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Religión

Virgen de la Caridad: una devoción que une al pueblo cubano

Esta es una de las celebraciones religiosas más importantes en el sur de la Florida. En medio de la tristeza por el exilio hay lugar para la esperanza por conseguir la libertad y la democracia en la isla.
9 Sep 2019 – 6:43 AM EDT

María Falcón atesora los pañuelos blancos con las iniciales de su padre. Los tiene consigo desde que él murió hace quince años. “Siempre los traigo”, dice mientras los extrae de una bolsa impermeable donde los guarda y se los pasa a las personas que la acompañan: su hija, su nuera y una amiga. “¿Usted tiene uno?”, me pregunta y lo ofrece con indicaciones “es para que lo agite cuando entre la Virgen” .

El Watsco Center de la Universidad de Miami, en Coral Gables, se ha convertido en un templo. El gimnasio no alberga a los habituales espectadores de los juegos de baloncesto universitario sino a cientos de fieles católicos, la mayoría cubanos, que esperan la llegada de la imagen de la Virgen de la Caridad que tradicionalmente está resguardada en la Ermita, ubicada en Coconut Grove.

La fiesta de la Patrona de Cuba, llamada ‘Cachita’ por los feligreses, se celebra todos los 8 de septiembre. La tradición que inició en Miami en 1961 con una misa al aire libre en el estadio de béisbol continúa siendo un encuentro importante para la comunidad cubana que reside en el sur de la Florida.

El dolor del exilio. La nostalgia por la tierra de nacimiento. El recuerdo de quienes perdieron la vida en los fusilamientos, en las cárceles o en el océano huyendo del comunismo. Todas estas emociones se mezclan con el agradecimiento por vivir en Estados Unidos, con la esperanza de que Cuba logre la libertad, con la reconciliación entre todos los cubanos.

La imagen de la Virgen de la Caridad entra cargada en hombros al Watsco Center al ritmo de las congas y al compás de la clave mientras cientos de pañuelos blancos se agitan y los asistentes cantan la ‘Diana Mambisa’, compuesta por Orlando Rodríguez y Rogelio Zelada.

“Madre, que en la tierra cubana,
riegas desde lo alto tu amor.
Madre del pobre y del que sufre;
madre de alegría y dolor”.

La Virgen es llevada hasta el altar y colocada a un costado. El tenor Armando Terrón interpreta el ‘Ave María’, compuesto por Franz Schubert, y se acerca a la figura con devoción. Los aplausos invaden la sala.

En fotos: La misa de la Virgen de la Caridad es una celebración de la esperanza

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Un instante después, informan que durante diez minutos todos los presentes pueden acercarse a tomar fotos de ‘Cachita’. Decenas de manos sosteniendo teléfonos celulares se alzan buscando el mejor encuadre, otras personas tratan de retratarse con la imagen de la Virgen y la bandera cubana detrás.

En el lado opuesto del altar, cerca del techo está una enorme bandera estadounidense. Hacia ella se dirigen todas las miradas cuando se comienza a entonar ‘Star Splangled Banner’, el Himno Nacional de Estados Unidos.

“O say, does that star-spangled banner yet wave
O'er the land of the free, and the home of the brave?”

Las manos de los feligreses permanecen en el corazón, pero ahora para entonar el Himno de Cuba. Muchos de quienes lo cantan nunca han conocido la isla, pero son hijos o nietos de quienes huyeron de la dictadura castrista.

“Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa”.

La misa es oficiada por el monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami. La ceremonia inicia a las 8:00 pm con un pedido de paz y justicia para los pueblos oprimidos de Cuba, Nicaragua y Venezuela. También se implora por el alivio del dolor que padecen los habitantes de Las Bahamas, quienes fueron golpeados por el paso del huracán Dorian.

Después de las lecturas del libro de Judit y la carta de San Pablo a los Gálatas, ambos pasajes del Antiguo Testamento. Se lee el evangelio de San Juan en el que se relata las Bodas de Caná en Galilea. Según se narra en la Biblia, en este instante fue cuando el agua almacenada en seis tinajas de piedra es convertida en vino. Este es el primer signo de Jesús ante sus discípulos.

La homilía de la eucaristía fue pronunciada por el cura Juan Sosa, de la iglesia Saint Joseph en Miami Beach. “La escena que nos narra el evangelista San Juan trasciende un banquete de bodas. Es el signo de un nuevo comenzar, de una nueva alianza, la transformación de un pasado que marcó la travesía del pueblo de Israel desde la esclavitud a la libertad, hacia un presente y un futuro donde la libertad se pueda respirar con pulmones llenos de fe y de esperanza”, explica el sacerdote.

Para Sosa, cada una de las seis tinajas de piedra representa una década de sufrimiento del exilio cubano. “Que el Señor transforme las aguas turbias de estos casi sesenta años y al sanarnos, las convierta en el vino alegre que proclama y canta la esperanza de una nueva realidad en el corazón de cada familia cubana”, clama.

Recuerda el sacerdote las tres visitas papales a la isla. Juan Pablo II en 1998, Benedicto XVI en 2012 y Francisco en 2015. Momentos estelares que impulsaron el renacimiento de la Iglesia Católica en Cuba, institución que había sufrido la persecución oficial del comunismo.

Sosa nombra con agradecimiento a monseñor Agustín Román (1928-2012). Fue el primer cubano nombrado obispo de Estados Unidos, y en la misa a la Virgen de la Caridad se celebran los 40 años de este acontecimiento. “Sigue intercediendo por todos los de aquí y los de allá”, dice.

Antes de terminar la misa, el monseñor Wenski también tuvo palabras de elogio para Román, quien fue el primer rector de la Ermita de la Caridad a la que ayudó a construir. “Agustín Román nos enseñó desde la Ermita de la Caridad a rezar, y rezar sin tregua por la libertad de Cuba”, afirma.

“Dejemos por un lado el miedo que nos paraliza, la soberbia que nos divide y el odio que nos destruye”, exhorta Wenski. “Virgen de la Caridad, cúbrenos con tu manto. Sí, cúbrenos con tu manto para que Cuba sea patria de todos y para todos donde convivan la justicia y la libertad en un clima de serena fraternidad”, agrega.

La imagen de ‘Cachita’ recorre el Watsco Center cargada en hombros, cientos de pañuelos blancos se agitan a su paso, las personas comienzan a abandonar el gimnasio, pero todos cantan con fervor y alegría una famosa canción del trío Matamoros, el coro resuena a una sola voz.

“Y si vas al Cobre
quiero que me traigas
una virgencita de la Caridad”.

En fotos: Católicos de Miami celebran a la Virgen de la Caridad

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