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Como Tú No Hay 2 Capítulo 32

10 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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[música]

fabiana: ¿por qué te pones así?

vienes acá a interrogarme

como si fueras mi novio

y ahora tú eres el ofendido.

ricardo: pero ¿y la tarde

que pasamos juntos, fabiana?

fabiana: era algo que los dos

queríamos, nada más.

yo no estoy esperando nada

de ti, toño.

ricardo: pues, entonces ¿para

qué fue debut y despedida?

fabiana: no sabía

que te importaba tanto.

ricardo: por supuesto

que me importa.

me importa y mucho.

por supuesto, tú sigues pensando

que yo soy el mismo antonio

cortéz, el mismo manipulador

irresponsable.

fabiana: bueno, aunque fueras

otra persona yo no puedo confiar

en ti.

¿cómo lo voy a hacer

si vives con una mujer?

ricardo: [suspira]

mira, ¿sabes qué?

de verdad, olvídalo.

o sea, no sabes cómo deseo

un día despertar y descubrir

que soy otra persona

y con suerte no recordarte a ti.

fabiana: toño, damián nada más

es un amigo, por favor.

ricardo: a ver, ese tipo

te está pretendiendo,

claramente me lo dijo tu mamá.

fabiana: [balbucea]

¿para qué le haces caso

a mi mamá?

solamente tomamos un café y ya.

ricardo: ah, ¿y acostumbras

salir con el primer hombre

que pasa a tomar un café?

fabiana: oye, no tienes

ningún derecho de tratarme así.

ricardo: a ver, a ver, fabiana,

perdóname, por favor.

perdóname, de verdad,

no sé qué me pasa con ese tipo,

ni siquiera lo conozco,

pero me molesta que haya

aparecido en tu vida.

fabiana: es que no ha pasado

nada entre nosotros.

ricardo: pues, sí, pero

seguramente no es por falta

de ganas de él.

fabiana: bueno, no te voy

a negar que le gusto, sí,

pero por favor, no nos hagamos

tontos, ¿cuándo has visto

que un hombre como él

se fije en una mujer como yo?

ricardo: a ver, ¿qué tendría

de extraño?

fabiana: que--que damián

es de otro nivel social.

seguramente tiene amigas

más interesantes que yo,

por favor.

ricardo: ¿qué? ¿tiene mucho

dinero?

fabiana: sí, es de una familia

muy rica, ha viajado por todo

el mundo.

yo ni siquiera conozco acapulco,

toño.

ricardo: pero por lo que veo

te tiene muy impresionada.

fabiana: o sea, es el hombre

más culto que conozco,

más viajado.

ricardo: pues, ¿y dónde trabaja?

fabiana: en una empresa.

ricardo: ¿qué tipo de empresa?

fabiana: no sé, no me acuerdo

el nombre.

además ¿por qué me interrogas?

siento que hice algo muy mal.

ricardo: o sea, no me gusta

que te estés viendo con él.

fabiana: ah, sí, pero tú

sí te puedes ver con la doctora

y yo no puedo tener amigos.

ricardo: a ver, fabiana,

eso es distinto.

fabiana: ah, sí, distinto,

¿por qué?

con damián no ha pasado

absolutamente nada,

pero tú con tu doctora,

seguramente te diviertes

muchísimo.

ricardo: a ver, con charlotte

ya te dejé muy claro

mi situación.

fabiana: ah, sí, vas a seguir

viviendo en su casa.

ricardo: mira, charlotte

no me interesa como mujer, ¿ok?

la única mujer en la que pienso

es en ti y de verdad perdóname

por haberte venido a hacer

una escena de celos por culpa

de ese imbécil.

¿ves?

es que no me puedo enojar

contigo porque con esa sonrisa

lo solucionas todo.

fabiana: ¿y si te sonrío más

me dejas ver tus albums?

ricardo: pues, seguramente

ya los has visto muchas veces.

tengo fotos de antes

de mi accidente.

seguramente si los veo

pueda recordar muchas cosas.

fabiana: si quieres yo te puedo

ayudar a hacer memoria

con todas las fotos.

ricardo: me encantaría.

fabiana: bueno, ya me voy

a trabajar.

me gustó que vinieras

y te pusieras un poquito celoso.

ricardo: nos vemos después.

fabiana: ajá.

luz: ya, mi niña.

ya, mamita, no estés así,

no estés triste.

mira, tienes que pensar

que cuando menos

hay que darle gracias a dios

que--que tu padre está vivo.

renata: ¿ya sabes en qué penal

lo ven a meter ahora?

luz: no,

pero bueno, en cuanto sepamos

te prometo que te llevo a verlo.

renata: no, es que--

mira, yo sé que mi papá

no es la mejor persona

ni mucho menos el hombre

más honrado,

pero es que yo lo quiero mucho.

luz: sí, mi vida, lo quieres

mucho, pues, si es tu pa.

renata: [solloza]

tú lo quieres mucho,

¿verdad?

no sé, nunca hablas mal de él

ni aún sabiendo cómo te trata

y con la tranquiza que te puso

el otro día.

yo no sé si yo pudiera aguantar

algo así.

y siendo tan fiel como eres.

no lo sé.

luz: ya, ¿no?

¿me acompañas a hacer dulces?

pero sin lágrimas,

no se me vayan a amargar.

órale, véngase, hombre.

bacalao: no, hombre,

esos "abogansters" que mandó

mi hijo son unas auténticas

pirañas.

más tardé yo en entrar

que en salir, mano.

es más, estos tienen amigos

en todos lados.

nomás te digo que en un momento

dado yo era la madre

de la caridad, hijo, ¿no?

benjamín: sí, es que,

don ricardo--

quiero decir don--don toño--

o sea, su hijo, pues,

este, pues, sí, le mandó

unos abogados bien reconocidos.

bacalao: oye, por cierto,

¿mi cachorro está ahí afuera,

no?

en su carrazo, ¿no?

esperando, ¿no?

benjamín: no.

bacalao: ¿no?

y entonces ¿tú me vas a dar

un aventón ahí a mi cantón

o qué?

benjamín: no, no, yo no puedo,

señor don bacalao,

yo tengo que regresar

a la oficina.

bacalao: ¿y cómo quieres

que me vaya? ¿a patín o qué?

pues, préstame una mano, ¿no?

no, hombre,

500 pesos, digo, para pedir

el taxi ejecutivo para llegar

como debe uno de ser.

benjamín: ah, ahorita lo apoyo.

bacalao: ándale.

benjamín: tenga 20 pesos

para el camión.

bacalao: ¿cómo 20 varos, hijo?

deveras te tienen a dieta,

¿o qué?

mira, dile a don ricardo,

don antonio o cómo le quieras

decir que ahora sí voy a estar

muy pendiente del sobre

con el billete y tú me lo vas

a llevar, ¿estamos?

órale.

benjamín: estamos.

bacalao: 20 varos,

ni para el metro.

>> mira, no te quejes, hermana,

ahora sí que doña remedios

nos mandó pues el remedio

con agua bendita y todo.

estrella: a ellas también.

>> ya, ya.

[balbucea]

sol: bueno, pues, por lo que me

está cobrando ya nos podría

haber mandado al santo papa.

>> no, es que dijo que haciendo

un trabajo así de emergencia,

de última hora, pues, cobraba

el doble, pero que con él

se iban a ir los espantos--

ambas: [hablan a la vez]

estrella: oigan, el padrecito

que si de una vez le pagamos

la misas de don chepe y anselmo.

sol: págale con lo que traigas,

yo ya no tengo efectivo.

estrella: achís, ¿y yo por qué?

que le pague la poblana yucateca

que fue la que trajo

los fantasmas.

>> oye, ¿qué te pasa

con mi acento, eh?

yo hablo así, ¿qué quieres

que haga?

yo creo que mi mamá tenía

antojo de cochinita pibil

en el embarazo, yo qué sé.

estrella: pues, es que hablas

bien raro.

>> ¿y cómo le hago para

cambiarlo?

sol: ya, ya, ya.

todas: [hablan a la vez]

>> ni nada de lo que me mandó

mi tía paterna de--

estrella: o sea, engorda tú

sola, fíjate.

sol: oye, y--

¿y qué pasó?

estrella: no, pues, se tuvo

que ir bien rápido

porque tenía una emergencia

de curar que un mal de ojo.

sol: "mal de ojo",

ojo el que me está sacando

a mí con todo el dinero

que me está pidiendo.

oye, ¿y--y no te alcanzó

a explicar como qué tipo

de maldición tenemos?

estrella: ah, pues, me dijo

lo mismo de siempre, ya sabes.

que la maldición

va de generación en generación

y que hay cosas que se pegan.

luz: ay, qué bonito es volar

a las dos de la mañana

ay, qué bonito es volar--

bacalao: ¿por qué anda tan

contenta, mi lucha, eh?

no, si se ve que andaba bien

triste.

me dicen que hasta mandó

a hacer una misa,

pero ¿qué cree?

ya salió el muñeco.

ya está listo, vivito y coleando

y llegó para quedarse.

luz: ¿cómo?

¿qué--qué hiciste?

¿te escapaste de la cárcel?

bacalao: no, hombre,

¿cómo crees?

no, no.

ya te dije.

te había platicado que tenía

un socio, ¿no?

lo que no te dije, pues,

es que es muy especial, ¿no?

es de esos que truenan

los dedos y desaparecen canijos.

¿cómo vez?

luz: ¿y cómo ves que me dejas

de amenazar y mejor me explicas

cómo fue que te ayudó?

bacalao: pues, ¿cómo va a ser?

pues, me puso unos abogados

de esos que defienden

a los de cuello alto,

a los que les gusta el dulce.

digo, te lo digo,

porque si pensaste

que le había dejado el camino

libre ahí al "huele a pescados",

pues, no es así.

luz: ay, ya deja de repetirme

lo mismo cada que me ves.

bacalao: pues, es que no me

gusta que me rayen mis cuadernos

y menos los cuadriculados,

no, ya estuvo bueno.

que se busque otra manera

de entretenerse.

renata: ¡jefe!

[gritos]

¿cuándo saliste?

bacalao: hoy mismo, mi hija.

y la neta, ya verás,

que ahora las cosas

van a ser diferentes,

como tú quieras, ¿eh?

tina: qué mala onda que tuviste

que dejar tu casa por mi culpa.

adán: no, tú no te sientas mal,

no fue--no fue tu culpa.

fue la mía.

tina: pues, sí, pero tampoco

tenías que renunciar a la flama

divina y salir peleado

con tu mamá.

adán: yo la quiero,

pero me dolió mucho que me diera

a elegir y pues, heme aquí.

tina: pues, mira, mi cuarto

es muy pequeño,

pero te lo ofrezco con todo

mi corazón.

adán: no, no, no,

pero no te preocupes,

yo voy a buscar trabajo

por todos lados

para ayudarte con los gastos

y mira, si quieres, mientras,

no sé, podemos poner aquí

un catre o un tendido

o lo que sea,

yo con una almohada soy feliz.

tina: cabes en mi cama.

adán: no, a ver, no--no quiero

que pienses que vine aquí

nada más para--para ocupar

tu cama.

tina: yo lo sé, adán,

no tienes que decírmelo.

adán: este anillo

es de mi graduación,

nada más que me queda

muy chiquito y pues,

ahora lo traigo aquí colgando.

[ríe]

fue un regalo de mis papás.

por el poder que la flama divina

me otorga como pastor espiritual

yo nos declaro unidos

por la flama divina.

tina: guau.

¿y qué?

¿ahora somos como un matrimonio

o algo así?

adán: bueno, no sé,

me lo inventé ahorita.

el caso es que quiero

que cada vez que lo veas

sepas lo importante

que eres para mí.

tina: pues, yo--

yo quiero que cada vez

que veas esta arracada

sepas que pase lo que pase

eres el hombre que más he amado

en toda mi vida.

[golpes]

mariana: oye, germán,

¿has visto a mario?

necesito que haga una entrega.

germán: no, no creo que venga

hoy, ¿eh?

porque lo vi en el restaurante

de don fede,

creo que lo puso a estudiar

porque tenía exámenes.

mariana: ah.

bueno, pues, le voy a llevar

a doña micaela su pedido.

germán: bueno.

bacalao: tranquilo,

mi cara de martillo,

si hasta parece que viste ahí

a un aparecido.

germán: a ti no te tengo miedo,

bacalao.

bacalao: quise venir de cuerpo

presente, digo por si te habías

ilusionado que me iba a quedar

en la sombra, ¿no?

mariana: pues, eso nos da igual.

bacalao: no es contigo el toro,

carita de trucha,

es con los que no saben

respetar lo ajeno.

ahí tú sabes si te metes

con lo mío, ¿eh?

mariana: oye, germán,

¿por qué sigue viniendo

el bacalao a marcar territorio,

eh?

germán: yo qué sé.

mariana: ¿cómo que no sabes?

germán: no, no sé.

daniel: ¿ese era el balao,

eh, hijo?

germán: para mi mala suerte sí,

carnal.

daniel: ¿y qué hace aquí o qué?

si la renata me dijo

que se lo habían llevado al bote

por andar vendiendo alcohol

adulterado.

yo pensé que tú habías dado

el pitazo--

germán: andas muy pensador,

¿no, carnal?

¿qué? ¿no me conoces?

yo no juego sucio.

pero ¿sabes qué?

aunque lo metieran preso

en las islas marías,

pues, eso no arreglaría nada.

el día que luz maría se dé

cuenta, ese día tiene que

dejarlo y ese día va a ser

libre.

daniel: ¿libre como el viento?

germán: ay, ya, libre para ella,

carnal.

que es lo único que le puedo

desear, pero lo veo muy difícil,

muy difícil, porque ella

no se da cuenta de todo el mal

que le hace su marido.

daniel: no, pues, a leguas

se nota que todavía te cae

la luchita, ¿no?

mira, carnal, te voy a decir

algo porque somos cuadernos,

mira,

si yo veo lo que está pasando,

imagínate la pobre de mariana.

ponte a tiro.

[música]

[música]

edgar: [llama a la puerta]

oye, hija, ¿no te interrumpo?

fabiana: ay, no, papá.

pásate, pásate.

¿quieres un cafecito?

edgar: sí, me lo echo, hija.

gracias.

oye, ¿qué pasó? ¿todo bien?

te noté muy preocupada

cuando me llamaste.

¿tu mamá cómo está?

fabiana: [suspira]

pues, está bien.

aparentemente, ¿verdad?

es lo que ella dice.

edgar: debe de estar

muy preocupada, ¿no?

debe estar flagelándose

ahorita con una ramita

de pasote, ¿no?

fabiana: pa, ¿por qué dejaste

que mi hermano se fuera

si él es el menos culpable

de todo esto?

edgar: hija,

a ver,

¿tú crees que no lo sé?

lo mejor para tu hermano

es estar lejos de tu mamá.

hija, él necesita seguir

creciendo como persona.

fabiana: sí, pero él siempre

ha estado detrás de la flama

divina y es muy inocente.

edgar: inocente sí, hija,

pero no es ningún tonto.

ya deja en paz a tu hermano,

por favor.

ya está grandecito,

él ya sabe qué hacer,

por dios.

fabiana: pues, no estoy tan

segura, ¿eh?

adán solo--

edgar: a ver, hija, no se

preocupen por él.

él es un hombre comprometido,

trabajador.

además, ¿quieres saber una cosa?

fabiana: ¿qué?

edgar: solo hoy no duerme.

fabiana: ay, no, pues, sí,

ya sé.

ya me imagino que tina

lo vaya a dejar dormir ahí

en el sillón, ¿no?

edgar: lo que realmente

me preocupa es tu mamá, hija.

cada día está más endurecida.

fabiana: sí.

¿te acuerdas cómo era antes?

siempre estaba de buen humor,

sonriendo.

¿en qué momento la perdimos,

papá?

edgar: no sé, a lo mejor

en alguna de esas tantas

borracheras que me puse, ¿no?

fabiana: ay, pa.

lamento tanto todo esto,

todo lo que está pasando.

edgar: [suspira]

yo también lo lamento mucho,

hija,

porque tu mamá se está quedando

sola.

renata: ándale, ma, ayúdame

a preparar la comida

que vamos a hacer hoy

para la cuatachita

que va a venir.

luz: pero ¿qué cuatacha es?

¿la conozco? ¿quién es?

renata: no, no la conoces,

pero se va a llevar

una sorpresita.

ambas: [hablan a la vez]

bacalao: bueno, ¿qué le van

a dar al muñeco que acaba

de salir de las sombras?

y por cierto, ya todo el mercado

sabe, digo, para que no empiecen

los chismes, ¿no?

edgar: buenas, buenas.

bacalao: ah, mira, qué bueno

que llegas, cara de corcho,

que vamos a festejar

mi libertad.

edgar: otra vez, bacalao,

ya te dije que no puedo,

estoy jubilado.

luchita, renata,

qué bueno que los veo aquí

a todos juntos porque tengo

algo muy importante

que decirles.

>> [tararea marcha nupcial]

estrella: [ríe]

>> ay, ahora sí ya me urge

casarme como dios manda.

ay, te cayó el ramo.

estrella: mensa.

oye, me gustaría ser la dama

de honor con la mariana.

y tú podrías ser la madrina

de revelación.

>> ay, pues, eso estaría bien,

pero ¿sabes qué otra cosa

me gustaría?

estrella: ¿qué?

>> pues, casarme aquí

en el mercado, mana.

estrella: no, yo--yo ahí sí

lo dudo mucho.

>> ¿por qué?

estrella: pues, porque va

a estar bien difícil, ¿no?

sol: la verdad sí,

aunque bueno, pues, fede

es el administrador

y en una de esas si se lo pido

personalmente.

>> ay, manita, pues, si no es

mucho pedir que me hicieras

ese favor a ver si don fede,

pues, dice que sí.

sol: pues, sí, sí es mucho pedir

porque la verdad es que yo

entre menos tenga que estar

tratando con ese señor mejor,

pero...

lo voy a hacer por ti.

>> ok, gracias.

edgar: luchita, renata,

mi bacalao, gracias por todo.

muchísimas gracias

por su hospitalidad.

aquí están sus llaves.

luz: de verdad, es su casa.

edgar: gracias, luchita.

renata: lo voy a extrañar mucho,

don edgar.

edgar: y yo a ustedes, ¿eh?

renata: ándale, pa.

bacalao: ¿qué?

renata: dale el dinero

de la renta que yo te había

dado.

bacalao: no, hombre,

¿cuál dinero?

[balbucea]

te están esperando.

edgar: sí, sí, sí,

estamos a mano, no pasa nada,

bacalao.

bacalao: échale, échale.

edgar: luchita, nuevamente,

gracias.

hija, cuando quieras hablar

ya sabes dónde vivo.

bueno, pues, con permisito

dijo monchito.

luz: buena suerte, eh,

don edgar.

bacalao: que te vaya bien,

gallo, ahí te busco.

renata: eso que hiciste

no estuvo nada chido, pa.

papá,

eso no es de amigos

ni de hombres.

bacalao: ah, caray.

ahora me vas a enseñar tú

a ser hombre nomás porque tiras

trancazos, ¿o qué?

renata: no, pa, contigo

ya no se puede hacer nada.

la verdad es que sí envidio

un resto a la fabiana.

debe ser bien chido tener

un papá como don edgar, ¿no?

bacalao: [suspira]

ni hablar, no,

la mocosa hace más daño

con la lengua que con los puños,

¿no?

luz: sí.

¿qué quieres que haga?

¿voy y le doy unos cuerazos

como hacías tú con toño?

ya viste que no sirve de nada,

¿no?

bacalao: ¿sabes?

quién sabe qué mentiras

le habrá contado ahí

el cara de corcho.

luz: en unas horas

él hizo lo que tú

no has hecho en años.

ella es una mujercita

inteligente, valiente,

se sentó a escuchar sus sueños,

a hacerla saber que los puede

hacer realidad.

bacalao: eso ya se lo decías tú,

¿no? ¿o qué clase de madre eras?

luz: yo se lo he dicho siempre

y su hermano también,

pero nunca lo escuchó

de quien lo necesitaba,

de su padre.

toño: ¿quién eres tú?

¡ey, tenemos que hablar, ey!

ricardo: te voy a encontrar,

antonio cortéz.

me vas a tener que dar

muchas explicaciones.

[música]

a]

oriana: hijo, ¿estás ocupado?

damián: demasiado.

oriana: ya, bueno,

regreso al rato,

voy a estar en la sala

de juntas.

damián: ah, tú lugar favorito

de reyes alonso, ¿verdad?

mamá, ¿a qué viniste?

y por favor, no te victimices

conmigo, ¿sí?

oriana: damián, por favor,

no me hables así.

no me hables así

porque me duele muchísimo.

tú eres mi hijo

y eres lo que más quiero

en esta vida, te lo pido.

tú eres el único

que me puede entender.

tú sabes perfectamente

que estoy con claudio--

damián: mira, ya, ¡sh!

por favor, guarda silencio.

¿ves de lo que te trato

de hablar?

tienes que aprender

a ser prudente.

oriana: es que tú eres el único

que me puede entender, damián.

soy infeliz con claudio.

y ahora miserable

con tu desprecio.

lo que pasó en la sala de juntas

fue--

fue una debilidad, nada más.

no tiene nada más

que ver con eso.

damián: una debilidad que--

¿que sí sabes

que pudo haberlo echado

todo a perder?

oriana: lo sé.

claro que lo sé,

por eso estoy aquí.

y te vengo a decir que--

que no va a volver a pasar

nunca.

damián: no, no,

eso es por tu propio bien,

porque a mí en lo personal

no me importa.

en verdad no me importa

lo que hagas,

pero te tienes que cuidar.

lo que sí me molesta

es que lo hagas

así de torpemente y evidente.

oriana: bueno, ya te dije

que fue una debilidad.

tampoco puedes pensar

que me estoy revolcándome

con todos por ahí, ¿no?

damián: mejor hay que cambiar

de tema.

mejor así hay que dejarlo.

si lo que te preocupa

es que te perdone,

está bien, ya te perdoné.

ahora déjame trabajar.

oriana: ¿de verdad?

¿de verdad me perdonaste?

damián: ya déjame en paz.

oriana: dame un beso.

ah, quería comentarte otra cosa.

es sobre betty.

está insoportable

con todo lo que sabe.

así que más vale

que le pongas un hasta aquí.

ayúdame con eso, ¿sí?

amelia: [tararea]

esto es mío.

esto es mío.

esto es mío.

edgar: ¿y ahora qué estás

haciendo?

amelia: estoy haciendo

una repartición justa

de nuestras cosas

para que no te agandalles.

edgar: ¿qué, qué?

pero ¿qué estás diciendo?

si no nos estamos divorciando,

por favor.

amelia: tampoco esperes

una reconciliación fogosa

de las que te gustan.

no.

edgar: qué lástima por ti.

tú te lo pierdes.

amelia: [ríe] "te lo pierdes".

edgar: esas tenemos, ¿no?

amelia: sí.

edgar: con que esas tenemos.

amelia: estoy también es mío.

edgar: vamos a ver.

amelia: ¿qué haces, qué haces?

edgar: yo también quiero

mi tajada de este matrimonio.

la tele es mía.

amelia: la tele no es tuya.

no, no, espérate, espérate.

natalia: me dijiste

que no te ibas a poner nervioso,

mi amor.

toño: no, estoy tranquilo.

estoy tranquilo, natita.

lo que pasa es que mi pierna

se me mueve solita, te lo juro.

yo ni siquiera la quiero mover.

natalia: ya tranquilo.

doctor: [cierra puerta]

toño: ya, doctor.

doctor, ya díganos, por favor.

se lo juro que ya no aguanto

los nervios.

doctor: antes que nada

les quiero pedir a los dos

que lo tomen con calma.

toño: doctor, por favor,

déjese de discursos y díganos.

¿voy a ser papá o no?

doctor: me temo que las cosas

son un poco más complicadas

que eso, ricardo.

natalia: ¿qué pasa?

¿por qué me repitió

el ultrasonido?

doctor: lo siento mucho,

pero según los exámenes

que te acabo de hacer

tienes útero septo.

toño: ¿nos puede decir qué es,

doctor, porque nos dejó

en las mismas?

doctor: el útero septo

es una mal formación

de nacimiento, que produce

problemas de reproducción.

la consecuencia es que natalia

no puede tener hijos.

natalia: no puede ser.

doctor: me gustaría

que fuera un error,

pero de las mujeres

que tienen útero septo

menos del dos por ciento

pueden llevar un embarazo

a buen término.

realmente lo lamento.

con permiso.

toño: natita.

lo siento.

[portazo]

federico: sol.

no te sentí llegar, solcito.

sol: [ríe] perdón, perdón.

no quería asustarte.

federico: no, para nada, no.

ya se me pasó.

después de lo que pasó

aquella noche hay confianza.

sol: [ríe] sí, ¿tú crees?

federico: luna me dijo

que querías platicar conmigo.

sol: ah, sí, sí.

quiero proponerte

un intercambio.

federico: ¿de besitos?

sol: no, es en realidad

un pacto político.

quiero proponerte

que renuncio a ser candidata

como administradora del mercado

a cambio de que tú convenzas

a todos los locatarios

de que luna se case aquí.

federico: muy bien.

permíteme decirte

que está muy bien pensado eso

de retirarte de la candidatura.

igual, no ibas a ganar.

realmente no ibas a ganar.

ambos: [ríen]

federico: en cuanto a la--

en cuanto a la boda,

es un tema.

eso de casarse en el mercado

no sé.

sol: yo pienso que tú

puedes lograrlo.

luna: ¿qué húbole?

¿ya te dije si sí se va a hacer?

¡uh!

toño: natita.

mira, si diosito

no nos quiere mandar un hijo,

no es por tu culpa.

o sea, tú no te mereces

estar sufriendo de esta manera,

mi chula.

natalia: mejor pide la cuenta

y nos vamos, por favor.

no me siento bien.

toño: natita.

a ver.

todo esto es por mi culpa.

o sea, tú no tienes

nada que ver en esto.

es mi culpa, ¿ok?

perdóname.

natalia: no digas eso.

si la que no puede tener hijos

soy yo, no tú.

toño: pues sí, pero--

o sea, si diosito nos está

haciendo esta mala jugada,

pues es por mí.

o sea, yo soy el que tiene

que ser castigado.

natalia: pero ¿de qué estás

hablando, ricardo?

¿por qué crees

que debes ser castigado?

toño: bueno, porque yo--

o sea, natita, yo--

natalia: ¿tú qué?

¿tú qué, ricardo?

¿de qué hablas?

mesera: su cuenta, caballero.

toño: ah, sí.

gracias.

este, tome, quédese

con el cambio.

mesera: gracias.

toño: este...

sabes qué, mejor vámonos.

natalia: no, no, no.

primero me vas a decir.

¿por qué crees

que dios te está castigando?

toño: bueno, pues porque--

porque todos hemos cometidos

pecados, ¿no?

y yo no soy la excepción.

además, yo creo que deberíamos

de ir a ver a otro doctor,

porque en una de esas

a este doctor se le está

contrapeando los análisis

y hasta nos estamos preocupando

en balde.

natalia: pero ¿por qué?

si es el mejor doctor

de méxico, no digas eso.

toño: ah, bueno, pues entonces

vamos a dejárselo

al de allá arriba.

o sea, él es el que tiene

la última palabra

y a mi san juditas.

en una de esas

nos hacen el milagrito

y nos mandan un ricardito

y una natita tan chula como tú.

natalia: sí, pe--

toño: bueno, ya vámonos.

natalia: no, pero--

toño: no, ya, vámonos, ándale.

vámonos, mi chula.

vente, vámonos.

natalia: gracias.

sí, está bien, estoy bien.

charlotte: lo bueno

de que el bacalao

haya salido de la cárcel

es que puedo tomar

sus muestras de sangre.

ricardo: ¿las vas a tomar

tú misma?

charlotte: pues sí.

¿para qué van a laboratorio

si las puedo realizar yo?

ricardo: ok.

charlotte: ¿y tú cómo estás?

ricardo: pues bien,

pero estuve viendo fotos de toño

y no recuerdo nada.

charlotte: ahora que lleguen

los resultados del adn

vas a poder aceptar

que eres antonio cortés.

te tiene que haber pasado

algo terrible

como para que hayas olvidado

todo.

ricardo: ¿por qué lo dices?

charlotte: pues mira nada más.

te veías muy alegre,

muy confiado.

y ahora, pues, estás distinto.

ricardo: es que no es que sea

distinto, es que soy otro,

charlotte.

y lo vas a tener que aceptar

en cuanto tengamos

las pruebas de adn

y compruebes que bacalao,

ni luchita son mis padres.

charlotte: por eso te alejaste

de mí, ¿verdad?

porque yo no acepto tu versión

de que tú no eres

antonio cortés.

ricardo: no, bueno,

tampoco se trata

de que me des la razón

para estar bien conmigo.

charlotte: y por eso volviste

con tu vecinita, ¿verdad?

porque ella no te lleva

la contraria en nada

y ella acepta que tú no eres

antonio cortés.

ricardo: bueno, es que ella

ni siquiera lo sabe.

ella piensa

que yo sigo siendo toño.

[música]

luna: no, pues perdón

por interrumpir el momentazo.

sol: no, no interrumpes nada.

fe--fede me estaba quitando

una pelusita del ojo.

luna: ¿y qué húbole, don fede?

¿sí se va a venir armando

el bodorrio aquí en el mercado?

federico: ¿el qué?

luna: el bodorrio.

federico: ah, no, por favor.

no es nada fácil.

en serio, luna, lunita,

pues hay que--

[ríe] hay que hablar

con los inquilinos,

a ver si aceptan.

no es fácil.

luna: ay, don fede,

pero si nosotros sabemos

que usted es el mero, mero aquí.

el que reparte y parte el queso,

no se haga.

o sea, nomás tiene que decidir

y ya.

federico: eso es cierto.

el que manda soy yo aquí,

pero voy a hacer

todo lo posible.

todo, absolutamente todo

lo posible.

platicar con ellos.

además, ya pronto

nos vamos a convertir en--

en familia.

sol: bueno, no tan pronto.

primero consiga el mercado

y luego vamos viendo.

federico: está bien, muy bien.

le pido permiso

y me dedicaré a esto.

luna: échele ganitas, don fede.

federico: [ríe] vámonos, luna.

ay, dios.

luna: ¿ya andas con don fede?

sol: pero ¿qué te pasa?

claro que no.

a mí fede mercurio

por supuesto que no me interesa.

estaba arreglando lo de tu boda.

luna: ah, pues no parecía

que no te interesaba

cuando entré, lo tenías aquí

bien arremangado.

si hasta traes lleno de pelusa

aquí, miran, ven.

[llaman a la puerta]

damián: ¿qué pasa?

natalia: [solloza]

damián: ¿está todo bien?

supe que fuiste con ricardo

al médico.

¿qué pasó?

natalia: perdóname, damián.

yo nunca te voy a poder dar

un hijo.

damián: ¿qué estás diciendo?

natalia: sí.

yo no puedo tener hijos.

me lo dijo el doctor.

y mi máxima ilusión

era tener un hijo contigo.

damián: natalia, por favor.

tranquilízate.

no te sientas mal.

no es tu culpa.

natalia: claro que es mi culpa.

todo esto me está pasando

por lo que le estoy haciendo

a ricardo, estoy segura.

damián: no, no, por favor,

no digas tonterías.

yo en mi vida había visto

tan feliz a ricardo

y eso es gracias a ti.

eso no se puede castigar.

natalia: no.

mi matrimonio con él

es una farsa.

tú ya sabes

que lo estoy engañando, que--

que yo no me casé con él

con amor,

porque yo te amo a ti.

lo hice nada más

para quedarnos con su herencia.

damián: pero ve la clase

de mujer que eres.

natalia, tiene que estar

agradecido el tiempo

que dure contigo, en verdad.

natalia: no.

él tenía mucha ilusión

de tener un hijo conmigo

y yo le hice creer

que en verdad

lo estábamos intentando, pero--

nunca creí que mi plan

iba a salir tan bien.

damián: pues tranquila, no es--

no entiendo, ¿no es exactamente

eso lo que querías?

al menos respecto a ese tema

ya no tienes que preocuparte.

natalia: espera.

¿tú alguna vez pensaste

en tener un hijo conmigo?

damián: pues en su momento

supongo que sí,

sí, pero no pasa nada.

natalia: si mi máxima ilusión

era tener un hijo contigo,

que fuera nuestro,

de nuestra sangre.

damián: sí, natalia,

pero tampoco se trata

de estar sufriendo.

¿qué vamos a hacer?

cuando no se puede,

pues no se puede.

natalia: o sea, por lo visto,

a ti no te importa

ni siquiera cómo me siento,

¿verdad?

damián: lo que pasa

es que siento es que tú

te estás empeñando en ver esto

como una tragedia.

para mí no lo es.

natalia: perdóname

por no ser tan insensible

como tú.

dora: ¿qué pasó, mi amor?

¿por qué regresaste

tan temprano?

toño: ay, madrina.

la verdad, no tenía ganas

de chambear.

dora: ¿tuviste algún problema?

¿pasó algo?

toño: ojalá nomás fuera

un problema, madrina.

lo que son las cosas, ¿no?

cuando crees que lo tienes todo

en la vida, zas,

te llega el quitarrisas.

bien dice el dicho

que si quieres hacer reír

a diosito, cuéntale tus planes,

¿verdad?

dora: a mí cuéntamelo

con peritas y manzanas, mi amor,

porque inmediatamente

pienso lo peor.

toño: si piensas lo peor,

madrina, te vas a quedar corta.

dora: ¿fueron al doctor?

¿no están embarazados?

toño: [chista]

madrina, mi natita

no puede tener hijos.

al parecer nunca voy a poder

ser papá.

dora: ¿estás absolutamente

seguro?

toño: sí, de hecho, vamos a ir

a ver a otros doctores

para que le hagan más estudios

y salir de dudas,

pero pues a ver qué pasa.

dora: no hay que perder la fe.

hay que seguir teniendo

esperanza de que no vuelva

a repetirse la misma historia

que--

toño: ¿qué?

¿la misma historia

que qué, madrina?

dora: que hay muchas

otras parejas que están pasando

justamente por lo mismo.

los tiempos han cambiado mucho,

mi hijo.

toño: pues sí.

bueno, pues me voy a descansar

un ratito.

dora: sí, mi hijo.

te llevo un tecito.

diosito.

si fue por lo que pasó hace años

no lo castigues a él.

castígame a mí.

[música]

[música]

valeria: llegaste, mi amor.

¿cómo te fue?

¿qué tal funciona la aplicación?

¿muchos viajes?

luis: sí, hubo muchos pasajes

y también hubo

muchas manifestaciones

y mucha gente idiota

tapando el circuito vial,

entonces hice 80 horas

de tráfico.

valeria: en esta ciudad

hay que tener mucha paciencia

por el tráfico.

bueno, rápido, ¿qué me pongo?

¿tacones o zapatitos bajo?

luis: a ver, valeria,

con zapatitos bajos o tacones

¿sigues con esa idea?

valeria: ¿por qué estás así

de raro, todo gruñón?

luis: no estoy gruñón.

¿será no sé,

porque trabajé todo el día?

valeria: ah, bueno,

te dejo en paz entonces.

dame la dirección.

luis: a ver, valeria,

yo no quiero que vayas.

valeria: bueno, yo sí quiero ir.

luis, dame la dirección,

que voy tarde.

luis: ¿quieres la dirección?

valeria: sí.

luis: ahí está, ya te la mandé.

valeria: ya pido un taxi.

voy yo sola.

luis: a ver, valeria, espérate.

valeria: ¿qué pasó ahora?

luis: a ver, no te pongas así.

no quise ser grosero.

¿me perdonas?

valeria: ok.

luis: bueno, ¿estás segura

de que quieres ir?

valeria: sí, luis.

yo sé lo que hago.

luis: bueno, está bien.

si sabes lo que haces

yo te llevo.

valeria: ok, pero solo

hasta la puerta.

yo quiero entrar solita.

luis: ok.

igual, cualquier cosa

voy a estar por ahí.

y, por favor, valeria,

te lo estoy pidiendo,

no hagas enojar a renata,

porque no sabes cómo se pone.

valeria: relájate.

ni que yo fuera

una changa matona.

me voy a poner los zapatos.

luz: ¿qué pasó, mi vida?

¿qué buscas?

renata: es que tengo aquí

el chile de árbol,

el chile habanero, pero me falta

el chile chiltepín.

luz: ah, este...

ay, no hay.

¿para qué quieres tanto?

renata: es que a valeria

le gusta comer así

como con un chorro de picante,

de eso que se te escala

la lengua y se te desorbitan

los ojos, así le gusta.

luz: ¿no tendrá problemas

esa niña?

ricardo: hola.

renata: hola, carnal.

¿qué, a la loquera

dónde la dejaste?

ricardo: se quedó en la sala

con tu papá.

venimos a sacar

unas pruebas de sangre.

renata: ¿le van a sacar sangre

a mi jefe?

no, yo quiero ver eso.

ricardo: de hecho, entré

para decirte que, por favor,

me eches la mano.

para convencerlo,

porque es muy importante.

luz: ¿cómo, ya se está rajando

el desgraciado?

no, no, no.

tiene que hacer

lo que la doctora le diga.

dora: don claudio, su té.

claudio: gracias.

oye, muchas gracias.

el libro que me regalaste

de verdad está muy bueno.

dora: me da muchísimo gusto.

cualquier cosa que necesite

estoy en la cocina.

claudio: espera.

¿qué te pasa?

dora: ¿qué me pasa?

prácticamente nada.

claudio: te conozco, dora.

sé cuándo algo te preocupa.

¿por qué no me lo cuentas?

dora: [resopla]

se trata de ricardo y natalia.

parecía que estaban embarazados.

claudio: ¿voy a ser abuelo?

dora: no.

no se haga ilusiones,

don claudio.

parece ser

que la señora natalia

tiene lo mismo

que la señora sofía.

claudio: ¿cómo?

dora: no pueden tener hijos.

charlotte: a ver, don bacalao,

nada más es un piquetito.

bacalao: así le dijeron

a mi prima y nueve meses

después, mire, premio mayor.

luz: a ver, ya, ya, félix.

coopera, vente a sentar,

como vas.

bacalao: claro, como a ti

no te van a banderillear.

luz: ¿no que muy machito?

por una agujita se pone así.

¿no te da vergüenza?

charlotte: es muy rápido.

a mí también me daba cosa

en la universidad,

pero en serio, lo hago muy bien.

bacalao: no me diga que esto

del huachicolero de sangre

no le sale bien.

¿qué pasó, doctora?

mejor ahí la dejamos.

luz: félix, vas y te sientas ahí

y cooperas con la doctora

antes de que la pongas

más nerviosa y entonces sí,

a ver qué te va a picar.

ricardo: charlotte,

¿en cuánto tiempo

van a estar los análisis?

charlotte: los voy a pedir

lo más pronto posible.

ándele, aquí.

siéntese.

póngame el bracito aquí.

abra y cierre el puño así.

eso.

bacalao: ¿no me va a anestesiar?

charlotte: no.

a ver, siga abriendo

y cerrando el puño.

a ver, respire profundo.

ahí va, ahí va.

bacalao: [grita]

doctora, doctora.

[grita]

claudio: no, no, no puede ser.

tiene que haber algún error.

dora: ricardo me dijo

que le van a hacer más estudios,

pero el doctor no les da

muchas posibilidades.

claudio: ¿por qué, dora?

¿por qué esta maldición?

es como si--

es como si algo se ensañara

en contra de mi familia.

dora: no lo sé, señor.

ricardo está tremendamente

triste y se encerró

en su cuarto.

claudio: sí, sé muy bien

cómo se siente.

dora: recuerdo muy bien

cuando llegaron

usted y la señora sofía,

que el doctor

les había dado la noticia

de que no podían tener hijos.

claudio: voy a hablar

con mi hijo.

toño: [gime]

¿qué hace aquí, jefe?

digo, ¿qué haces aquí, papá?

claudio: necesitaba hablar

contigo y estaba esperando

que despertaras.

toño: ah, perdón.

perdón.

es que me quedé bien jetón.

perdón.

es que hoy ha sido un día

de esos que nada te sale bien.

¿y tú por qué traes esa carita

de perrito atropellado?

¿qué te pasa?

claudio: dora me contó

lo de natalia.

toño: sí, ¿verdad?

qué mala onda.

y tantas ganas que tenía

de darte un nietecito

y ahora resulta

que no se va a poder.

claudio: no, no, hijo.

hay que hacer todo lo posible

por revertir ese diagnóstico.

dios no puede permitir

algo así, yo--

yo no quiero que pases

por lo mismo que yo.

toño: ¿cómo que no pase

por lo mismo que tú?

o sea, ¿tú tampoco podías

tener hijos?

a ver, entonces,

¿yo de dónde salí?

entonces,

¿yo no soy tu hijo?

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