Mientras gobiernos de Europa y América Latina condenaron el lunes el golpe militar en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya, la tension social creció luego de que el ejército arremetiera contra los seguidores del depuesto mandatario.
La prensa registra que los agentes policiales lanzaron gases lacrimógenos contra cientos de manifestantes que se concentraron en el palacio de gobierno para expresar su disconformidad por la destitución de Zelaya.
El enfrentamiento entre el militares y simpatizantes de Zelaya dejó hasta el momento al menos 15 heridos, y la tensión crece a cada momento en las calles de la capital hondureña.
El ejército tiene congelado un canal de televisión; además, medios de
comunicación han denunciado agresiones a sus periodistas que cubren la
revuelta en Honduras.
Mientras
el presidente Barack Obama dijo que la expulsión del país del líder
hondureño fue un golpe de Estado "no legal" y sigue siendo el
presidente del país, los países miembros del ALBA ordenaron retirar sus
embajadores acreditados en Tegucigalpa, hasta que se restituya en la
Presidencia de Honduras a Manuel Zelaya.
Entre tanto, el presidente Roberto Micheletti, elegido por el Congreso,
insiste en que "en este país, no ha habido un golpe de Estado", sino
"una sucesión constitucional" provocada por las debilidades del
depuesto Zelaya y pidió a la comunidad internacional respetar la
decisión de Honduras.
Al
ser interrogado sobre el rechazo de presidentes de diferentes
tendencias y de organismos internacionales que no lo reconocen como
nuevo mandatario, indicó que no ha hecho nada ilegal.
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva dijo en su programa
de radio semanal que su país no aceptará ni reconocerá ningún gobierno
de Honduras que no sea encabezado por Zelaya "porque él fue electo
directamente por el voto, cumpliendo las reglas de la democracia".
Honduras se arriesga a quedar aislada del resto de Latinoamérica si el
mandatario depuesto no retorna a la presidencia, advirtió Lula, quien
dijo que había conversado sobre la situación con los presidentes de
Paraguay, Fernando Lugo y de Chile, Michelle Bachelet.
"No podemos aceptar más en América Latina que alguien quiera resolver
sus problemas de poder por la vía del golpe", dijo el brasileño.
Tras
asegurar que el regreso al poder de Zelaya es "la única condición" para
"establecer relaciones con Honduras", el mandatario dijo que "si
Honduras no revisa su posición, va a quedar totalmente aislada en medio
de un contingente enorme de países democráticos".
También el primer ministro español José Luis Rodríguez Zapatero condenó la expulsión de Zelaya y pidió su inmediato retorno al poder.
"La solución a cualquier disputa debe buscarse siempre desde el
diálogo y el respeto a la normas democráticas", dijo Zapatero la noche
del domingo en un comunicado. Mensajes de Europa
En Londres, el vocero de la Oficina de Relaciones Exteriores Chris Bryant aseguró que "el Reino Unido condena la expulsión del presidente Zelaya y llama a la restauración del gobierno democrático y constitucional en Honduras".
"Apoyamos el llamado de la Organización de Estados Americanos en respaldo del estado de derecho y estamos profundamente preocupados por el envío de personal militar a las calles de Tegucigalpa", agregó.
En Alemania, el ministro de Relaciones Exteriores Frank-Walter Steinmeier dijo que la detención de Zelaya por tropas hondureñas en la madrugada del domingo y su exilio forzoso en Costa Rica "violan el orden constitucional" de Honduras.
Steinmeier pidió a ambos lados de la disputa que "vuelvan al diálogo y encuentren una solución pacífica que haga justicia a la democracia y al estado de derecho".