null: nullpx
Cargando Video...

Como Tú No Hay 2 Capítulo 43

24 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte

dora: eso de que me esté

encargando todo el santo día...

a cualquier niño

lo hace insoportable.

pero bueno.

bacalao: buenas.

dora: usted.

por dios, ¿qué hace aquí?

bacalao: tú has de ser

dora sánchez.

pero mira qué chiquito

es el mundo, ¿no?

dora: ¿qué hace usted aquí?

¿a qué vino a esta casa?

¿qué es lo que quiere? ¿dinero?

bacalao: ¿qué pasó?

¿nos dejamos de ver

hace un chorro de años

y así me recibes?

¿qué? ¿te debo algo o qué?

no, no soy millonario para vivir

en una casa como estas.

ahí con lo que voy ganando

ahí la vamos pasando.

pero tú deberías de ser

más amable conmigo,

carita de ángel.

te conviene.

dora: ¿qué es lo que quiere?

¿por qué no me dice de una vez

por qué está aquí?

seguramente tiene alguna razón,

¿no?

bacalao: sí, pero no la que tú

te imaginas.

no te pongas nerviosa,

no vayas a poner nervioso

a tus patrones.

ya del chamaco ni te pregunto,

¿no? pues viviendo

en un casón de estos, pues no,

no ha tenido penurias ni hambre.

dora: a mi niño no se le va

a acercar, usted lo prometió.

bacalao: está bueno.

dora: así que váyase,

váyase en este momento.

váyanse, lárguense.

no tienen nada que hacer

en esta casa.

nada, nada.

bacalao: ya, hombre,

si lo dices de esa manera,

pues así será, ¿no?

lo que cambió de dueño, cambió,

y asunto arreglado, ¿no?

pero mira qué bonita te ves

cuando te enojas, ¿eh?

bueno, ahí me saludas

a tu patrón.

fue un gustazo verte.

ahí nos estamos viendo.

vámonos.

charlotte: ¿por qué me besaste?

toño: perdón, charlotte.

a ver, la verdad,

sé que estuvo mal lo que hice.

no sé, yo pensé que--

pues ya recuperé mi trabajo

y--no sé, yo pensé que tratando

de ser como era antes, ¿sabes?

podía recuperar mi vida pasada,

pero fue un error, lo sé.

perdón.

charlotte: yo pensé que estabas

tratando de intentarlo conmigo.

toño: mira, charlotte, a ver,

acepto que eres una mujer

muy guapa, que me gustas.

te tengo mucho afecto

y mucho agradecimiento, pero--

charlotte: pero a ver,

si quieres volver a ser

el antonio de antes,

no tienes que hacer

lo que hacías antes,

simplemente sé quien eres tú.

toño: bueno, eso para mí

va a ser mucho más fácil,

la verdad, porque no me siento

cómodo tratando de ser

un personaje como de caricatura.

charlotte: claro, pero ahora

ya sabes cuál es tu identidad

y tus orígenes.

entonces, simplemente sigue

con tu vida.

toño: una vida sin recuerdos

y sin historia.

charlotte: bueno, pero tal vez

esa es la idea,

que empieces desde cero

y que empieces, por ejemplo,

por olvidar a fabiana.

toño: no, no, charlotte,

eso no creo que pueda hacerlo,

la verdad.

fabiana para mí ha sido

una mujer muy importante

antes y después de mi accidente.

charlotte: y tú has sido

tan importante para ella

que se fue con un hombre

de dinero.

yo creo que tú también

te mereces ser feliz, ¿o no?

toño: pero no creo

que esté preparado ahorita

para eso, ¿sabes?

charlotte: alguna vez te dije

que te quiero

y eso no ha cambiado.

¿por qué no intentas

tu nueva vida conmigo?

dora: ay, dios mío,

¿a qué vino ese hombre

si no es por dinero?

claro, lo único que quiere

ese tipo es dinero.

ricardo: ¿todo bien, madrina?

¿pasa algo?

dora: [balbucea]

sí.

estoy cansada.

nada más es eso.

¿quieres algo?

ricardo: sí, sí, sí quiero algo.

que me prepares una sopita

de amino.

dora: ¿de amino?

ricardo: sí, que a mí

no me haces menso

y me digas la verdad, ¿eh?

porque esa carita...

ni modo que por ir a pasear

a la perrita se te metió

el espíritu de oriana, ¿no?

dora: dios me libre.

no sabes cuánto te quiero.

eres...

eres el hijo que nunca tuve.

te adoro, ¿lo sabes?

ricardo: ay, madrina.

pues hasta la pregunta ofende,

pues claro que lo sé.

pues tú también para mí

eres como una mamá.

desde que--

desde que--

pues desde que me acuerdo,

madrina, ¿eh?

dora: a veces, a veces me voy

al pasado y...

y me acuerdo que hice algo

muy malo.

y a mí me gustaría saber

si tú eres capaz de perdonarme.

toño: de verdad me alegro mucho

que una mujer como tú

se fije en mí.

pero--pero no tengo

nada que ofrecerte.

o sea, me da vergüenza

vivir aquí sin aportar

absolutamente nada.

charlotte: creo que eres

demasiado exigente contigo.

a ver, estabas tratando

de descubrir quién eres,

estabas enfermo.

toño: yo te necesito.

pero te necesito como la gran

amiga que has sido conmigo.

y la verdad no me siento

preparado para intentar

otro tipo de relación contigo.

charlotte: ¿por qué

no lo intentas?

no vamos a lastimar a nadie.

>> estoy aquí para recibir

a un buen amigo

que hace diez años

logró vencer la tentación

y controlar su enfermedad.

hoy estamos aquí para celebrar.

[aplausos]

edgar: hola.

soy edgar y soy alcohólico.

todos: hola, edgar.

edgar: pues no--no tengo mucho

que decir, tengo--

fabiana: amiga.

amiga, ¿estás bien?

tina: sí, fabi.

a ver, no es por mala onda,

pero veo a toda esa gente

y no puedo evitar pensar

que una de esas personas

es el borracho que me atropelló.

fabiana: tú sabías que mi papá

es alcohólico,

no sabía que te iba a afectar

así, que te iba a molestar.

tina: es que no me entiendes.

yo no odio a esa gente.

odio el recuerdo

que me provocan.

discúlpame con tu papá

y con adán, ¿sí?

renata: ¿qué?

luis: flaca, yo tuve una bronca

con la vale y quería

hablar contigo.

renata: no.

tu choro sentimental

no me importa.

si quieres hablar con alguien

o que te escuchen,

ve a la iglesia de tu pastora.

luis: es que lo que te quería

decir es que lo mío con la vale

ya se acabó para siempre.

y desde que no estoy contigo,

pues todo me sale mal.

renata: perdón,

¿es aquí donde tengo que llorar?

luis: la vale dice

que tú eres la mujer de mi vida.

renata: ah, ¿sí?

¿y tú qué crees?

luis: pues que a lo mejor y sí.

no debí de haberte cambiado

por ella.

renata: no me digas eso

porque sí voy a llorar

a moco tendido, ¿eh?

luis: entonces,

¿volvemos a empezar

donde nos quedamos?

renata: volvemos a empezar

desde que me di cuenta

realmente quién eres.

un hijo de la tiznada,

mentiroso, ahí empezamos, ¿no?

amelia: ¿ya se te terminó

la reunión?

tina: no, siguen ahí arriba

platicando.

amelia: y, este, ¿sabes

si la señorita sol morales

está ahí arriba?

tina: sí, de hecho,

llegó con don edgar.

amelia: [balbucea]

solo esto me faltaba.

¿y tú por qué estás así?

tina: estoy triste, ¿no se nota?

amelia: ay, perdón.

tina: bueno, y usted,

¿por qué no está con su marido?

amelia: porque no me invitó.

me parece que yo

salgo sobrando aquí.

tina: voy a pedir un taxi,

¿quiere que la lleve?

amelia: creo que es mejor

opción irme contigo que--

que quedarme aquí.

tina: vámonos.

edgar: el éxito de estos

diez años,

pues no me lo atribuyo.

son también gracias

a mi familia.

pero, sobre todo,

quiero darle las gracias

a una mujer.

que tuvo el coraje...

tuvo el coraje de ir por mí

hasta el mismísimo infierno

y sacarme de ahí.

quiero darle las gracias

a la mujer más--

más bellas del mundo.

a mi mujer, a amelia,

amelia, mi mujer.

a ella, muchas gracias.

[aplausos]

renata: bueno, ¿y qué crees?

¿que como terminaste con valeria

iba a estar yo aquí esperándote

con los brazos abiertos?

luis: flaquita, no--

no me estás entendiendo.

renata: no, el que no está

entendiendo eres tú, luis.

porque ahora que estás solo,

yo me tengo que olvidar

de todas las cochinadas

que me hiciste, ¿no?

luis: a ver, no,

sé que hice mal, pero fue porque

estaba confundido.

se enredaron las cosas--

renata: se enredaron las cosas

en el camino--a mí nunca

se me han enredado

mis sentimientos.

incluso si te hubiera dejado

de querer, te lo hubiera dicho

y te lo hubiera dicho

en la jeta.

luis: a ver, ya sé,

pero no es así de fácil.

yo me sentía muy culpable,

no sabía ni cómo decirte.

renata: pero no lo dijiste.

tuve que adivinarlo yo sola.

porque si por ti fuera,

seguiría contigo

con los cuernos bien puestos.

sabes que me choca y me revienta

la mentira y me mentiste

una y otra y otra vez.

luis: a ver, espérame.

sé que lo hice mal,

pero no fue mi intención.

y está más claro que lo mío

con la vale ya se acabó.

renata: con la vale.

¿sabes algo?

la vale será lo fresita

y lo que quieras,

pero la morra es chida, ¿eh?

y ella no tiene la culpa

de haber conocido un mentiroso

como tú.

ve, búscala y pídele perdón.

regresa con ella,

porque a mí no me interesas.

ni regalado te quiero.

luis: pues es que la vale

ya se va a europa.

renata: entonces,

terminaste con ella por eso.

no porque tú quisieras terminar.

luis: no, a ver, no es así.

yo ya no tengo nada que ver

con ella.

créeme, por favor.

renata: ¿y ella lo sabe?

dime, ¿ella lo sabe?

porque te puedo apostar

que ni siquiera lo sabe.

estás aquí sin haber terminado.

luis: bueno, así como terminad--

renata: ¿terminaste sí o no?

qué bueno que me pusiste

el cuerno con otra.

ahora sí me pude dar cuenta

la clase de hombre que eres.

luis: si me dejaras explicarte--

renata: no vales un centavo,

luis.

porque aparte de mentiroso

eres un cobarde.

si quieres compensar

todo lo que me hiciste,

lárgate y no me vuelvas

a buscar nunca.

rafael: señora, su martini.

oriana: me asustaste, rafael,

gracias.

rafael: ¿va a querer que le haga

su masaje en el yacusi?

claudio: oriana.

oriana: ¿qué pasa, claudio?

claudio: damián habló

con gerardo.

le aseguró que una vez

que valeria se instale

en españa, él mismo iniciará

los trámites de divorcio.

oriana: ¿ya nos podemos casar?

claudio: te dije que todo

se arreglaría, ¿no?

oriana: es la mejor noticia

que he recibido en años.

o sea que ya voy a poder

casarme contigo,

ser tu esposa toda completita

hasta que la muerte nos separe.

claudio: sí.

¿y tú no te alegras, rafael?

rafael: por supuesto que sí,

señor claudio.

muchas felicidades.

señora, le deseo lo mejor.

permiso.

claudio: ¿qué le pasa a rafael?

me dio la impresión

de que le dio más tristeza

que alegría lo de nosotros.

oriana: no, lo que pasa

es que él es sensible

y le emociona

este tipo de cosas.

[música]

[música]

amelia: salud,

lombriz de agua puerca.

tina: salud por usted,

vieja loca y flamosa.

amelia: lo de loca y flamosa

te lo acepto, pero lo de vieja,

vieja tu abuela.

tina: oiga--sí, sí, mi abuelita

sí está viejita, y pobrecita,

tiene alzheimer.

amelia: pues vamos a brindar

por tu abuelita.

tina: por la suya.

amelia: salud.

tina: salud.

[ríen]

oiga, en el fondo así

muy en el fondo,

pues no es tan mala persona.

amelia: ni tú eres tan lombriz.

tina: y si no soy tan lombriz

así como dice,

pues ¿por qué no me quiere

para adán?

amelia: [balbucea]

me pongo a llorar.

[ríen]

tina: salud.

amelia: salud.

por tus diez.

edgar: ¿qué es lo que está

pasando aquí?

amelia: yo no tengo por qué

darte ninguna explicación.

[balbucean]

eso, eso.

tina: pecador y maléfico.

amelia: no, tampoco,

tampoco te mandes.

está pelón y está feo,

pero es mi marido, ¿eh?

edgar: óyeme--

adán: tina, tina, ¿dónde

estabas? te estuve buscando

toda la noche.

tina: [balbucea]

[hablan a la vez]

fabiana: a ver, les voy a tomar

una foto, pónganse juntas.

[hablan a la vez]

mamá, a ver, ya.

[hablan a la vez]

toño: eso de la pérdida

de memoria de verdad

es horrible.

a veces, a veces pienso

muchas cosas que--

que no recuerdo.

por ejemplo, yo sé que he vivido

aquí en esta casa

desde hace mucho tiempo

y toda la vida, y la veo

y como que no me hallo.

como--la encuentro pequeña,

incómoda.

como que no me adapto, ¿sabes?

¿sí me entiendes?

luchita: no, sí te entiendo,

perfecto.

pero ¿sabes qué?

en eso sí no has cambiado nada,

mi amor.

porque desde chico decías

que tú eras un príncipe,

que te ibas a casar

con una princesa.

toño: me cuesta trabajo pensar

por qué anhelaba

lo que no tenía.

luchita: pues no sé la verdad.

yo se lo achaco a los anuncios,

es que veías mucha tele.

toño: ah, ¿sí?

luchita: ¿te acuerdas cuando

anunciaban esos pupinetes

azules? ¿te acuerdas?

juntaste todos tus domingos

para comprar--¿no te--no te--?

toño: es que no me acuerdo

de nada.

luchita: ay, sí, qué bruta,

¿verdad?

bueno, pues compraste pupinetes

azules porque querías

que me los pusiera,

porque según tú,

me iba a ver más chula.

toño: ¿en serio?

no, hombre, no necesitas eso.

la verdad, estás hermosa.

luchita: ay, ya, no exageres.

toño: hasta pareces inglesa.

luchita: ¿inglesa?

toño: ajá.

luchita: ¿de londres?

toño: sí.

luchita: esquina con hamburgo.

[ríen]

toño: no, de verdad, de verdad.

a ver, pero dime,

dime más cosas, recuérdame.

¿en serio cambié mucho

después de mi accidente?

luchita: ay, mi hijo,

del cielo a la tierra.

toño: pero ¿qué fue

lo que más cambié?

luchita: pues la verdad,

aquí entre nos, con las mujeres.

tu relación con las mujeres.

eras un don juan.

tenías enamorada

a toda la colonia.

las traías cacheteando

en la banqueta.

pero nunca pelabas a fabiana.

toño: bueno, lo de fabiana

ya se terminó, mamá.

luchita: sí, lo sé, me dijo.

y me da tristeza,

porque de verdad hacen

una pareja preciosa.

ella es un mujerón.

toño: sí, yo lo sé.

créeme que a mí más que nadie

me encantaría, pero--

he cometido tantos errores

que no creo que me perdone

la verdad.

luchita: en eso has cambiado.

antes, mira, perseverante

y no te dabas por vencido

ante nada.

toño: pues sí,

pero ahora soy otra persona y...

y eso de tener muchas novias,

¿sabes? se me hace

como deshonesto.

luchita: yo sí quiero

que regrese el toño de antes,

pero hay cosas de este

nuevo toño que no quiero

que se vayan nunca.

amo cómo eres ahora.

toño: te prometo que yo voy a

ser el mismo toño que era antes.

y para eso necesito tu ayuda.

que me digas cómo era,

qué hacía.

para ir recordando poco a poco

mi pasado.

luchita: pues sí,

pero no creo que sirva,

porque dice la doctora

que ni así te vas a acor--

toño: ¿cómo?

¿en serio eso dijo charlotte?

¿que no me voy a acordar

de nada?

[música]

[música]

>> ey, ey, ey.

síguele midiendo y dientes

te van a hacer falta, ¿eh?

>> guau, guau, guau.

tengo un trabajo para ti,

muchacho.

puedes ganar mucho más

que estando ahí parado.

>> ¿también sería

de estatua viviente?

>> esto es lo que ganarías.

piénsalo.

que tengas un buen día.

fabiana: ay, papá,

se te va a hacer bien tarde.

edgar: ya, ya me voy, hija.

fabiana: ay, cuidado.

tina: buenos días.

edgar: buenos días.

fabiana: buenos días.

tina: [balbucea]

fabiana: siéntate,

te hice algo de desayunar

para la cruda realidad.

tina: [balbucea]

amelia: que la flama divina

nos dé un gran día.

edgar: flameadas ustedes,

pero de tequila.

fabiana: ay, ya, no la regañes,

papá, mira cómo están.

se sienten bien mal.

y si me hubieras dejado

tomarles las fotos,

se sentirían peor.

edgar: a ver, hija, ven aquí.

fabiana: ¿qué?

edgar: escúchame

con mucha atención, por favor.

te las encargo mucho.

no vaya a ser que pasados

los efectos del alcohol,

se reconozcan y se despellejen.

fabiana: ay, papá,

pero qué cosas dices.

edgar: ahí nos vemos.

amelia: no vuelvo a tomar.

fabiana: ahora sí, ¿eh?

van a brindar,

pero ahora con esto.

salud.

amelia: no vuelvo a tomar.

luis: no sé cómo hablar bonito

como tú, vale.

pero voy a intentarlo.

fuiste muy importante

en mi vida

y espero que a cualquier parte

que te vayas en europa

seas muy feliz.

ojalá encuentres a un chavo

que esté hinchado en billete

para que pueda darte

todo lo que te mereces.

porque aunque no lo aceptes

ahora, yo sé que--

que esa fue la principal razón

por la que terminamos.

somos de clases sociales

diferentes.

y yo jamás iba a poder darte

las cosas que estás

acostumbrada.

valeria: eres un cobarde, luis.

toño: a ver, ¿de verdad

charlotte te dijo que no voy

a recuperar la memoria?

luchita: mira, habla tan

complicado que la verdad--

[balbucea].

toño: escúchame.

exactamente,

¿qué palabras te dijo?

por favor, dime.

luchita: bueno, me dijo algo así

como que para qué te hacías bola

en la cabeza si--

si igual ibas a terminar

por no acordarte de nada,

mi hijo.

toño: sí, pero no me puedo

quedar así.

o sea, no me puedo quedar

como si no hubiera existido

antes del accidente.

luchita: pues si te quedas así,

ya es tarea de dios, ¿no?

toño: pues sí,

pero yo no me puedo quedar así.

o sea, ¿qué debo hacer?

luchita: no sé, mi hijo, pero--

¿y si le rezas a san judas?

san judas es tu santo

de cabecera, ahí lo tienes.

toño: perdón, pero yo no creo

en los milagros.

luchita: ¿por qué no?

tú siempre has sido devoto

de san judas, y perdóname,

pero sí existen los milagros.

toño: sí, pero no para mí.

luchita: todo se trata

de pedirlo con fe

y dejarlo todo en manos de dios.

toño: no sabes cómo admiro

tu fe, mamá.

pero la verdad es que no sé

si san judas se apiade de mí.

a mí se me hace que yo estoy

pagando todo lo que hice antes.

luchita: oye, no, ¿eh?

ni que fueras un monstruo

como tu padre, para nada.

mira, ¿por qué no vamos,

se lo encargamos

a san juditas tadeo

y a la virgen?

toño: pues mira,

si tengo que hacer eso

para entender cómo era antes,

lo voy a hacer, pero la verdad

no creo que funcione.

luchita: vas a ver que sí.

luis: valeria, no tenías

que ver esto, perdóname.

valeria: lo que estás haciendo

es demasiado cobarde.

lo sabes, ¿verdad?

luis: sí, pero esa no fue

mi intención.

yo te quiero.

y pensé que iba a ser más fácil

así.

valeria: ¿terminar por un video?

luis: bueno, eres tú

la que se está yendo, no yo.

valeria: ah, ok.

entonces, ¿si me quedara,

seguirías conmigo?

luis: tú sabes que lo nuestro

no puede ser.

yo no soy para ti, valeria,

por favor.

valeria: yo soy la que tengo

que decidir si quiero

estar contigo o no.

yo sí pensé que me querías.

luis: piénsalo,

porque te quiero, te amo.

pero--pero ya estiramos

demasiado esta liga,

y ya no da para más.

perdóname.

por favor, perdóname.

que tengas buen viaje.

y olvídate de mí, por favor.

va a ser lo mejor.

ricardo: ya, mi chula,

no te pongas así.

mira, o sea, mira, mi jefe--

o sea, quiero decir

el jefe bacalao

es mi mecánico de confianza,

de veras.

y, además, ya te estás poniendo

así como la señorita oriana,

así de payasa que--

como viendo a la gente

así hacia abajo,

como "indiscriminando".

natalia: discriminando.

ricardo: por eso.

natalia: mi amor, a ver, mira.

a mí me da exactamente igual

a lo que se dedique ese tipo,

¿sí?

solo que él--

me da un poco de miedo.

¿sabes? cuando--

cuando me miró, sentí algo

muy raro aquí adentro.

bueno, ya, no me hagas caso,

mi amor.

igual y son suposiciones mías.

ricardo: bueno, sí,

tienes razón, mi chula,

pero sí tiene una carita

así como de--

o sea, lo ves y dices: "¿a qué

hora lo dejaron salir

de la cárcel? ¿verdad?".

[ríen]

pero bueno, mira, si quieres,

no lo vuelvo a invitar.

o sea, si no te cayó bien,

nunca más lo vuelvo a invitar

aquí a la oficina.

y muerto el perro,

se acabó la rabia.

natalia: gracias, mi amor.

ricardo: de nada, mi chula.

[balbucean]

crucita: ay, ¿interrumpo?

ricardo: no, no,

¿cómo crees, benja? no.

si, de hecho, estábamos pensando

a qué hora llegará benja para

que nos vea besándonos, ¿va?

crucita: perdón, perdón.

entonces, ¿qué?

regreso en dos minutitos.

natalia: no, no,

ya no te preocupes, benja,

yo ya me iba.

mi amor, ¿me firmaste

los papeles que te dejé?

ricardo: sí, mi amor,

aquí están.

oye, benja, ¿qué?

¿cómo vas? ¿cómo vas allá

con la licenciadita ivette?

¿se sigue agrandando

como zapato de payaso

o ya cayó en sus garras?

crucita: [ríe]

¿no le da ganas de mandarle

un memo a todos

los de la oficina contándoles

de mi situación amorosa?

natalia: ¿se puede saber

qué cosa hay entre usted

e ivette, benjamín?

fabiana: hubiera preferido ir

a otro lado, te juro.

tina: ¿para qué, fabiana?

¿para que toño crea

que le estás huyendo?

no, hazte la fuerte.

fabiana: es que no quiero verlo.

no lo quiero ver.

tina: demasiado tarde

porque ahí viene.

toño: fabiana, ¿puedo hablar

contigo a solas?

tina: los dejo.

fabiana: no, no, no.

tina, puedes quedarte.

tú y yo no tenemos

nada que hablar, toño.

toño: por favor, fabiana,

necesito explicarte

lo que pasó con charlotte.

fabiana: es que no me interesa

lo que tengas con ella.

toño: a mí sí me interesa

que lo sepas.

a ver, lo que pasó con charlotte

fue una estupidez, ¿sí?

yo pensé que si era como--

como me comportaba antes,

podía recordar más rápido,

¿sabes?

fabiana: es que no te tienes

que comportar como el toño

de antes.

digo, perdiste la memoria,

pero no el descaro.

toño: a ver,

es que aunque quisiera

no puedo ser como antes.

fue muy tonto pensar

que podía ser así, como antes.

fabiana: aquí la única tonta

fui yo.

te creí todo el cuento

de la amnesia.

pensé que eras distinto.

que yo te importaba.

toño: a ver, me importas

y mucho, más de lo que crees.

tina: bonita manera

de demostrarlo.

toño: por favor, fabiana.

por favor, déjame explicarte

lo que está pasando conmigo.

fabiana: no, no tienes

por qué explicarme nada.

me queda muy claro.

toño: a ver, no nada más

fue mi culpa.

tú de repente no quisiste

saber de mí, me corriste

de tu casa--

fabiana: ¿ya terminaste

de justificarte con todo esto?

¿nos puedes dejar platicar

tranquilas, en paz, por favor?

toño: siento mucho lo que pasó.

[música]

[música]

fabiana: te juro que ya

no quiero llorar por toño,

ya, ya no voy a llorar por él.

tina: fabi, creo que esa

doctorcita le está envenenando

la cabeza, ¿ok?

déjalos.

mira, lo que tú y yo tenemos

que hacer es hablarle a damián.

fabiana: pero ¿él qué tiene

que ver con todo esto, tina?

tina: todo, fabiana,

todo tiene que ver.

a ver, ¿quién te ofrece

algo serio?

¿toño o damián?

mira tu mano, changa.

tienes un anillo de compromiso.

¿qué cosa más seria que esto?

a ver, pon una balanza.

damián, ok, sí, se equivocó.

la vez que intentó llevarte--

fabiana: no, por favor,

no quiero acordarme de eso.

tina: ok, no lo vamos a decir,

pero ya sabemos.

se equivocó, fabiana, una vez.

y toño, ¿cuántas veces

no se ha equivocado contigo?

date cuenta, changa.

fabiana: ¿qué estás--?

tina, por favor--

tina: te estoy ayudando

a tomar la mejor decisión.

ten.

dile a damián que te invite

a salir, al cine, a comer,

a lo que sea.

damián: bueno.

fabiana: hola, damián,

¿cómo estás?

damián: fabiana, qué sorpresa

tan agradable.

qué gusto me da que me llames.

tina: [balbucea]

fabiana: estaba pensando en ti

y tenía ganas de verte

y platicar contigo.

¿nos vemos?

damián: pues me parece muy bien,

sí.

tú dime a qué horas paso por ti.

perfecto, ahí nos vemos.

fabiana: ay, tina,

no sé si esto está bien.

tina: claro que está bien.

fabiana, ve a toño,

está disfrutando

con la doctorcita, ya.

ya, tú aquí sufriendo.

es hora de que disfrutes

las cosas lindas que la vida

te está poniendo.

ya.

natalia: ¿no me vas a responder,

benjamín?

¿o es algo muy privado?

crucita: no, no, ¿cómo cree?

es una broma--dígale

que es una broma.

ricardo: no es ninguna broma.

ay, ya, benja.

no te preocupes, mira, o sea,

cuéntale aquí a mi chula.

con ella no hay problema.

aquí hay confianza.

natalia: parece que mi pregunta

te puso muy nervioso, benja.

pero si no me quieres contar,

no te preocupes.

crucita: en realidad

no hay nada que contar, ¿eh?

si hubiera algo que contar,

sí le contaría, ¿no?

muchas gracias.

¿qué pasó con el candadito

que nos íbamos a poner?

ricardo: ay, ya, benja,

no seas sentido.

oye, a ver, mira, a ver,

cuéntame,

¿cómo vas con la ivettita?

¿ese arroz ya se coció o qué?

crucita: no, ¿cuál?

ese arroz ya se quemó.

no, ojalá y nunca hubiera ido

a esa comida con ella.

y si antes le caía mal,

ahora me odia.

yo creo que ahora sí ya,

ya voy a tirar la toalla.

[balbucea]

edgar: ahí están las patitas,

doña susi.

ahí estamos a mano.

tina: hola, don edgar.

edgar: ¿qué hubo, mi hija?

¿otro higadito de pollo

para reponer que te ahogaste

en el alcohol?

tina: ay, no, no, no.

en realidad vengo a pedirle

una disculpa, qué oso.

edgar: hija, ni lo digas.

yo no soy quién para criticar

ni impresionarme

con una borrachera.

lo que sí me impresionó...

¿quieres decirme cómo terminaron

tú y amelia echándose

sus copitas juntas?

tina: ya sé, ni me diga.

la verdad es que nos encontramos

en situaciones difíciles

cada una y una cosa fue llevando

a la otra.

edgar: ¿cuál fue el pretexto,

hija?

tina: es una historia

muy larga de contar, don edgar.

edgar: bueno, ¿por qué

no me cuentas con un cafecito?

espérame tantito.

tina: un suerito.

edgar: ándale.

doña remedios.

remedios: ¿qué pasó, don edgar?

edgar: aquí anda.

no sea malita.

le voy a encargar

un ratito el changarro, ¿sí?

remedios: ay, no, hombre,

váyase sin preocupaciones.

edgar: voy aquí con las morales,

¿eh? no me tardo.

remedios: oiga.

¿es con las morales

o con la señorita sol?

edgar: ahí le encargo un ratito,

doña remedios.

toño: ¿por qué me mentiste?

charlotte: ¿de qué me estás

hablando?

toño: me debiste haber dicho

todo, charlotte.

charlotte: a ver, si no me

explicas, es muy difícil

que te entienda, ¿verdad?

toño: que no voy a volver

a recuperar la memoria

nunca más.

eso fue lo que le dijiste

a mi madre, ¿no?

charlotte: a ver, sí, sí, sí,

es una posibilidad muy grande

y no te lo había querido decir

para no preocuparte.

toño: ah, no me querías

preocupar.

y ocultarme la verdad

es la mejor manera

de demostrarme que no te querías

preocupar por mí.

charlotte: mira, estaba

esperando el momento perfecto

para no generarte un trauma.

toño: a ver, charlotte,

con el accidente, perdí--

perdí recuerdos,

perdí sentimientos,

¿y tú me hablas de traumas?

por favor, no me trates

como si fuera un imbécil.

charlotte: a ver, sí es una

posibilidad muy alta

que no recuperes la memoria,

pero no es un hecho,

no perdamos la esperanza.

toño: desde el momento

que me demostrarte que soy

el antonio cortés,

perdí todas las esperanzas.

es más, ya ni siquiera sé

si quiero averiguar la--

la razón por la cual perdí

la memoria.

charlotte: por supuesto

que juntos vamos a averiguar

la razón.

toño: no, charlotte.

ahora lo que me queda,

lo único que me queda

es tratar de recopilar

los recuerdos que todos tengan

de mí para tratar de construir

lo mejor posible al antonio

que era antes.

es la única opción.

[música]

edgar: hija, no creí

que te causara tanto daño estar

en una junta de alcohólicos.

perdóname.

tina: no se preocupe, don edgar.

usted no tenía por qué saberlo.

la verdad es que es algo

con lo que lucho todos los días.

para superarlo.

edgar: no te creas que dejar

de tomar te libera

de las culpas.

yo todavía sigo teniendo

pesadillas.

veo la cara de mis hijos,

de mi esposa,

de dolor, de tristeza.

tina: fabi, nunca me ha contado

detalles sobre eso.

ama tanto lo que es usted ahora

que seguramente ni se acuerda.

edgar: yo tampoco me acuerdo

de muchas cosas, hija.

por ejemplo, por decirte algo,

un día amanecí en acapulco.

no me preguntes

en qué condiciones

y no me acuerdo cómo llegué ahí.

tina: no, pues yo todavía

puedo ver las luces de la

camioneta que me atropelló.

recuerdo el parabrisas

rompiéndose y la sensación

de mi cuerpo volando en el aire.

es horrible.

edgar: es una bendición,

un milagro, un consuelo

que estés aquí diciéndomelo,

hija, y de pie.

tina: de pie,

pero sin poder bailar ballet.

la verdad es que no puedo evitar

recordarlo todos los días.

edgar: pues yo solo deseo, tina,

que algún día terminen

tus pesadillas.

tina: yo también deseo

para usted eso, don edgar.

edgar: pues más bien, no, hija.

yo lo que quiero es recordarlo,

tenerlo presente.

no olvidar cuánto daño

puedo hacerle a la gente.

tina: ojalá el borracho

que me atropelló

se haya regenerado como usted.

don edgar, lo voy a dejar

porque quedé con fabiana

de ir a la pensión, ¿sí?

edgar: sí.

tina: lo dejo.

edgar: ¿no vas a pagar

los cafés?

tina: perdóneme, qué pena.

edgar: no es cierto,

estoy bromeando, hija.

tina: ¿seguro?

edgar: dale, dale, vámonos.

tina: gracias.

edgar: se hace tarde.

sol: ¿cómo dice que le va?

edgar: señorita sol.

aquí, aquí, ya me ve.

sol: ¿ya se reconcilió

con la pastora?

edgar: no, qué va,

hágamela buena.

ya conoce a mi mujer.

más testaruda que una mula.

sol: ¿por qué no le echa

ganitas?

a lo mejor ella nada más

está esperando un empujoncito.

edgar: sí.

sol: ¿sabe qué siempre funciona?

las flores, no tienen piel.

edgar: ¿las flores?

no--

no sería mala idea, ¿verdad?

oiga, pero ¿usted me las puede

guardar? digo, para que sea

una sorpresa y no las vea.

>> señor don edgar.

edgar: ¿qué pasó?

>> dice la señorita remedios

que vaya a su puesto,

porque ahí están unas señoras

del amor.

sol: señoras del amor.

>> eso me dijo, es que son

las señoras de la cantina.

edgar: son unas clientas,

unas clientas.

sol: bueno, pues aprovecho

para que les digan a las señoras

del amor que ya les tenemos

su encargo de mole verde.

edgar: [balbucea]

acompáñame que tengo un trabajo

para ti, vente.

renata: oye, vale,

¿en serio ya no vas a regresar

de allá de españa?

valeria: no sé, reni.

depende cómo me lleve

con mi papá.

si me la llevo increíble

o hago cortocircuito con él.

renata: qué lástima.

digo, no sé, es que después

de todo lo que hemos vivido,

pues sí, ya, pues eres

mi carnala del alma.

valeria: pues mira,

lo bueno es que ahora que me voy

de pronto hay alguien,

una amiga, que me va a extrañar.

renata: chale.

es que creo que sí nos...

falta tiempo, echar barrio.

vivir cosas, cotorrear.

valeria: echar en el barrio.

[ríen]

de pronto y pues.

reni, a ver,

estuve pensado y quiero que tú

te quedes con mi cámara.

que hagas muchos videos

y me los mandes y sea como carta

entre nosotras, ahí del barrio.

renata: qué cursi eres.

chale, eres bien fresa.

no aprendiste nada, ¿eh?

gracias.

valeria: chales.

[ríen]

renata: es chale, no chales.

valeria: no importa.

ivette: ¿de dónde sacas

que yo podría fijarme

en alguien como crucita?

¿cómo se te ocurre

preguntarme semejante estupidez?

natalia: ay, ya, tampoco

es para que te pongas así.

ya me quedó claro.

ivette: oye, y por cierto,

¿por qué no llegaron tú

ni ricardo a la comida

de negocios?

el único que se apareció

fue crucita.

natalia: ¿cuál comida

de negocios?

¿por eso me llamaste tanto?

ivette: ajá.

natalia: claro, esto es

una broma de ricardo.

de verdad que es todo

un personaje.

ivette: no, pues qué bromita.

seguro también se lo hicieron

a crucita, porque fue el único

que llegó.

natalia: ah, ¿y por qué,

si te diste cuenta que no

llegamos, por qué no te fuiste?

ivette: ay, pues la verdad

es que--es que se me pasaron

las copas.

y terminé en el cuarto

de un hotel con crucita.

natalia: ¿con crucita?

ivette: [chista]

no, no, no, pero no es

lo que piensas.

él estaba sobrio

y se quedó a cuidarme.

no pasó nada entre nosotros.

solo esto.

natalia: a ver, si tanto

te disgusta crucita,

¿por qué conservas esa foto?

ivette: pues para acordarme

que--que--que pasarme de copas

me puede hacer cometer

cualquier tontería.

natalia: ay, sí, pero si te ves

bien contenta, no te hagas.

ivette: ay, pues porque estaba

borracha.

natalia: no, te ves bien feliz.

¿no será que ya estando

tan relajada con crucita

te diste cuenta que te interesa

más de lo que crees?

ivette: pero ¿cómo se te ocurre

decirme esto?

natalia: ay, ya, ivette.

ivette: es una ofensa

que de verdad no tiene nombre.

natalia: ya, tranquila, ¿sí?

no es para tanto.

además crucita--bueno, benjamín

es un buen hombre, ¿eh?

no como otros,

que intentan serlo y no lo son.

bueno, no me estoy refiriendo

a nadie en particular,

ya, no me malinterpretes.

ivette: ay, amiga,

pues voy a hacer de cuenta

que no tuvimos

esta conversación, ¿ok?

con permiso.

tina: a ver, changa, este.

¿tampoco te gusta?

fabiana: a ver.

ay, pues me gusta como...

el color, las flores.

ay, pero no es mi estilo.

tina: ay.

ya sé qué vamos a hacer.

ok, tengo uno que está

nuevecito,

que no lo he estrenado

y es cómodo y elegante.

fabiana: ¿y qué tan atrevido es?

tina: lo suficiente

para que se le caiga la quijada

a la pastora.

[ríen]

oriana: ¿no te gustaría

ir al museo a ver la exposición

que querías?

claudio: al mejor lugar

al que podemos ir

en este momento

es a nuestra habitación.

oriana: esa propuesta

suena muy atractiva.

podría aprovechar y estrenar

la lencería que me regalaste.

dora: don claudio,

qué bueno que lo encuentro.

qué bueno que está aquí.

claudio: desde hace rato, dora.

¿qué pasa?

¿por qué traes esa cara?

dora: es que ayer ya no tuve

la oportunidad de verlo,

pero necesito hablar con usted,

es algo muy importante.

oriana: ¿y eso no puede esperar,

dora, la interruptora?

dora: no.

digo, perdón, no.

es de verdad algo muy urgente.

Cargando Playlist...