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Como Tú No Hay 2 Capítulo 47

30 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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claudio: si quieres ir a ver tu

madre, yo puedo acompañarte,

hijo.

toño: ¿o sea, cómo?

>> lo que su papá le está

diciendo es que puede

acompañarlo al cementerio

para ir a ver a la difunta doña

sofía.

que en paz descanse, ¿no?

toño: no te molestes.

ahorita está haciendo un chorro

de calor.

hay mucho tráfico,

si quieres, yo mejor voy...

claudio: yo quisiera

acompañarte.

así podemos aprovechar

para platicar.

además, hace mucho que

no vamos a ver a tu madre

juntos.

toño: sí, pero ¿ir a platicar

a un panteón? como que no sé.

vamos a otro lado si quieres,

a un restaurant.

cómo quieras. señor, papá.

mientras, tú, te encargo

de lo que quedamos.

que me investigues lo de las

acciones del hospital luz maría.

>> sí, ya.

tranquilo.

usted váyase con su señor padre.

tranquilo.

toño: gracias, ¿vamos?

claudio: vamos.

edgar: ¿estás engañando...?

adán: [chista]

edgar: ven para acá.

¿y se puede saber quién es esa

mujer?

adán: no nomás es una mujer.

son varias.

edgar: ¿cómo pudiste,

adán orozco?

adán: fue una por una.

edgar: no me refiero a eso,

caramba, no me refiero a eso.

te desconozco, ¿cómo pudiste?

¿qué tienes en la cabeza?

es una mujer que te adora.

adán: y yo a ella.

es que esto se me salió de las

manos.

yo llegué a la cita

y me hicieron quitar la ropa.

edgar: no me cuentes más

detalles.

yo no eduqué a un hombre así.

adán: y te lo juro que estoy

arrepentido.

edgar: 25 años llevo con tu

madre casado, y jamás ha pasado

una cosa como esa.

y tú, en menos de un mes,

andas dándole bola a la hilacha.

adán: es que tina

tiene muchas necesidades.

y no puedo con todo,

yo también tengo necesidades...

edgar: cállate.

adán: yo les quise regresar su

dinero, pero me dijeron que no

podían tirar todo nomás porque

me había arrepentido.

edgar: explícame claramente

de qué va ese trabajito tuyo,

para poder darte ese consejo.

adán: está bien, pero por favor,

no le cuentes nada a fabiana,

ya sabes cómo son las mujeres.

ellas se cuentan todo.

edgar: ya sé, a ver.

desembucha.

félix: ¿por qué tuve que

lastimar a mi carita de ángel?

¿por qué?

¿por qué todo lo que toco...?

ricardo: ¿qué hace aquí, ¿eh?

félix: ¿qué húbole, príncipe?

esperando noticias de tu jefa.

ricardo: ¿no cree que es

demasiado tarde para

preocuparse?

félix: no digas eso.

en estos momentos es cuando la

familia tiene que estar unida.

ricardo: y apenas se da cuenta,

¿verdad?

félix: ¿no te dijeron cuándo dan

de alta a mi luzma?

ricardo: ¿por qué no se quedó en

el hospital a hacer guardia?

ayer renata y yo nos quedamos

hasta que nos corrieron y hoy

llegamos a las seis de la

mañana.

félix: tenía ganas de ir anoche,

pero me cayó toda la

responsabilidad encima.

y ya no estoy en edad

desvelarme.

ustedes sí, porque le heredaron

a tu jefa.

eso, que son bien aguantadores.

ricardo: si lo dice por

todo lo que le ha aguantado a

usted, en eso le doy la razón.

¿sabe? yo creo que ese es el

problema de esta familia.

félix: ¿por qué dices eso?

es la mejor virtud de tu jefa,

que es aguantadora.

ricardo: mire,

usted podrá convencer a mi madre

que todo está bien,

de que su violencia es normal,

pero a mí no.

félix: espérate,

si tienes algo que decirme,

de una vez, desembúchalo.

estamos tú y yo nada más, ¿no?

órale.

ricardo: que si tiene algo de

dignidad, debería de largarse

ahorita mismo de la casa.

félix: ¿me estás corriendo?

ricardo: no, se lo estoy

exigiendo, que es diferente.

después de toda la desgracia,

lo mínimo que debería hacer

es largarse de aquí,

y no regresar nunca.

félix: se te olvida un pequeño

detalle, que este gallinero

se compró con mi lana.

y tú no eres nadie para decirme

lo que tengo que hacer.

ricardo: o se va por las

buenas...

félix: ¿o qué?

¿me vas a sacar tú por las

malas?

¿tú, que no tienes ningún

derecho en esta casa?

ricardo: pero esta también

es mi casa.

félix: no, te vuelves a

equivocar, esta casa nunca ha

sido tuya.

y nunca lo va a ser.

ricardo: de aquí en adelante,

las cosas van a cambiar en esta

casa.

félix: ¿contigo?

¿que tu mayor virtud es andar de

mantenido de esta doctorcita?

por favor, vámonos haciendo

un favor, ¿sí?

ya me empieza a entrar el

demonio, y eso, cuando me pasa

a mí, las cosas a mi alrededor

acaban muy mal.

ricardo: a mí no me amenace,

yo lo único que quiero es que

deje de hacerle la vida

imposible a mi familia.

félix: nomás faltan que se me

hinchen las ganas, ¿cómo ves?

ricardo: si usted no se va de la

casa, entonces, me voy a llevar

a mi madre y a renata de aquí.

félix: [ríe]

¿sí? ¿y con qué lanita las

piensas mantener?

porque hasta dónde yo sé,

eres un muerto de hambre.

que no tiene dónde caerse

muerto. ándale.

ya sé, se las piensas encajar

en las costillas también a esa

doctorcita.

qué poca.

¿qué, dónde te educaron, no te

enseñaron a ser hombrecito?

ricardo: si lo dice por usted,

tiene toda la razón, fíjese.

nomás me faltaron las mañas.

félix: esas tampoco me

las pudiste heredar.

¿sabes por qué?

por que no eres mi hijo.

así que lárgate, órale, vámonos.

ricardo: no lo quiero ver cuando

regresen del hospital

con mi mamá.

se lo advierto.

betty: siento muy feo, que te

vayas tan lejos y dejes aquí

a tu taxista.

valeria: al final me di cuenta

que no le importo tanto a luis

como yo pensaba,

así que voy a hacer lo que

tendría que haber hecho hace

mucho tiempo.

betty: ¿irte a viajar

por aquellos países?

valeria: no, enfrentar a mi

papá.

preguntarle por qué nos

abandonó.

y de paso, ayudar a mi mamá

para que se case.

betty: como si se lo mereciera

mucho.

valeria: ¿por qué dices eso?

¿tú crees que no se merece

que haga algo por ella?

betty: no, nada que ver,

además, tú eres su hija.

tú sabes lo que se merece

y lo que no.

y yo no tengo vela

en este entierro.

¿nos vamos?

valeria: sí, vámonos.

[golpean]

natalia: ¿querías hablar

conmigo, amor?

damián: ¿cuándo vas a ir a mi

departamento?

ya me hace falta estar contigo.

ya extraño tocarte.

natalia: ay, ya.

[chista]

acuérdate que tenemos que ser

muy cuidadosos.

ya veré después qué le invento

a ricardo para que no sospeche.

¿para eso me querías ver?

damián: por supuesto que sí,

pero también te quería comentar

un plan que tengo y quería que

me dieras tu opinión.

natalia: cuéntame.

¿de qué se trata?

damián: de un proyecto

de inversión millonario,

por cierto.

que a ricardo le va a encantar,

pero de la cual nosotros vamos

a recibir los beneficios.

natalia: me estás diciendo que

le quieres tender una trampa?

damián: para que nuestro pez

muerda el anzuelo,

es necesario que se la presente

alguien de toda su confianza.

alguien que no sería capaz

de traicionarlo.

ni en sus más remotos sueños.

¿estoy siendo claro?

claudio: ¿qué tienes, hijo?

te noto distraído, nervioso.

toño: no, para nada.

los cementerios como que sí

me sacan mucho de onda.

hace mucho que no venía a uno.

claudio: lo mismo decías

cuando eras niño.

por eso no me gustaba obligarte

a venir.

yo solía venir todas

las semanas, platicar con sofía.

hablarle de ti y de mí.

toño: ¿qué pasa, señor papá?

claudio: ya llegamos.

ahí es donde descansa tu madre.

¿te acordaste?

toño: sí, claro.

vamos a saludarla.

claudio: ve tú solo, hijo.

si no te molesta,

yo aquí te espero.

toño: ¿y ahora, por qué no me

quieres acompañar?

¿no me acabas de decir que

venías cada semana a saludarla?

claudio: eso era antes,

ahora todo es distinto.

toño: ¿cómo distinto?

¿no me digas que ya te olvidaste

de tu señora esposa?

claudio: no me puedes decir eso,

yo jamás me podría olvidar

de tu madre.

sofía fue lo más maravilloso

que tuve en mi vida.

toño: ¿entonces?

claudio: yo le prometí a sofía

que no me volvería a casar

y ahora lo estoy haciendo

con oriana.

siento que traicioné

su memoria al romper mi promesa.

no tengo cara para presentarme

ante ella.

¿me entiendes?

toño: sí, entonces, yo voy.

ahorita te veo.

damián: y cuando al final de

todo esto se tenga que descubrir

quién es el culpable,

evidentemente, el responsable

será aquel que haya canalizado

la firma.

avalando la operación.

¿y qué crees?

será tu marido.

¿qué pasa?

¿no te gusta mi idea?

¿o no tienes muchas ganas

de ayudar?

natalia: no es eso.

yo estoy dispuesta a hacer mi

parte, pero ¿qué tal si ricardo

se da cuenta que es una trampa?

podemos echarlo todo a perder.

damián: sí, podemos.

por eso es tan importante que

seas tú la que le presente

ese proyecto.

la que le saque su firma.

y además, puedes estar

tranquila, porque ¿qué crees?

en el documento,

todo es transparente.

todo es legal y está en regla.

natalia: bueno, pero, algo raro

debe haber, ¿no?

si es una inversión que no va

a resultar.

acuérdate que ricardo

es muy cuidadoso con as cifras.

él conoce el tema mejor

que nadie.

damián: eso lo sé, pero tú no me

estás entendiendo del todo.

el documento, todo es legal

en las cifras, en la redacción.

la tragedia viene después

de que lo aprueba.

natalia: no entiendo

cómo lo piensas manejar.

damián: esa no es tu área,

tú despreocúpate,

de eso se encargan otras

personas.

tú y yo lo vamos a llamar

grupo sudamericano.

y lo tengo también bajo control.

aquí lo importante es que

claudio por fin se lleve

una desilusión

de su hijo favorito.

ricardo: debimos de haberla

llevado a un hospital privado

para que la revisaran.

renata: como dices tonterías

de repente, carnal.

estamos en su casa,

se va a recuperar mejor,

aparte no tenemos dinero.

para un hospital privado.

ricardo: tú y yo tenemos que

trabajar en el mercado.

aunque queramos quedarnos

aquí todo el día, no podemos.

félix: pero yo sí, hombre.

aquí estoy.

ricardo: ¿qué hace usted aquí?

¿no le advertí que no lo quería

ver?

luchita: ¿qué parte de

"no se puede estar peleando"

no entiendes?

toño: perdón.

luchita: hijo, ya.

ricardo: tienes razón,

tú tranquila.

me dijo el doctor que tienes

que estar en reposo.

y todos vamos a cooperar

para que se recupere

lo antes posible.

félix: sí, sí, claro.

bienvenida a tu casa, mi reina.

acabo de arreglar el cuarto,

mira, lo dejé cristalino.

vamos a dormir como reyes.

renata: no, ni locos.

lo siento, jefe,

tú vas a dormir solo.

no quiero que le lastimes

el otro pómulo.

félix: a ver, yo voy a dormir

donde se me dé mi regalada gana.

¿estamos?

renata: no, no estamos.

va a dormir sola hasta que

se recupere de su herida

y se sienta mejor, ¿estamos?

ricardo: ella va a dormir sola

siempre.

luchita: ya no se peleen.

félix: ya, tranquilo.

hazme un favor.

saca las cosas de mi cuarto

y las pones ahí en el cuarto

del príncipe.

ricardo: eso no lo voy

a permitir nunca.

luchita: ya, no se estén...

renata: a ver, cálmense ya.

mamá, no puedes ni hablar, ya.

luchita: sí, sí puedo.

ricardo: no quiero que te

mortifiques, tranquila.

te acompaño, mejor, a tu cuarto.

félix: ¿te preparo algo,

mi vida?

luchita: dos, tres, jala.

ahí está.

félix: la vas a lastimar,

despacito.

luchita: vámonos, m'ijo.

ándale.

renata: jefe, ¿sabes qué?

ya llégale.

instálate en el cuarto donde

donde se estaba quedando

don edgar, mejor.

félix: no puedo porque está

lleno de mercancía.

bueno, ya, me voy a dormir aquí

en el sofá.

eso nomás porque tu jefa está

enferma.

ya nomás que se recupere,

las cosas vuelven a agarrar

su nivel.

renata: como dices babosadas.

antes di que estás durmiendo

aquí y no en la cárcel.

entonces, deja de hacerla

de jamón, ya.

félix: [gime]

toño: con todo ese relajo que

armé poniéndome en el lugar

de mi clon, ni derecho tengo

a estar aquí platicando

con usted.

pero bueno.

sí.

a usted no la puedo engañar.

yo soy el culpable de todo

lo que está pasando.

de lo que le está pasando

su hijo, de todo.

a veces pienso que si le hubiera

ayudado a ricardo a llegar a su

casa o si mi latita chula

no se me hubiera puesto en mi

camino, la cosa sería

más distinta.

bueno, y aprovechando que ya

estamos aquí, me gustaría

pedirle por su esposo.

por mi señor papá.

el pobre anda así como

que pasando aceite,

como que trae mucha culpa.

por lo de su boda con la dama

oriana.

y aunque él no lo diga,

yo siento que él no se está

casando por amor.

claudio: perdóname, sofía.

tú sabes que nunca voy a querer

a nadie como te quise a ti.

si me voy a casar con oriana,

es porque no encontré otra forma

de agradecerle todo este tiempo

que ha compartido conmigo.

pero tú sabes que nunca quise

romper mi promesa.

te lo juro.

toño: y ya por último,

me gustaría que hablara

con el de allá arriba.

usted que lo tiene ahí cerquita.

que le diga que me eche la mano.

que me ayude a que mi jefecita

se alivie lo más pronto posible.

¿sí? gracias.

charlotte: claro.

siempre fueron dos.

[música]

[puerta]

ricardo: ¿cómo estás?

charlotte: antonio, perdóname,

me equivoqué contigo.

ricardo: ¿por qué te tengo que

perdonar?

charlotte: es un fracaso

el tratamiento, tengo que volver

a empezar desde cero.

confía en mí, ¿ok?

tengo que salir.

ricardo: si no me dices,

si no me explicas,

nunca más me voy a hacer un

examen ni una regresión.

charlotte: no te preocupes.

ricardo: charlotte, ¿por qué

estás? charlotte, ¿qué te pasa?

charlotte: no, eso es mío.

luego, hablamos, ¿sí?

ricardo: charlotte,

¿por qué estás así de extraña?

charlo...

natalia: ay, ricardo.

¿cómo voy a salir de todo esto?

ivette: amiga, espero que no

estés ocupada, porque necesito

que revises estos contratos.

natalia: no, claro que no.

ivette: ¿todo bien?

te ves mal.

natalia: sí, todo bien.

ivette: ¿algún problema

con ricardo?

natalia: no, para nada,

al contrario.

nunca pensé que me iba

a enamorar así de él.

quiero decir que estoy más

enamorada que nunca.

ivette: ¿y entonces, cuál es el

problema?

natalia: de repente me puse

nostálgica.

me acordé que nunca nadie antes

me había querido tanto como él.

que a pesar de que me mandaran

flores y me prometieran

castillos, siempre esperaban

algo a cambio.

ivette: no puedo creer que nadie

te haya querido bien, amiga.

natalia: ivette,

¿a ti te han querido de verdad?

pero que hayas sentido

que te dieron todo

y que no nada más lo material.

no sé, su cariño, su tiempo,

su sentido del humor.

ivette: no.

no, la verdad, no.

siempre es lo mismo,

te invitan a cenar, te llevan

a viajes, te regalan joyas.

y siempre termina en lo mismo.

se van.

o termino por decepcionarme.

natalia: amiga, nosotras

merecemos el mejor.

no entiendo porqué casi

siempre acabamos con el peor.

ivette: no me estarás diciendo

esto para que yo me fije en

crucita, ¿verdad?

natalia: ¿eh? no, para nada.

ya me dijiste que no quieres

nada con él.

simplemente que a veces tenemos

la felicidad en frente y no la

queremos ver.

ivette: sí, ya he escuchado eso

antes.

natalia: a mí me gusta pensar

que a pesar de todos nuestros

errores, todavía podemos

ser felices.

pastora: se quedó dormida doña

luchita.

y qué lástima porque

precisamente en ese momento,

le estaba diciendo un rezo

precioso de la flama divina.

con un discurso muy profundo.

renata: muchas gracias por

cuidar a mi mamá.

bien se lo dije al toño,

la mejor persona para cuidar

a la jefa, y que no se le

acerque el jefe, es la pastora.

yo no sé qué hace usted,

yo creo que usted escupe agua

bendita o algo.

porque de verdad, mi papá que no

se le acerca.

pastora: no se me acerca porque

yo tengo carácter para decirle

sus verdades.

yo, lo que no comprendo

es por qué tu mamá ha aguantado

tanto tiempo con él.

renata: pues, ha aguantado.

es que a la jefa nadie le enseñó

a defenderse.

amelia: lo que no le enseñaron

es a elegir marido.

renata: pues, sí, pero ¿ella qué

iba a saber que le iba a salir

todo ente maligno como dice?

ella nada más se enamoró y ahí

va, metiendo las cuatro,

completas.

amelia: ¿sabes qué? dicen que

a las personas que han estado

cerquita de la muerte, cambian.

y luchita es un ser de luz

y te aseguro que va a cambiar

para bien.

es más, mira, traje algo.

de los que te gustan, chocolate

de oaxaca, amargo.

no agraviando lo presente.

renata: gracias.

qué rico.

amelia: ¿siempre sí le pudiste

aflojar las teclas a mi máquina?

renata: pues, yo creo que le voy

a tener que echar un solvente,

doña, porque solo a usted

se le ocurre echarle aceite

de cocina.

amelia: pero era aceite

de oliva.

renata: pues, aunque sea

aceite de cereza, pero no

se le echa eso a las máquinas.

aparte a las máquinas hay que

estarles dando su mantenimiento.

hablando de mantenimiento,

¿ya se contentó con don edgar?

amelia: ay, pecaminosa.

no, la verdad no.

edgar está bien enojado conmigo.

renata: es que usted tampoco

coopera, doña.

el don edgar está ahí

que le babea y si usted nomás

no coopera ese problema se va

a hacer bien largo, ¿eh?

amelia: pero ¿qué hago?

renata: pues, si usted sigue

mis consejos, va a tener

a don edgar comiendo

de sus flamas.

amelia: [ríe]

bueno, está bien, está bien,

dime.

valeria: mamá, ¿para qué tanto

dinero?

oriana: para tu viaje.

por si lo necesitas, no sé, así

voy a estar más tranquila.

uno nunca sabe cuando

se presenta una emergencia,

valeria.

valeria: ma, me voy a llevar

mis tarjetas de crédito,

no es necesario.

oriana: claro que es necesario,

tómalo como un regalito.

es más, ¿por qué no te compras

algo, lo usas, me mandas fotito

y te acuerdas de mí?

valeria: mamá, yo no necesito

comprar nada para acordarme

de ti.

independiente de lo que sea,

tú eres mi mamá y siempre

te tengo presente.

algo que claramente

tú nunca haces.

oriana: ay, valeria, por favor,

no me digas eso.

mira, si no te tuviera

en mi mente, no te hubiera dado

ese dinerito, mi vida.

valeria: bueno, en vez

de tenerme en tu mente, ¿por

qué no me tienes en tu corazón?

oriana: [ríe]

¿a quién habrás salido tú

de dramática?

no te pongas sentimental, mira,

se me va a correr el rimel y

se me van a caer las pestañas.

es más, se me acaba de ocurrir

algo buenísimo.

que tal vez sí te preparo

una despedida.

valeria: no, ma, a mí no

me gusta eso.

además, me voy mañana.

oriana: ¿qué va a decir claudio,

mi amor?

tenemos que hacer algo, aunque

sea algo sencillo, no sé,

una reunión familiar.

¿te parece?

bueno, voy a ir a prepararla.

valeria: claro, ¿qué va a pensar

claudio, mamá?

de una mamá que no es cariñosa

y que por lo mismo no le importa

alejarse de su hija.

oriana: vale, vale, vale,

tampoco te pongas--

bueno, está bien, antes

de que te vayas, dame un abrazo.

dale un abrazo a tu madre.

abrazo.

otro abrazo.

valeria: ay, mamá.

oriana: [suspira]

bacalao: mira, mis ojitos

de gacela, te hice tu sopita

favorita, mi amor, mira.

luchita: no tengo hambre.

bacalao: acuérdate que el doctor

dijo que tienes que comer.

luchita: quiero hablar contigo.

bacalao: después de que comas,

mi vida.

luchita: no quiero que vuelvas

a entrar a esta habitación

mientras yo esté aquí,

¿me entiendes?

bacalao: a ver, chiquita, yo sé

que te estás recuperando y que,

pues, descansa--

luchita: no quiero

que me vuelvas a tocar.

no quiero que te vuelvas

a acostar en la misma cama donde

esté yo, no te quiero en este

cuarto mientras yo esté aquí,

¿me entiendes?

claudio: gracias.

toño: híjole, ni me la puedo

creer, ¿eh?

qué rápido, o sea,

como dicen por ahí, ¿no?

no hay fecha que no se cumpla

ni plazo que no se--

como se diga, pues,

pero el chiste es que

por fin llegó el día.

la vale se nos va.

natalia: a mí me parece

increíble que se pueda ir

un tiempo a vivir a europa, ¿no?

es una experiencia padrísima.

toño: o sea, sí está bien

bonito, pero para ir

de vacaciones.

pero así como para quedarse

a vivir allá, pues, no sé,

alejarte de tu familia, de

la gente que uno quiere, pues,

como que no está padre, ¿no?

salud, mi vida.

natalia: salud, mi amor.

toño: ¿y ahora?

señor papá, quite esa cara.

o sea, porque si no ahorita

que llegue valeria viéndote esa

cara va a pensar que llegó

a un velorio y no a una fiesta

de despedida.

claudio: tienes razón, ricardo,

lo que pasa es que estoy

eschando de menos a valeria

por adelantado.

oriana: yo también y mucho.

pero bueno, por favor,

nada de tristeza, ¿no?

esto tiene que ser una despedida

con alegría, ¿cierto?

rafael, trae el champán

que quiero hacer un brindis

por mi hija.

rafael: como usted ordene.

oriana: no quiero, no quiero.

dora, ¿qué pasó con damián?

¿por qué no ha llegado

a la despedida de valeria?

dora: le llamé así como usted me

indicó y me dijo que tenía cosas

muy importantes que hacer, pero

que no iba a dejar de venir.

oriana: ¿cómo que tenía

muchísimas cosas que hacer?

¿qué es más importante

que la despedida de su hermana?

no entiendo.

rafael: aquí está la champaña,

señora, ¿gusta que

se la descorche?

oriana: no, no, mejor vamos

a esperar a que llegue valeria,

dile a betty que venga,

¿dónde está betty?

¡betty! ¡betty!

betty: dígame, señora.

oriana: ve y busca a valeria

en su cuarto y dile

que la estamos esperando.

betty: uy, señora, eso va

a ser imposible.

claudio: ¿qué dices, betty?

por favor, haz lo que te ordena

la señora.

betty: con mucho gusto lo haría,

don claudio.

pero a lo que voy es que

la señorita valeria hizo

sus maletas y, mire, se fue.

[llaman a la puerta]

fabiana: ¡voy!

damián: ¿cómo estás, fabiana?

fabiana: bien, gracias.

damián: te ves bella.

amelia: ah, por la flama

divina, damiancito.

qué milagro, ¿qué te trae

por acá?

damián: pues, en realidad yo

venía a buscar a fabiana, pero

ya que estás aquí, por

el respeto que mereces, pues,

la verdad es que yo quisiera,

pastora, te quisiera pedir algo.

amelia: ¿pedirme algo a mí?

¿qué?

damián: quisiera pedirte

tu bendición y por supuesto

la de la flama divina

para casarme con tu hija.

charlotte: él me había dicho

que había sido en la sección

de perfumes, entonces, es aquí.

ah, por supuesto, el encuentro

de los dos debe de haberse

quedado grabado en las cámaras

de seguridad.

[música]

oriana: ¿qué estás diciendo,

beatriz?

claudio: si se trata de una

broma, es de muy mal gusto.

betty: no, don claudio, yo nada

más les estoy diciendo lo que

la señorita valeria me dijo.

oriana: rafael, ve a la recámara

de valeria y dile

que la estamos esperando.

no creo ni una palabra

de lo que dice esta señorita.

toño: a ver, ¿y si mejor

le bajamos la espuma al licuado

que no es esquimo?

o sea, yo no veo aquí por qué

betita tendría que estar echando

mentiras.

betty: claro, ¿yo qué ganaría?

toño: ultimadamente, si vale no

quería una fiesta de despedida,

pues, sus razones tendrá.

¿o alguien le preguntó a ella

qué es lo que quería?

natalia: a ver, mi amor, no

se trata de preguntarle a vale

qué quería y qué no.

esto es una reunión familiar,

nosotros también dejamos

de hacer cosas importantes

en la oficina por venir

a convivir con ella.

oriana: estoy de acuerdo, esto

es un desaire de valeria.

¿qué más?

claudio: ¿ella estaba enterada

que tú planeaste esto?

porque yo me enteré apenas hace

un rato.

oriana: bueno, porque yo supuse

que tú ibas a estar conmigo,

mi amor, como siempre.

a valeria sí se lo dije hace

unos días.

y a ti también,

¿verdad, natalia,

que te lo dije?

natalia: miren, a ver, ya, no

vale la pena discutir eso, ¿sí?

lo importante aquí es por qué

vale no quería convivir

con nosotros.

oriana: exacto, yo le preparé

todo esto para demostrarle

lo mucho que la amo.

dora: el cariño no se demuestra

solamente con una fiesta

de despedida, señora.

claudio: dora, por favor.

dora: ay, don claudio,

discúlpeme, pero es lo que

pienso.

oriana: ¿y a ti quién

te preguntó lo que piensas?

no soporto que la servidumbre

se meta en lo que no le incumbe.

dile algo.

claudio: tranquila, oriana,

no te pongas así.

hay que entender un poco

a valeria.

oriana: ¿cómo?

claudio: bueno, tal vez

le cuestan las despedidas.

no es fácil cambiarse de país

y de vida así tan de repente.

rafael: valeria no está

en su habitación.

y tampoco están sus maletas.

amelia: [ríe]

tus palabras fueron

extremadamente claras

y muy dichosas.

damián: ¿y eso quiere decir

que--?

amelia: que la flama divina y yo

te damos nuestra bendición.

sobre todo en estos momentos tan

duros para mí, me da mucho gusto

saber que vamos a ser familia.

damián: nadie está más feliz que

yo en este momento, pastora.

amelia: [ríe]

tus sentimientos son tan nobles,

tan lindos, me conmueves,

de verdad.

estoy segura de que fabiana

también le va a dar mucho gusto.

fabiana: mamá, no me gusta que

hables como si no estuviera

aquí.

amelia: elevaré mis oraciones,

para que fabiana no desperdicie

la oportunidad de un santo varón

que la flama divina le está

mandando.

fabiana: ey, estoy aquí, digo,

por si a alguien le interesa.

amelia: déjame darte otro

abrazo, hijo, no puedo creer que

tú y nosotros vayamos a--

damián: dígalo, sí--

amelia: a emparentar.

ay, déjame darte otro abrazo,

hijo.

gracias.

>> pero ¿cómo no se me ocurrió

antes?

ay, espero que no sea demasiado

tarde.

señorita, perdón, ¿sabe dónde

está el módulo de seguridad?

>> ah, claro que sí, con gusto.

toma mano derecha, sube dos

pisos--

bacalao: ¿sabes qué, cara

de dulce?

te voy a indultar como

a las vacas bravas, a las madres

de los toros de lidia bravos.

¿sabes por qué?

por valiente, yo, yo te perdono.

luchita: yo no.

no te quiero volver a ver

en este cuarto mientras yo esté,

¿me entiendes?

bacalao: entonces, le estás

pensando a empelarte

con el cara de pescado, ¿no?

ahí está la puerte, órale,

vamos.

luchita: germán no tiene

absolutamente nada que ver aquí.

esto soy yo y ya.

bacalao: a ver, ¿eso quién

te lo va a creer? porque yo no.

tú te quieres ir con ese güey,

pero ¿sabes qué?

ni por las buenas

ni por las malas,

¿sabes por qué?

porque tú eres mi amiga,

mi esposa y mi hembra.

luchita: yo no soy tu amiga.

tú juraste amarme, cuidarme,

respetarme y mira.

bacalao: yo no quise hacerte

daño, tú te metiste

entre germán y yo.

si no lo hubieras hecho,

ya estaríamos enterrando a ese

güey, ¿cómo ves?

luchita: eso es solo la gota

que derramó el vaso, yo estoy

hablando de años y años

de aguantar tu porquería.

tus mentiras, tus faltas

de respeto.

y ya no quiero más.

y ahora menos, porque estoy

segura que pablo no está conmigo

por tu culpa.

años de obedecerte, de ser

abnegada, de tratar

de respetarte, ¿para qué?

¿para qué?

¿para estar así?

bacalao: mira qué daño te hace

haberte juntado con el cara

de martillo.

mira cómo estás de respondona.

yo entiendo que mucha de

la culpa es mía, ¿sabes por qué?

porque estuve muchos años

en la sombra y como cualquier

vieja, se te calentó la ardilla.

sí, lo entiendo, y ahí muere.

¿sabes qué?

cierra tu piquito, porque

por las buenas o por las malas,

aquí te vas a quedar,

porque eres mi vieja.

como veo que no te vas

a tomar la sopita, me la tomo

yo, que te mejores mi vida.

cuídate.

[música]

[buzón de voz] el número que

usted marcó se encuentra

apagado o fuera del área de--

oriana: valeria apagó

su celular.

claudio: no sé qué más podamos

hacer.

oriana: bueno, su vuelo no sale

hasta mañana.

todavía no está

en el aeropuerto.

pero creo tener una idea dónde

puede estar.

rafael, sácame el coche, que voy

a ir a buscar a mi hija.

claudio: no, rafael, yo voy

contigo, oriana.

natalia: la verdad, no entiendo

cómo valeria se puede

desaparecer en este momento.

bueno, esperemos

que por lo menos no esté

deprimida la niña valeria

con esto del viaje.

toño: yo también estaría así

como perro apaleado

si me quisieran separar

de mi manada.

betty: y yo que creía que los

ricos no tenían sentimientos.

no, pues, yo también pensaba

lo mismo, ¿verdad?

véngase para acá.

damián: oye, fabiana, qué suerte

tengo que tu mamá se haya ido

a descansar, ¿no?

pensé que nunca nos iba a dejar

solos.

fabiana: gracias a la flama

divina, aquí está tu café, pero

está un poco caliente.

damián: gracias.

oye, ¿te puedo hacer

una pregunta?

fabiana: sí.

damián: no sé por qué tengo

la impresión de que le caigo

muy bien a tu mamá.

¿o qué pasa? ¿así es ella

con todos tus novios?

fabiana: sabes perfectamente que

mi mamá detesta a toño y siempre

me ha espantado a todos

los hombres de mi vida, damián.

damián: oye, ¿sabes lo que

eso significa?

dos cosas.

la primera que te quiere mucho,

te está cuidando y la segunda,

pues, que yo soy muy afortunado

de gustarle para yerno.

fabiana: pues, estás

muy equivocado, damián.

damián: ¿por?

fabiana: primero, porque

espantarle la gente a alguien no

significa cuidarlo.

y segundo, el hecho de que mi

mamá te haya dado la bendición

no significa que yo sea

tu prometida.

yo todavía no te digo que sí.

[llaman a la puerta]

>> ya voy.

oriana: ¿dónde está?

>> ¿dónde está quién?

oriana: valeria, baja,

que sé que estás ahí.

claudio: con permiso, muchacho.

oriana: mira, no te hagas

el inocente conmigo, que sé

perfectamente que mi hija está

aquí.

claudio: cálmate, por favor,

oriana.

>> a ver, señora, su hija no

está aquí.

¿le pasó algo a valeria?

¿está bien?

oriana: eso es precisamente

lo que quiero saber yo, júrame

que no me estás mintiendo.

mire, si no me cree, puede pasar

a buscarla.

claudio: ¿sabes dónde puede

estar?

>> no, señor, pero ella dijo

que se iba a ir a europa, ¿no?

claudio: así es, pero

por lo visto, decidió irse

sin despedirse de nadie.

oriana le estaba organizando

una comida de despedida, pero no

se apareció.

oriana: yo no sé por qué

valeria me hace esto, yo que

todo el tiempo hago todo

por ella.

>> pues, yo sí sé, señora.

si le pusiera más atención

a su hija sabría

qué es lo que le pasa.

oriana: ¿qué estás diciendo?

>> que si su hija se fue

a europa es por su culpa.

¿le parece poco entragarla

para poder casarse?

>> que esté muy bien, hasta

luego.

charlotte: hola, joven, buen

día.

>> muy bien, día, ¿en qué

puedo ayudarla?

charlotte: necesito que me ayude

en algo muy importante.

necesito saber si ustedes

guardan los videos de seguridad

que se guardan durante el día.

>> por supuesto que sí,

señorita.

pero el sistema tiene una fecha

tope.

después de eso los borra.

charlotte: a ver, le voy a dar

una fecha y un horario a ver si

de casualidad ustedes tienen

alguno de estos videos, ¿sí?

damián: ¿por qué me dices eso?

estoy tratando de hacer

las cosas bien.

fabiana: no, me molesta que

la gente intente decidir por mí

y eso te incluye a ti.

damián: bueno, pero si yo te

lo digo es porque me dijiste que

me ibas a dar una oportunidad,

fabiana.

no sé qué estés pensando,

yo estoy tomando las cosas

muy en serio contigo.

por eso te lo pregunto.

¿te gustaría que fuera

tu esposo?

fabiana: damián, yo sé

que me quieres mucho.

damián: entonces, ¿cuál es

el problema?

es que yo apenas estoy empezando

a quererte y si tú estás bien

con eso, por ahora, y si vas a

esperar a que yo te ame como tú

te mereces.

damián: yo sé que ese día va

a llegar.

dime que sí.

fabiana: entonces si estás

consciente de todo esto, pues,

soy tu prometida, damián.

no, no, espérate, es

que si mi mamá nos ve así, puede

que le caigas muy bien y todo,

pero te va a fulminar

con la flama divina.

>> siento mucho no poderla

ayudar, señorita.

pero los videos de seguridad

contienen información

confidencial.

y es para los internos

solamente, no puedo dárselos.

>> yo lo entiendo perfectamente,

pero yo soy psiquiatra, mire,

mi nombre es charlotte,

le enseño mi credencial.

necesito estos videos

por la salud mental de uno

de mis pacientes, por favor.

>> solo estoy cumpliendo

órdenes.

charlotte: estoy dispuesta

a hacer cualquier procedimiento,

tengo tiempo.

por favor.

>> espere un momento.

vamos a ver si podemos hacer

algo por usted.

charlotte: gracias.

damián: fabi, yo me voy porque

con los compromisos familiares

no hay que fallar.

fabiana: no te preocupes,

lo entiendo.

damián: te quiero mucho.

fabiana: nos vemos.

damián: voy a soñar contigo,

mucho, mucho.

adiós.

fabiana: adiós.

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