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Cómo se prepara tu cuerpo para el parto: todo lo que necesitas saber para estar más tranquila

Publicado 7 Sep 2018 – 10:16 AM EDT | Actualizado 7 Sep 2018 – 10:16 AM EDT
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La preparación para el parto puede ser un momento lleno de emoción y de nervios. Puede que te encuentres preguntándote cómo llevarás adelante las próximas horas, si el parto dolerá mucho, cómo se verá tu bebé, y qué harás luego de que nazca. Con la ansiedad que conlleva esta etapa, te será útil saber cómo está funcionando tu cuerpo, para que puedas interpretar mejor sus señales y participar en la labor de parto tranquilamente.

Primero, el cuerpo se prepara

Durante todo el embarazo, tu cuerpo se estará preparando para el parto. Pero la gran preparación viene en las últimas semanas de gestación.

Las hormonas ayudan a tu cuerpo a relajarse y a facilitar la apertura del canal de parto. Según Pregnancy, Birth and Baby, del Departamento de Salud australiano, el cuerpo segregará la hormona prostaglandina con este objetivo, así como para facilitar la segregación de oxitocina, la hormona que te dará las contracciones. De acuerdo con Taking Charge of Your Health & Wellbeing, de la Universidad de Minnesota, la dilatación del cérvix o el canal de parto no es una señal certera de cuándo comenzará el parto.

Algunas hormonas son las encargadas de aflojar los ligamentos, lo que es especialmente importante en la pelvis, para darle lugar al bebé. Por este motivo, quizá sientas dolores y no puedas mantener el equilibrio.

El bebé, además, se mueve hacia la parte baja de la pelvis. La madre puede comenzar a sentir una presión en la parte baja del abdomen, y comenzar a notar que la respiración se vuelve más fácil (ya que el bebé está más abajo y no oprime el diafragma de su mamá). El sitio de la Universidad de Minnesota explica que las madres primerizas pueden sentir esto hasta unas pocas semanas antes del parto. Para mujeres que ya han tenido más hijos, el bebé puede no llegar a bajar hasta que el cuerpo esté entrando en el trabajo de parto.

Antes del parto, algunas mujeres pueden tener contracciones, dilatación del cérvix (incompleta, hasta 4 o 5 cm) o rotura de la bolsa de agua. Estas pueden ser indicaciones de que tu cuerpo está entrando en el trabajo de parto, pero también puede que el parto no suceda todavía.

La Universidad de Minnesota recomienda hacer un poco de preparación emocional en los días previos al parto. Es normal estar un poco nerviosa, y quizá te encuentres preocupándote más de lo normal. Lo ideal es encontrar un tiempo de cada día en que puedas establecer tus preocupaciones, ya sea escribiéndolas o hablándolas con alguien más, que sepas que va a poder tranquilizarte. Sé positiva: si te preocupa tener complicaciones durante el parto, recuerda que eres fuerte y sana.

Qué sucede durante el parto

El parto consiste de tres etapas. En la primera, experimentas contracciones que trabajan para dilatar el cuello del útero, para dejar paso a tu bebé. En la segunda, las contracciones ayudan a tu bebé a pasar por el canal de parto y nacer. En la tercera, se libera la placenta.

La dilatación

La medicina no comprende todavía qué es aquello que provoca el comienzo del parto, pero sí se sabe que los niveles hormonales cambiantes (más prostaglandina y oxitocina) preparan el cérvix para el parto. Los músculos que se encuentran alrededor del útero comienzan a mover el bebé hacia abajo, lo que permite que su cabeza ayude en la dilatación.

Durante la primera etapa de la dilatación, las contracciones se vuelven cada vez más fuertes y frecuentes. Algunas mujeres prefieren pasar esta primera etapa en sus casas, ya que están más cómodas, y dado que no se puede saber nunca cuánto durará (hay mujeres que permanecen en esta etapa hasta 36 horas). En la segunda parte, las contracciones se regularizan, ocurriendo cada 3 a 5 minutos.

Lo más recomendable para las mamás durante esta etapa es relajarse y pasar estos momentos al lado de alguien que pueda proveer apoyo emocional.

El nacimiento

Luego de que el cérvix está completamente dilatado y el bebé está posicionado en la parte baja de la pelvis, sentirás la urgencia de pujar. A algunas mujeres les pueden llegar las ganas de pujar incluso antes de que el cérvix esté completamente dilatado. Y al revés también sucede: muchas mamás tienen el canal de parto dilatado pero el bebé todavía no se ha movido a su posición dentro de la pelvis, por lo que deberán esperar antes de sentir que deben pujar.

Puede que seas capaz de sentir los movimientos hacia abajo de tu bebé, pero algunas madres no sienten nada. Si la mujer es anestesiada para aguantar mejor el dolor del parto, no sentirá exactamente los momentos en que debe pujar. Una partera puede ayudar mejor a guiarla, en este caso.

Un parto puede durar de 30 minutos a una hora, y dura menos para las mujeres que no utilizan anestesia. Aquí puedes ver una animación que ilustra los movimientos del bebé cuando nace.

Cuando comience esta etapa, la recomendación es hacer lo que te pida tu cuerpo. Practica varias posiciones para ver cuál te queda más cómoda.

La placenta

Has tenido al bebé. Lo estás sosteniendo en tus brazos o le has pedido a alguien que te lo sostenga mientras te reacomodas. Quizá está llorando fuerte, la mayoría de los bebés lo hacen. Quizá no, otros son más tranquilos.

Generalmente, la placenta toma unos minutos más en salir, pero «las demoras de hasta 30 minutos son consideradas normales», según el sitio de la Universidad de Minnesota.

¿Y después?

Tu cuerpo cambia mucho luego del parto, en algunos casos para siempre. Muchas mujeres sienten que sus caderas se volvieron más anchas luego de dar a luz. Jessica Shepherd, profesora de ginecología y obstetricia en la Universidad de Illinois, cuenta a Self que el parto «cambia ligeramente tu estructura ósea». «Algunas personas no notan un cambio después, pero otras sí», dice.

También puede cambiar el tamaño y la consistencia de tus senos, sin importar si amamantaste o no a tu bebé. Maureen Whelihan, obstetra y ginecóloga del Center for Sexual Health & Education, dice a Self que los senos cambian de tamaño cuando se preparan para la lactancia. «La pérdida de grasa bajo la piel puede causar que el tejido del seno se caiga, en algunas mujeres». Además, el pezón se oscurecerá.

Pero además de todos estos cambios físicos permanentes, puedes experimentar cambios en tus emociones. Inmediatamente después del parto, puede que sientas que tu humor cae en picada, y tener ganas de llorar o estar irritable. Esto puede durar algún tiempo, variable para cada mujer, y convertirse, en algunos casos, en una depresión posparto, de acuerdo con Pregnancy, Birth and Baby. Este cambio se debe a la caída en los niveles hormonales que implica dar a luz.

También puede cambiar tu personalidad. Whelihan dice que este cambio es el que menos atención suele obtener. «Los cambios en las conexiones neuronales durante el embarazo influencian al cerebro para cambiar hacia un modo más protector», y, asimismo, experimentan una reducción en el deseo sexual, según la ginecóloga. Un artículo de The Atlantic presenta un estudio que investigó cómo cambian los patrones de pensamiento en las madres que recién han dado a luz. Esto explicaría por qué las madres se preocupan tanto por su bebé todo el tiempo. Luego del parto, aparece un gran deseo de cuidar y proteger al nuevo ser.

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