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Papás y Mamás

¿Cómo le explico a mi hijo que tiene sobrepeso?

Si tu hijo tiene sobrepeso hay que hablar con él del tema con tacto y criterio. El primer punto importante es que tú no debes tomarlo a la tremenda, pues como lo vivas lo vivirá él. Otra recomendación básica es no evadir el tema, ni ponerse nervioso cuando se toque, sino hablar de manera natural.
29 Sep 2016 – 9:39 AM EDT

Los bebés gorditos son adorables. Un bebé con llantitas o 'michelines' suele ser visto como un niño muy sano y no necesariamente es así. Tampoco que un bebé sea rollizo es señal de que tenga sobrepeso. En los niños preescolares y en los infantes esto sí puede ser ya un tema de preocupación.

La obesidad se asocia con otras enfermedades como diabetes y padecimientos cardiovasculares, así como con trastornos óseos y musculares y algunos tipos de cáncer, según el Global Burden of Disease.

En niños el sobrepeso es especialmente preocupante pues afecta su calidad de vida como adulto. Además de los riesgos de salud que existen, los niños y adolescentes obesos son objeto de discriminación social. Esto trae otras consecuencias graves como bullying y mal rendimiento académico, lo cual además puede tener repercusión en su desarrollo profesional en la edad adulta.

Por eso hay que orientar a los niños y es de las madres y padres de familia la responsabilidad de enseñar a los niños sobre alimentación saludable y el valor del ejercicio, así como proveer una dieta balanceada para que ellos vayan tomando los hábitos desde pequeños.


Si tu hijo tiene sobrepeso hay que hablar con él del tema con tacto y criterio. El primer punto importante es que tú no debes tomarlo a la tremenda, pues como lo vivas lo vivirá él. Otra recomendación básica es no evadir el tema, ni ponerse nervioso cuando se toque, sino hablar de manera natural. Todo puede empezar con una pregunta del niño detrás de la cual podría haber de bullying en la escuela o algo igualmente sensible. Si él no dice nada, tampoco lo menciones tú, pero sí llévalo a un médico.

Lo recomendable es siempre acudir al pediatra para que mida en IMC (Índice de Masa Corporal) y a partir de ahí poder hacer un diagnóstico y plan de alimentación. Con esas mediciones como referencia, puedes decirle a tu hijo que el médico lo recomienda a partir de su consulta (el peso no tiene que ser mencionado) y que hay que hacer un esfuerzo por que las mediciones cambien, pues así estará más sano y se sentirá mejor.

Se trata de intentar de abordarlo como el tema de salud que es, pero sin caer en el tremendismo. Lo más importante es que la comida no se vuelva un tema de lucha constante y esto aplica para la mamá también.

La psicóloga y escritora Amanda Hills advirtió, en una entrevista con la BBC, que hay investigaciones que muestran que un niño se ve afectado por la autoimagen que tiene su madre de ella misma y la manera en la que se relaciona con la comida. Las mamás que están eternamente a dieta pueden transmitir sus ansiedades con respecto a la comida a los niños.

Una recomendación extra es animar y alabar a tus hijos en otras áreas de su desarrollo y de sus logros sociales y académicos. Esto ayudará a que se sienta bien y quite la atención de la comida y su peso. Es importante que su autoimagen se base en algo que no sea su físico.


Como recomendaciones adicionales , hay que tener cuidado con relacionar el físico de una persona con su salud y peor aún, con su calidad moral. Los niños de ahora están muy en el tema de la delgadez y la gordura. En especial las niñas desde edades tan tempranas como los 6 años se preocupan por estar delgadas. Es nuestra tarea explicarles que hay distintos de cuerpos y que esta forma externa no tiene nada que ver con la salud, ni con su forma de ser.

Para ello, hay que estar pendientes de las conversaciones que ellos pueden escuchar en casa, comentarios que puedan llegar a sus oídos e incluso hasta lo que ven en los medios: muchos dibujos animados hacen burla de “los gordos” por lo que hay que saber qué ven los niños en la televisión. También qué tanto están en contacto con contenidos leen que los puedan empujar a tener estas conductas. Es importante también llamarles la atención cuando usen la palabra “gordo” como insulto.

Por último, no se olviden de hacer ejercicio juntos: aprovechen los fines de semana para salir todos los integrantes de la familia juntos a caminar, correr, andar en bicicleta, patines o cualquier otra actividad física. Eso hará todo más sencillo y divertido.

¡Mucha suerte!

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