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Ciencia Ficción

Ready Player One: ¿Homenaje a la cultura geek o explotación nostálgica?

Publicado 24 Jul 2017 – 07:00 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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La novela Ready Player One se publicó en 2011 y su autor, Ernest Cline, que debutaba como novelista pero que ya había escrito el guión de la comedia de culto Fanboys (2009) sobre un grupo de nerds fanáticos de Star Wars, se convirtió rápidamente en una especie de celebridad geek, el más prestigioso representante de esa difusa y creciente comunidad.

La experiencia personal de Cline y su conocimiento sobre la temática que aborda su novela, es decir su condición de geek y de alguien que sabe sobre lo que escribe, son parte del gran atractivo del libro y la clave de su éxito.

El libro fue elogiado por la crítica, recibió prestigiosos premios de la literatura juvenil y se convirtió en un bestseller.

De vuelta a los 80

Se trata de una novela distópica ambientada en 2044, en un mundo desolado por la crisis energética y las consecuencias del calentamiento global que lo han sumido en problemas sociales y económicos.

A modo de escapismo de esta horrible realidad, los jóvenes se vuelcan a OASIS, un simulador de realidad virtual cuyo creador, antes de morir, reveló que incluye un easter egg y que el jugador que lo encuentre heredará su corporación y su fortuna.

El protagonista es Wade Watts, un joven que cinco años después del anuncio del creador de OASIS, descubre una pieza clave del rompecabezas que lo acercará al hallazgo de este easter egg.

El creador del juego, al igual que el autor de la novela, es un gran fan de la cultura pop de los 80, y por lo tanto ambas cosas —el juego y la novela— abrevan principalmente de ella, están plagados de referencias que hacen las delicias de miles de fans, de la novela y próximamente de la película, con los que comparten este gusto nostálgico por esa década.

Los nerds al mainstream

Ya desde el momento en que se publicó la novela, sobre el primer cambio de década de este siglo, era evidente el fenómeno de la llegada al mainstream de la cultura geek, pese a que, por definición, esta es una comunidad cerrada, reducida y construida alrededor de un fanatismo vital en torno a productos específicos de la cultura pop.

Sin embargo, el resurgimiento de Star Wars, el Universo cinematográfico de Marvel y el cine de superhéroes en general, otras populares franquicias de fantasía o ciencia ficción, e incluso series como The Big Bang Theory, entre otras cosas, han contribuido en los últimos a un panorama cultural en el que la cultura geek, lo que antes era visto como cosas de nerds, se convirtió en la regla y no en la excepción, en el mainstream y no en el gusto compartido de unos pocos que se enorgullecían de esto y experimentaban cierta exclusividad en el objeto de su devoción.

Con todo esto, la visión sobre el libro Ready Player One fue cambiando poco a poco, y hoy es frecuente encontrar críticas, incluso de lectores autoproclamados como nerds, que lo consideran como una burda excusa para aprovecharse de ese sentimiento de identificación y apropiarse de él, con la simple mención, sin demasiada justificación, de toda clase de obras y autores asociados a lo geek.

Un extenso y elaborado name-dropping.

(En una sola página de Ready Player One se pueden encontrar referencias a los autores Stephen King, Douglas Adams, Orson Scott Card, Terry Pratchett, Tolkien, Gibson y Gaiman, a las películas WarGames, Ghostbusters y Revenge of the Nerds, a las «trilogías sagradas» de Star Wars, Lord of the Rings, Matrix, Mad Max, Back to the Future e Indiana Jones, a los directores Cameron, Gilliam, Jackson, Fincher, Kubrick, Lucas, Spielberg, Del Toro, Tarantino y Kevin Smith, a Los Simpson, a Monty Python, a los Muppets y el A-Team, a Star Trek, a He-Man, Transformers y G.I. Joe, a Godzilla, Star Blazers y The Space Giants, al comediante Bill Hicks, a las bandas The Police, R.E.M. y The Clash, a Van Halen, Bon Jovi, Def Leppard y Pink Floyd).

Spielberg por Spielberg

En este contexto, llega la película de Ready Player One.

Indudablemente, Warner Bros. ya intuía este fenómeno de la popularización cada vez mayor de lo geek, y sabía que una novela con estas características, apuntada a este público, tenía un enorme potencial.

De modo que a mediados de 2010 ya se aseguró los derechos para la adaptación de Ready Player One.

Cuando esto ocurrió, la novela no había sido publicada.

Lo más curioso vino después: Warner Bros. contrató a Steven Spielberg para dirigirla.

Así, Spielberg es el encargado de llevar a la pantalla esta historia en la que él mismo y su obra de hace más de 30 años son protagonistas, o, en otras palabras, Spielberg deberá replicar en Ready Player One la estética y los resortes emocionales que hicieron de algunas de sus películas de los 80 clásicos de culto idolatrados nostálgicamente por la generación que creció en esa década.

En el tráiler, recientemente difundido, y cargado de referencias tal como el libro, el protagonista, interpretado por Tye Sheridan, sueña con haber crecido en los 80 y asegura que pertenece a una generación llamada la «generación perdida» ("The missing generation", porque prefiere la realidad virtual a la realidad real), con la que no es difícil establecer paralelismos con los millennials. Otro punto de identificación.

Con todo esto, Ready Player One luce como una película realmente intrigante.

Tal vez puede resultar en un agudo comentario metacinematográfico de Steven Spielberg, que sigue siendo uno de los grandes directores de Hollywood, una reflexión sobre su propia obra y su impacto popular, incluso tal vez una crítica soslayada a esta maquinaria de engullir y devolver nostalgia pronta para ser consumida como tal, o tal vez no sea más que Spielberg copiándose a sí mismo mucho más tarde de lo que todo el mundo lo hizo, y cayendo en la nostalgia por el simple hecho de nostalgiar.

Para saberlo tendremos que esperar hasta marzo de 2018.

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