh?

porque acuérdate que tú siempre

vas a ser mi mujer.

luchita: ¿y crees que así

me vas a convencer?

¿gritándome otra vez?

¿así es como quieres llevar

las cosas en paz?

bacalao: no, pues claro que no.

la verdad, quiero estar

tranquilo, contigo,

pero, pues, no, no se puede

contigo.

luchita: pues, ¿quieres

que estemos tranquilos?

[cierra bolso]

déjame pasar, entonces.

déjame pasar,

y me voy tranquila.

bacalao: pues si eso

es lo que quieres, ándale.

váyase unos días

para que me extrañe.

órale, pero ya.

vámonos.

pero de que vuelves,

te juro que vas a volver.

[música]

damián: ¿qué te puedo decir?

el contrato es impecable.

diego: nadie va a dudar

de su legalidad.

damián: y se ve que está

propuesto por una persona

que sabe.

diego: ajá.

damián: ¿eh?

pero todos cometemos errores,

¿verdad?

diego: exactamente.

damián: y ahí es donde entras

tú.

necesito que me ayudes

a cambiar estos números.

que parezca todo lo contrario.

diego: no te bastó

con el negocio

de los sudamericanos.

damián: no, bueno, a mí sí,

pero a claudio no,

porque no me dio el control

total de la empresa.

estos son los números.

tú eres el mejor.

necesito que los cambies.

quiero dar el golpe final.

[llaman a la puerta]

natalia: ricardo,

¿podemos hablar?

ricardo: ¿es de trabajo?

natalia: por favor.

ya estoy más tranquila,

te lo prometo.

entiéndeme, ¿sí?

si me comporté así,

si estallé de celos,

es porque te amo

más que a nada en el mundo.

ricardo: me molesta

que te comportes

como una mujer burda,

incapaz de controlar

tus sentimientos.

y, por favor,

que sea la última vez

que me haces una escenita

aquí en la oficina, ¿sí?

natalia: ricardo, perdóname,

pero es que no pude soportar

verte abrazando a esa mujer.

ricardo: pero ¿vas a seguir

con eso, natalia?

claro, como los celitos

no te funcionaron,

ahora cambias de estrategia,

¿no?

natalia: es que no entiendo

por qué me tratas ahora tan mal.

¿qué hice?

mi amor, ¿por qué ya no me miras

con el mismo amor de antes?

¿eh?

¿qué?

¿ya no eres feliz conmigo?

dime.

damián: perdón por interrumpir.

¿mm?

de haber sabido que la parejita

se iba a estar haciendo

arrumacos en plena oficina,

hubiera preferido no entrar.

ricardo: sí.

sí, en eso estamos de acuerdo,

damián.

para la próxima vez,

te pido el favor que toques

antes de entrar,

no vaya a ser que nos sorprendas

en algo más íntimo.

damián: bueno.

ricardo: ¿verdad, pichona?

natalia: sí, mi amor.

damián: regreso

cuando se desocupen.

ricardo: no, damián, quédate.

déjanos solos.

nos vemos más tarde.

natalia: sí, claro, mi amor.

ricardo: bueno.

¿me puedes decir qué quieres?

damián: vengo a hablar

sobre el negocio que me pediste

que revisara, ¿mm?

¿qué te digo?

tengo que reconocer.

es un golpe maestro.

al parecer, estás recuperando

tu brillo anterior, ricardo.

ricardo: ¿por qué lo dices

o qué?

damián: y, porque, sinceramente,

parecía últimamente

como que no tenías ni idea

lo que estabas haciendo.

por ejemplo, tu contratación

de tu nuevo asistente, crucita.

pues entiendo que puede ser

un hombre listo, pero...

antes tú resolvías las cosas

solo.

ricardo: bueno, pues todos

merecemos una oportunidad,

¿no crees?

y el contratado cruz

es un gran elemento.

damián: oye, y ya que estamos

hablando así,

en confianza,

¿se puede saber desde cuándo

decidiste volver a usar

este tono, estas palabras?

¿cuándo decidiste

volver a ser el mismo,

dejar de lado

la actitud corriente esa

que estabas presentando?

ricardo: digamos que decidí

regresar a mis orígenes,

por eso.

damián: ¿en todos los sentidos?

¿y con natalia cómo vas?

ricardo: afortunadamente,

ella y yo estamos muy bien.

y sin temor a equivocarme,

puedo decirte que...

hoy más que nunca,

natalia está muy enamorada

de mí.

dora: don claudio,

le traje un tecito

para ver si así se siente mejor.

claudio: gracias, dora.

ojalá con un simple té bastara

para aliviar esta...

ya no sé si es más tristeza

o decepción.

dora: no me gusta verlo así.

¿puedo hacer algo por usted?

claudio: ya has hecho

suficiente, dora.

todos estos años

has permanecido a mi lado,

en las buenas y en las malas.

dora: porque ustedes son

como si fueran mi familia.

y más a partir de que llegó

ricardo a esta casa.

claudio: los dos sabemos

que eso fue gracias a ti.

y te lo voy a agradecer

toda mi vida.

es irónico que mi hijo,

al que adoro,

sea la causa de mi mayor

remordimiento.

porque el haber pagado por él

es--es lo más ruin que he hecho

en mi vida.

y después llegaron damián

y valeria, que oriana los trajo

quitándoselos

a su verdadero padre,

y yo ni idea tenía.

todos mis hijos

fueron arrancados

de sus familias naturales.

es como una maldición.

dora: no diga eso.

usted ha sido un gran padre,

y me consta.

claudio: yo no merecía

ser padre.

dora: claro que lo merece.

ricardo lo adora.

le dice "señor papá"

desde lo más profundo

de su corazón.

claudio: ya no me llama así.

pareciera que se arrepintió

de mostrarse cercano a mí.

y, la verdad, no sé por qué.

tina: hola, hola, familia.

adán: hola.

tina: andy, gracias por cuidar

mi bebecito de harina.

andy: cuando quieras.

adán: ¿y tú sigues aquí?

hola, ma.

tina: ¿te cuidó bien andy?

amelia: hola, mi amor,

¿cómo estás?

adán: que si sigues aquí.

tina: parecen niños.

adán: es que me tiene

hasta el tuétano--

todos: [hablan a la vez]

edgar: ¿y ahora? ¿qué pasó aquí?

¿qué pasó allá?

caramba, hombre.

bueno, ya, ya, por favor, sí.

me voy al mercado, mujer.

quedé de verme con el proveedor

del pollo, ya vengo.

amelia: me voy contigo.

edgar: vamos.

amelia: vamos a comprar pan.

andy: ¿puedo ir con ustedes?

es que mi negocio

sigue clausurado

y me aburro mucho ahí.

edgar: no lo tomes--

es que no vamos exactamente--

andy: no los acompaño,

no pasa nada.

fabiana: hola a todos.

andy: ey, hola.

fabiana: andy, sigues aquí.

andy: ay.

fabiana: [ríe]

amelia: y ahora tú,

¿por qué vienes tan contentita?

fabiana: ay.

amelia: no me digas

que regresaste con toño

porque me partes las muelas.

andy: no, amelia.

trae cara como de que se volvió

a enamorar, ¿eh?

edgar: ah, no, por favor,

ni lo menciones.

hija, por favor,

otro noviecito exprés,

por favor, no lo voy a soportar.

fabiana: no, no, no,

nada de eso.

pero sí estoy enamorada.

pero de mí, de mi trabajo,

de lo que amo hacer, de la vida.

amelia: ¡alibaba!

mi hija resucitó.

gracias, flama divina.

edgar: hija, por fin, por fin.

no sabes qué feliz me haces.

además, mi cielo, estar triste

no sirve para nada.

ya lo perdido, perdido.

punto, se acabó, ya dije.

andy: oye, mi amor,

¿nos vamos a bailar un ratito

para desestresarnos o qué?

conozco un lugar

donde organizan unas tardeadas

de miedo.

fabiana: pero en un rato,

porque quedé de ver a...

a una amiga en la noche.

andy: está bien.

[celular]

fabiana: ay.

amelia: ¿una amiga?

fabiana: ay, con permiso.

mi celular.

[resuella]

[celular]

¿bueno?

hola, ¿cómo estás?

ah, no, no, no te preocupes.

no, yo--yo entiendo.

adiós.

qué suertudote eres.

andy: ¿qué?

fabiana: me acaba de cancelar

mi amiga.

andy: entonces, ¿vamos?

fabiana: sí, vamos, vamos,

vamos.

amelia: fabi.

no te vayas a enamorar de andy.

con eso de que te gustan

los amores imposibles...

fabiana: ay, ma,

qué cosas dices.

amelia: pórtate bien.

fabiana: adiós, pa.

edgar: con cuidado, hija.

fabiana: ¡andy!

amelia: ¿vamos por unos tacos?

[puerta se cierra]

edgar: ¿te cae?

amelia: de suadero.

edgar: ¿de suaderito?

amelia: ¡sí!

edgar: voy por mi chamarra.

rafael: cuando me dijo

que era diminuto,

yo pensé que era un cuchitril,

pero no, está bien amplio.

y muy iluminado, ¿eh?

oriana: ay, por favor, rafael.

sabes perfectamente

que estoy acostumbrada a vivir

en mi mansión.

siento que estas paredes

se me vienen encima.

ve a cosita.

ve, está superintranquila,

nerviosa.

no para de comer,

está estresada,

siente que vive en cautiverio.

rafael: mm, anímese, señora,

porque ya no va a engordar.

le traje sus croquetas light,

su pelotita...

oriana: ay, qué bueno.

rafael: y esto que, la verdad,

no supe qué era, ¿o qué?

oriana: ¿qué haces con eso?

dame acá, eso es para mi estrés.

rafael: oiga, y, aprovechando,

¿no gusta que le prepare

un buen martini?

oriana: esto es el colmo.

no lo puedo creer.

estoy viviendo la peor tragedia

de mi vida,

y tú solo piensas en beber.

¿no te das cuenta?

estoy viviendo de arrimada

con mi hijo, rafael.

me muero de la vergüenza.

rafael: bueno, si lo piensa,

esto puede ser una oportunidad

para que ustedes convivan

y conversen.

oriana: ¿estás borracho?

¿o qué?

entonces, deja de decir

tonterías.

rafael: ¿ya nos vamos?

oriana: me voy.

tú te quedas a cuidar a cosita,

que yo tengo un asunto

muy importante que resolver

ahora mismo.

dale sus croquetas.

rafael: nos dejaron solos,

cosita.

y si te portas mal, tómala.

dora: oye, betty,

¿no viste a don rafa?

betty: se fue al departamento

del joven damián.

iba a llevarle las cosas

a la perrita.

dora: beatriz, no le digas así

a la señora.

betty: [ríe] no.

esa no, cosita.

dora: ah.

betty: oye, dora,

¿tú crees que voy a seguir yendo

al departamento

del joven damián?

dora: uy, mi hija, yo creo

que de esa sí no te salva nadie.

ya me imagino,

ese departamento debe estar

hecho un chiquero.

de por sí, damián no levanta

un dedo,

la señora oriana menos.

betty: no, pues si lo sabré yo.

por lo menos el joven

se sale a trabajar,

pero la señora, que se la pasa

todo el día arranada...

dora: beatriz.

betty: pues es que es

la puritita verdad, dora.

y luego una tiene que andar

limpiando todas las cochinadas

que va dejando por la casa,

mientras nomás se la pasa

moviendo la cola.

dora: ¿cosita?

betty: no.

ahora sí hablaba de la señora.

dora: [ríe]

sol: [llama a la puerta]

perdona, fede.

federico: eh, señorita sol.

no--no la reconocía.

más que todo, por el...

no la reconocí por el costal.

eh, digamos, por el vestido.

¿en qué la puedo ayudar?

sol: no me vuelvas a hablar

de usted.

federico: ah, está bien,

perfecto.

¿tiene alguna queja

de mi administración

en el mercado?

sol: no, en realidad,

estoy muy preocupada.

vi cuando te desmayaste

y me pegué un susto horrible.

tienes que ir a ver al doctor.

federico: ay, no, no, no,

por favor, ningún doctor.

primero, no tengo ningún seguro

privado.

además, los doctores

están muy costosos,

demasiado caros,

y no tengo ganas de gastar

dinero en eso.

sol: pero en la salud

no se puede escatimar.

tienes que ir a ver a un--

[resuella]

¿ves, ves, ves?

¿te--te sientes bien?

federico: sí, sí.

me mareé otra vez, eso, sol.

me mareé otra vez,

me mareé otra vez.

sol: ah, bueno, pues,

ahora sí voy a llamar--

federico: sol, sol.

me--simplemente, me--me...

recordé el último mareo que--

que tuve.

simplemente es un...

"deja vu".

pero ya--ya pasó.

eh, eh...

¿en qué la puedo ayudar?

sol: no me vuelvas a hablar

de usted.

federico: muy bien, yo creo

que aquí ya se terminó

la conversación,

tengo muchas cosas que hacer.

permiso.

sol: "uje vu".

"ushú".

oriana: ¿me puedes explicar

por qué me hiciste

esa canallada?

¿por qué lo hiciste?

¿para llamar la atención,

para divertirte o para qué?

valeria: a ver, mamá,

no me digas que no tienes idea

de por qué interrumpí tu boda.

oriana: sí, sí la tengo,

para arruinarme la vida.

lo que más me duele, valeria,

es que lo haya hecho

mi propia hija.

valeria: hija que jamás

te ha importado.

y tampoco te importó arruinar

la vida de mi papá.

claudio tenía todo el derecho

de saber por qué lo estabas

engañando, igual que damián

a mí.

oriana: ¡no te permito

que me hables así!

gerardo pudo haberte dicho

cosas horribles de mí,

pero su versión no es la única

verdad.

valeria: ah, ¿no?

¿y cuál es tu verdad?

porque yo hasta ahora

solo he escuchado mentiras.

en cambio, mi papá sí tiene

pruebas en contra tuya.

¿o esa carta que escribiste

es mentira?

damián: ¡ay, ah, no, por dios!

rafael, no me des esa imagen.

¿qué demonios estás haciendo

ahí?

rafael: estoy terminando

mi yoga, señor.

"namasté".

damián: no seas payaso.

"namasté".

"na' más te" digo

que no me gustan las mentiritas.

¿dónde está la cosa esa?

seguro estabas limpiando

una de sus graciosadas, ¿verdad?

es eso.

rafael: sí, joven damián.

la verdad, sí,

pero era poquita pipí,

ya la limpié.

damián: ya.

te lo voy a decir así, rafael.

me voy a ir.

cuando regrese,

no quiero ver esa cosa aquí.

rafael: ¿y yo qué le hago

a cosita?

damián: no sé, no tengo idea.

la regalas, la alquilas,

se la llevas a un puesto

de tacos al pastor,

que salgan un par.

no tengo idea.

ándale, ya me entendiste.

¿no has visto mi cargador?

rafael: sí, está en su cuarto

junto a los zapatos de su mamá.

damián: zapa--

ay, por dios, ¿cuáles zapatos?

tiene como 50 pares.

rafael: cincuenta y tres.

damián: te aburres.

natalia: últimamente mi esposo

ya no es el mismo.

y esto todo el mundo

lo ha visto, ¿eh?

así que no me digas que tú no.

crucita: no, pues, la verdad,

sí está cambiado.

natalia: benjamín, por favor,

tienes que decirme qué le pasa.

¿qué fue lo que provocó

este cambio?

[música]

crucita: pues no--no--

no estoy diciendo que no sea él,

¿no? porque él--él--

él sí es él, ¿no?

pero, o sea--

porque, si no,

¿de qué se trataría esto?

natalia: a ver, benjamín,

benjamín.

no me estoy refiriendo

a que me hayan cambiado

a mi esposo.

me refiero al cambio de actitud

que últimamente ha tenido

conmigo.

crucita: ah, la actitud.

sí, don ricardo ha cambiado

su actitud.

natalia: por favor,

tú eres su amigo, benjamín.

tienes que decirme

qué le está pasando últimamente.

crucita: nada, es normal.

es una etapa de transición, ¿no?

natalia: ¿transición?

pero ¿transición a qué o qué?

crucita: pues, transición, ¿no?

de los negocios...

usted deje que recupere

el ritmo.

en verdad, y ya verá

que va a mejorar.

natalia: [suspira]

es que--es que yo ya no sé

qué hacer.

perdóname que te haya llamado

para que vinieras a hablar de--

pues, de temas privados

de mi esposo, no--

no debí hacerlo, benjamín.

crucita: no, no,

yo no tengo problema, ¿eh?

natalia: de verdad,

no te preocupes, ¿sí?

entiendo que no puedas hablarme

de esas cosas por--

pues por lealtad a él.

eso habla bien de ti.

gracias.

y debes olvidar

esta conversación.

crucita: ¿cuál conversación?

con permiso.

natalia: sí.

¿ocurre algo?

crucita: usted sí ama

a su marido, ¿verdad?

natalia: por favor,

¿qué pregunta es esa?

claro que sí.

crucita: pero ¿al--

al que era hace unos días

o al de la boda

que interrumpió don claudio?

natalia: ricardo es el hombre

de mi vida.

y de eso no hay ninguna duda.

crucita: con permiso.

natalia: [suspira]

oriana: de verdad,

es que siempre quise darle

un futuro mejor a mis hijos.

valeria: ¿separándonos

de mi papá?

oriana: deberías agradecerme,

en lugar de criticarme.

valeria: te hubiera agradecido

si me hubieras dejado crecer

al lado de él, mamá.

o que por lo menos

hubieras podido ser honesta.

oriana: un día, valeria,

la vida te va a dar un golpe

tan fuerte que me vas a poder

entender.

y te vas a arrepentir de esto

que me hiciste.

valeria: lo dudo.

oriana: qué tristeza, ¿no?

que haya sido mi propia hija

la que me haya causado

esta desgracia.

nunca te lo voy a perdonar.

nunca.

luis: ahora sí estoy

que me lleva el diablo

por un tipejo que la vale

conoció allá en europa.

aparte, tienen fotos juntos.

un tal gustavo,

creo que se llama.

renata: órale, o sea que la vale

se puso las pilas, ¿eh?

no perdió el tiempo.

oye, ¿y qué tal está el chavo,

eh?

luis: la neta,

¿a mí qué me importa

cómo está el chavo?

renata: ¿estás celoso?

luis: por supuesto--

¿cómo voy a estar celoso yo?

¿qué te pasa?

renata: claro que estás celoso.

te conozco.

y aunque, según tú,

ahorita quieres estar conmigo,

estás que te cargas.

luis: mira, lo único

que sí tengo bien clarito

es que yo no le voy a decir

absolutamente nada a la vale

de lo que pasó entre tú y yo.

aparte, ¿para qué?

es mejor lo tuyo

que se quede entre tú y yo,

y pues ya.

ella no tiene por qué saber

nada.

renata: bueno, ¿y tú crees

que yo te voy a permitir eso?

luis: pues sí,

si es lo mismo, ¿no?

renata: me parece tan extraño

que no hayas conocido

a la valeria en todo

este tiempo.

creo que la conozco más yo

que tú.

si ella se hubiera metido

con ese tipo,

ella te lo hubiera dicho,

no te estaría engañando.

luis: ¿tú crees?

renata: estoy segura.

tampoco se merece

que tú la estés engañando.

así es que le cuentas

lo que pasó entre nosotros

o también te vas a olvidar

de mí, luis.

luis: [suspira]

remedios: ¡don edgar!

don edgar.

espérame tantito, hijo, ¿eh?

oiga.

pues es que mire,

su abuelito del niño

se puso muy malo.

más peor con eso de la diabetes.

edgar: ah, qué caray.

bueno, ¿y qué?

¿mayito sabe que don hilario

está en el hospital?

remedios: [susurra] sí, sí sabe.

nosotros los vecinos

nos estamos turnando para--

para ir al hospital a checarlo,

pues, pero no--no puedo yo,

no puedo cuidar al niño tampoco.

entonces, pues yo había

empezado a pensar si usted

y su señora de usted,

la pastora...

ay, si se pueden quedar con él,

mientras, y así lo cuidan.

ándele, no sea así.

mire que es re buen chico.

edgar: no es que me esté

haciendo de rogar,

doña remedios,

es que, no sé, me quedo pensando

si mayito se va a sentir bien

con mi familia.

pero, bueno, a ver, a ver.

ándele de una vez.

¿qué pasó, mayito?

ya me dijeron cómo estuvo

la movida, ¿eh?

con tu abuelito.

así que ¿qué te parece

si te vienes a la casa conmigo?

remedios: oye, ¿te quieres

quedar en casa de don edgar

y la pastora?

mayo: sí, está bien.

y si está fabiana, mejor.

edgar: cámaras cuando lo supe.

mi fabiana se cuece aparte.

así que agarrando las maletas.

vamos.

ahí nos vemos, señora remedios.

valeria: claudio.

vine a ver cómo estabas.

claudio: pues, para serte

honesto, pensé que sería peor.

creo que el té que me dio dora

me ayudó de verdad.

valeria: ay, claudio,

a mí no me puedes engañar.

a pesar de lo que te hizo

mi mamá, tú eres muy noble,

y siento que te costó mucho

echarla de la casa.

claudio: pues igual

como te costó a ti

decirme la verdad sobre ella

y tu padre.

valeria: sí, me siento mal.

arruiné tu boda, y además

traicioné a mi mamá.

claudio: no, hiciste

lo que pensaste

que era correcto.

no tienes por qué sentirte

culpable.

valeria: bueno, y además,

tengo algo más que confesarte.

claudio: pero ¿a qué

te refieres?

valeria: bueno, con el dinero

que me dabas cada mes,

terminé rentando un departamento

a escondidas.

claudio: ¿en serio?

valeria: sí, era, no sé,

para pensar, hacer mis videos,

escuchar música, estar sola...

claudio: vale, te voy a decir

una cosa.

de haber sabido

que necesitabas un espacio así,

yo te hubiera prestado

alguno de los tantos condominios

que tiene la compañía.

y nos habríamos ahorrado

esa renta.

valeria: ¿en serio no estás

enojado?

claudio: no, por supuesto

que no.

tú siempre serás mi hija.

y esta será siempre tu casa.

sé que recuperaste tu relación

con tu padre, y te juro

que eso me pone muy feliz.

yo podría ser, como quien dice,

tu segundo padre,

si estás de acuerdo.

valeria: gracias, claudio.

tú siempre vas a ser mi papá.

claudio: y, por supuesto,

tendrás mi apoyo, económico

y en todo lo que necesites,

siempre.

valeria: gracias.

tú eres tan bueno,

de verdad.

me da mucha tristeza

que mi mamá sea así.

claudio: oriana es tu madre.

y ojalá se lleguen

a reconciliar.

y ojalá yo pueda dejar atrás

lo que ella hizo.

valeria: sí.

[música]

[música]

oriana: ¿cómo que cosita

no está aquí?

rafael: ay, mi señora,

no se enoje,

permítame explicarle.

oriana: ¿qué tipo de explicación

tiene esto, rafael, por dios?

rafael: lo que pasa

es que el joven damián

se puso muy mal.

cosita hizo pipí, se enojó mucho

y dijo que la iba a llevar

con un taquero,

así que le busqué un hogar.

oriana: ¿con un taquero?

pero ¿cómo se atreve?

rafael: ajá.

pero no se preocupe,

va a estar bien.

¿se acuerda de rosalba corcuera?

estaba buscando una perrita,

así que se la llevé

y va a estar muy bien.

oriana: cuando llegue damián,

me va a oír.

esto no es posible.

rosalba corcuera,

esa arribista,

mal operada además.

no soporto a esa familia.

además, tan fea que está.

ay, me va a dar algo.

amelia: y después de limpiarle

muy bien su asuntito a tu niño,

le pones un poquito de talco

para evitar rozaduras.

tina: ¿y por qué niño?

¿no puede ser niña?

amelia: igual las niñas

hacen pipí.

igual, niño o niña,

dejan el pañal como monstruos.

no pongas esa cara, tina.

no le tengas asco a tu bebé.

a ver, inténtalo.

primero le limpias...

tina: ¿el talco va adentro?

¿aquí?

amelia: en la piel,

en la pielecita, así, ¿mm?

no, no, niña, no.

de haber sabido

que lo ibas a empanizar,

te traigo pan molido

y sartén caliente.

tina: ay, pastora, yo no sé.

amelia: poquito.

edgar: ¿y quién creen que vino

a quedarse con nosotros?

amelia: ¿quién?

edgar: ¡uh!

tina: mayo.

amelia: ay, mi amor.

hola, mi amor.

¿cómo estás?

mayo: bien.

amelia: ¿sí?

mayo: ¿me puedo quedar

en tu casa en lo que mi abuelito

sale del hospital?

amelia: claro que sí, mi amor,

esta es tu casa.

bienvenido.

¿mm?

mayo: y, si quieres,

puedo lavar los trastes

y barrer.

amelia: ay, mi amor.

no hay necesidad.

aquí vas a ser

un "flamito" divino más.

¿eh?

mayo: ¿y qué está haciendo tina

con ese muñeco?

amelia: está jugando

a empanizar niños.

ve a que te empanice, anda.

tina: es mi hijo, nació hoy.

edgar: hay muy malas noticias.

amelia: ¿por qué? ¿qué pasó?

edgar: pues claro.

me dijo remedios

que habían llevado de nuevo

al hospital al abuelo de mayo,

y que se le había complicado

lo de la diabetes.

amelia: ay, pobrecito.

tan chiquito

y ya con esas penas.

lo bueno es que le gusta mucho

estar con fabiana.

mayo: y...

¿cómo le vas a poner al muñeco?

tina: a ver de qué tiene cara.

ya sé, "junio".

mayo: ah, nada más falta

un julio para completar

el verano.

tina: ah, mira.

mayo, junio, julio.

edgar: bueno, y entonces,

¿me lo llevo yo mañana

a la escuela o cómo le hacemos?

amelia: no, no, no, no.

no te preocupes, yo me encargo.

es más,

se me está ocurriendo una idea.

[pasos se acercan]

dora: mira, mi corazón.

te preparé tus enchiladas

bien picositas, mi corazón.

además, de postre--

ricardo: yo no como picante.

dora: pero si me has estado

diciendo:

"dora, quiero más chile.

quiero más chile en la salsa,

por favor".

ricardo: bueno, pero ya no.

tengo gastritis.

a partir de ahora, por favor,

no me des ningún tipo

de alimento condimentado

o grasoso.

tráeme una ensalada.

claudio: ¿qué te pasa, ricardo?

¿por qué fuiste tan grosero

con dora?

tú no tienes derecho

de tratarla así.

a ver, explícame.

¿a qué te referías con eso

de que "las cosas

van a ser como antes"?

ricardo: bueno, me refería

a que las cosas van a cambiar

tanto aquí en la casa

como en la empresa.

claudio: ¿podrías ser

más específico, por favor?

ricardo: en la empresa

presenté una propuesta,

que nos va a dar una ganancia

mínima de 25 millones

de dólares.

claudio: felicidades, hijo.

eso hay que celebrarlo.

ricardo: sí, lo mismo me dijo

damián.

él también merece

un reconocimiento, ¿no?

por el trabajo que le encargaste

hacer.

porque tú le ordenaste

que vigilara todo lo que yo hago

en la empresa, ¿o no?

¿o me vas a negar

que le pediste a damián

que supervisara mi trabajo?

claudio: no, ricardo.

últimamente estabas haciendo

inversiones sin ningún sentido

financiero.

¿o ya se te olvidó que perdimos

40 millones por tu error?

ricardo: no.

a eso me refiero que las cosas

ya van a cambiar.

porque quien hizo

esas inversiones

no fui yo.

claudio: ¿cómo que no eras tú?

ricardo: a lo que me refiero

es que...

no estaba en mis cabales.

claudio: así es.

por eso le pedí la ayuda

a damián.

iba a contártelo,

pero estabas tan sensible...

acababas de presentarme

tu renuncia,

que yo no quise aceptar,

no quería herirte.

y, para serte sincero,

lo que realmente me importa

es que sigamos teniendo

esa cercanía de padre e hijo.

espero que esto no afecte

ese acercamiento que hemos

logrado.

el ricardo de los últimos meses

me ha hecho tan feliz.

y tú lo sabes.

ricardo: ¿y tú crees

que mintiendo y actuando

a mis espaldas

vas a fomentar la cercanía

de padre e hijo?

una relación sana no se basa

en las mentiras, ¿eh?

¿sabes qué creo?

que a fin de cuentas

yo no valgo el dinero

que invertiste en mí.

claudio: ¿de qué estás hablando,

ricardo?

ricardo: hablo del dinero

que gastaste en mí.

[música]

[música]

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