
Sin importar las amenazas ni el muro, un número récord de familias guatemaltecas emprendieron en el último año el camino hacia Estados Unidos para entregarse a la Patrulla Fronteriza con el objetivo de empezar una nueva vida. Un viaje al origen de la migración en Guatemala muestra por qué, si el gobierno de Donald Trump quiere frenar las olas de migrantes, debe mirar a Centroamérica.
'F' nunca tuvo el ‘sueño americano’. En su aldea del oriente guatemalteco tenía su milpa de maíz y cultivos de frijol para comer y plantaciones de café para ganarse la vida. Pero el pasado mes de abril, a sus 36 años, hizo la mochila. Tras acordar un pago de 40,000 quetzales (poco más de 5,000 dólares) con un coyote, puso rumbo a Estados Unidos junto al mayor de sus tres hijos, K, de 11 años. Por temor a represalias, padre e hijo prefieren no dar su nombre completo.

“Yo no soñé con migrar, pero la necesidad me obligó. No quiero que mis hijos crezcan en un lugar de violencia y pobreza”, cuenta 'F' desde el cuarto donde vive en Texas junto con su hijo. En los últimos años, el desplome de los precios del café y el aumento de la presencia de las pandillas en su comunidad, que ya empezaban a molestar a 'K', le hicieron plantearse que allí no podría darle un futuro a sus hijos y comenzó a planificar el viaje. Su esposa y él estaban convencidos de que, aunque tuvieran que separarse, migrar era la mejor inversión para la familia.
El 6 de abril, bien temprano, padre e hijo se despidieron de los suyos y comenzaron el viaje al norte: “En el camino nos habíamos quedado sin agua y había que caminar mucho, pero mi hijo me decía: ‘No te preocupes. Yo ya nací para esto’”, recuerda emocionado el padre.
Tras 17 días de viaje, llegaron a la frontera de Estados Unidos con una idea clara: no eludirían a la Patrulla Fronteriza sino que se presentarían ante ella. “(Los coyotes) nos cruzaron el río y en la frontera no duramos ni media hora y ya estábamos rodeados de migración y nos entregamos”, cuenta.
Él es uno de las decenas de miles de guatemaltecos que llegaron en el último año a Estados Unidos con un niño de la mano para entregarse a la autoridades migratorias y pedir asilo. La razón: migrar con un menor garantiza en muchas ocasiones que no los deporten de manera inmediata.
Pese al repunte en el número de grupos que llegan a EEUU con niños, principalmente desde Guatemala y Honduras, las cifras de indocumentados detenidos en la frontera sur cayó considerablemente en la última década.
60,000
Guatemala
50,401
Unidades familiares
detenidas en la frontera
Honduras
39,439
40,000
20,000
El Salvador
13,669
México
2,261
2014
2015
2016
2017
2018
En el último año se duplicó la llegada de familias guatemaltecas.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
60,000
Guatemala
50,401
Unidades familiares
detenidas en la frontera
Honduras
40,000
20,000
El Salvador
México
2014
2015
2016
2017
2018
En el último año se duplicó la llegada de familias guatemaltecas.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
60,000
Guatemala
50,401
Unidades familiares
detenidas en la frontera
40,000
Honduras
24,657
23,067
20,000
12,820
El Salvador
12,006
México
2014
2015
2016
2017
2018
En el último año se duplicó la llegada de familias guatemaltecas.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
60,000
Guatemala
50,401
En el último año se duplicó la llegada de familias guatemaltecas.
Unidades
familiares
detenidas
en la frontera
40,000
Honduras
24,657
23,067
20,000
12,820
El Salvador
12,006
México
2014
2015
2016
2017
2018
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Una ley de 2008 para la prevención del tráfico humano (TVPRA, por sus siglas en inglés) prohíbe la deportación inmediata de menores y ordena que sea un juez quien decida su futuro en Estados Unidos. Generalmente, si el padre no tiene crímenes o delitos, espera junto al menor la resolución de sus casos migratorios.
Además, el acuerdo judicial Flores, de 1997, prohíbe al gobierno privar de libertad a menores de edad en centros de detención, un instrumento legal que en muchos casos se convierte en una garantía para la liberación del padre o tutor que lo acompaña hasta que se celebre la audiencia en la que un juez decidirá su futuro en el país.
El repunte en el número de grupos que llegan a EEUU con niños principalmente desde Guatemala y Honduras se produce en medio de una fuerte caída de las cifras de indocumentados detenidos en la frontera sur.
La violencia e inestabilidad política en centroamérica provocaron un éxodo masivo hacia EEUU durante las décadas de los 80 y los 90.
1
1.5 millones
de personas
1 millón
500,000
Detenciones
en la frontera de
EEUU con México
1960
70
80
90
00
10
2018
2
Solo el final de los conflictos armados y el endurecimiento de la seguridad en las fronteras de EEUU tras los ataques del 9/11 consiguieron reducir el flujo migratorio.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
La violencia e inestabilidad política en centroamérica provocaron un éxodo masivo hacia EEUU durante las décadas de los 80 y los 90.
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1.5 millones
de personas
1 millón
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Detenciones
en la frontera de
EEUU con México
1960
70
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10
2018
2
Solo el final de los conflictos armados y el endurecimiento de la seguridad en las fronteras de EEUU tras los ataques del 9/11 consiguieron reducir el flujo migratorio.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
La violencia e inestabilidad política en centroamérica provocaron un éxodo masivo hacia EEUU durante las décadas de los 80 y los 90.
1
1.5 millones
de personas
1 millón
Detenciones
en la frontera de
EEUU con México
500,000
1960
70
80
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10
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Solo el final de los conflictos armados y el endurecimiento de la seguridad en las fronteras de EEUU tras los ataques del 9/11 consiguieron reducir el flujo migratorio.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
La violencia e inestabilidad política en centroamérica provocaron un éxodo masivo hacia EEUU durante las décadas de los 80 y los 90.
1
Detenciones
en la frontera de
EEUU con México
1.5 millones
de personas
1 millón
2
500,000
1960
70
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90
00
10
2018
Solo el final de los conflictos armados y el endurecimiento de la seguridad en las fronteras de EEUU tras los ataques del 9/11 consiguieron reducir el flujo migratorio.
Fuente: Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Las ruidosas amenazas de la administración de Donald Trump contra la inmigración ilegal, que tuvieron su punto más crítico a mediados de año con la separación de niños de sus padres en la frontera por la política de ‘tolerancia cero’, no han conseguido detener el flujo de grupos con niños y de menores no acompañados llegando a Estados Unidos.
Según varias fuentes consultadas por Univision Noticias, en Guatemala los coyotes llevan meses promocionando los viajes con niños y pueden llegar a cobrar hasta la mitad del precio regular a los adultos que viajen con ellos. La oferta se debe a que con niños el recorrido es más corto: en vez de arriesgarse a hacer una peligrosa travesía por el desierto con las familias, los coyotes dejan a los migrantes apenas cruzan la frontera sur de Estados Unidos, con la instrucción de que esperen a la Patrulla Fronteriza para solicitar protección.

En el caso de 'F' y 'K', tras entregarse a migración, ambos pasaron 52 horas detenidos antes de ser liberados. Aunque el padre salió con un grillete electrónico en el tobillo que controla todos sus movimientos y debe presentarse cada 15 días ante las autoridades, ya ha conseguido dos trabajos en Texas que le permiten pagar la deuda con el coyote y enviar dinero a su familia mientras su hijo va a la escuela y aprende inglés.
Pese a las largas jornadas de trabajo como jardinero por el día y en un restaurante de comida rápida por la noche, el plan que trazó con su esposa está comenzando a funcionar. Ahora, su futuro en el país depende de la cita ante un juez de inmigración que tendrá en unos meses. “Muchas veces la gente critica al presidente (Trump), pero nos da al menos esperanza”, afirma. “Nos ponen grilletes, pero le dan la oportunidad a uno para ganarse la vida”.

En realidad, si 'F' no está en un centro de detención es porque pasó una entrevista de miedo creíble y porque el oficial que lo arrestó en la frontera consideró que no representaba una amenaza para la seguridad nacional y que podía esperar en libertad con su hijo hasta que se celebre la audiencia en la que se decidirá su futuro en el país.
Pero, con las cortes de migración saturadas (a comienzos de octubre había más de 780,000 casos en la lista de espera), ese proceso puede tardar meses o incluso años. Según datos oficiales, hasta el tercer trimestre del año fiscal 2018, solo el 1.4% de las familias capturadas en la frontera habían sido repatriadas a sus países de origen.
Para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el aumento de migrantes entrando de manera ilegal pero usando las puertas burocráticas para permanecer en el país “es un claro indicador de que están respondiendo a los vacíos del sistema legal de la nación”.
Y, mientras el gobierno de Donald Trump busca la manera de frenar la entrada ilegal de quienes huyen de la pobreza y la violencia en Centroamérica, en los países de origen de los migrantes no hay indicios de que el flujo de personas que se van al norte en busca de una vida mejor pueda detenerse por ninguna amenaza.
“A principios de este siglo, se consideraba que había un millón de guatemaltecos en EEUU. Ahora, según los datos del Ministerio de (Relaciones) Exteriores, hay tres millones de guatemaltecos allá”, apunta el abogado y analista Pedro Pablo Solares. “En los últimos años ha habido números migratorios mucho más grandes, lo cual evidencia que el temor tratado de infundir por parte del gobierno estadounidense no ha funcionado”.
Un brillante autobús rojo y una lista de frases motivadoras encabezan uno de los anuncios con los que un coyote promueve sus servicios en redes sociales en el occidente de Guatemala: “Llegó el viaje que tanto has soñado; ¡¡No se pierda esta gran oportunidad!!; Pregunta por nuestros viajes financiados, asesoría profesional con muchos años de experiencia”, se puede leer en el aviso que tiene un lenguaje similar al de las agencias turísticas.
Sus potenciales clientes, las familias mayas mam y quiché que viven en comunidades remotas en las frondosas montañas de Quetzaltenango, saben que esa imagen no tiene nada que ver con los caminos polvorientos y el hacinamiento en camiones que enfrentan quienes viajan al norte.
Sus familiares y amigos, que llevan décadas migrando, les han hablado de los peligros del desierto, de las extorsiones de las mafias, del temor por conseguir pagar la deuda. También han escuchado de las masacres de migrantes en México y de los que se fueron y volvieron en caja fúnebre o simplemente desaparecieron.
Pero, para muchos guatemaltecos, llegar a Estados Unidos sigue siendo la única esperanza para salir de la pobreza y ofrecerle un futuro a sus hijos.
“Aquí hay muchas personas que han emigrado, muchos jóvenes y señoritas. Ahorita el pensamiento de cada joven que vemos aquí, aunque estén estudiando, siempre dicen que un día estarán migrando”, afirma Florida Mamecho López, una profesora de preescolar que lamenta que la migración ha dejado muchas familias divididas y desintegradas en su comunidad.

Los padres de la mitad de sus alumnos migraron y ellos quieren seguir sus pasos cuando crezcan. ”Piensan que al ir a los Estados Unidos cambian la vida de la familia”, reflexiona la maestra. “Aunque sí es cierto, las casas que aquí vemos son producto de EEUU”.
En su municipio, Cajolá, una localidad de unos 20,000 habitantes en el departamento de Quetzaltenango, solo hace falta dar un paseo por sus calles para saber quién migró: las casas construidas con los dólares de las remesas, más grandes, de cemento y bien pintadas, destacan frente a las tradicionales de adobe.
$
Según la Organización Internacional de Migraciones, las remesas constituyen actualmente “uno de los principales medios de financiamiento para muchas familias guatemaltecas, especialmente en el área rural del país”.
Ingreso de divisas por remesas
familiares en Guatemala
10,000 millones de dólares
8,444
7,160
8,000 millones
5,544
6,000 millones
2010
2012
2014
2016
2018
Hasta noviembre
En 2017, las remesas familiares, que se duplicaron en la última década, sumaron cerca del 10% del Producto Interno Bruto.
Fuente: Banco de Guatemala.
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Según la Organización Internacional de Migraciones, las remesas constituyen actualmente “uno de los principales medios de financiamiento para muchas familias guatemaltecas, especialmente en el área rural del país”.
Ingreso de divisas por remesas
familiares en Guatemala
10,000 millones de dólares
8,444
7,160
8,000 millones
5,544
6,000 millones
2010
2012
2014
2016
2018
Hasta noviembre
En 2017, las remesas familiares, que se duplicaron en la última década, sumaron cerca del 10% del Producto Interno Bruto.
Fuente: Banco de Guatemala.
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Según la Organización Internacional de Migraciones, las remesas constituyen actualmente “uno de los principales medios de financiamiento para muchas familias guatemaltecas, especialmente en el área rural del país”.
Ingreso de divisas por remesas familiares en Guatemala
10,000 millones de dólares
8,444
7,160
8,000 millones
5,544
6,000 millones
4,783
4,127
2010
2012
2014
2016
2018
Hasta noviembre
En 2017, las remesas familiares, que se duplicaron en la última década, sumaron cerca del 10% del Producto Interno Bruto.
Fuente: Banco de Guatemala.
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Según la Organización Internacional de Migraciones, las remesas constituyen actualmente “uno de los principales medios de financiamiento para muchas familias guatemaltecas, especialmente en el área rural del país”.
Ingreso de
divisas por
remesas
familiares
en Guatemala
10,000 millones de dólares
8,444
8,192
7,160
8,000 millones
6,285
5,544
5,105
6,000 millones
4,783
4,378
4,127
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta noviembre
En 2017, las remesas familiares, que se duplicaron en la última década, sumaron cerca del 10% del Producto Interno Bruto.
Fuente: Banco de Guatemala.

En una de esas viviendas más sencillas está Magdalena, una mujer con un colorido traje típico y un tocado en la cabeza. El mayor de sus cuatro hijos, Héctor Humberto, de 15 años, migró este año a Estados Unidos. “Me puse triste cuando se fue. Yo prefiero que esté aquí, pero él dijo: ‘Aquí no hay dinero ni trabajo”, cuenta.
Antes de partir, el joven trabajaba sembrando papa, pero el jornal que se gana en el campo es de 50 quetzales (poco más de $6) y eso apenas le alcanzaba para vivir, así que tuvo que contraer una deuda para migrar.
Los coyotes del occidente de Guatemala pueden pedir hasta 100,000 quetzales (casi 13,000 dólares) a los migrantes. A cambio, prometen guiarlos en el camino y, en ocasiones, incluso les ofrecen varias oportunidades para intentarlo y facilidades de pago.
“El famoso coyote les dice que ahora no tienen solo una oportunidad sino tres para intentar llegar a Estados Unidos”, asegura el vicecanciller guatemalteco Pablo García Sáenz. “Pero lo más delicado es que les ofrecen una residencia inmediata si van con menores de edad. Les dicen que, al entregarse en la frontera, ellos automáticamente van a tener un estatus migratorio”.

Tanto las autoridades de Guatemala como las de Estados Unidos achacan el aumento de familias que se entregan a la Patrulla Fronteriza a una estrategia de desinformación de los coyotes. Por eso, en los últimos meses han puesto en marcha una campaña para contrarrestarlos con carteles y anuncios en radio y redes sociales en los que advierten de los peligros del camino y de la trata de personas.
Sin embargo, en las comunidades de donde salen los migrantes, el coyote no es visto con recelo, sino como quien suple la necesidad que tienen muchos vecinos al guiarlos en su viaje al norte.
Y mientras no se haga nada para controlar las causas de la migración, la gente se seguirá yendo. La pobreza, la falta de empleo y oportunidades continúan siendo los principales motores de los guatemaltecos para irse a Estados Unidos. También hay factores más puntuales como la violencia, la sequía, el cambio climático, los fenómenos naturales o la baja en los precios del café.
Para el analista Pedro Pablo Solares, el principal motivo por el que la migración al norte no se detiene por ninguna amenaza es por la “cultura de migración que está incrustada en la forma de pensar de las comunidades”.
“Muchos de los grupos familiares consideran la migración como una industria familiar”, explica. “El abuelo hizo el dinero para comprar su casa en Los Ángeles, el padre hizo el dinero para construir su casa en Chicago y esperan también que el hijo y los nietos hagan lo mismo cuando les llegue la edad”.

Si alguien entiende bien los motivos por los que se van los guatemaltecos es Eduardo Jiménez, un migrante retornado de Cajolá.
Él supo lo que es migrar con apenas siete años cuando comenzó a viajar por temporadas con su familia a la costa sur de Guatemala para cortar café y cardamomo y sembrar maíz, algodón y tabaco. A los 12, empezó a trabajar en la construcción. Y a los 16, con casi una década de trabajo a sus espaldas y sin ninguna esperanza de poder cumplir sus sueños en su país, partió a Estados Unidos con un grupo de amigos.
Era 1996. Guatemala estaba a punto de firmar los acuerdos de paz y en las calles de Cajolá empezaban a notarse los efectos de las remesas de los exiliados de la guerra. “La gente que se había establecido en Estados Unidos ya empezaba a tener un fruto diferente de su trabajo”, recuerda este hombre de complexión fuerte, bigote fino y sonrisa fácil.
Jiménez consiguió lo que se propuso. Primero en Los Ángeles y después en Nueva Jersey trabajó sin parar en lo que saliera, pagó la deuda con el coyote, envió dinero para ayudar a su familia y también para construirse una casa en su país.

Tras diez años sin ver a los suyos, a los 26 regresó. Quería contribuir a un cambio desde Guatemala, pero se chocó de golpe con una situación más dura de la que esperaba: “Es una realidad dolorosa porque después de haber aprendido en Estados Unidos que los perros tienen doctores, tienen escuela, tienen beneficios, nuestros niños (están) aquí con sus lombrices caminando descalzos, sin educación, sin nutrición”, lamenta.
La frustración no le hizo perder de vista su propósito y, con los ahorros que había juntado en Estados Unidos y la ayuda de una amiga estadounidense, creó el Grupo Cajolá, una organización con la que pretende ofrecer trabajo y una vida digna a sus vecinos para que no se vean obligados a irse. Hasta el momento, ya han empleado a 50 personas, la mayoría mujeres, principalmente en Tejedoras Mayaman, una cooperativa textil que crea coloridos manteles, chales, bolsos, servilletas y delantales que venden principalmente en Estados Unidos.

La agrupación cuenta además con una granja de gallinas ponedoras, una carpintería, un proyecto de apicultura y una escuelita con cuatro docentes para educar a los hijos de las operarias. De no tener esos empleos, Jiménez cree que al menos la mitad de sus trabajadores estarían en Estados Unidos, especialmente los más jóvenes.
Ese es el caso de Blanca Huinil, la responsable del control de calidad de las tejedoras Mayamam. Si no tuviera este trabajo, la joven de 22 años no duda que estaría en Estados Unidos, como su hermano, su cuñado, algunos tíos y primos y como también hizo su padre cuando era joven para juntar dinero y construir la casa donde viven ahora.

Antes de conseguir el empleo en la asociación hace tres años, Huinil estaba desesperada. Tenía solo 19 años y se acababa de divorciar. Con dos hijas de 1 y 3 años a las que mantener y sin un quetzal en el bolsillo, las tres sobrevivían gracias a la ayuda de sus padres.
Por eso, cuando su hermana mayor Rosmeri, que es la cocinera en la escuelita, le dijo que en el Grupo Cajolá buscaban a una planchadora, ella no lo dudó. “Cuando me pagaron por primera vez, empecé a llorar”, asegura la mujer con voz suave y contundente. “Tuve la oportunidad de comprar algo para mis nenas y a mí también y ya ahora me siento muy feliz”.

Ahora gana entre 1,000 y 1,500 quetzales al mes (entre $130 y $195) y, además de Rosmeri, otra de sus hermanas, Sofía, también consiguió trabajo como costurera en la asociación.
El fundador del Grupo Cajolá dice ser consciente de que su proyecto no va a acabar completamente la migración en su municipio pero está convencido de que, con trabajos que den una vida digna a sus vecinos, puede reducirla considerablemente. Es el “sueño guatemalteco” que anhela construir: “No es mucho tener acceso a la educación, a la salud, al empleo, a tu familia, a tu tierra, a tu comunidad, eso es todo”, afirma. Nosotros no pedimos más”.
Para romper ese ciclo de la migración al que las últimas generaciones se han visto abocadas, el abogado Pedro Pablo Solares cree que es necesario fortalecer más equitativamente a las “poblaciones más alejadas que durante siglos han estado abandonadas por parte del Estado para que puedan empezar a surgir” con una inversión en educación, seguridad alimentaria y generación de empleo.
Pese a los cerca de $200 millones en cooperación que el gobierno de Donald Trump entregó al país en 2017 y a los programas que promueve gobierno de Guatemala para frenar la migración, en diversas comunidades emisoras de emigrantes consultadas por Univision Noticias los vecinos sienten que la ayuda no llega.
La ayuda que Estados Unidos destina a programas para combatir la violencia y la corrupción en Guatemala se redujo un 19% entre 2016 y 2017.
Asistencia de EEUU a Guatemala
Fronteras y control
de drogas
95.3 millones de dólares
85.9
Crecimiento económico, comida, seguridad y desarrollo
78.7
48.2
Buen gobierno, transparencia y derechos humanos
38.2
28.9
Seguridad, Justicia y prevención de la violencia
34.1
22.1
2016
2017
Fuente: WOLA (Advocacy for Human Rights in The Americas).
La ayuda que Estados Unidos destina a programas para combatir la violencia y la corrupción en Guatemala se redujo un 19% entre 2016 y 2017.
Asistencia de EEUU a Guatemala
Fronteras y control
de drogas
95.3 millones de dólares
85.9
Crecimiento económico, comida, seguridad y desarrollo
78.7
48.2
Buen gobierno, transparencia y derechos humanos
38.2
28.9
Seguridad, Justicia y prevención de la violencia
34.1
22.1
2016
2017
Fuente: WOLA (Advocacy for Human Rights in The Americas).
La ayuda que Estados Unidos destina a programas para combatir la violencia y la corrupción en Guatemala se redujo un 19% entre 2016 y 2017.
Asistencia de EEUU a Guatemala
95.3 millones de dólares
Fronteras y control
de drogas
85.9
Crecimiento económico, comida, seguridad y desarrollo
78.7
48.2
Buen gobierno, transparencia y derechos humanos
38.2
28.9
Seguridad, Justicia y prevención de la violencia
34.1
22.1
2016
2017
Fuente: WOLA (Advocacy for Human Rights in The Americas).
La ayuda que Estados Unidos destina a programas para combatir la violencia y la corrupción en Guatemala se redujo un 19% entre 2016 y 2017.
95.3 millones de dólares
Fronteras y control de drogas
Asistencia
de EEUU a
Guatemala
Crecimiento económico, comida, seguridad y desarrollo
78.7
85.9
48.2
Buen gobierno, transparencia y derechos humanos
38.2
28.9
Seguridad, Justicia y prevención de la violencia
34.1
22.1
2016
2017
Fuente: WOLA (Advocacy for Human Rights in The Americas).
“Estados Unidos dice: ‘Vamos a quitarle la ayuda económica a Centroamérica’ y a nuestra gente no nos perjudica porque no llega nada allá. Llega una bolsita de cilantro y un vasito de plástico con pasta con no sé qué. Y en eso termina la ayuda. Todo se va en aumentos de salarios, en estipendios. Estamos fregados”, lamenta F, el cafetalero del oriente que migró a Texas. “Me duele tanto que nuestra Guatemala sea tan bonita y la esté destruyendo la corrupción”.

Él dice que, si llegaran a deportarlo, quiere dejar a su hijo en Estados Unidos a cargo de unos amigos. “Al final del día, yo puedo luchar de una u otra forma allá pero no quiero que mis hijos sufran”, justifica.
Blanca, por el contrario, gracias a su trabajo en la empresa de textiles, ha comenzado a imaginar que el futuro de sus hijas sí que puede estar en su país: “Mi sueño es que mis nenas entren a estudiar. No quiero que vayan allá en Estados Unidos, prefiero seguir luchando, seguir trabajando por mis nenas”.












